Disclaimer

Los personajes de esta historia le pertenecen a la única e inigualable Stephenie Meyer; sin embargo, la trama es completamente mía…

Capítulo beteado por Marta Salazar, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction

Edward POV

Bella y yo habíamos quedado de ir a comer, ya teníamos tiempo sin vernos y la idea no era para nada desagradable; comenzamos hablar de las cosas que habíamos hecho, de sobre cómo nos iba en las clases, y en general de nuestras vidas. Notaba a Bella un poco ausente, pero sinceramente no le tomé mucha importancia y lo que menos me esperaba pasó, Bella me confesó todo lo que sentía por mí… Claro que fue mi culpa por dar pie al tema, preguntando.

—Edward, tengo que ser totalmente sincera contigo… Ya no puedo, ni quiero, seguir callando todo lo que siento por ti. Estoy estúpidamente enamorada de ti, no es solo una simple atracción lo que siento, no sé cuándo ni cómo pasó, creo que tus acciones y tus hermosos detalles contribuyeron a que cayera directo a tus pies. Nunca quise enamorarme ni de ti, ni de nadie, simplemente pasó. Y tú te estás cerrando, Edward, te estás cerrando a la posibilidad de amar, yo no soy ella, nunca te dejaría. —Me quedé atónito y mudo, no sabía qué decirle—. Porque te amo, Edward, y me gustaría que correspondieras a mis sentimientos, me gustaría que te dieras y nos dieras la oportunidad de comenzar algo juntos, de comenzar una relación. —¿Bella me estaba proponiendo que comenzáramos una relación? No lo podía creer—. Por favor, Edward, danos esa oportunidad —rogó.

No podía creer que Bella me estuviera diciendo esto, sabía que sentía alguna atracción por mí, mas no que estaba totalmente enamorada; así que solo le dije:

—Bella, perdóname… Realmente perdóname, sólo te veo como una amiga, eres una persona muy linda; y como ya te había dicho, te mereces lo mejor, mereces a un buen hombre que te quiera y valore. Y yo no soy ese hombre, no soy bueno para ti, Bella, soy un patán de lo peor. Conmigo sólo sufrirías y no quiero eso para ti. Sin embargo, me halaga saber lo que sientes por mí, pero no soy la persona indicada para ti, perdón.

¿Qué más podía decirle, si no la verdad? ¿Realmente esa era la verdad? ¿Realmente no sentía nada por Bella? Antes de que siguiera con mis preguntas internas, Bella me contestó.

—Tú no vas a decidir por mí, Edward. No vas a decidir si eres bueno o malo para mí, eso sólo lo puedo decidir yo. Y si no nos das esta oportunidad… ¿Cómo saber si eres el indicado para mí? —Tenía un punto a su favor. ¿Cómo saber si soy o no el indicado para ella si no nos doy una oportunidad? Apenas y me pude plantear esas inquietudes cuando ella continuó— No te cierres, Edward, no conmigo, danos esta oportunidad.

No sabía qué hacer, y que Dios me perdone porque estoy seguro que con lo siguiente iba a dañar a Bella.

—Bella, entiéndelo, no te quiero de la misma forma en la que tú me quieres. Además, si aceptara darte una oportunidad, solamente te haría sufrir y no quiero que sufras. Eres muy importante para mí y no quiero lastimarte. Sé que tengo la culpa de todo esto y perdón si te di una idea equivocada acerca de nuestra amistad. Sé que de un tiempo para acá sólo te busco cuando tengo algún problema o cuando me siento solo y triste, discúlpame por eso, porque siempre has estado para mí incondicionalmente.

—¡Deja de pedirme disculpas! No quiero tu lástima y tampoco tus disculpas, sólo quiero que me quieras, sólo eso —exclamó enfadada—. No puedo seguir humillándome más. Lo siento. Me jugué el todo por el todo y es un hecho que perdí, y no voy a perder más mi dignidad, que es todo lo que me queda. Lo mejor va a ser que ponga mi distancia, Edward. Que me aleje de ti. Creo que ya dejamos establecidos los puntos de nuestra relación, yo te quiero pero tú a mí no. Así que es mejor dejar todo hasta aquí, no voy a buscarte ni a llamarte, y no es por ti, es por mí. —Lo había hecho, había dañado a Bella, a mi mejor amiga, a la única chica a la cual podía recurrir en cualquier momento—. Necesito sanar, quitar este dolor que tengo en el pecho. Hasta siempre —Bella se despidió de mí.

Cuando iba a levantarse de la silla la tomé de la mano la detuve. Era mi turno de hablar. No podía permitirme dejarla marchar sin más.

—Sólo te pido un favor, Bella —ella asintió—. No termines con alguien como yo, no termines con un patán que sólo te va a lastimar, así como yo te acabo de lastimar. Mereces algo mejor. Cuídate y sé feliz. —Y eso fue todo, se soltó de mi agarre y se fue sin mirar atrás.

Me encontraba caminando por el parque, sin rumbo fijo, con las manos en los bolsillos y mirando mis pasos, pensando en las últimas semanas con Bella; y debo reconocer que no fui el hombre más caballeroso con ella, ni el más atento, ni siquiera recuerdo la última vez que le dije algún cumplido. ¡Era un bastardo! Era el imbécil más grande que pudiera existir. Sabía que Bella sentía algo por mí, y me aproveché de esos sentimientos para no estar solo, para no consumirme en la pena y sufrimiento que dejó Tanya.

Tanya… Tanya era una mujer muy hermosa, rubia, ojos azules y sonrisa deslumbrante. Me enamoré de ella desde el primer momento que la vi. Íbamos juntos en el instituto, no éramos populares ni nada por el estilo; mentiría si dijera que no teníamos pretendientes y de todos sus pretendientes yo fui el afortunado, fui el que ella eligió, fui el que conquistó su corazón… o eso creía yo.

Salimos durante dos años, éramos la pareja perfecta, destilábamos amor por todos lados. Me encantaba presumir a mi novia a donde quiera que fuéramos, la llevaba a cenar, al cine, a la feria, etc. Me desvivía por complacerla, quería que mi novia tuviera lo mejor. Todo comenzó a cambiar cuando me conseguí un empleo de verano, tenía dinero para hacerle regalos, pero casi no tenía tiempo para verla y era lo que ella me demandaba: TIEMPO.

Esa fue la razón para nuestra primera pelea y nuestro primer break up.

Logré reconquistarla, cada día le dejaba en la puerta de su casa una rosa, le mandaba mensajes pidiéndole perdón, la buscaba, ¡le rogaba! Hasta que volvió a mí.

Nuestra relación siempre estuvo en un estira y afloja, ella quería tiempo y yo casi no lo tenía, yo quería consentirla y ella no quería.

Una noche la llevé a cenar, preparé toda una cena romántica, me esmeré mucho; tenía todo fríamente calculado, era un día especial, era nuestro aniversario. Había gastado todos mis ahorros en esta cena y en un anillo de compromiso… Sí, le pediría a Tanya que se casara conmigo. La amaba. Quería compartir con ella cada uno de los días de mi vida, quería tener una familia con ella.

La cena transcurrió tranquilamente, estaba sonando Will You Still Love Me Tomorro cuando la saqué a bailar; era el momento, lo sabía. La pegué más a mí, y susurrándole al oído, le pregunté si quería ser la señora Cullen; se despegó de mí unos centímetros y mirándome fijamente me dijo "Sí".

En ese momento me convertí en el hombre más feliz de la tierra y no hice otra cosa más que besarla.

Un día como cualquier otro, salimos a comer y al cine. Tanya estaba muy callada y casi todo el tiempo tuvo su mirada baja. No quería hostigarla, así que no le pregunté nada, pero la duda me estaba carcomiendo; cuando la llevé a su casa no lo pude soportar más y quise saber el motivo de su silencio.

—Tanya, ¿qué tienes? Estuviste todo el día callada y ni siquiera me diriges la mirada. ¿Qué tienes, cariño? —Ella permaneció callada—. Tanya, estoy esperando. —Tanya no me decía nada.

Tenía lágrimas cayendo por sus mejillas y me asusté, pensé que le había ocurrido algo a ella o algún miembro de su familia; esperaba que me dijera cualquier cosa, aunque jamás imaginé lo que realmente me dijo.

—Edward, creo que deberíamos darnos un tiempo, conocer a otras personas, salir con ellas; cambiar de aire. Creo que sería lo mejor para nosotros— ¿De qué demonios estaba hablando? ¿Realmente creía que yo quería salir con alguien más? ¡Por Dios! ¡Estábamos comprometidos!... fui un estúpido, un grandísimo estúpido porque con tal de no perderla, de no dejarla ir, le dije que sí.

—Tanya, ¿estás segura de lo que me estás diciendo? —indagué mirándola a los ojos.

—Sí, Edward, estoy segura —fue su llana respuesta entre lágrimas.

—Si eso es lo que quieres, Tanya, entonces está bien, vamos a darnos un tiempo, cariño. Solo contéstame una cosa… Tanya, ¿no eres feliz conmigo?

—No es que no sea feliz, Edward, es que no tienes tiempo para mí. Todo parece girar alrededor de tu trabajo, salimos solo cuando descansas, nos vemos solo cuando tienes tiempo; tu trabajo lo es todo y quedo rezagada en segundo plano —continuó sollozando un poco más fuerte—. Créeme que no quiero una relación así, no la quiero.

Me quedé sin palabras para decirle, si tenía razón.

— Si es lo para quieres, Tanya, entonces nos daremos un tiempo, bebé —cedí bajando la mirada.

Esa noche me fui dejando en el porche mis sueños de una vida juntos. No veía a Tanya, no hablaba con Tanya. Le estaba dando su espacio, no salía con nadie, no quería a nadie.

Estaba a punto de comenzar la universidad cuando la vi, estaba abrazada de un chico y se estaban riendo; sentí coraje, mucho coraje. No podía hacer nada, ella nos había pedido un tiempo y yo accedí… ¡Que imbécil!

No haré la historia muy larga, solo te diré que en el momento en el que Tanya me pidió tiempo ya estaba saliendo con alguien; al año más o menos se casó con ese chico, no sé su nombre y realmente no sé si tiene caso saberlo, lo prefiero en el anonimato. Por lo que sé, Tanya está embarazada y pronto dará a luz.

Me encontraba sentado en una banca del parque, no sé en qué momento llegué hasta ahí, quizá fue cuando me puse a pensar en mi patética vida. ¡JA! Era un completo idiota y uno de los grandes, me vieron la cara de estúpido y acababa de dañar a mi mejor amiga; Bella fue un bálsamo para mi dolor, la conocí en el peor momento de mi vida y me aproveché de ella. En el momento en el que supe que estaba enamorada de mí, la usé; usé ese sentimiento para no estar solo, porque sabía que la tenía segura; sabía que en el momento en el que la llamara ella estaría ahí apoyándome, levantándome y dándome fuerza para seguir; y sé que el día en el que le pedí que eligiera ese estúpido arreglo de flores, la dañé demasiado, lo sabía y aun así le pedí que lo hiciera; soy el ser más despreciable que pueda existir, me aproveché de su amor.

A eso me refería cuando le dije que era un patán…

Me gusta Bella, y sé que podría llegar a enamorarme de ella, es linda, su sonrisa es preciosa y alegra mi día con solo verla; ¿cómo mirarla a los ojos después de lo que hice? No puedo llegar y decirle "lo siento, pensé mejor las cosas y resulta que sí podría llegar a quererte". No, no puedo hacer eso, ella dijo que me olvidaría y eso está bien; creo que lo mejor es que me olvide, aunque yo sé que nunca me olvidaré de esa castaña que me entregó su amistad sin ninguna condición y sobre todo que me entregó su amor sin recibir nada a cambio.

Gracias Tanya, por hacer de mi vida un maldito infierno, por hacer que dañara a la chica más linda y pura que jamás he conocido.

Me levanté de la banca y seguí mi camino, un camino sin Isabella Swan a mi lado.

Buenochicas, aquí está la razón por la cual Edward se negó amar a Bella, espero les guste y me dejen saber su opinión.

También las invito a leer mi segundo OS: "Always in my mind"

Este capítulo está dedicado a ustedes chicas, muchas gracias por sus review's

maleja twihard, 17bedwa, Krilizzet003, Crepusculo-Total, merly, Tata XOXO, Sarahi Salazar, Saha Denali, yasmin-cullen, SabiaAtenea