N/A: La canción es L-O-V-E de Frank Sinatra
CAPÍTULO 23: L-O-V-E
La fiesta de cumpleaños de Marley se convirtió en una reunión de Big Rock, Little Love, la cantante y sus tres coristas. Pero más que eso, se convertiría en la noche de cupido.
Sebastian y Elliot aprovecharon que hubiera tanta gente para alejarse de todos y disfrutar de sus compañía. Habían conseguido parar las discusiones cada vez que trataban el tema de Kurt y Blaine ya que el castaño comenzaba a aceptar una hipotética reconciliación. Gilbert y Smythe se besaban con pasión, ignorando al resto del mundo.
Por su parte, Santana y Brittany hacían lo mismo. Las dos coristas de Marley eran novias desde hacía tiempo y no podían estar separadas. Solían ignorar al resto del mundo cuando estaban a solas, aunque esa noche era el resto del mundo el que las ignoraba a ellas, aunque no les importaba. Mientras se tuvieran la una a la otra, no pasaba nada.
La cumpleañera estaba charlando animadamente con Finn. La chica se sentía muy atraída por el más alto y éste también sentía algo por ella. Los dos estaban muy juntos bailando, aunque Hudson no era muy habilidoso en eso.
– ¿Estás nervioso? – Preguntó la chica.
– Un poco. – Confesó él.
– No tienes por qué estarlo. Soy yo.
– Precisamente por eso estoy nervioso. Eres tan preciosa y maravillosa.
– Finn yo...
Rose no pudo terminar su frase ya que sus labios notaron el contacto de los de Hudson. Ese era el primer beso de la nueva pareja.
– ¿Quieres salir conmigo? En una cita. – Quiso saber el más alto. La chica sólo pudo asentir antes de juntar sus labios con los del otro.
Kitty movía sus caderas al ritmo de la música frente a Puck. El chico no le quitaba la mirada de encima. Debía reconocer que era muy sexy y que era el tipo de chica que le gustaba. Además, el comportamiento de la rubia era muy parecido al suyo, no le gustaba el compromiso, prefería las aventuras.
– Todos en esta fiesta están emparejados. – Protestó Noah.
– ¿Y? – Wilde se encogió de hombros.
El joven la besó con pasión mientras sus manos se dirigían al trasero ajeno y comenzaba a rozarse con ella. Kitty no protestó, le apetecía tanto como al otro ese momento de diversión sin compromiso... O al menos ellos pensaban que era sin compromiso.
Rachel y Quinn estaban sentadas en unos sillones viendo como sus amigos se divertían. De vez en cuando dirigían miradas a la otra. Hacía días que ambas se sentían atraídas por la chica que estaba a su lado, pero estaban confundidas y no se atrevían a dar el paso. Sin embargo, cuando acabaron la tercera copa estaban tan desinhibidas que no quisieron detenerse. Fue la castaña la que empezó el beso y al comprobar que la ojiverde respondía se sentó sobre ella, haciendo que la rubia quedara entre sus piernas. Lo que en principio empezó como inocente, pronto se volvió caliente y pasional. Las manos acariciaban la piel ajena e incluso la mano de Fabray se introdujo por debajo de la falda de la más baja. Tardaron muy pocos segundos en desaparecer de allí de camino al servicio. Todos se dieron cuenta y supieron a qué iban. Sin embargo, la sorpresa general no impedía que los demás siguieran con sus cosas.
Sam estaba sentado junto a Mercedes. Los dos estaban callados y se miraban a los ojos. No sabían que decir. Llevaban mucho tiempo coqueteando juntos y siempre había algo que los detenía. Sin embargo, parecía que esa barrera había sido derribada. Con Blaine y Kurt "conviviendo pacíficamente" ya no podían excusarse en la dificultad de llevar una relación con el mejor amigo del ex de su mejor amigo... Sonaba muy complicado, pero ya no lo era.
– Parece que este cumpleaños tiene amor por todos los rincones. – Señaló el rubio.
– Amor o pasión. No creo que Kitty y Puck... – La morena comentó.
– Yo creo que sí. Ella es justo lo que Noah necesita.
– ¿Y nosotros? – Jones quiso saber.
– Yo sé lo que siento por ti. Lo tengo muy claro. Sin embargo, no sé lo que tú sientes.
– Sí lo sabes, no necesitas escucharme decirlo.
– Si no me lo dices, no lo puedo saber. – Evans insistió.
– Me gustas.
Sam se acercó aun más a la chica y la besó dulcemente, cerrando los ojos y dejándose llevar por las sensaciones que le ofrecía. Ambos estaban felices por saber que eran correspondidos y por poder demostrarse su amor sin nada que lo impida.
– Parecen muy felices. – Kurt está junto a Blaine en la barra. Ambos estaban sentados en sillas altas y miraban a sus amigos. Estaban cerca del otro pero no se llegaban a tocar.
– Supongo que el amor ha llegado con fuerza. – Comentó el moreno.
– Eso parece.
– Todo vuelve a su lugar.
– ¿Y nosotros? – El castaño miró al otro preocupado. Temía la respuesta.
– Dame tiempo. Necesito recuperarme, sentir que puedo estar contigo, volver a ser yo antes de ser nosotros.
– El tiempo que necesites.
Cuando sus miradas se cruzaron, ambos sonrieron. Sabían lo que sentían y sabían que todo iba por el camino correcto. No había prisa, era mejor hacer lo correcto. Necesitaban olvidar y empezar de cero, sin heridas abiertas y sin resentimientos.
Sam se despertaba sintiendo un cálido peso sobre su pecho. Sonrió cuando recordó que había pasado la noche con Mercedes. El amor le sonreía y esa vez con una chica que respetaba a sus amigos. Ya no habría guerras con Blaine, frases sarcásticas con Sebastian o palabras bordes hacia Jeff... Todo iría mejor.
Comenzó a acariciar la cara de la morena dulcemente para despertarla.
– Buenos días. – Exclamó él antes de besarla.
– Buenos días.
– ¿Vamos a desayunar?
– Estamos en casa de Blaine. Aun no sé como me dejé convencer de pasar la noche aquí. ¿Es que no tienes casa? – Jones preguntó.
– Sí, pero es mejor esta... ¡Blaine!
El joven salió de la cama a toda prisa y se puso un calzoncillo y una camiseta blanca antes de abandonar el cuarto. Fue a la habitación que normalmente ocupaba Sebastian y vio que estaba vacía pero alguien había dormido allí, volvió sobre sus pasos hacia la cocina. Mercedes salió cubierta con una bata y lo acompañó hacia la cocina. Allí se encontraron a Smythe y Elliot preparando una macedonia de frutas para el desayuno y la masa para unas tortitas respectivamente.
– ¿Y Blaine? ¿Lo has atendido esta noche? – Sam preguntó, los otros tres lo miraron.
– No... Pensé que te ocupabas tú. – Respondió el castaño.
– ¡Acabo de empezar con Mercedes! No estaba pendiente de Blaine.
Los dos fueron corriendo al dormitorio de su mejor amigo y abrieron la puerta de golpe. Sus parejas fueron tras ellos. Al entrar se sorprendieron por lo que vieron. Kurt y Anderson los miraban aturdidos tumbados juntos. Estaban en pijama, no habían tenido sexo, pero era fácil imaginar que habían dormido abrazados.
– ¿Qué queréis? – Gruñó el moreno volviendo a tumbarse en el pecho del ojiazul y escondiendo su cara en el cuello de éste.
– Nos preocupamos porque no te oímos anoche. – Se excusó Sebastian.
– Estoy bien cuidado, no teníais por qué despertarme. – El ojimiel se acomodó entre los brazos de Hummel.
– Tienes que desayunar. Nada de saltarnos comidas, ¿recuerdas? – Evans dijo suavemente.
– Totalmente de acuerdo con Sam. Vamos a desayunar. – Propuso Kurt.
– No me quiero mover. – El más bajo abrazó con fuerza a su ex-novio como si fuera un niño al que querían quitarle su juguete favorito.
– Te prometo que si quieres luego volvemos y duermes un poco más.
Anderson se levantó y Hummel lo imitó. Todos se dirigieron a la cocina y terminaron de preparar las cosas para desayunar. Las dos parejas se besaban y se dedicaban caricias bajo la atenta mirada de los dos cantantes. Éstos se miraban de vez en cuando y el moreno notaba la melancolía y la envidia cada vez que veía las demostraciones de cariño de los otros.
– Pronto, amor. Muy pronto. – Susurró el ojimiel en su oído, haciendo que dejara salir unas lágrimas.
– Espero con ganas ese momento. – Confesó el castaño.
RECITAL DEL AMOR EN BIG ROCK Y LITTLE LOVE
Hasta hace poco, los únicos enamorados de los dos grupos eran Elliot Gilbert y Sebastian Smythe, que son una pareja estable desde hace aproximadamente un año. Sin embargo, en la fiesta de cumpleaños de Marley Rose el amor se sintió en todos los allí presentes. Una de las mayores sorpresas la dieron Kurt Hummel y Blaine Anderson, que parece que han retomado su antigua relación, o lo que fuera aquello ya que nunca estuvo muy claro lo que pasó entre ellos. Mercedes Jones parece haber olvidado a su ex-novio gracias a Sam Evans. Esperemos que ambos tengan más suerte en su relación ahora que en la anterior. Finn Hudson pasó la noche con la anfitriona, Marley Rose, que parece que celebró muy bien su cumpleaños. Noah Puckerman estuvo con una de las coristas de la solista. Por último, lo más sorprendente fue ver como Quinn Fabray y Rachel Berry demostraban su amor sin complejos. Parece que el amor ha llegado a ambos grupos aunque, conociendo a los enamorados, tenemos dudas de la posibilidad de continuación de alguna de estas parejas.
El artículo de estaba acompañado de muchas imágenes de la fiesta donde se veían las distintas parejas disfrutar. Los comentarios eran contradictorios, había parejas que gustaban, como Faberry o Finn y Marley, otras que eran indiferentes como Samcedes o Kitty y Puck y luego la más odiada, Klaine. Los fans de Blaine no perdonaban que Kurt no estuviera al lado de su ídolo cuando lo necesitó y los fans de Kurt pensaban que todo era un montaje para hacer daño a Hummel.
– ¿Qué hay de verdad y de mentira en este artículo? – Preguntó el manager de Little Love a los dos grupos.
– Lo nuestro es mentira. – Anderson levantó las manos. – Todavía no hemos vuelto.
– ¿Todavía? – Preguntó el mayor.
– Todavía... ¿Algún problema? – Hummel agarró de la mano de su ex-novio. No permitiría que le obligaran a renunciar a su amor.
– Quiero que seáis felices, de estas cosas me encargaré yo. ¿Los demás?
– Todo cierto, y todos parejas. – Noah respondió.
– ¿Hasta tú? – Preguntó Sam.
– Me atraparon, ¿que quieres que diga?
– Os encanta hacerme trabajar. He llegado a un acuerdo con vuestra productora, me encargo de los dos grupos y de Marley a partir de ahora si os parece bien. Tenemos que ir con todas las carreras a la vez, necesitamos coordinación para que no os afectéis por las relaciones. Por eso es mejor que todos estemos juntos. Evitar contradicciones o ir en diferentes caminos con la forma de compartir vuestra relación con la prensa.
Todos se pusieron a trabajar sabiendo que sus relaciones serían protegidas por su manager para evitar que les dañaran. Sólo quedaba que ellos fueran felices.
