N/A: Las canciones de este capítulo son Got To Get You Into My Life de los Beatles (aunque recomiendo escuchar la versión Glee en este caso), Applause de Lady Gaga y Pour Some Sugar On Me de Def Leppard.


CAPÍTULO 14: GOT TO GET YOU INTO MY LIFE

Kurt y Blaine llevaban apenas una semana como novios reales. Esos días se habían dedicado a vivir su amor y a compartir tiempo con sus amigos. La prensa los seguía constantemente. La supuesta infidelidad del castaño los había puesto en el punto de mira y no los dejaban solos. Por eso, cuando el moreno paró el coche en la puerta del hotel donde se alojaba su novio, no le extrañó la cantidad de fotógrafos que lo retrataron. El ojiazul salió caminando elegantemente, con unos pantalones rojos y una camisa negra. Unas gafas de sol oscuras y un pañuelo rojo completaban su atuendo. Sonreía a los paparazzis mientras avanzaba para abrir la puerta del copiloto y sentarse en el asiento. Cuando estuvo acomodado y con el cinturón de seguridad bien colocado, el ojimiel arrancó el coche.

– ¿Dónde vamos? – Preguntó el más alto mientras miraba con amor a su pareja.

– Te voy a llevar a conocer a Cooper. – Dijo el menor con una sonrisa.

– ¡¿Qué?! ¿Por qué no me has avisado? No voy vestido para la ocasión, ni he pensado en temas de conversación... – Comenzó el Little Lover pero fue interrumpido.

– Tratar con Cooper va a ser más fácil de lo que crees. Nació con un problema en el cerebro y eso le ha impedido crecer como la mayoría. Tiene la personalidad de un niño pequeño. Llevo chucherías y chocolate para él así que, con eso y un par de partidas al parchís o a las cartas te lo habrás ganado. – Comentó el más bajo.

– Yo... No... – El mayor no sabía que decir.

– Lo sé, debí avisarte antes... Si no quieres conocerlo lo entenderé. Podemos hacer otra cosa. – El Big Rocker se puso serio. No había pensado que tal vez a su novio no le apetecía conocer a Cooper por su enfermedad. Que él lo quisiera no implicaba que su pareja también lo hiciera.

– Claro que quiero conocerlo. Es sólo que me ha tomado por sorpresa. Nada más. Es tu hermano y es importante para mí. – Aclaró Kurt.

Blaine agarró la mano del castaño y la acercó a sus labios para darle un beso en cuanto paró en un semáforo. El castaño sonrió, era tan fácil hacer feliz al ojimiel. Su relación se daba de manera tan natural y se complementaban tan bien que a veces les daba miedo.

Después de una hora de viaje, llegaron al hospital donde vivía el mayor de los Anderson. Era un lugar lujoso donde enfermeras y médicos cuidaban de personas con necesidades especiales. Entraron dentro y lo primero que el ojiazul vio fue la recepción. Una mujer de aspecto amable estaba sentada en una mesa frente a un ordenador. Levantó la vista y sonrió al ver a los chicos.

– ¡Blaine! Qué alegría tenerte por aquí. Cooper no para de hablar de ti y del nuevo disco de Big Rock. Dice que es mejor que el anterior... Algo que en lo personal no creo que sea posible. – Dijo ella con una sonrisa.

– Lo primero... Sonia, te presento a Kurt. – Los dos se saludaron. Después el moreno siguió hablando. – ¿Qué tal estás? La última vez que vine no estabas... ¿Estuviste enferma?

– No, estoy bien. Tuve el día libre porque mi hijo tenía función en el colegio. – Informó la mujer.

– Seguro que lo hizo genial. – Anderson guiñó un ojo, lo que hizo que la chica se sonrojara.

– ¡Ve con Cooper! Seguro se alegrará de verte y es una visita más interesante que quedarte hablando conmigo. – Pidió la joven.

– Nunca digas que no es interesante hablar contigo. Luego nos vemos. – El Big Rocker agarró la mano de su novio y se dirigió por un pasillo que quedaba a la derecha.

Llegaron a una habitación y Blaine golpeó la puerta antes de abrir. Dentro había un hombre mayor que ellos sentado en una silla de ruedas con un cómic en las manos.

– ¡Hola Coop! – Dijo alegremente el menor.

– ¡Blaine! – Gritó el chico mientras recibía el abrazo de su hermano.

– Quiero presentarte a alguien. Coop, él es Kurt, mi novio. Kurt... Él es mi hermano Cooper. – El moreno se apartó para dejar que su pareja se acercara a la silla.

– Es un placer conocerte al fin. – Añadió el castaño con una sonrisa que fue correspondida por el mayor. Después de un pequeño silencio algo incómodo, el más bajo decidió intervenir.

– Sabes que no me gusta traerte dulces porque luego las enfermeras se quejan de que estas hiperactivo pero... Kurt quería hacerte un regalo y se le ocurrió eso. No se lo digas a nadie, será nuestro secreto. – Comentó el menor.

– "Gasias" – Dijo Cooper con dificultad.

– Hoy somos tres por lo que podemos aprovechar para jugar a otra cosa. ¿Parchís o cartas? – Preguntó Blaine.

– "¡Pa'chís!"

Se pusieron a jugar y el castaño se dio cuenta de que el mayor miraba a su hermano antes de cada movimiento. A veces parecía que movería una ficha y cambiaba de opinión. Todo era raro. En una jugada, Cooper sacó un cinco, con el que llegaría a "comerse" una ficha de Hummel. Sin embargo, él dirigió su mano hacia una, miró a su hermano y cambió hacia otra ficha y volvió a mirar a su hermano. Kurt decidió mirar a Blaine y alcanzó a ver cómo éste asentía.

– ¡Estáis haciendo trampas!

– No... "Kut" – Respondió con gran esfuerzo el mayor.

El castaño sonrió mientras recibía un beso en la mejilla de su novio. Siguieron jugando y Hummel se quedó fascinado por la dulzura y cariño con la que el más bajo trataba a su hermano. Cuanto más conocía a Blaine, más se enamoraba de él.

Blaine estaba nervioso paseando por su apartamento sin saber qué hacer. En unos minutos llegaría Kurt acompañado de Burt. Tenía tantas ganas de causar buena impresión que hasta le había pedido una camisa a Elliot para parecer más elegante. Eso sí, siempre negra y acompañada por unos vaqueros oscuros. Él se había ofrecido a ir a buscarlo al aeropuerto pero el castaño había pedido que no lo hiciera. Quería evitar que les hicieran fotos. Sin embargo, eso hizo que el moreno estuviera más nervioso... ¿Y si lo hacía porque a su padre no le gustaba que estuvieran juntos? Sabía lo unido que estaba el ojiazul con su progenitor y no quería romper esa conexión por nada del mundo.

Los Hummel entraron en el apartamento y Burt saludó Blaine con un abrazo que sorprendió al menor. El mayor sabía la historia del moreno porque su hijo se la había contado. Sabía todo, incluso las estupideces que ambos habían hecho antes de empezar su relación real. Los tres se sentaron en el salón, con la pareja en un sillón y el mayor en otro. El ojimiel sirvió el café que había preparado. Kurt manejaba la conversación a su antojo, centrándose en la salud de su padre, en contar algunos detalles de su relación y hablando de sus trabajos. El más bajo estaba atento y daba su opinión de vez en cuando, pero apenas habló.

– No os he preguntado. ¿Dónde te quedas? – Quiso saber Anderson, mirando al mayor.

– Iré a un hotel, no te preocupes. No quiero molestar. – Respondió Burt.

– No molestas, puedes quedarte aquí. Sólo tengo que hablar con Sam y Seb para que se queden en su casa. – Aclaró el menor.

– Estáis en el principio de la relación. Es cuando más pasional se está y querréis intimidad para vuestras cosas. No creo que tener al padre de tu novio en la habitación de al lado ayude en eso. No te preocupes, estaré bien en el hotel. – Comentó el más alto.

– ¡Papá! – Le reclamó el castaño con las mejillas totalmente rojas.

– Señor... Kurt y yo... No... Nosotros no... – Blaine no sabía qué decir. No se esperaba ese comentario.

– No hemos tenido relaciones todavía y no las vamos a tener este fin de semana. – Dijo tajante el ojiazul acariciando la pierna de su novio para intentar tranquilizarlo. Sin embargo, el ojimiel atrapó la mano con las suyas y la sostuvo con firmeza y delicadeza.

– Yo... Respeto a su hijo y no quiero precipitar las cosas. Quiero que esté seguro y se sienta cómodo. Quiero que sea especial y que no se arrepienta... Esperaré lo que haga falta. – La seguridad en las palabras de Anderson fue demoledora. Burt se dio cuenta que era la primera vez que el joven hablaba de ese modo frente a él. Era como si, de todo lo que habían charlado, eso fuera lo único que tuviera claro. Sonrió porque se dio cuenta de que ese chico amaba a su hijo y eso era todo lo que quería para él. El sonido del móvil de Kurt los interrumpió, era una llamada del trabajo que él atendió, saliendo de la sala para obtener más privacidad. Al mayor no le pasó desapercibida la mirada enamorada que le dirigió el moreno.

– Lo amas. – Afirmó Hummel.

– Más que a nada. Entiendo que esté preocupado. Kurt se merece algo mucho mejor que yo y no soy lo suficientemente bueno... Pero si algo tengo claro, es que lo amo.

– Quiero que te quede clara una cosa. Eres una gran persona y no puedo encontrar a nadie mejor que tú para estar con Kurt. Lo amas, lo cuidas, lo proteges y lo haces feliz. ¿Qué más puede pedir un padre para su hijo? Sé que tu vida no ha sido fácil, Kurt me ha contado tu pasado. Quiero que sepas que estoy aquí para los dos, para lo que necesitéis. Tanto él como tú.

– Gracias.

El mayor abrazó al joven que se agarró a él con fuerza. Cuando el Little Lover entró y vio la escena, no pudo evitar sonreír y unirse al abrazo. Para el castaño era muy importante que los dos hombres más importantes en su vida se llevaran bien. Eso le hacía inmensamente feliz.

La gala de los MA's llegó y todos decidieron ir en grupo. Posaron por separado, lo que decepcionó a los reporteros porque Kurt y Blaine no habían posado juntos. Una vez en el auditorio, el moreno corrió hacia su novio para darle un beso.

Los dos grupos estaban sentados separados y algo lejos. La gala comenzó y empezaron a repartir los premios. Después de varios, llegó el momento de uno en el que estaban nominados.

– Y el premio al mejor video es para... Lady Gaga. – Anunció una modelo famosa.

Todos aplaudieron a la ganadora. Blaine se volvió y guiñó el ojo en dirección a su novio, que le dedicó una sonrisa resignada. El castaño quería que los dos se llevaran premios y la cosa no empezaba bien.

Después de eso, llegó el turno de la actuación de ambos grupos. Tenían un gran momento preparado. Los primeros en salir fueron Little Love...

Applause

Al terminar la canción, el castaño se posicionó y una banda de instrumentos de viento ocupó el escenario detrás del grupo. La música comenzó...

Got To Get You Into My Life

Blaine y el resto de la banda salieron cuando comenzó a cantar el moreno. A partir de ahí, la pareja coqueteó y se dedicaba miradas de amor. También hubo gestos de complicidad entre Elliot y Sebastian.

Cuando terminó, fueron Big Rock quienes interpretaron una canción de su nuevo disco.

Pour Some Sugar On Me

Después los jóvenes se sentaron para seguir viendo la entrega de premios. Estaban tranquilos hasta que llegó el momento de elegir el ganador de la mejor gira.

– Y el ganador es... Little Love. – Anunció un actor muy atractivo.

El grupo lo celebró abrazándose. Les gustaba mucho haber ganado. Los miembros de Big rock se acercaron a darles la enhorabuena. Blaine besó apasionadamente a su novio, que se quedó con una gran sonrisa. Al subir al escenario, Kurt fue el encargado de hablar.

– Gracias a todos los que han hecho posible nuestro éxito, a todos los que han confiado en nosotros, a nuestras familias, nuestras parejas... – El castaño sonrió mirando a su novio. – Gracias a todos. Papá, Blaine, os amo.

El resto del grupo también mandaron mensajes de amor a sus novios y familias.

Después de varios premios, se entregó el de mejor grupo revelación. Éste también fue para Little Love. Repitieron todo lo sucedido en el anterior.

Sin embargo, tras otros premios a los que no estaban nominados, llegó el premio a mejor disco.

– Y los ganadores son... ¡Big Rock! – Una cantante gritó desde el escenario.

Los cinco amigos se abrazaron efusivamente. Sam y Blaine se dieron un pico en los labios. Después se dirigieron al escenario para recibir el premio. En el camino, se encontraron con Kurt y Sebastian que habían ido a felicitarlos y recibieron sus muestras de cariño. Una vez recibieron el premio, Blaine fue quien habló en nombre de todos. Querían evitar hacer alusiones personales para evitar la incomodidad de Sam. No tenía a nadie que no fuera del grupo y no lo expondrían.

– Muchas gracias por el premio. No es algo que esperáramos. Teníamos mucha competencia y cualquiera de ellos se merecía ganar. Gracias a todas y cada una de las personas que nos han hecho llegar hasta aquí, ya sean familia o amigos. Gracias a nuestro manager por confiar en nosotros e intentar que seamos los mejores. No es algo fácil Gracias a todos los miembros de Little Love por su amistad y amor. Gracias.

Los chicos se bajaron del escenario dejando a todos decepcionados. Esperaban un mensaje de amor hacia Kurt y Elliot como ellos habían hecho. Pero los Little Lovers lo entendían. Que Blaine y Sebastian les dedicaran el premio y no hablaran de familia o sólo de Cooper en caso del moreno, sería sospechoso y la prensa podría investigar y hacerles daño. Si además, Sam no agradecía a nadie, sería aun peor.

Big Rock no tardaron en volver a subir para recibir el premio a mejor canción y repitieron el mismo discurso. Los agradecimientos personales serían en privado. Sin exponerse y sin correr riesgos.