N/A: La canción es Here I Go Again de Whitesnake. Por cierto, el fic tendrá 25 capítulos por lo que estamos en la recta final... Espero que os guste...


CAPÍTULO 22: HERE I GO AGAIN

A partir de ese día, Big Rock y Little Love coincidían en muchos eventos. Sebastian y Elliot aprovechaban cada minuto juntos para demostrarse su amor. Eran realmente empalagosos y los demás los miraban con envidia. Por su parte, Sam y Mercedes se iban acercando cada vez más. Era algo inconsciente ya que ninguno quería empezar una relación ya que las cosas para sus amigos eran complicadas. Si Smythe y Gilbert tenían problemas por lo sucedido entre Kurt y Blaine a pesar de llevar mucho tiempo juntos ¿Cómo serían capaces ellos de llevar su relación?

Anderson había notado que sus amigos no eran del todo felices y eso le preocupaba. Pensaba que era su culpa, que él era el causante de la tristeza de las personas a las que amaba.

Esa noche se celebraba una gala de moda. Varios diseñadores jóvenes presentaban sus colecciones, a la espera de la oportunidad que ayudara sus carreras. Ambos grupos asistieron y la situación se volvió incómoda. Big Rock fue uno de los encargados de tocar en la fiesta.

Here I Go Again

Esta vez el cantante se notaba más seguro sobre el escenario. Todavía no era el de antes de la agresión, pero se veía que avanzaba poco a poco.

Blaine estaba solo en la barra, intentando convencer al camarero para que le sirviera alguna bebida alcohólica pero el barman había recibido la orden de no servirle ninguna a él. El moreno decidió largarse de allí y subió a la azotea del edificio desde donde pudo ver gran parte de la ciudad. El mar estaba al fondo, aunque no se veía por la oscuridad de la noche. Se asomó para ver la calle. Los coches eran luces brillantes y minúsculas a gran distancia. El ojimiel se subió al pequeño muro que bordeaba el edificio para evitar que la gente se cayera...

– ¿Blaine? – Una voz lo llamó muy suavemente, para no asustarlo.

– ¿Alguna vez has pensado como sería el mundo si tú no estuvieras aquí? – Anderson preguntó sin volverse mientras miraba a la calle.

– No, no es un pensamiento agradable. – Kurt aclaró. – Por favor, baja de ahí.

– Yo sí y he llegado a la conclusión de que sería un mundo mejor.

– Discrepo totalmente.

– Piénsalo. Elliot y Seb tendrían un motivo menos para discutir, Sam y Mercedes estarían juntos, tú podrías olvidarte de esa fantasía de volver conmigo y buscar a alguien que te merezca, te ame y te cuide... – El más bajo se sinceró, seguía sin mirar al otro, su mirada seguía en la calle que estaba debajo.

– ¿Crees que sería así de fácil? Sebastian y Sam estarían totalmente deprimidos, no volverían a ser los mismos porque les faltaría una parte de ellos, esa que sólo muestran contigo o cuando estáis los tres. Además, ¿Qué sería de Cooper? Tú eres todo lo que tiene. Y yo jamás podría superar el no haberte ayudado cuando me necesitaste.

– No te sientas culpable. El culpable soy yo.

– ¿Recuerdas antes de que empezáramos? Cuando la prensa pensaba que me habías sido infiel y dijiste que no te importaba. Siempre prefieres que los demás seamos las víctimas pero si hay alguien que no es culpable de nada en todo esto eres tú. – El ojiazul contenía las lágrimas. Intentaba concentrarse en la conversación para evitar que el otro saltara. Iba acercándose poco a poco, aunque temía tocarlo por si lo asustaba y caía.

– Duele.

– Lo sé, pero no estás solo. Por favor, baja de ahí. – El moreno obedeció y en cuanto sus pies tocaron el suelo, el más alto se abrazó a él llorando. – No vuelvas a asustarme así, por favor.

El ojimiel se puso a llorar en los brazos de su ex-novio. Se sentía atrapado, incapaz de seguir con su vida pero a la vez incapaz de acabar con ella. El pensamiento estaba ahí pero no pudo hacerlo y no sólo por las palabras de Hummel.


El juicio contra Nate y Kate llegó. Blaine estaba muy nervioso, acompañado por Sebastian y Sam. Los tres se habían vuelto tan inseparables que parecía que estaban pegados con pegamento. Elliot había decidido acompañarlos porque sabía que sería duro para los tres pero que ninguno de los dos ojiverdes demostraría su dolor. Kurt también estaba cerca, aunque intentaba no molestar mucho.

Cuando el moreno tuvo que declarar, su abogado hizo preguntas muy bien dirigidas, que él ya conocía y que sabía como debía responder. No mentía, pero tenía que dejar claro lo que pasó. Sin embargo, la defensa de los acusados no fue tan buena.

– Señor Anderson. Si le drogaron... ¿Cómo puede estar seguro de que Nate lo violó? – El abogado de Nate preguntó.

– Yo no recuerdo que fuera Nathaniel, para eso está el testimonio de Sam, es decir, Sammuel y las pruebas médicas. Pero sí recuerdo el dolor y la sensación de asco... – El ojimiel apretó sus puños. No quería derrumbarse, no era el momento.

– ¿Tiene recuerdos de lo que pasó? Eso no es muy común, como tampoco lo es el que fuera capaz de llamar a su amigo para decirle que estaba mal. ¿Está seguro de que no se lo inventó todo para parecer la víctima y que el que era su pareja no se enfadara?

– ¡Protesto! Está más que probado que había droga en su organismo y se ha visto que él no la consumió por voluntad propia. ¡No puede dañar a mi cliente así! – El abogado de Blaine intervino.

– Cambiaré la pregunta. ¿No le apetecía tener algo de acción ya que hacía días que no veía a su pareja?

– Si me apetecía, pero con mi novio, no con Nathaniel.

– Pero si él no estaba...

– Sólo salí a tomar una copa. Jamás quise acostarme con alguien y menos con él... ¿Cómo puede pensar que fue voluntario? ¡Sabía que Nathaniel tiene sida! ¡Habría usado protección!

El abogado no supo como reaccionar ante ese comentario, él no había sido informado de la enfermedad de su cliente.


Sam se encontró con Kurt en los aseos del juzgado. Sabía que Anderson no iría allí por lo que aprovechó para hacer algo que tenía ganas de hacer.

– Gracias. – Dijo el rubio.

– ¿Por qué?

– Por respetar a Blaine, por confiar en nosotros y no intentar contradecirnos. Por aceptar que te alejábamos de él porque lo último que necesitaba en ese momento era que tú le aturdieras con celos, exigencias, preguntas o reconciliaciones.

– Lo amo y jamás le hubiera presionado u obligado a nada. Me hubiera gustado estar para él pero no me dejasteis y lo entiendo. En vez de escucharle me puse a dañarlo más.

– Siento que sufrieras, pero nosotros sólo mirábamos el bienestar de Blaine. Queríamos que todo fuera más sencillo para él. Sé que volveréis y no me importa. Sólo te pido que lo ames y lo cuides. Espero que aprendieras la lección.

– No tienes nada que preocuparte. Me esforzaré por hacerlo feliz... Si él me deja.


– Condeno a Nathaniel Woods a doce años de cárcel por violación y agresión. También condeno a Katherine Standfor a dos años por encubrimiento y colaboradora necesaria en un delito... – El juez explicó la sentencia. Todos la escuchaban con diferentes sentimientos. Blaine estaba tranquilo ya que todo había acabado, Sam, Kurt, Elliot y Sebastian estaban enfadados porque les parecía poca condena, Nate y Kate estaban desilusionados porque tenían esperanzas de ser declarados inocentes.

Los cinco amigos salieron de la sala sin hablar. No querían poner más presión sobre Anderson. Querían que fuera él quien decidiera cuando hablar.

Llegaron a casa de Blaine y todos se sentaron juntos. El ojimiel se apoyó en el pecho de Evans, quién se dedicó a acariciarlo con todo el cariño que podía. Hummel sintió celos porque le habría gustado ser él quien consolara a su ex-novio, pero no podía hacer nada al respecto.

– ¿Por qué no contáis alguna de las cosas que hicisteis en Dalton? Me apetece escucharlas. – Gilbert intervino al ver que nadie hablaría de lo ocurrido. Tal vez si ayudaban a Anderson a olvidar el dolor podrían avanzar.

– ¿Os hemos contado alguna vez cuando metimos una serpiente en la habitación de Blaine? – Preguntó Sebastian con una sonrisa.

– No. – Los dos Little Lover respondieron a la vez.

– Fue en nuestro primer curso allí. Yo compartía habitación con Jeff... – El ojimiel comenzó el relato.

Flashback

Sebastian y Sam abrían la puerta de la habitación de Blaine y Jeff en Dalton. Habían conseguido una serpiente y pretendían ponerla en la cama del moreno para darle un susto. Entraron dentro y pusieron al animal junto al ojimiel pero parecía que el sitio no le gustó y se pasó a la cama de Sterling. En cuanto el rubio notó a la serpiente se despertó. Al ver al animal gritó ya que tenía pánico a los reptiles.

Las risas de Smythe y Evans desaparecieron pronto, cuando vieron al supervisor acompañado por un muy enfadado Nick dispuesto a "proteger" a su novio.

Fin del Flashback

– No sé que fue peor, la semana que lavamos los retretes de la residencia o la furia de Nick. – Bromeó Sebastian.

– ¡Lo peor es que yo acabé castigado con vosotros sin haber hecho nada! – Protestó Blaine.

– ¿Os hemos contado cuando colamos en Dalton a la novia de Wes? – Preguntó emocionado Sam.

– No. – Elliot y Kurt se miraron cómplices. Así era como les gustaba ver a los tres miembros de Big Rock, sonrientes y divertidos.

Flashback

Necesito vuestra ayuda. – Pidió Wes a sus amigos en el comedor cuando los cuatro ya estaban sentados.

¿Qué quieres? – Sebastian quiso saber.

Jeff y Nick no están este fin de semana y yo quiero aprovechar para tener algo de intimidad con mi novia... Ya sabéis.

¡No cuentes conmigo para eso! Lo de la orgía suena bien, pero si hay una tía por medio, yo paso. – Blaine dijo como si en serio hubiese creído que era eso lo que le proponía.

¡Idiota! Quiero que me ayudéis a que entre en Dalton sin ser vista.

Va a ser difícil.

Dos días después, Sebastian entraba a la academia con alguien vestido con el uniforme de Dalton.

No hables, se notará que eres chica.

Los dos subieron las escaleras que daban a la residencia y entraron a la habitación que compartían Nick y Wes. Duval no estaba y el asiático se quedó solo con ella cuando el castaño salió.

Tres horas más tarde, el supervisor entraba en la habitación de Seblam y sacaba a los tres para imponerles un castigo de dos meses de tareas extras por ayudar a Montgomery.

Fin del Flashback

– Fue divertido. – Comentó Sam.

– Para ti. A Blaine y a mí nos tocó ayudar a la chica a ocultar sus pechos. Jamás había visto a una mujer sin sujetador y te aseguro que me traumatizó de por vida. – Sebastian añadió.

– ¿Por qué no ayudamos Wes y yo? – El rubio parecía confundido.

– Porque ella prefería que la tocaran dos gays. – Blaine aclaró.

– Vaya desilusión. – Evans se puso serio.

– Estabas con... – El ojimiel no terminó la frase y sintió los brazos de sus mejores amigos rodeándolo.

– ¿Alguna vez os hemos contado cuando nos fugamos de Dalton?

Durante el resto de la tarde estuvieron contando anécdotas divertidas de sus días en la academia privada. La sonrisa iba volviendo poco a poco a los labios de Blaine... Y no solo a sus labios... Sus ojos iban recuperando el brillo de antes. Comprobaron que lo único que necesitaba Anderson era cerrar la herida, saber que se había hecho justicia y que, a pesar de todo, sus amigos seguían a su lado, dispuestos a hacerlo olvidar sus malos momentos. Ya nada le haría daño porque sólo podía mejorar. Y claro que quería mejorar.