N/A: La canción que acompaña el capítulo es Devil Came To Me de Dover


CAPÍTULO 20: DEVIL CAME TO ME

Elliot llamó por teléfono a Sebastian. Tenía que hablar con él. Después de la ruptura de Klaine tenía que entender lo que había pasado.

– Ahora sí te interesa hablar conmigo. – El castaño respondió de mal humor.

– Lo siento. Tenía el teléfono apagado y no vi tus llamadas, sesenta y siete... ¿Ha pasado algo?

– Estoy en el hospital... ¿Crees que ha pasado algo?

– ¿Qué? ¿Estás bien? ¿Voy allí? ¿Te han dejado solo? – El moreno se puso nervioso.

– Yo no estoy ingresado. Es Blaine.

– ¿Por qué está ingresado?

El ojiazul pudo escuchar un suspiro.

– Si te lo cuento irás a decírselo a Kurt y no quiero que se entere... Al menos hasta que hayamos salido de aquí. – El ojiverde susurró.

– Te prometo que no se lo diré.

– Anoche lo drogaron, llamó a Sam porque empezó a sentirse mal. Ha consumido muchas veces y notó el efecto pronto. Nate lo drogó y... y... – El pianista de Big Rock se puso a llorar.

– ¿Y qué?

– ¿Me vas a hacer decirlo?

– No sé de que me estás hablando. Seb, por favor.

– ¡Lo violó! Sam los encontró en el baño del local y Nate huyó. Lo llevó al hospital porque lo vio desorientado y las pruebas confirmaron que lo habían drogado. El muy hijo de **** no usó protección y encima lo hirió. Llevamos toda la noche intentando localizar a Kurt pero nadie contestaba y luego llama él para romper con Blaine y... Yo no sé que hacer... ¡Ni siquiera nos deja tocarlo! Está tan asustado, tan deprimido y se siente tan mal... Odio a Kurt.

– ¿Qué tiene que ver Kurt en todo esto? – El ojiazul preguntó, sin darse cuenta, los dos estaban gritando.

– ¡Acaba de dejarlo porque le ha sido infiel! Kurt es un cretino. Jamás escuchó a Blaine. Primero cuando no eran pareja y Blaine se acostó con Nate. Aquella vez pensé que eran celos y nada más, que no debía darle importancia. Pero luego llegó la discusión porque Blaine no quería acostarse con él y, en vez de escucharlo, lo mandó a la mierda. Y ahora otra vez...

– ¡Para! Kurt tenía motivos para dudar. Ninguna discusión ha sido culpa suya. Si Blaine...

– ¿Si Blaine qué? ¿Se explicara? Si Kurt escuchara...

– Tal vez Blaine debía haberse ganado la confianza de Kurt.

– ¿Cómo? ¿Acostándose con él la primera vez y encerrándose en su casa o en el hotel todos los días que no estaba con Kurt? Hay vida más allá de Kurt y espero que no pienses que debo quedarme solo, sin amigos cerca, cada vez que no estemos juntos.

– ¿Nuestra primera discusión es por Kurt y Blaine? – El guitarrista de Little Love preguntó.

– No voy a dejar que le hagáis más daño a Blaine.

– ¡Qué obsesión! No le hacemos daño. Dame permiso para contárselo a Kurt y llamará a Blaine y lo solucionarán. No tiene sentido que sigamos discutiendo por algo que se va a solucionar.

– Lo siento pero no. Kurt no va a hablar con Blaine. Lo tenemos incomunicado. Sólo nuestro manager, Sam y yo podemos acercarnos a él. Ahora que ha hablado con Kurt le hemos apagado el teléfono, yo lo apagaré cuando cuelgue y Sam creo que lo ha apagado también. Ahora, si me disculpas, tengo cosas más importantes que hacer que discutir contigo. Adiós.

Sebastian colgó y volvió a la habitación donde estaba su amigo. Pronto le darían el alta y Evans y él se encargarían de las curas... Si podían tocarlo. Todavía se ahogaba cuando sentía sus manos. Apenas tenía recuerdos vagos de lo sucedido pero la sensación del contacto y el dolor del desgarro le mostraban claramente lo sucedido. Pero lo peor no era el dolor físico.
– Traigo los resultados. – El manager del grupo entró poco después de Sebastian. – No tiene nada. Está limpio.
Los dos amigos de Anderson soltaron el aire que habían retenido. Sabían que lo más probable era que le tuvieran que repetir las pruebas en unos meses pero ya habían pasado la primera prueba. Sin embargo, el ojimiel no reaccionó. El jefe de los chicos les hizo un gesto para que salieran de la habitación.

– Necesito hablar con los dos. Quiero suspender la gira hasta que Blaine se encuentre mejor. – Propuso el mayor cuando ya estaban a solas.

– Me parece perfecto. No creo que Blaine aguante la presión de un concierto en estos momentos. – El rubio estuvo de acuerdo.

– ¿Seb?

– Lo que sea mejor para Blaine. Sinceramente, el grupo me importa una mierda en estos momentos.

– Gossip. com ya ha retirado el artículo, nos da tres horas para hacer público lo ocurrido y, en cuanto lo hagamos, ellos se disculparán en la web. Si no lo contamos, ellos lo publicarán como exclusiva. La policía se ha puesto en contacto con ellos y me han dicho que están colaborando. Al parecer, Nate no es el único que está metido en ésto.

– ¿Quién más? – Evans preguntó pero tenía una pequeña sospecha.

– Kate. Tuvieron una discusión antes del encuentro con Nate. La policía cree que fue ella la que echó la droga en su bebida.

– Ok. Hazlo público, aunque intenta no dar demasiados detalles. Es inevitable que digas la verdad pero... Si puedes ahorrarte lo del desgarro y la posibilidad de que le contagiara el VIH, te lo agradecería. – El castaño comentó.

– Van a preguntar por Kurt. – El manager informó.

– Diles que rompieron hace un par de días. A pesar de todo, no quiero que Hummel quede como una mierda... Aunque lo sea. Odio a Kurt, odio a Nate y odio a Kate. – El dolor en las palabras del rubio era notable.

– En un rato darán de alta a Blaine. Tengo un plan para que lo saquéis de aquí sin que nadie se entere, pero necesito vuestra ayuda...


Elliot acababa de hablar con Sebastian cuando se reunió con Kurt y Mercedes. Su amigo lloraba en los brazos de la joven. ¿Realmente tenía que hacerlo sentirse peor? ¿Debía dejar que se enterara por la prensa? ¿Podría ayudarlo a recuperar a su amor? Los dos estaban sufriendo sin motivo pero no estaba en su mano que se reconciliaran. A pesar de que había intentado que Smythe entendiera a su amigo, sabía que en el fondo tenía razón. En parte, Hummel se merecía sufrir un poco pero Blaine necesitaba todo el apoyo que podía reunir.

– Kurt, debemos hablar. – El moreno se puso serio.

– ¿Qué ocurre? – Preguntó el castaño.

– Blaine no te ha sido infiel. Lo drogaron y Nate lo violó. Está en el hospital. – Gilbert dijo pausadamente, intentando que todas y cada una de las palabras llegaran a su amigo.

– ¡¿Qué?! Tengo que hablar con él... – El cantante comenzó a temblar mientras buscaba su móvil.

– No vas a poder localizarlo. Sólo están con él Sam y Sebby y tienen el teléfono apagado. – Starchild estaba dolido.

– ¿Por qué no me has avisado mientras hablabas con Sebastian? Así podría haber hablado con él... – Hummel preguntó.

– Ni Sam ni Seb te quieren cerca de Blaine. – La frase fue como un cuchillo en el corazón de su amigo.

– ¿Por qué? – Las lágrimas aumentaron.

– Porque creen que es mejor para los dos que esteis distanciados una temporada.

Kurt se dio cuenta en ese momento de todo el daño que le había hecho al chico que amaba y comenzó a llamar desesperado a todos los números que tenía de Big Rock. Para su sorpresa, Finn le respondió.

– Hola Hummel. – El batería habló.

– Necesito hablar con Blaine.

– Lo siento, estás expresamente vetado por todos.

– Por favor. – El ojiazul pidió.

– Blaine también suplicó por que le dejaras hablar y no lo hiciste. No sé por qué has llamado. Sabías que nosotros estaríamos de su parte.

– Lo amo.

– Para nuestra desgracia, él a ti también, pero eso no hace ninguna diferencia. Él te necesitaba pero lo único que obtuvo de ti fue que lo dejaras sin darle opción a explicar lo sucedido. – El más alto dijo calmado.

– Quiero poner solución a eso.

– Ya es tarde.


En la rueda de prensa estuvieron el jefe de policía, el jefe de las urgencias del hospital, el manager y Sebastian. El primero en hablar fue el agente, que contó lo sucedido. Kate había echado droga en la bebida de Blaine durante una discusión. Después Blaine llamó a Sam para pedir ayuda y más tarde Nate se acercó a él y comenzó a besarlo, ahí fue donde sacaron las fotos. Para terminar, lo llevó al baño donde se consumó la violación. Durante el acto, Evans interrumpió la escena y Nate huyó. Después Smythe habló de varias cosas sin importancia, fingiendo que Blaine estaba mejor de lo que realmente estaba. Cuando terminó, se excusó para ir con su amigo. Mientras el manager y el médico entretenían a la prensa contando más cosas, el castaño, Sam y Blaine, abandonaban el hospital con un coche de alquiler. Para despistar más, Finn había comprado cinco billetes de avión hacia Los Angeles, por lo que todos pensaban que salían al día siguiente. Esos billetes serían usados por Hudson, Puck y el manager.

Sam y Sebastian se turnaban para conducir. Su jefe había metido gasolina y comida para que pudieran realizar las diez horas de viaje sin parar en algún lugar donde alguien los pudiera ver y reconocer. El objetivo era que nadie supiera que estaban de camino a Los Angeles para que los paparazzis no pudieran sacar fotos a su amigo en ese estado. No hubo palabras, no hubo conversación, no hubo sonrisas. Sólo se escuchaban los sollozos de alguno de los tres, la puerta cerrándose cuando hacían los cambios de conductor y el motor del coche.

Fue el viaje más largo de sus vidas, no en tiempo, sino en sensación. Llegaron a casa de Anderson totalmente agotados. Por suerte, nadie estaba allí para sacar las fotos. Ayudaron a su amigo a caminar hasta la puerta de entrada. Las heridas físicas todavía eran dolorosas y el joven apenas podía caminar. Temblaba bajo las manos de sus amigos, pero era un contacto inevitable.

Cuando entraron, los tres fueron directamente al salón y acomodaron al ojimiel en uno de los sillones. Sam se ofreció voluntario para preparar la cena y Sebastian encendió el teléfono para llamar al manager y decirle que habían llegado. Después de colgar, vio las llamadas de Kurt pero decidió ignorarlas. Dejó el aparato sobre la mesa y se sentó.

– Deberías llamar a Elliot para decirle que has llegado bien.

Esas eran las primeras palabras de Blaine desde que había hablado con Hummel y las primeras que pronunciaba hacia sus amigos. Por eso su voz sonó ronca. Hasta ese momento, sólo había hablado con la policía, los médicos o el cantante de Little Love.

– He discutido con él. En este momento no me siento con ganas de volver a discutir.

– ¿Por qué os habéis peleado? ¿Quieres consuelo?

– Estoy bien, si el que te toque te pone nervioso, no creo que un abrazo sea lo mejor. El motivo de la pelea no es importante.

El moreno se levantó lentamente bajo la atenta mirada del castaño, cogió el móvil de su amigo y realizó una llamada.

– Seb, me alegro de hablar contigo. – La voz del otro lado de la línea exclamó.

– No soy Seb, soy Blaine.

– Blaine... ¿Cómo estás? ¿Puedo hacer algo por ti?

– Perdonar a Sebastian de lo que sea que te ha hecho. No sé por qué pero algo me dice que vuestra pelea tiene algo que ver conmigo y, sinceramente, no valgo la pena. No merezco que rompáis por mí. – La voz de Anderson iba debilitándose conforme hablaba.

– Él te ama y te defiende, lo entiendo. Al igual que yo hago con Kurt. Por eso discutimos. Pero que te quede claro que no pienso romper mi relación con Seb por eso. No porque tú no merezcas la pena, vales más de lo que crees. No romperé con Seb porque lo amo. – Elliot sonó firme. – Ahora dime... ¿Cómo estás?

– Te paso con Seb.

El cantante entregó el teléfono a su amigo y se dirigió a la cocina para darle a la pareja algo de privacidad. El castaño lo miró asombrado. Blaine era más fuerte de lo que él mismo pensaba. El problema era que no luchaba por él mismo. Luchaba por las personas que amaba.