3.- Enfermos

El fin de semana llego por fin para la familia Holmes, lo que significaba que podrían descansar por fin de sus actividades diarias y relajarse…o al menos eso era lo que esperaba Mycroft, pero cuando de despertó la mañana del día sábado y escucho la tos mezclada con estornudos que provenían de la habitación de Johanna, todos sus planes se fueron por la borda.

Soltando un suspiro se levanto, se puso su bata y se dirigió a la habitación de su hija, ya formándose en su mente una idea de lo que se iba a encontrar. Al parecer no se había equivocado: Johanna estaba tirada en su cama, las sabanas y mantas esparcidas por todo el lugar; su cabello sobresalía en todas direcciones, estaba algo pálida, tenía aspecto de casi no haber dormido y prácticamente se había sepultado a ella misma en pañuelos desechables.

Al verla Mycroft soltó una risita burlona.

-Entonces, ¿Cómo estuvo el paseo?- pregunto sin dejar de sonreír, lo que le valió una mirada furiosa de su hija, que solo logró que la sonrisa del político creciera aun más.

-No me arrepiento de nada- le contesto Johanna con voz gangosa debido a la congestión, mientras se sentaba y dejaba caer los pañuelos usados al suelo.- Aún así me divertí.

Mycroft solo pudo negar con la cabeza, mientras se dirigía a la cocina para buscar el desayuno de ambos (ya debía estar servido), ponerlo en una bandeja y volver a subir al dormitorio de la adolescente. Después fue a buscar su teléfono y marcó el número de John.

-¿Hola?

-Buenos días John.

-Oh, hola Mycroft.

-Perdón por molestarte el fin de semana, pero-

-Déjame adivinar, Johanna está enferma. ¿Acerté?

-¿Cómo lo supiste?- le respondió Mycroft algo sorprendido, pero antes de que John pudiera responder, escuchó una serie de estornudos que venían desde la línea de llamada- oh, claro. Sherlock.

-Exacto, Sherlock.

En realidad no era ninguna coincidencia que su hermano y su hija estuvieran enfermos al mismo tiempo: todo había sido culpa de Sherlock (o al menos eso es lo que Mycroft insiste en creer). Ayer en la tarde Johanna había ido al 221B, para encontrarse con que Sherlock estaba a punto de salir para recolectar evidencia sobre un caso, y la adolescente, ilusionada con la idea de ver a su tío "en acción" le suplico que la dejara acompañarlo. Obviamente el detective no se hizo mucho de rogar y acepto… Ahora, el problema no es que lo haya acompañado, sino que mientras estaban fuera comenzó a llover, o mejor dicho a diluviar. Así que cuando Mycroft llego a su casa, se encontró con Johanna empapada de cabeza a pies, y apenas lo vio entrar, comenzó a hablarle muy entusiasmada acerca del trabajo de su tío.

-En realidad no me sorprende, con el diluvio que cayó ayer, lo raro sería que no se hubieran enfermado

-En eso tienes razón. ¿Hay algo que tenga que hacer?, ¿Llevarla al médico o comprar algún medicamento?

-Mmm, en realidad no, solo asegúrate de que guarde reposo y consuma líquidos. No debería tener más problemas.

-De acuerdo, gracias John.

-Adiós Mycroft.

El político se pasó el resto del día encerrado en la habitación de Johanna: viendo la TV, asegurándose que no se levantara, hablando, obligándola a comer, etc.

Solo esperaba no enfermarse él.

Al día siguiente, Johanna se despertó sintiéndose muchísimo mejor, por lo que decidió levantarse y caminar un poco por la casa. Realmente, pasar todo un día en cama puede ser muy cansador. Pero cuando paso por fuera del dormitorio de su padre se detuvo en seco: desde adentro se escuchaba algo parecido a un ataque de tos, seguido de un estornudo y un gemido de cansancio; con cuidado abrió la puerta y se asomó.

Mycroft estaba tirado en su cama, las sabanas y mantas esparcidas por todo el lugar; su cabello sobresalía en todas direcciones, estaba algo pálido, tenía aspecto de casi no haber dormido y prácticamente se había sepultado a él mismo en pañuelos desechables.

Johanna sonrió tímidamente al ver la mirada que le lanzo su papá, obviamente culpándola por haberlo contagiado.

Riendo entre dientes cerró la puerta de la habitación, para ir a la cocina y prepararle el desayuno como forma de disculpa, ahora le tocaba devolverle el favor…