Disclaimer!: ¡Fairy Tail es de Hiro Mashima!


~ Capítulo Seis ~ Esta gente está loca… ~

Gray se lamentaba por haber dicho que cambiar a Natsu y a Lucy era buena idea.

De hecho, sentía ganas de congelarle el cerebro a Mirajane.

Y a Erza.

Y a él mismo de ser posible.

Pero no se podía.

No podía atacar a Mirajane porque saldría muerto. A Erza no lograría ni tocarla. Y el suicidio no era una opción.

Ah, al menos aprendería a no seguirles la corriente a las monstruosas mujeres del gremio.

Además, ahora debía centrarse en lo que estaba viviendo.

En serio, ¿a quién le persigue un oso grizzli en medio de la capital de un reino?

Ah, sí, a Gray Fullbuster.

— ¡Ice Make: Jail! —

Al menos el hielo de Gray logró detener al jodido oso del que llevaba un buen rato arrancando.

Suspiró.

¿Acaso a la gente de Crocus no le parecía extraño ver a un chico ser perseguido por un oso?

Y lo peor de todo era que Mirajane y Erza se habían escabullido entre la gente, dejándole desprotegido.

Por otro lado, Lucius había salido de misión con Levy luego de que se le explicara que no podía estar muy cerca de Natsumi o copularían, lo cual no significaba nada en su condición, pero les volvería un peligro social debido a que no podrían dejar de follar nunca (¿en qué rayos pensaba Zeref cuando creo esa poción?). Además, al rubio le agradaba la idea de pasar tiempo con su mejor amiga, y de no ser porque Gajeel estaba constantemente interrumpiendo sus conversaciones literarias, todo sería muy normal.

Y en cuanto a Natsumi, estaba en la biblioteca del gremio leyendo las traducciones que Levy les había dejado. Fried se estaba esforzando en buscar todo lo que encontrara sobre la Flor de Ariza.

Parecía bastante tonto que una simple flor pudiera ayudarles, pero una cosa que Natsumi logró recordar de las historias que le contaba Igneel fue lo siguiente:

Estaba Natsu de pequeño recostado sobre la nariz de Igneel, mientras que el dragón le contaba la historia de la Flor de Ariza.

—La Flor le dio al Rey lo que él necesitaba, el alivio del dolor que le provocó la muerte de su esposa— explicó el dragón ante la inquisitiva que presentaba el pequeño pelirrosa.

— ¿Y si yo encuentro alguna vez la flor? — preguntó Natsu muy entusiasta a pesar de estar con quedarse dormido.

—Te dará lo que necesites, hijo. Si necesitas alivio, como el Rey, te lo dará. Si necesitas comida, te la dará. Sólo debes pedirlo de corazón—

Cuando Igneel terminó de hablar, Natsu ya estaba dormido.

Pero aquél recuerdo, ayudó mucho a Fried a buscar información.

Y justo en ese mismo momento, pero en Crocus…

—Erza, déjalo— dijo Mirajane tratando de calmar a Titania

— ¡Señorita! Y…yo…yoyoyoyoyo ya le h-he-he di-i-i-i-dicho que nonono-o-o-o sé de-de-de-e lo que habla— dijo el hombre al cual Erza tenía arrinconado cual matona en un callejón oscuro y sin salida.

Erza Scar… Fernández (aún le costaba acostumbrarse a su nuevo apellido) estaba bastante cabreada.

¿Cómo era posible que nadie en todo Crocus haya visto a Gray, si le estaba persiguiendo un oso grizzli por el medio de la calle?

Esta gente está loca, pensó.

Erza soltó al pobre hombre, que recogió las verduras que había tirado del susto y se fue corriendo del lugar.

—Ese Gray…— dijo la pelirroja golpeando la pared. Dejó un agujero bastante grande allí.

—Es nuestra culpa, Erza— dijo Mirajane, siempre sonriente —Nosotras le dejamos solo—

El aura de Erza se volvió negra de pesadez.

— ¡Oh! Allí están— dijo la voz que querían escuchar.

Gray estaba de pie frente al callejón con una bolsa en la mano y sin ropa salvo sus calzoncillos.

—Las voy a matar— masculló Gray tan pero tan cabreado que el flequillo de Mirajane se levantó.

Gray sí que podía asustar bastante.

Levy, Lucius y Gajeel estaban en una librería.

A Redfox estaba por explotarle el cerebro, pero a los otros dos no parecía importarle.

Estaban buscando un libro llamado "El misterio de la reina perdida", lo cual podía tener más información sobre la Flor de Ariza y si realmente se podía encontrar.

— ¡Levy-chan! — gritó Lucius desde un pasillo distinto — ¡Mira lo que encontré! —

Levy agarró la mano de Gajeel y corrió buscando la voz del rubio.

Él llevaba las gafas de lectura rápida (lo cual le hacía ver muy ridículamente gay) y ya iba por el final del libro. Miró a Levy con cara de terror, lo cual le dio muy mala espina a Gajeel, y a Levy peor aún.

—Yo… Natsumi y yo estamos en problemas…— dijo el rubio.

Natsumi estornudó.

— ¿Qué pasa? — le dijo Cana, quien estaba sentada junto a ella con una cerveza en la mano

—No lo sé— dijo la pelirrosa limpiando su nariz con la manga de su chaqueta, porque hacía bastante frío en Magnolia.

— ¿Encontraste algo? — preguntó Lissana sentándose frente a Natsumi.

—Lo que dejó Levy es muy poco, siento que falta algo— dijo la Dragneel dejando sus hojas sobre la mesa.

Lissana se removió nerviosa en su lugar.

— ¿Qué te pasa? — preguntó Natsumi mientras cruzaba sus piernas a lo indio.

—No… no es nada, Natsumi—

Y si que era algo.

¿Tan difícil de creer era que Lissana deseara la felicidad de Natsumi y Lucius?

¿Aunque eso significara que se había robado la página del libro que decía los riesgos de la poción y la forma de revertirla?

¡Lo hacía por su bien!

¡Por los idiotas enamorados!

¡Tenía sus motivos!

Si no ayudaba a transformarles, no se darían cuenta de lo que sentían. No hubieran usado esa poción si hubieran visto los riesgos, pero Lissana sabía que hacía lo correcto.

Bueno, eso quería creer.

~ Capítulo Seis ~ Esta gente está loca… ~ Fin ~

~ Continuará ~


Hola! Sé que está corto, pero no quise alargarlo más porque esto es lo más random que he hecho en mi vida D: digo: Gray pensando en matar a Erza y a Mira, ser perseguido por un oso grizzli y lograr asustar a dos demonios aún estando en calzoncillos es demasiado.

Espero que les haya gustado :D Me voy a seguir jugando (nunca me había sentido tan friki en toda mi f*cking vida)... ¡Beban sus lechitas con chocolate! :D

Bye Bye!

Amy Fuera~! ¡Aye Sir! :D