N/A: La canción del capítulo es Somos Novios. Hay varias versiones, yo he elegido la de Luis Miguel. Podeis reproducirla desde el inicio del fic ya que no se canta en el capítulo


CAPÍTULO 12: SOMOS NOVIOS

Kurt y Blaine llegaron al apartamento del moreno. Sabían que Sam y Sebastian no los molestarían porque querían que hablaran y se aclararan. Se dirigieron al salón y ambos se sentaron en el nuevo sofá que el ojimiel había comprado porque el anterior era incómodo para dormir, él lo sabía por experiencia.

Ninguno de los dos decía nada, ambos miraban a la nada, el más alto hacia un punto en la pared, el otro hacia el suelo. No mantenían ningún contacto, ni se tocaban ni se miraban. El silencio no era incómodo, les permitía pensar en el siguiente paso que iban a dar. Los dos sabían que tenían que calcular muy bien sus palabras y sus gestos si no querían alejar al otro.

Por un lado, el menor temía que el castaño se distanciara de él porque se diese cuenta de lo poco que valía. También temía ser el primer amante del joven, haciendo que se viera "obligado" a acostarse con él y luego se arrepintiera. Tampoco quería ser él quien le robara la virginidad y le dañara con su primera vez... Y las siguientes. Pensaba, por su experiencia, que se tardaba mucho en conseguir placer mediante el sexo... Mejor dicho, él nunca había sentido placer siendo pasivo. Sólo había ejercido ese rol con Nate y jamás llegó al orgasmo. Pero él no quería hacerle daño y eso era lo que más temía. ¿Cómo conseguiría hacerlo feliz? ¿Cómo podría satisfacer al chico del que se había enamorado?

Por su parte, el ojiazul buscaba la mejor manera de tratar al menor. Sabía que debía ayudarlo a recomponer su autoestima y su seguridad. Temía que Anderson hiciera algo porque se sintiera obligado a satisfacerlo. No quería ser él quien "mandara" en la relación. Debían ser iguales y sabía que le costaría mucho conseguir eso. No quería ser como Nate, jamás le haría eso.

Después de minutos que parecieron una eternidad, los dos se movieron para mirarse a los ojos. Ambos sonrieron cuando sus miradas se conectaron y un pequeño rubor se apreció en las mejillas del mayor.

– Tenemos mucho de lo que hablar. – Susurró Kurt. Estaba muy nervioso y pensaba que no podría siquiera hablar.

– Lo sé... ¿Por dónde quieres empezar? – Quiso saber Blaine.

– ¿Quieres ser mi novio? – El ojiazul dijo tan rápidamente que hasta él se sorprendió.

– Me encantaría pero...

– ¡Ah! No. Nada de "peros". No vengas a decirme que no eres suficiente para mí o que no vas a ser capaz de hacerme feliz. Te he escuchado decir que me amas y eso es todo lo que necesito. Así que, vuelvo a preguntarte... ¿Quieres ser mi novio? – El castaño no iba a permitir que lo volviera a alejar por miedo.

– ¿Estás seguro que quieres estar conmigo? – El ojimiel miró con intensidad la profundidad del azul de los ojos del otro, intentando descifrar lo que pensaba, intentando entender los motivos por los que ambos estaban allí.

– Tal vez debí empezar por otra cosa. Yo también te amo. Has cuidado de mí y me has hecho enloquecer con tu comportamiento. Nunca sé como vas a reaccionar, no sé que piensas ni que sientes y eso me vuelve loco. Eres la persona que me ha robado el corazón. No quiero estar contigo. ¡Lo necesito! Esos escasos momentos en los que me has dejado acercarme a ti han sido perfectos. El día de la playa me sentí tan bien y me dio miedo ver que luego te alejabas. No quiero que vuelvas a alejarte. No lo hagas, por favor.

El moreno eliminó la distancia que quedaba entre ellos y juntó sus labios en un extremadamente dulce beso. Sus labios encajaban como dos piezas de un puzzle. Ese beso era muy diferente a todos los que se habían dado. Ambos sentían las mariposas en su estómago, sus pieles estaban erizadas, sus corazones latían acelerados. La mano del menor se posicionó en la mejilla del otro y Hummel sujetó con fuerza su cintura.

– Si quiero ser tu novio. – Blaine aceptó cuando terminaron el beso, a tan solo tres centímetros de los labios de Kurt. El castaño se dejó llevar por la felicidad y se abalanzó sobre su pareja. El moreno lo acogió entre sus brazos mientras caía de espaldas.

Todo era maravilloso hasta que el ojimiel notó las manos temblorosas del mayor colándose por debajo de su camiseta.

– Kurt, no. – El menor sacó las manos de allí suavemente y se apartó un poco de su novio.

– ¿Por qué no? – El ojiazul miró confundido al otro.

– Quiero que nos tomemos las cosas con calma. No quiero que te veas obligado a hacer nada que no desees. – Susurró el más bajo.

– Y yo no quiero descuidarte. Quiero que seas feliz y darte lo que necesitas. No quiero que busques en otros lo que no te doy. – Hummel bajó su mirada.

– Veamos, ¿quieres que actúe contigo como Nate lo hizo conmigo? No lo voy a hacer.

– Pero estás acostumbrado a un estilo de vida...

– Ese es mi problema. – Anderson levantó la cara del mayor para obligarlo a que lo mirara. – Desde que te conocí he estado con muy pocos hombres. Sé que voy a poder ser fiel... Por ti soy capaz de lo que sea... Además, tengo otras alternativas. Existe una cosa que se llama masturbación.

– ¡Blaine! – Kurt rió ante la broma y se aproximó a su novio, recostándose sobre su hombro.

– Te amo, no te puedes imaginar cuanto.

– Yo también te amo. – El castaño dejó un beso en el cuello de su pareja mientras éste acariciaba su espalda.

Kurt se despertó entre los brazos de Blaine. Ambos estaban en la cama y él descansaba sobre el pecho de su novio. Recordó la primera vez que había despertado allí y no pudo evitar sonreír. Si en ese momento le hubieran dicho lo que pasaría entre ellos, jamás lo habría creído. Acarició suavemente el pecho del moreno hasta llegar al tatuaje. "Courage", una palabra que en ese momento tenía tanto significado para él. Comprendió que se la había tatuado porque quería recordarse que debía seguir adelante a pesar de todo el daño que le había hecho Nate. Iba a despertar al ojimiel cuando escuchó que la puerta de la casa se abría. Cerró los ojos justo cuando alguien abría la puerta del dormitorio, se imaginaba quienes podían ser. Enseguida reconoció sus voces en susurro.

– ¿Han tenido sexo? ¡Kurt era virgen! No me lo puedo creer.

– Elliot, no han tenido sexo. Blaine lleva pantalones.

– Sammy tiene razón, cuando B-Days se acuesta con alguien se queda desnudo.

– Parece que sabes muy bien como se comporta Blaine después de tener sexo con alguien.

– No seas celoso, no me he acostado con él.

– Dais asco, nunca había tenido que lidiar con los dos emparejados.

– No haberme animado a que me declarara.

– Vamos Sebby, babeas por él.

– Al próximo que diga una palabra lo estampo contra la pared. – Anderson decidió interrumpir la conversación entre Sebastian, Elliot y Sam.

– Vamos cariño, no seas bruto. – Hummel intentó suavizar.

– Que no vengan a interrumpir mi perfecto descanso mientras siento a mi novio entre mis brazos acariciándome el pecho.

– Como ya estáis despiertos. – Smythe comenzó. – Debo decir que Elliot y yo somos novios... Y que quiero que me lo contéis TODO.

El castaño se tiró a la cama para quedar junto a su mejor amigo que le dio un golpe amistoso en el brazo. Evans gateó por la cama para quedarse entre sus dos mejores amigos y Gilbert se tumbó pegando su espalda a Kurt y levantando un poco la cabeza para poder ver a los demás.

– Cinco personas en mi cama... Creo que esto es un récord. – Susurró el ojimiel.

– Te equivocas. En Dalton, último curso. Después de la "charla" sobre sexo que impartieron. Nos dieron preservativos y nos fuimos a la habitación para inflarlos como globos. Acabamos los tres con Wes, David, Nick y Jeff en tu cama. Aun no sé como lo conseguimos. ¡Era de 105 cm de ancho! – El rubio comentó.

– ¿Que pasó ayer? – Quiso saber Elliot.

– Primero vosotros. – Sugirió Kurt.

Flashback

Vamos Seb. Te gusta... ¿Por qué no lo besas y ya? – Sam parecía enfadado.

¿Y si no me corresponde? – Preguntó incómodo el castaño.

¿Y si lo hace? Ve y habla con él.

Smythe hizo caso a su amigo y se acercó a Elliot. Cuando el moreno lo miró, el joven no supo como reaccionar así que lo besó. No le importó que fuera una gala benéfica llena de paparazzis. Sólo le interesaba que el otro le correspondía.

Me gustas. – Susurró el castaño.

Tú a mí también me gustas.

Fin del flashback

Después de eso, Klaine les contaron lo sucedido. Cuando acabaron el relato, todos estaban muy felices por lo sucedido pero se notaba que Sam estaba algo afectado.

– Kurt... Sé que empezamos ayer pero... ¿Te importa si esta noche la paso con Sam? Él ha hecho mucho por mí y no voy a dejarlo solo.

– Una de las cosas que me enamoraron de ti era verte con estos dos. Podéis salir juntos.

– ¡Ah, no! Hay una gran diferencia. Kate os odiaba a todos, pero Kurt no... ¿O sí? – Comentó el rubio.

– ¡Claro que no! La duda ofende. – Contestó el ojiazul.

– ¿Salida de parejas con Sam? No creo que sea la mejor idea. – Exclamó Sebastian.

– ¿Y si llevamos a Rachel o Quinn? Tal vez vuelva a encontrar el amor. – Hummel sonrió.

– Es muy del estilo de Quinn. – Confirmó Elliot.

– ¡Ni de coña! – Anderson gritó haciendo que todos se asustaran.

– ¿Qué problema hay? – Smythe lo miró confundido.

– Intentó ligar con él. – Se rió Gilbert.

– Tenemos un pacto, nada de intercambios. – Dijo el rubio.

– Para ti es fácil. Nosotros no salimos con chicas. – Protestó su mejor amigo castaño.

Blaine se acercó al oído de su novio y le susurró algo. Kurt sonrió y asintió. El moreno se acercó a Evans y lo besó como hacía en los conciertos.

– Ya sabes Sebby, nada de intercambios. – Bromeó el ojimiel.

– ¿Queréis repetir lo de Dalton? A mi no me importaría... Bueno, si a Kurt y Elliot tampoco les importa. – Smythe dijo divertido y miró a su novio.

– ¿Cuántas veces tengo que decir que soy heterosexual? – Protestó el rubio.

– ¿Para qué queréis que os demos permiso exactamente? – Quiso saber Hummel.

Los tres amigos se miraron de manera cómplice. Dalton había sido su refugio y el lugar de muchas aventuras de los tres. A pesar de todo, ellos seguían comportándose como aquellos tres adolescentes que crearon su propia familia y su propio mundo. No hacía tanto que habían abandonado la seguridad de su instituto pero aun así extrañaban lo bien que habían vivido allí.

– Creo que será mejor que les contemos todo... Desde el principio... – Evans sonrió ante la idea de que alguien nuevo estuviera dispuesto a escuchar sus travesuras.