Capitulo 3: La verdad al descubierto
Sin dirección avanzaba entre las espesuras del bosque. A pesar de que sabia que debía llegar tan pronto como pudiese, no apresuraba su paso, en realidad, no quería llegar a ese lugar. La verdad era que su mente se encontraba en otro lugar, no muy lejos de ese bosque.
Flash Back
Syaoran se encontraba sentado al pie del lago, lanzando pequeñas piedras al agua con señal de aburrimiento. A su lado estaba Sakura, muy atenta a todo lo que su acompañante hacia; a pesar de que ya era tarde, aun podía aprovechar un poco de la luz del sol sin que la sombra llegara a tocarla.
-Sabes Sakura, no logro entenderte.
Ella se quedo mirando el lago por unos momentos, estaba demasiado distraída como para poder haber escuchado algo. Pero después reacciono y se dio cuenta de que Syaoran le había dicho algo, ya que la miraba esperando que dijera algo.
-¿Qué?-pregunto Sakura inocentemente.
-Te he dicho que…bueno ya no importa-replico Syaoran en un tono un tanto cansado, no recordaba cuantas veces en el día había tenido que repetirle las cosas, aun así decidió continuar-siempre desapareces un poco antes del atardecer, ¿podría saber la causa?
La castaña guardo silencio sin saber muy bien como responder. Miro al horizonte y se dio cuenta de que ya se estaba haciendo tarde.
-Dejemos eso para después. Debo irme.
Syaoran no se molesto en si quiera preguntarle, ya que sabia que la muchacha jamás le respondería. Después vio como ella salía a paso apresurado y se perdía entre los árboles.
Fin Flash Back
Había salido apresuradamente de ahí, por que sabía que en poco tiempo el sol comenzaría a ocultarse, pero ahora ya no tenía mucha prisa por llegar.
Estaba completamente inmersa en sus pensamientos que sin darse cuenta ya había pasado el quinto roble en el que debía haberse detenido. Ahora se daba cuenta, que cada vez comenzaba a verse con más frecuencia con Syaoran y a pesar de que era algo que le alegraba, ella sabia que todo eso no podía ser. Una lágrima resbalo por su mejilla y sus labios comenzaron a templar por tratar de contener el llanto. Miro al cielo esperando ver una respuesta a todo lo que le estaba comenzando a suceder. Se pregunto a si misma lo que era correcto, pero un nudo se había formado en su garganta y su cabeza palpitaba como si fuera a estallar, por lo que no pudo encontrar ninguna respuesta.
El corazón se le acelero al recordar aquel día lluvioso en el que él se había quedado junto a ella para hacerle compañía. No lograba descifrar ese sentimiento tan extraño; tenia miedo pero a la vez se sentía incitada a descubrir que era lo que se escondía detrás de todo eso, lo que la hacia sentir de esa manera.
Cuando por fin salio de sus pensamientos, se encontró totalmente perdida. Aun siendo ella toda una conocedora de aquellos bosques, no tenia la mas mínima idea de donde se encontraba.
Comenzó a escuchar ruidos extraños que provenían de unos arbustos no muy lejos de ella, el pánico la invadió. La verdad era que Sakura no era una chica muy valiente, se asustaba con mucha facilidad. Llevo sus manos a sus orejas y cerro los ojos con fuerza intentando en vano pensar en otra cosa. Sintió una mano tocando su hombro y se congelo por completo.
-Sakura-pronuncio la dueña de aquella mano.
-Sakura, soy yo-volvió a decir la muchacha.
La asustada chica se volvió para ver de quien se trataba y descubrió que la dueña de aquella dulce voz, no era más que su hermana: Tomoyo. Después, logro ver que la chica no iba sola, si no que era escoltada por un gran número de muchachitas, de las cuales pudo distinguir a Rika, Naoko y Chiharu.
-Eran ustedes-suspiro aliviada Sakura.
-¿Qué es lo que estas haciendo aquí? Llevo horas buscándote
-Lo siento tanto Tomoyo, pero la verdad es que estaba tan distraída que me perdí y cuando intente regresar comencé a escuchar ruidos extraños y preferí quedarme aquí.
-No te preocupes, por suerte he podido encontrarte. Ahora Sakura, necesito que volvamos cuanto antes, ya que…el rey Clow quiere hablarte.
Sakura sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo.
Lo sabían, lo habían sabido todo este tiempo…
Debió haberse dado cuenta antes, el suceso del lago, las miradas del rey, todo encajaba perfectamente. Si tan solo hubiera dejado de ver a Syaoran por un tiempo, si tan solo…, ahora sabia lo que estaba por venir.
Camino detrás de Tomoyo, no siendo realmente consciente de sus pasos. Y sin darse cuenta ya estaban frente al quinto roble. Atravesaron el tronco sin problemas y segundos después ya se encontraban dentro del reino de los bosques.
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Nuevamente Syaoran se encontraba recostado en su cama con la cabeza apoyada en sus brazos. No tenia ganas de bajar a comer, ni de levantarse y mucho menos de ver a su primor. Tal vez lo único que le apetecía era ir a ese bosque y perderse en esos ojos verdes. A pesar de que ella no le era del todo sincera, muy dentro de el algo le decía que podía confiar en ella. Sus ojos mostraban un alma pura y una inocencia que jamás creyó llegar a conocer.
Aunque quería saber más de ella, sabía que debía esperar a que ella estuviera lista para contestarle sus preguntas. Pero por desgracia el no era un hombre muy paciente, por lo que siendo victima de la debilidad, salio de su habitación y pronto se encontró fuera de la casa.
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La vista era simplemente hermosa. Desde el castillo de cristal se podían apreciar las pequeñas casas que estaban construidas con enormes hojas verdes y se alzaban como árboles con dirección a la burbuja que cubría todo el reino.
Un lago completamente azul los rodeaba, brindándoles toda agua pura y cristalina para sus sembradíos.
Pequeños seres volaban de un lado a otro, felices por estar a salvo bajo la protección de su poderoso rey. Todos cantaban y reían, en sus rostros no existía la crueldad, el odio ni la tristeza. La paz era su mayor tesoro, que por azares del destino los humanos estaban comenzando a irrumpir.
Sakura estaba en el alfeizar de su ventana admirando el bello paisaje y tratando de aspirar todo el aire posible como si aquello le diera fuerzas para enfrentar las acusaciones del rey.
-No te preocupes, todo estará bien Tomoyo, te lo prometo-dijo Sakura tratando de calmar a su hermana que la miraba con preocupación.
-Solo quiero desearte suerte.
Tomoyo no pudo continuar ya que la puerta fue abierta dejando ver a Naoko.
-Lamento interrumpir, pero, Sakura el rey Clow quiere verte-dijo la muchacha.
Sakura se despidió de Tomoyo con un gesto y una sonrisa en sus labios y después acompaño a Naoko hasta la puerta y juntas siguieron por los pasillos hasta que llegaron a la más alta torre del palacio.
-Yo creo que aquí te dejo, además quiero ir a la biblioteca a buscar unos libros para que me ayuden con unas hierbas, suerte.
-Gracias-finalizo Sakura y después se adentro en la habitación que estaba detrás de la gran puerta.
Dentro, tan solo un pequeño tramo la separa del trono donde el rey se sentaba, pero Clow no se encontraba ahí, por el contrario la sorprendió al darse cuenta que estaba a lado de ella. Como siempre su mirada se encontraba imperturbable, sus pequeños ojos detrás de sus lentes miraban directamente hacia delante. Debía reconocer que era un hombre muy apuesto, pero su sabiduría siempre la hacia sentirse un tanto incomoda aunque a veces acogida.
Sakura bajo su rostro y lo escondió tras su flequillo no siendo capaz de mirar a su rey a los ojos.
-Supongo que ya sabes por que estas aquí, pequeña Sakura-comenzó.
-Yo solo…yo solo, la verdad es que no tenia intención de hacerlo, lo que sucedió fue que…-hablo rápidamente pero se detuvo ya que no sabia que mas decir.
-Estas conciente, de que si el llegara a verte en tu verdadera forma, tu podrías…
-Lo se-afirmo, entristeciéndose profundamente.
-Sinceramente, eso no es lo que me preocupa. Por si no te has dado cuenta, pequeña Sakura, estas poniendo en peligro muchas vidas y no estas actuando correctamente. Te estas aliando con el enemigo, aquel que esta haciendo que toda la belleza de la naturaleza comience a desaparecer, a morir. Por esa razón, me temo que debo prohibirte que lo veas nuevamente. Y como sabes, no me gusta ni deseo ocultar las cosas, así que te diré, lo que sucederá con ese muchacho de nombre Syaoran Li. No podemos arriesgarnos mas de lo que tu ya has hecho, así que lo único que nos queda es borrar la evidencia de que el te conoció.
-¿De que esta hablando?-tembló su voz y lagrimas salían de sus ojos-no puede hacerle nada, el no ha visto absolutamente nada! Nunca le dije lo que era…simplemente no puede hacerme esto, ¡no puede!
Sakura salio corriendo de la habitación dejando escapar todas las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos. El rey Clow solo se quedo mirándola con profunda serenidad, su rostro daba la impresión de que ocultaba algo, pero sus ojos mostraban mucha compasión por la chica. Sabía que había hecho lo correcto, tal vez con el tiempo ella se daría cuenta de que había sido lo mejor.
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Sakura corría velozmente por el bosque tomando con fuerza uno de los extremos de su capucha para que su cabeza no fuera descubierta y la oscuridad no la tocara. No sabía realmente a donde iba, y tampoco tenia por seguro que lo encontraría. Se detuvo en seco en medio del mercado del pueblo, ¿A dónde debía ir? Una idea surgió en su cabeza y no dudo en ponerla en práctica. Camino a paso apresurado un pequeño tramo y se encontró en frente del bar en que lo había visto varios días atrás. Lo busco desde la ventana, recorriendo los rostros de cada una de las persona ahí dentro, pero no lo encontró.
No podía darse por vencida aun, pero no sabía donde mas buscar. Miro con interrogación a la luna esperando una respuesta y una corazonada le hizo saber que debía regresar al bosque.
Se giro sobre sus talones y echo a andar por donde había venido; al poco tiempo noto que el viento estaba tomando fuerza y aquella señal le hizo saber que pronto se ejecutaría lo dicho por el rey.
Sus piernas no podían correr más rápido, y su cuerpo le pedía a gritos que parara a descansar un momento, pero ella se negaba rotundamente. No pararía hasta encontrar a Syaoran.
Una helada brisa recorrió cada parte de su ser y se sintió desvanecer, pero la esperanza de encontrarlo aun vivía en ella y fue lo que le hizo seguir adelante.
Llego al lago en el que siempre se encontraban y su corazón se alegro al verlo sentado frente al agua. Se impresiono a si misma al descubrir que sus piernas aun podían dar mas y podía llegar hasta el.
Syaoran miraba el agua con interés, tal vez esperando que de ahí saliera esa persona en especial, pero al ver pasar los minutos se convenció de que era prácticamente imposible. Dudo el quedarse por mas tiempo pero al fin cedió a sus instintos y no se movió de ahí durante varias horas.
Hacia unos minutos el tiempo había cambiado radicalmente, el viento se encontraba bastante agitado y además la antes brisa calida era ahora un seco aire helado que entraba en su garganta haciéndolo sentir enfermo.
Dio un pequeño respingo al sentir como alguien se acercaba a el con rapidez. Se levanto de donde estaba y fue al encuentro con la tan esperada visita. Sus ojos brillaron al verla correr hacia el, pero por un momento sintió como el corazón se le paraba al ver el estado en el que venia Sakura.
Ella logro llegar al pie del lago y se coloco justo enfrente de el, con la respiración agitada y la capucha aun cubriéndole gran parte del cuerpo, su corazón no pudo palpitar mas de lo que ya hacia, tanto de la felicidad de haberlo encontrado, como también por haber recorrido casi todo el bosque buscándolo. Su boca simplemente no podía articular palabra alguna, se sentía demasiado débil.
-Por fin te encontré-dijo con dificultad y de un momento a otro, cayo inerte sobre la hierba como una piedra sin vida.
Syaoran no pudo reaccionar correctamente después de ver como Sakura caía desmayada frente a sus ojos. Después, se arrodillo frente a ella y solo pudo ver su piel pálida como la nieve tras esa gruesa tela que casi le cubría todo el rostro. Se alivio al comprobar que aun respiraba pero se alarmo al descubrir que poco a poco el aire ya no alcanzaba a llegar a sus pulmones.
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Sakura abrió con pesadez sus ojos y miro con extrañeza a su alrededor. La cama en la que se encontraba era extremadamente suave pero no era en la que siempre dormía.
Las paredes de la habitación eran de color crema y el tocador frente a su cama era marrón. Las cortinas impedían que la luz pudiera entrar, por lo que intento levantarse para ir a abrirlas, pero el cuerpo le dolía enormemente así que prefirió desistir. ¿Dónde se encontraba? ¿Quien la había llevado hasta allí?
Tres golpes en la puerta se escucharon y después alguien entro en la habitación. La muchacha no tardo en reconocer al apuesto joven que avanzaba hacia ella con cara de preocupación.
-¿Te encuentras mejor?-pregunto con amabilidad.
-Si, gracias, no me sucede nada grave. Pero dime, ¿Dónde estoy?
-Lo siento, pero ayer por la noche te encontré cerca del lago y te desmayaste frente a mis ojos. No podía dejarte allí y como no sabia donde vives opte por traerte a mi casa, debo decirte que te encontrabas muy mal, tu temperatura subía a cada minuto y te costaba gran trabajo respirar. Pero llame a un doctor y el me supo explicar que habías tenido un gran desgaste físico.
-Ya veo-asintió Sakura-disculpa por haberte causado tantos problemas.
-Para nada, de eso no te preocupes. Por cierto, le diré a Meiling que te suba el desayuno.
-¿Meiling?-murmuro la muchacha.
-Si, es mi prima. Ha llegado apenas el día de hoy, me ha dicho que se quedara unos días.
Finalizando esto Syaoran salio por la puerta y Sakura volvió a quedar sola. Pero en pocos minutos una muchacha bastante alegre entro y le llevo el desayuno. Su nombre era Meiling, como le había dicho Syaoran, sus ojos eran rojizos y su cabello negro le llegaba más allá de la media espalda. Era muy agradable y mientras Sakura comía, la chica no paraba de hablar. Las interrogantes que Meiling le hacia eran bastante vergonzosas, primero comenzó preguntándole por amigos pero después siguió con novios y demás; incluso llego a preguntarle si se le hacia apuesto su querido primo Syaoran, a lo que la chica había respondido con un gran sonrojo.
La mañana paso lenta para Sakura pero no muy aburrida. Syaoran y Meiling estaban con ella en todo momento, incluso se podía decir que llegaban a cuidar de ella mas de lo que necesitaba. Charlaron y rieron durante largas horas hasta que Meiling dijo que iría a comprar unas cosas al mercado, dejando a Syaoran y Sakura solos.
Los primeros minutos parecieron eternos, ninguno de los dos decía algo, pero después Sakura recordó la causa por lo que lo había ido a buscar.
-Syaoran, tú y yo no nos encontramos por coincidencia ayer en el lago, la verdad es que te estaba buscando.
El joven la miro con paciencia incitándola a continuar.
-Jamás he tenido el valor de contarte la verdad acerca de mi-dijo Sakura jugando nerviosamente con sus manos-en realidad, no me es permitido hablar de eso. Pero ahora…corres un gran peligro.
La voz de la castaña comenzó a quebrarse y las lágrimas se asomaron en sus ojos, sus labios se tensaron y no pudo continuar más. Syaoran la miro con preocupación, se preguntaba que era lo que la chica intentaba decirle y por más que le daba vueltas al asunto no podía encontrar la respuesta.
-Sakura, ¿Qué sucede?-pregunto con comprensión.
-Debes…alejarte de mí, y no hablar de mí a nadie mas-su voz volvió a quebrarse y la chica rompió en llanto.
Syaoran se acerco a la cama y rodeo a Sakura con sus brazos intentando darle consuelo. No sabia que era lo que le estaba sucediendo pero podía entender que la chica lo necesitaba. Lamentablemente el tierno abrazo no duro mucho ya que Meiling entro de un momento a otro sorprendiendo a ambos con una sonrisa picara en su rostro. Sakura aparto sus lagrimas rápidamente y sonrió hacia la recién llegada, quien le había traído fresca fruta y gracias al cielo unas deliciosas manzanas que le harían ponerse mejor.
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Meiling se encontraba en la sala leyendo un libro y Hauru había salido desde muy temprano con unos amigos.
Sakura se encontraba mucho mejor, primeramente gracias a las manzanas y a los cuidados que le habían brindado. No pretendía quedarse en cama todo el día así que se levanto de la cama y se vistió con la ropa que amablemente Meiling le había prestado. El vestido le quedo perfectamente, tal vez un poco largo ya que Meiling era mas alta que ella pero todo lo demás encajaba muy bien en su cuerpo; el color crema del vestido hizo que sus ojos verdes resaltaran enormemente y después de revisar que todo estuviera en orden salio de la habitación.
Recorrió varios pasillos pero no pudo encontrar a Syaoran, aquella conversación la habían dejado al aire y era de suma importancia que ella le afirmara que debían alejarse, realmente no era algo que ella quisiera pero las palabras del rey Clow rondaban su cabeza a cada segundo y la preocupación por la seguridad del muchacho aumentaba cada minuto.
Sakura bajo las escaleras y pudo preguntar a una de las criadas por Syaoran. Después salio al gran jardín, donde se suponía el debería estar. Lo encontró recargado en el tronco de un árbol y antes de acercarse a el, respiro profundamente, tratando de reunir fuerzas para terminar de decirle lo que sucedía.
-Syaoran debo terminar de decirte lo de esta mañana-dijo Sakura acercándose al ambarino.
Syaoran la miro tratando de ver más allá de sus ojos esmeraldas. En todo el maldito día no había podido dejar de pensar en ella y en lo que le había dicho. Realmente no sabía como actuar frente a ella sin sonrojarse y decir cosas tontas y de poco interés. Lo que le aliviaba es que la chica era bastante distraída por lo que no se daba cuenta de muchas cosas y tenia por seguro que jamás intuiría de sus sentimientos hacia ella.
-Por que mejor no olvidas eso por un momento. No te encuentras muy bien y es mejor que no te alteres-dijo acercándose a la castaña.
-¡No! Esto es algo de suma importancia y debes escucharme, que no te das cuenta que estas…
Syaoran acabo con los pocos centímetros que los separaban uniendo sus labios con los de ella. Al principio ella pareció no responder, pero después se entrego a aquel beso con la misma ternura con la que el lo hacia.
El apenas roce de labios comenzaba a hacerse mas intenso cada vez. Syaoran la sujeto por los hombros, atrayéndola mas hacia el y Sakura subía sus manos hacia la nunca de el intentando no caer de la emoción que sentía en su interior.
El sol empezaba a esconderse, el atardecer estaba por acabar y la noche pronto cubriría todo.
Pero poco les importaba a aquellas dos personas enlazadas en un tímido beso que hacia que se olvidaran de todo el mundo exterior.
En poco tiempo la oscuridad comenzó a sentirse encima de ellos pero Sakura pudo percatarse de eso cuando ya era muy tarde. Intento terminar con el beso, pero todo fue en vano, Syaoran no parecía tener intenciones de soltarla.
-Por favor…déjame…ir-dijo entrecortadamente tratando de separarse de los labios que la tenían aprisionada.
La sombra comenzo a extenderse por todo el jardin y por fin pudo alejarse unos centímetros de Syaoran, pero para ese tiempo la sombra tambien la habia cubrido a ella. Su cuerpo comenzó a tener un resplandor muy extraño, una luz plateada que se extendía por todo su ser. Syaoran intento decir algo pero ella lo silencio aferrandose a el como si fuera a caerse de un momento a otro.
-No…por favor no mires, no mires-suplico la joven
Syaoran la miro un tanto extrañado y confuso, pero a la vez muy asustando, ¿Qué estaba sucediendo?
El cuerpo de Sakura siguió resplandeciendo e iluminando gran parte del jardín. Ella seguía aferrada a su cuello acabando con cualquier espacio entre sus cuerpos. Se tenso de un momento a otro y después dos cosas extrañas comenzaron a elevarse tras su espalda, eran de un color casi transparente y parecían dos pedazos de tela. Se alzaron con dirección a los cielos pero no alcanzaron mas que un poco mas de altura que la de la joven. Syaoran la soltó al instante como si estuviera tocando fuego.
Sakura respiraba agitadamente, con el corazón palpitándole como si se le quisiera salir del mismo cuerpo, intento buscar la mirada de Syaoran pero el estaba perdido en lo que estaba en su espalda…sus alas. Las miraba impresionado como si no diera crédito a lo que sus ojos veían, después poso sus ojos en los de ella y la miro como si fuera una perfecta extraña.
-¿Qué es todo esto?-pregunto secamente el muchacho.
-Yo puedo explicarlo…tan solo-dijo la joven acercándose un poco a Syaoran, pero el se aparto de ella como si temiera derretirse al simple contacto con su cuerpo.
-No…por favor-continuo Sakura-yo no quería, ¡tú nunca debiste haber visto esto! Si tan solo me hubiera dado cuenta antes, de que el anochecer estaba por venir, por favor Syaoran confía en mi, yo soy en realidad-pero se detuvo y no acabo la frase, no sabia si seria lo correcto decirle la verdad de su naturaleza. Lo medito por unos segundos y después lo miro a los ojos. El alma se le callo a los pies, Syaoran la miraba con decepción y con un vacío irreconocible en sus ojos, su mirada era penetrante y amarga. Después, sin decir más, se dio media vuelta y se fue.
De nuevo, el tiempo no estaba de su lado y la lluvia comenzó a caer, empapando no solo su cuerpo si no toda su alma de esa agua fría y gris. Sakura se quedo parada, como si fuera una estatua, como si la vida se le hubiera ido en menos de dos segundos. Después se echo a llorar y su llanto se escucho silencioso, como una caricia, tan triste que no era capaz de gritar. Se encogió hasta las rodillas y se perdió en sus pensamientos y en lo que le quedaba de consciencia.
----------Fin del capitulo----------
