N/A: Siento haberme confundido al subir el capítulo, gracias Gabriela por el aviso. Por cierto, la canción es Happy de Pharrel Williams y es para reproducir mientras leeis... Ahora sí os dejo con el capítulo 16
CAPÍTULO 16: HAPPY
Blaine salió del despacho del doctor y se despidió de este con un apretón de manos. Se dio la vuelta y sonrió a sus amigos. Todos notaron que estaba tranquilo y relajado. Kurt corrió y se abrazó a él como si fuera a escaparse en cualquier momento.
– Tranquilo amor. Estoy bien. Todo ha pasado. – El moreno susurró al oído de su novio.
– ¿De qué quería hablar el médico? – Se separó y lo miró serio.
– Tengo bajos el calcio, el hierro y no sé cuantas cosas más. Me ha puesto una dieta. – Explicó el ojimiel mostrándole una carpeta que le había dado el especialista.
– ¿Por qué no podía entrar yo? – El castaño preguntó con el ceño fruncido. El menor puso su dedo entre las cejas del ojiazul y la bajó por su nariz.
– Querían hacerme algunas preguntas para descartar algún trastorno alimenticio. Lo más probable es que mi problema sea por el estrés de estos días y por lo mal que como. Por eso la dieta que tampoco es tal. Puedo comer de todo, sólo que me ponen mínimos de algunos alimentos. No hay nada de lo que preocuparse. – Anderson besó a su novio con mucha dulzura. – Todo está bien.
A pesar de todo, el ojiazul cogió la carpeta y comenzó a leer todo lo que había allí, como si no lo creyera. Ese fue el momento que fue aprovechado por Sam para abrazar a su amigo, levantándolo del suelo. Después fue Sebastian el que lo rodeó con sus brazos. El más bajo estaba feliz y le encantaba compartir un momento así con sus amigos y su novio.
– Vámonos a comer. ¿Hay algún sitio por aquí donde Blaine pueda comer almejas o berberechos? Aquí pone que es uno de los alimentos que más hierro tiene. – Preguntó Hummel.
Todos sonrieron y se dirigieron a uno de los restaurantes con mejor pescado y marisco de la ciudad. El líder de Little Love vigilaba que su novio comiera alimentos recomendados por el médico y que no se dejara nada. El menor se sentía como si fuera un niño al que sus padres obligan a comer.
Sin embargo, a pesar de la felicidad de la pareja, los más felices eran Sebastian y Sam. Les encantaba ver como Kurt cuidaba a Blaine y como éste se esforzaba por estar a la altura. Las miradas que se dirigían, sus gestos de complicidad, las mejillas sonrosadas del castaño cuando hablaban de temas sexuales... Todo era tan perfecto y el moreno se lo merecía. Por fin podía ser feliz y nadie podría estropear eso... ¿O si?
Kurt y Blaine dormían en la cama del moreno, abrazados cuando el teléfono móvil del castaño sonó. El moreno gimió por lo desagradable de la interrupción mientras el castaño buscaba con los ojos cerrados el aparato.
– ¿Diga? – La voz del ojiazul al contestar la llamada era pastosa por culpa del sueño.
– Kurt... – El tono de voz de Mercedes alertó al joven mientras se incorporaba rápidamente. Sabía que su amiga estaba llorando.
– ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
– Ian... Se ha ido... Me ha dejado. – La chica se puso a llorar más fuere.
– Voy para allí.
El cantante colgó y se levantó para vestirse.
– Kurt... ¿Qué pasa? Me estás asustando. – El ojimiel se sentó en la cama y miró a su novio con preocupación.
– Tranquilo. – El más alto apoyó en la cama las palmas de sus manos y se estiró para darle un pico al menor. – Es 'Cedes. La ha dejado Ian... Iré a consolarla. Mañana nos vemos.
Volvió a besar a su novio, aunque esta vez con más pasión. Después de eso, llamó a un taxi y terminó de vestirse. Se despidió de Anderson con otro beso y se fue al hotel donde estaba su amiga.
Kurt entró a la habitación de su mejor amiga y vio a Elliot que la abrazaba. Se unió a ellos y acarició la espalda de la chica. Después de horas así, la joven se sintió con ganas de contarles lo sucedido.
Flashback
– Mercedes, tenemos que hablar. – Ian dijo seriamente.
– Amor, ¿Algún problema? – Quiso saber la joven.
– Me siento agobiado y asfixiado con esta relación. Dejé todo para venir contigo aquí y apenas tengo tu atención.
– He estado trabajando. Preparar un disco es algo muy difícil.
– Y ser amiga de Kurt Hummel también lo debe ser...
– ¿Insinúas algo?
– Pasas más tiempo con él que conmigo. Has estado cuidando su relación con Blaine más que la nuestra. Me he cansado de ser tu sombra.
– Yo no te he obligado a nada.
– Lo sé. Creo que... Es mejor que lo dejemos aquí antes de hacernos más daño.
Fin del Flashback
– Es un estúpido. – Exclamó el moreno.
– Idiota. – Añadió el castaño.
La joven no dijo nada, simplemente lloró en brazos de sus dos mejores amigos.
– Tenemos que emparejar a Mercedes con Sam. – Blaine comentó a Kurt, Sebastian y Elliot. Estaban en una cita doble mientras el resto de sus amigos estaban a otras cosas. El rubio había salido a ligar con los otros dos Big Rockers y la morena había salido en "noche de chicas".
– Sería un tanto... ¿Extraño? – Dijo el otro moreno. – No sé. Tres mejores amigos para otros tres mejores amigos...
– Sería perfecto. Citas dobles, triples, reuniones de los grupos... – El líder de Little Love estaba entusiasmado.
– ¿Por qué no? Si conseguimos que Sam sonría después de la siesa de Kate... – El otro castaño susurró.
Los amigos siguieron hablando de las cosas que pensaban que tendrían en común sus amigos y en como juntarlos. Querían que todos fueran felices.
Blaine pasó a buscar a Kurt a su hotel como tantos otros días. El castaño dejó sus cosas para la playa en el maletero y se montó en el asiento del copiloto. Después de un rato de viaje, llegaron a una playa algo apartada. No había nadie allí. Como era habitual en ellos, el moreno ponía la sombrilla, se acomodaban en la arena y el ojiazul aplicaba protector solar en su cuerpo y en el de su novio. Se tumbaron y estuvieron abrazados, charlando y disfrutando de la compañía del otro. Dos horas llevaban allí y nadie había aparecido. Eso hizo que el más alto se decidiera a dar un paso. Se colocó sobre su novio y lo besó en los labios. Al principio el beso era suave y dulce, pero pronto aumentó la pasión. Abandonó la boca de su novio para comenzar a besarle el cuello por el lado derecho del ojimiel mientras la mano derecha del mayor acariciaba el pecho y el vientre del otro. El más bajo intentaba contener los gemidos que se querían escapar de su boca mordiéndose el labio a la vez que acariciaba la espalda de su pareja.
El líder de Little Love bajó su mano un poco más y la introdujo bajo el bañador del menor hasta agarrar su miembro.
– Kurt... – Susurró el Big Rocker.
– Estoy preparado para dar un paso en nuestra relación. No vamos a tener sexo, pero quiero darte placer. Teníamos un pacto, nada si no estoy preparado. ¿Recuerdas?
El mayor continuó con lo que estaba haciendo. Blaine se sentía frustrado porque él también quería tocar a su chico pero éste estaba en una posición en la que le resultaba difícil llegar a sus partes íntimas. El castaño rodeó el miembro del ojimiel con su mano y comenzó a masturbarlo. El menor gemía por el placer que le proporcionaba su pareja con su mano y su boca que le mordía el cuello, dejando la zona roja.
El ojiazul disfrutaba de lo excitado que estaba el menor y los ruidos que éste aumentaban su propio deseo. Notaba el bulto que él mismo tenía en su entrepierna pero en ese momento, quería darle placer a su pareja. Abandonó el cuello del más bajo y se dirigió a sus labios para besarlo. Aceleró los movimientos de su mano mientras lo besaba. Los gemidos del líder de Big rock se ahogaban en la boca de su novio. El mayor sintió como la espalda del otro se arqueaba, su cuerpo se tensaba completamente, unas uñas se clavaban en su espalda y escuchó un gemido más largo y grande que el anterior. Notó un líquido caliente en su mano y supo que había conseguido que Anderson tuviera un orgasmo. Sonrió complacido, mirando a los ojos de su pareja, que lo miraba con amor.
– ¿Todo bien? – Preguntó el moreno.
– Sí. – El Little Lover entendía que le preguntaba si estaba bien con lo que acababa de hacer o por el contrario, se arrepentía.
– ¿Puedo yo?
Kurt asintió mordiéndose el labio y reprimiendo una sonrisa. Ver a Blaine Anderson, uno de los mayores conquistadores de Los Angeles, pidiéndole permiso para darle placer era algo que le subía el ego. Había sido capaz de conquistar a alguien tan difícil de enamorar.
El moreno lo abrazó y rodó sobre su espalda para quedar sobre él. Lo besó en la boca con mucho amor. El castaño sentía que estaba en una nube. El ojimiel abandonó la boca del otro para bajar por su cuerpo. Se dirigió hacia uno de sus pezones y le dio un mordisco. El ojiazul gimió en respuesta, haciendo que el menor sonriera complacido porque sabía que era el primero en conseguir eso. Se entretuvo bastante rato ahí, disfrutando de su "nuevo sonido favorito".
Siguió bajando, rodeando el ombligo del mayor con su lengua hasta que llegó al borde del bañador. Elevó la mirada y vio el deseo en los ojos del más alto, por lo que se decidió a dar el paso. Bajó un poco la prenda para liberar el miembro totalmente excitado de su novio. Sin pensarlo un segundo, pasó su lengua desde la base hasta la punta. El gemido agudo de Hummel le encantó.
– Blaine... Me conformo con la mano. Yo no puedo... – El moreno lo interrumpió con un beso.
– Que tú no puedas, no significa que yo no pueda. Si tú quieres, a mí no me importa. Me has dado más de lo que yo esperaba.
El castaño asintió nervioso y el ojimiel volvió a bajar. Ésta vez introdujo el miembro del mayor en su boca. El ojiazul sintió un gran placer, no podía compararlo con nada de lo experimentado antes. El menor empezó a moverse y se concentró en darle placer. Había hecho eso muchas veces antes, por lo que sus movimientos eran seguros y dirigidos a enloquecer a su pareja. El más alto enredó sus manos en el pelo de Anderson y acompañó sus movimientos, intentando que bajara más para introducir todo su miembro en la boca. Sólo se escuchaban los gemidos de Hummel hasta que llegó al orgasmo. El líder de Big Rock tragó todo el semen, colocó el bañador de su novio correctamente y subió por su cuerpo para besarlo en los labios. El beso fue muy dulce y cariñoso, después de tanta pasión querían demostrar lo que sentían.
– Te amo. – Dijo Blaine provocando una sonrisa en su pareja.
– Yo también te amo.
