Bleach © Tite Kubo.
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Bajo el mismo techo
Capítulo 2
"De las consecuencias de apresurarse"
Cuando Ulquiorra entró a la casa esa tarde supo que algo (o alguien) estaba fuera de lugar (o en un lugar donde definitivamente no debía estar).
La mujer... estaba en la cocina.
Recordaba las palabras exactas de Kurosaki cuando les advirtió a todos sobre sus habilidades culinarias: Nunca, repito, nunca... bajo ninguna circunstancia...JAMÁS dejen a Orihime demasiado tiempo sola en la cocina. Todo acompañado de uno de esos patéticos dibujos con osos y conejos de la mujer shinigami. Ulquiorra había pensado al principio que quizás esa era una medida un tanto exagerada, pero luego de probar personalmente las atrocidades que la mujer podía hacer en dicho lugar, la idea desapareció de su cabeza.
El procesador de alimentos estaba encendido, y Orihime se encontraba apoyada en el mesón esperando que la máquina terminara su labor. El estruendoso sonido de dicho aparato le impidió darse cuenta del momento en que Ulquiorra se asomó por detrás de ella para echar un vistazo. En el procesador se veía claramente una sustancia de color verde de origen desconocido.
Ulquiorra subió a la habitación de chicos con una sensación incómoda en el estómago.
Encontró a Ichigo y Grimmjow jugando a un videojuego de luchas. Según ellos, era su forma "no violenta" de descargar sus impulsos competitivos.
— ¡JA, TOMA ESO! MALDITO SHINIGAMI HIJO DE...
— La mujer está en la cocina.— Interrumpió Ulquiorra con su habitual indiferencia, como si estuviera hablando de que hace un día muy bonito.
Ichigo y Grimmjow no se lo tomaron con tanta calma. Se levantaron de sus asientos como si les hubieran pinchado el trasero con un alfiler.
— ¡QUÉ!, PERO — Espetó Ichigo— CREÍ QUE ESTABAS CON ELLA, ¡DEBISTE HABERLO IMPEDIDO DESDE EL PRINCIPIO!
— QUÉ CARAJOS...— Lo secundó Grimmjow.
Ulquiorra permanecía imperturbable.
— No intentes decirme qué hacer, shinigami.— Le advirtió Ulquiorra. Un escalofríos recorrió el cuerpo de Ichigo, y le pareció que la habitación se oscurecía mientras el espada hablaba.
— Ya, vale, pero hay que hacer algo.— Dijo ahora más calmado, no queriendo poner en peligro su trasero. No era como si le tuviera miedo o algo, ya lo había vencido una vez ¿No? Sin embargo, el tipo era un poco (bastante) aterrador y había tenido muchos problemas para acabar con él y... gracias, pero no, gracias.
— Te diré lo que yo haré, fresita,— Comenzó a decir Grimmjow dirigiéndose hacia la puerta.— Bajaré ahora mismo y le diré a esa princesita que prefiero comer sustancias radioactivas que volver a probar una sola cucharada de su...
Ichigo se apresuró a llegar a la puerta antes que él.
— ¡No puedes decirle eso, imbécil! Orihime es muy sensible.— Le dijo Ichigo, bloqueandole el paso.
— Seré amable.— Prometió Girmmjow, sonriendo de una manera que pretendía ser dulce, pero que a los ojos de Ichigo parecía más bien una mueca macabra.
— NO HAY UNA MANERA AMABLE DE DECIRLE ESO A ALGUIEN!— Gritó, agitando los brazos como queriendo atrapar algo.— Yo bajaré a echar un vistazo, tal vez estamos preocupándonos por nada.
Dicho esto, salió de la habitación para ir directo a la cocina.
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Orihime se movía de un lado a otro, buscando ingredientes a la vez que bailaba y cantaba Counting Stars* sonando a todo volumen en sus auriculares. Le gustaba imaginar que era una super-estrella del pop, ¿o por qué no? Una super-estrella del pop... ¡Cocinando!. Se la estaba pasando en grande. Era bastante feliz con los pequeños placeres de la vida.
Su placer se vio interrumpido de forma abrupta cuando descubrió a Ichigo observándola desde la entrada de la cocina.
— ¿Sucede algo, Kurosaki-kun?— Preguntó, muerta de vergüenza, después de sacarse un auricular. Se había puesto roja hasta la raíz del pelo. Sabía que no tenía la mejor voz... Vale, un cerdo cantaba mejor que ella y seguramente su baile parecía como que estaba caminando sobre arena caliente y haciéndose pipí al mismo tiempo, pero tampoco era para que Ichigo la mirara de esa forma.
— Inoue, ¿Qué estás haciendo?.
— Solo quise escuchar algo de música mientras estuviera aquí en la cocina, Kurosaki-kun.
— Lo sé, pero ¿Qué estás haciendo aquí?.
Orihime se echó a reír, aliviada de que él no estuviera hablando del musical que ella estaba armando en el lugar.
— Ah, estaba preparando mi receta especial de...
No había terminado de hablar cuando Ichigo desapareció otra vez por el pasillo hacia las escaleras. Ella se encogió de hombros y continuó con lo que hacía.
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— ¿Y bien?— Preguntó Grimmjow cuando Ichigo regresó a la habitación. Ulquiorra y él estaban sentados donde estaba con el shinigami minutos atrás. Había intentado convencer a Ulquiorra de jugar a una partida con él, ya que tenía ganas de "desahogarse", pero el cuarto espada le había rechazado rotundamente (— No seas ridículo. No necesito desahogarme con nada porque no soy irascible. No caeré tan bajo.)
— Es peor de lo que pensaba.— Le respondió Ichigo, como si estuviera hablando de una enfermedad terminal o algo por el estilo.
— Ya está. Esa chiquilla me va a escuchar.— Grimmjow se levantó de su asiento y se dirigía a zancadas hacia la puerta, pero Ichigo lo bloqueó. Era casi la misma escena de hace unos minutos.
— ¡No, idiota! Está reparando su "receta especial"— Le explicó Ichigo, diciendo esto último de forma amanerada en un intento de imitar la voz de Orihime.— No podemos lastimar sus sentimientos.
Grimmjow bufó.
— ¡¿Y qué hay de los sentimientos de mi estómago?!— Preguntó señalando dicho lugar de su anatomía.— ¿Ya olvidaste la última vez?
En silencio, los tres chicos comenzaron a recordar aquella fatídica noche. Las imágenes acudían a la mente de cada uno como una película de zombies particularmente asquerosa y terrorífica.
Ese día Orihime había preparado para la cena una sustancia espesa de color marrón (a todos les gustaba imaginar que solo era sopa de miso mal hecha) acompañada de Onigiris bañados en mermelada de fresa y una taza de chocolate caliente. Nadie pudo rechazar la comida. No después de que Orihime diera un emotivo discurso de lo feliz que le hacía el no tener que seguir viviendo sola.
Orihime fue la única que durmió esa noche (tiene el estómago de un buitre). Basta con decir los demás habitantes de la casa se desvelaron haciendo fila para usar el baño (a expulsar algo parecido a la sopa de miso de la cena).
Un escalofrío recorrió el cuerpo de los tres.
— El cuerpo humano es repugnante.— Afirmó Ulquiorra. Sus compañeros estuvieron de acuerdo con él.
— Apártate fresita, no pienso volver a pasar por lo mismo.
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[5 minutos después...]
Luego de una ardua discusión en la que Ichigo terminó ofreciéndose a lavar la ropa de Grimmjow durante un mes (Todo para que el arrancar no lastimara los sentimientos de Orihime ¡Qué tierno!), decidieron vigilarla en su labor (—Por lo menos, quiero saber qué demonios es lo que voy a comer esta vez.— Había dicho el sexto espada).
Orihime tarareaba mientras vertía la sustancia verde en un bol. Debido a la música en sus auriculares no escuchó los pasos de sus tres amigos que se acercaban por detrás. Los chicos comenzaron a preocuparse cuando vieron el contenido de dicho recipiente.
Orihime no se dio cuenta de que estaban allí hasta que tuvo que girarse para ir a buscar algo a la nevera.
— ¡OH, POR DIOS!— Gritó asustada. En serio, ¿qué pasaba con los chicos hoy? ¿Le estaba creciendo otra cabeza y ella ni lo notaba? Estuvo tentada a tantear en su cuello, solo por si acaso, pero no lo hizo.
— Vinimos a ayudarte, princesa.— Le dijo Grimmjow, sonriendo de la misma forma "dulce" de antes. Orihime tragó saliva.
— ¿A-ayudarme?.
Ichigo se mostró comprensivo.
— Inoue, si no quieres entonces...
— No, no, Kurosaki-kun— Lo interrumpió Orihime.— Todo es mucho más divertido cuando lo haces con amigos— Le dijo, con una deslumbrante sonrisa sincera. Lo decía en serio, si ellos querían ayudarla, no había problema.
Con cada ingrediente que mezclaba Orihime (Yogurt, huevos y aceite de oliva), una mueca de asco se formaba en las caras de Grimmjow e Ichigo, por otro lado, la extraña sensación que Ulquiorra sentía en el estómago se intensificaba. Sospechaba que eran náuseas. Ninguno tenía idea de lo que Orihime pensaba hacer con esos ingredientes, pero el panorama no se veía bien para ellos.
— Muy bien. ¡Ya está!— Dijo Orihime cuando terminaron, sonriendo y levantando el bol a modo de victoria.
La mezcla aún seguía teniendo ese feo color verde y seguía siendo extraña para todos.
Grimmjow, con la poca paciencia que tenía, decidió preguntar de una vez por todas.
— Pero qué mierda es...?— Ichigo le piso un pie con fuerza, a lo que Grimmjow soltó un quejido y no pudo terminar la pregunta.
— Inoue... ya que te ayudamos, creemos que deberíamos probar primero tu receta especial.— Le explicó Ichigo, no muy convencido de lo que decía. Sin embargo, Orihime parecía haber escuchado que se había ganado el premio mayor de la lotería o algo así, porque no cabía en sí de la felicidad.
Su sonrisa se borró y fue sustituida por un gesto de incredulidad cuando Ichigo le quitó el bol de las manos, cogió una cucharilla y se llevó un bocado a la boca.
— ¿Qué estas...— Preguntó Orihime, la impresión la había dejado casi sin palabras.
— No te preocupes Inoue, está muy bueno— Aseguró, pero lo que en realidad pensaba era que quería vomitar esa cosa y tomarse un litro de detergente o cloro o lo que sea.— ¿Quieres un poco Grimmjow?—Le preguntó al espada, ofreciéndole el bol.
Grimmjow lo fulminó con la mirada mientras lo tomaba y se llevó un bocado a la boca de mala gana.
Orihime lo miraba sin poder creerlo aún.
— ¡Chicos, no...
— Está bien, princesa.— La interrumpió Grimmjow, tragándose con la mezcla todo lo que en realidad quería decir, e imaginándose al chico fresa lavando su ropa por un mes entero. Aunque, tal vez debería aumentarlo a dos, teniendo en cuenta el sabor. Finalmente, le pasó el bol a Ulquiorra.
El cuarto espada miró el recipiente unos segundos, pensando en una salida...
No se le ocurrió nada.
Lo tomó a regañadientes e hizo lo mismo que sus compañeros. La sensación en su estómago era peor que nunca, parecía gritarle que lo librara de esa agonía.
— ¡chicos!,— Se quejó Orihime,— ¿Por qué...
Una voz la interrumpió...otra vez.
— ¿Pero qué es lo que están haciendo?
Rukia y Nel estaban paralizadas en la entrada de la cocina sosteniendo unas bolsas. Miraban el bol, y luego a Orihime, y después a Ichigo, Grimmjow y Ulquiorra.
— ¿Qué llevan ahí?— Preguntó Grimmjow, señalando las bolsas.
Rukia soltó un bufido.
— Comida china, cabeza hueca, ¿qué esperabas?
Una mueca de confusión se formó en la cara de Ichigo.
— Pero creí que ésta iba a ser nuestra cena.— Explicó, señalando el bol.
— Ichigo-kun, Salimos a comprar comida para la cena.— Aclaró Nel con una sonrisa burlona.
— ¿Y qué era esa cosa verde que usaste primero?— Preguntó el shinigami, dirigiéndose a Orihime.
— Es palta,— Respondió ella.— Yo...
— ¡Y POR QUÉ RAYOS NOS DISTE DE COMER ESTA PORQUERÍA!— Explotó Grimmjow, mirando furioso a la pobre Orihime, aún con el horrible sabor en la boca.
Todos la miraban ahora, y ella parecía querer fundirse con el mesón o desaparecer de la faz de la tierra.
— ¡Es lo que trataba de explicarles! Esta es mi receta especial de mascarilla para el cabello,— Explicó, haciendo gestos exagerados con las manos.— ¿Quien les dijo lo contrario?
La sensación en el estómago de Ulquiorra subió hasta su garganta.
— Estás muerto, Shinigami— Amenazó Grimmjow.
Y Ulquiorra vomitó en sus zapatos.
El resto es historia.
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N/A
1- Sé que ha pasado mucho tiempo (más de un año) pero nunca es tarde para agradecer a los que me apoyaron con el primer capítulo de este intento de comedia, y digo intento porque una silla tiene más sentido del humor que yo n.n
2- Se aceptan rosas y tomatazos.
3- Si alguien tiene una sugerencia, también es bienvenida. Intentaré no tardar tanto en actualizar esta vez u.u
