Sherlock pertenece a la BBC y ACD.
Aunque un poco lento y sin nuestros chicos este capítulo articula una parte de la trama de historia, espero que os guste.
Editado 30/09/14
- Capítulo 2: Los que permanecen vivos_-
Barrio de Mayfair, West Londres, 20 de enero de 2013
El hombre se paseó por el despacho al que había sido introducido tras su llegada a la casa de dos pisos de ladrillo rojo; bueno, una vez que había presentado su tarjeta de visita al estirado mayordomo enfundado en un traje negro, como un cuervo de mal agüero que le había abierto la puerta principal y permitido la entrada en la vivienda. Se rio entre dientes, esos ingleses y sus costumbres de protocolo y etiqueta trasnochadas.
Al hombre canoso le gustaba definirse como un hombre pragmático y en ocasiones sabía que era demasiado campechano para algunos de sus compañeros de profesión. Un hombre simple en definitiva, que ya pasada su mediana edad y más cerca de la jubilación, prefería ver mil veces un buen partido de futbol americano tomando unas cervezas frías con sus amigos a tener que sufrir ocasiones sociales más formales. Pese a esas cualidades y su nacionalidad estadounidense no se le escapaba que se encontraba en una de las zonas más prestigiosas de Londres. Y que el lujo de la residencia sólo se encontraba superado por la aristocracia de sus habitantes, empezando por el susodicho mayordomo que parecía que se había metido por el culo el palo de una escoba de lo estirado que iba. Aparte que debía de creer que iba a romper alguno de los jarrones que adornaban la estancia, si la mirada que le había lanzado al cerrar la puerta era señal suficiente para reconocer su sospecha. Reprimió un estremecimiento de miedo ante ese pensamiento. Estaba seguro que nunca sería capaz de pagar ni al más inferior de los objetos que decoraban el despacho, ni siquiera ahorrando el sueldo de cinco años.
Miró por el ventanal que se asomaba al exterior de la casa. A pesar de vestir de una manera desenfadada y cómoda para su edad algo en la posición de sus hombros indicaba una larga vida dentro del ejército. Era reflejada esa misma fuerza en la luz que irradiaban sus ojos azules que contradecían con su brillo de pícara juventud eterna el pelo canoso y las arrugas de su rostro maduro. Ya no era un hombre joven pero todavía se veía en forma y preparado para actuar ante cualquier situación de amenaza que viviese. Era suavizado su porte militar con la actitud de un hombre que conocía a la perfección sus capacidades y que se había encontrado ante el peligro y sobrevivido en numerosas ocasiones a él, demasiadas para contar.
Con un gemido de impaciencia volvió a pasearse por el despacho como un animal enjaulado. Observó que a pesar de los elementos de lujo, como los dichosos jarrones que parecían atraer sus codos a ellos de forma tentadora en cada giro de su cuerpo y los cuadros de regios marcos, se trataba de un lugar sobrio, decorado en madera y cuero, predominando los tonos marrones incluso en las alfombras y cortinas. Las estanterías con libros, algo le dijo en su interior que algunos serían tan valiosos como los ya aborrecidos jarrones, presidían todo el espacio, pero en vez de dotar de calor el espacio le daban majestuosidad. El escritorio de madera maciza y de bastante antigüedad, otro elemento digno de un museo, se encontraba lleno de ordenados archivos perfectamente organizados sobre toda su superficie. Sacudió la cabeza en un gesto de disgusto, la habitación no le trasmitía nada, excepto el poder de un hombre y frialdad absoluta. No había fotos ni detalles que diesen idea de una familia o simple calor humano como la foto de una mascota. Suspiro para sí, encajaba perfectamente con la imagen del hombre que había ido a visitar.
Sin embargo, sus ojos inquietos pronto descubrieron algo que desentonaba con esa imagen fría que parecía prevalecer en la sala. En la esquina de una de las librerías se encontraba la foto enmarcada de un joven vestido en uniforme de campaña del ejército británico, que posaba con una gran sonrisa sobre el fondo dorado del desierto haciendo contraste con su propio pelo de color oro y ojos azules como el mar profundo. Con un suspiro se acercó al marco. Sus manos acariciaron la imagen del soldado que había llegado a apreciar por su valía como militar y persona. ¿Cuándo habría sido tomada? Sin duda en su primera gira o al principio de la segunda, su uniforme era todavía el reglamentario inglés y su rostro era demasiado joven para haberse cruzado todavía sus caminos en esa época. Aunque siempre había sido desesperantemente joven para verle marchar en las distintas misiones en las que había estado a sus órdenes.
Había otro marco oculto detrás de la fotografía, dudó pero al final lo sacó y observó como sobre un fondo de terciopelo de color granate y al lado de un crespón negro se encontraba una medalla de cobre, en forma de cruz cuyos brazos se estrechaban al llegar al centro y se ensanchaban en los extremos. Portaba en el centro una corona y en la parte superior un león, con la inscripción al valor. El hombre trazó con admiración la silueta de la medalla, a pesar de ser americano reconocía como militar, la condecoración y el acto de extraordinario valor demostrado ante el enemigo que tendría que haber conllevado su otorgación por parte del Gobierno británico y más dada la juventud de quién había sido su portador. La Cruz Victoria, la mayor condecoración militar británica, de repente parecía irradiar más calor a habitación como demostrando que su dueño, al fin al cabo, si era humano en el fondo.
- Se la concedieron tras el asedió de Sangin, en la provincia afgana de Helmand. – A pesar de tratar de ocultarlo el americano no pudo evitar un sobresalto, al escuchar detrás de él la educada voz británica del hombre que había esperado con impaciencia. El inglés había entrado en la habitación en silencio y ahora se encontraba a su lado observando impasible el marco que todavía sostenía entre sus manos. - La posición en la que se encontraba destinado fue rodeada por unos trescientos insurgentes afganos. Se trataba de un simple puesto médico y la mayoría de los soldados se encontraban heridos o totalmente incapacitados para la acción. Solo había una veintena de soldados en disposición de defenderse y el cuerpo médico formado por treinta enfermeras y médicos con escasa formación militar. Mi hijo se encontró pese a su juventud, tenía solamente veinticuatro años, siendo el militar de mayor graduación y el responsable de la vida de toda esa gente. Logró, exponiendo su propia vida en varias veces, resistir durante quince días hasta que se pudo romper el cerco y rescatarlos. Sus acciones le valieron la concesión de esta medalla, fue uno de los más jóvenes que han tenido el honor de obtenerla.
-Siempre fue un gran soldado y un oficial de primera, pero no sabía que le habían concedido la Cruz Victoria. Nunca lo comentó.
-Nunca le dio la menor importancia, como si fuera un simple trozo de metal. Siempre se limitó a decir que había hecho lo que cualquier otro hubiera hecho en su mismo lugar. Modestia podría haber sido su segundo nombre.- El hombre mayor, el americano se desconcertó un instante al darse cuenta que desconocía en realidad su edad, se rio para sí mismo con ironía. – Desconozco donde aprendió esa virtud, ya que desde luego, ni yo ni sus hermanos mayores nunca la hemos tenido entre las nuestras propias.
-Repito, Zacharias, siempre fue un gran soldado y como tal cumplió con el deber que tenía encomendado. No es modestia, si no, la satisfacción del deber cumplido. – Con orgullo volvió a depositar el marco, esta vez a la misma altura que el otro, y se volvió hacia su interlocutor enarcando la ceja derecha en un gesto que quienes le conocían sabían que expresaba su disposición a tratar el tema que le había traído hasta esa casa ese día.
Observó como el inglés se acercaba a la silla situada detrás del escritorio y le indicaba que se sentase en otra situada enfrente al tiempo que se sentaba. Hacía tres años que no le veía en persona y no pudo evitar notar que había envejecido mucho. Su pelo negro era ahora totalmente blanco pero sus ojos analíticos de un gris verdoso seguían con la capacidad de ver con una sola mirada el interior de una persona y diseccionarla hasta ver el último secreto que escondía. Le respetaba, era posiblemente el único de las personas dentro del comité al que pertenecía que lograba tener esa consideración ya que había demostrado la entereza y la falta de dudas a la hora de actuar y tomar responsabilidades de sus actos. Pero también le temía, era demasiado inteligente, demasiado frío y demasiado difícil de leer, como para tenerlo como rival y sentirse cómodo a su alrededor incluso como aliado. En algún momento, en el pasado, había pensado que se encontraba ante un robot con aspecto de hombre, pero la lealtad absoluta que tenía a su país y el amor, escondido pero visible a quién supiera mirar que tenía a su hijo, al total de sus tres hijos, le había convencido que era verdaderamente humano. Con el tiempo, le había llegado a considerar un buen amigo y sabía que era algo recíproco.
-¿Deseas beber algo? Te puedo ofrecer un Vintage Balblair de 1975. Es un whisky que creo que te gustara beber y disfrutar, General.
- Imagino que será demasiado para mi paladar colonial, pero si no te importa que lo pruebe estaría encantado de tomarme uno. Y ya sabes Zacharias que prefiero Jack en estas ocasiones y más entre viejos y carcamales amigos. Hace demasiados años que nos conocemos para andarnos con títulos, mi señor embajador.
-Desde luego no le voy a negar a un anciano sus deseos. Creo que apreciarás en toda su esplendor este whisky.
Los dos hombres permanecieron en silencio mientras degustaban sus bebidas. Jack asintió para sí, desde luego era un whisky de primera aunque no se esperaba menos de los gustos sibaritas de su interlocutor. Le estudió tratando de averiguar si cedería a la curiosidad y le preguntaría por que se encontraba en Londres y no se sorprendió al ver cómo le devolvía la mirada a su vez analizándole minuciosamente, pero sin demostrar nada más que la conformidad ante una buena bebida y la compañía apreciada.
-Si fuera otro tipo de persona diría que exquisito, pero como no lo soy me limitaré a decir que muy bueno.
-Me alegro que lo hayas disfrutado, Jack.
-Sin duda, te preguntarás que hago aquí a parte de visitar a un buen amigo que se ha mantenido alejado demasiado tiempo. No puedo evitar recriminarte que no hayas ido por la base durante estos años como antaño a ver nuestros progresos, pero en cierta manera soy consciente que debe ser duro para ti pensar en ir y no verle. – Observó como un músculo al lado del labio del otro hombre temblaba, y se dio cuenta que había acertado en sus suposiciones.- Incluso se ha hablado en murmullos que vas a abandonar tu posición en el Comité próximamente.
-¿Lo sentirías, Jack, si me fuera?- Preguntó el otro hombre con humor peculiar.
-Sabes que lo haría. Eres uno de los pocos burócratas que respeto y el único que consideró mi amigo dentro de esa caterva que pretende dirigir el proyecto. – Los dos hombres se rieron reconociendo la veracidad de la afirmación del americano que era conocido por su insubordinación constante ante las órdenes que considerase erróneas.
-Sin embargo, querido amigo, no creo que esa sea la razón de tu presencia aquí hoy.
-No, al menos no la única. Hemos notado en las últimas semanas cierto movimiento de nuestros amigos que están buscando un paquete por todo el mundo. – A pesar de no decir toda la información para evitar escuchas indebidas, espero el asentimiento de Zacharias que confirmaba que sabía de quién estaba hablando. – Parece que se trata de algo de vital importancia para ellos y están bastante desesperados en su búsqueda.
-¿Se sabe que contiene?
-No de momento.
-¿Por qué me estás dando está información? ¿No es algo que se pueda tratar en la próxima reunión o por la vía habitual?
-Lo que hemos podido averiguar es que han contratado la ayuda de un criminal internacional de bastante importancia que tiene una red con ramificaciones por todo el mundo. Hemos tratado de buscar a la cabeza de esa tela de araña para llegar al paquete y nos ha traído hasta Inglaterra.
-Y habéis chocado con una de las ramas del Gobierno Británico…
-Así es. Parece que hemos pinchado en un montón de mierda, si entiendes lo que quiero decirte. – Jack no pudo evitar una sonrisa socarrona al ver como las cejas del otro hombro se alzaban ante su frase coloquial y ciertamente vulgar. – Los Servicios Secretos británicos han saltado y parece que nuestras acreditaciones no tenían bastante veracidad o seguridad para ellos, vete a saber, ya que tengo a uno de mis hombres en estos momentos detenido cerca de Whitehouse.
-Espero que no hayáis hecho nada que empeorase la situación. A veces pueden ser bastantes infantiles y vengativos si consideran que han sido ofendidos.- Zacharias mientras hablaba había cogido su teléfono y empezado a utilizarlo.
-Como todos los agentes que juegan a ser James Bond sean del país que sean. Pero no, hemos sido un ejemplo de cooperación y simpatía.
-Deberías haber venido directamente a mí.
-Lo sé Zacharias. Pero uno de los miembros del grupo es el teniente Murray y pensé que sería mejor evitar un encuentro, ya que todavía no ha superado que le negases la autorización para ir con la expedición. – Los dos hombres se miraron, el inglés con sus rasgos convertidos en puro hielo y el americano conciliador. Suspiró para sí, toda la conversación era un camino de minas emocional para él que no estaba preparado ni tampoco su amigo. – Y al fin al cabo era una simple misión de reconocimiento, obtener la información y marcharse antes de agitar las plumas de nadie. Nada que fuese a poner en peligro la paz mundial o la alianza de nuestras naciones.
-Nunca es tan fácil. ¿Qué fue lo que hizo saltar las alarmas?
-Un nombre.
-¿Un nombre? ¿Cuál?
-Creemos que es el del líder de la organización aunque no hemos podido obtener mayor información sobre él: el nombre es Jim Moriarty.
Jack observó como el otro hombre se congelaba en el reconocimiento del nombre que le había sido dado, a pesar del férreo control que solía tener sobre sus emociones algo oscureció sus ojos. Si no lo hubiese creído imposible en un hombre tan impasible y centrado, ira ciega ante la simple mención de esas dos palabras: Jim Moriarty.
-Por tu reacción veo que es un viejo conocido.
-Lo es. – La voz culta había adquirido un tono helado que no presagiaba nada bueno para nadie. Había visto pueblos enteros encogerse ante ese hombre e incluso él, en ese momento, deseo encontrarse en Washington en vez de en Londres. – Por desgracia tienes razón es un viejo conocido de la justicia británica y de casi todos los grupos de seguridad de la nación. Se trata de un brillante criminal, en verdad es un genio que desde su adolescencia ha logrado crear una red de delincuencia a lo largo de todo el mundo. Se denomina a sí mismo como un consultor criminal y suele dedicarse desde las sombras a resolver las situaciones delictivas planteadas por sus clientes con un éxito cercano al cien por ciento de efectividad. Destaca, como ya te he dicho, porque siempre actúa desde las sombras, no le gusta ensuciarse las manos pero cuando lo hace suele disfrutar mucho con un sadismo que ralla la locura. Las autoridades británicas están desde hace años tras su pista de momento sin resultado positivo alguno.
-Encantador personaje ¿no?
-Un verdadero psicópata que se tenga constancia casi cierta de su intervención directa solo hay tres casos: la muerte de un niño, el asesinato y tortura salvaje de una joven de dieciocho años, y el intento de secuestro de otro niño. Han aparecido a lo largo de los años otros casos de cadáveres mutilados y torturados salvajemente antes de morir, que los cuerpos encargados de la investigación no dudan también en adjudicarle su autoría. Sobre todo hace dos años hubo un pico en la aparición del número esos cadáveres. Pero sabe cubrir muy bien sus huellas y el uso habitual de sicarios a través de complejas redes impide su detención.
-Un verdadero monstruo por lo que veo.
- Así es. – Mientras había descripto a Moriarty Zacharias se había dedicado a mandar mensajes de texto que habían sido contestados con prontitud. Levantó la mirada del móvil y clavó sus ojos verdes en el americano, que a pesar de su estoicidad militar se encogió ante la ira helada del hombre sentado enfrente de él, sabía reconocer cuando un odio era personal y éste lo era claramente. Pero inteligentemente lo dejó pasar sabiendo que no obtendría respuesta si preguntaba sus causas. – Tu hombre será liberado en breve ya que se han verificado sus identificaciones como positivas y el oficial encargado os dará la información que necesitéis. Está dispuesto a la colaboración total con vosotros sí esta lleva a la captura del irlandés.
-¿Tan fácil? – Jack se sorprendió, nunca había visto que la burocracia trabajase tan rápido y con tanta efectividad a no ser que desease algo a cambio.
- Me tengo que repetir en mis palabras, Jack, pero nunca es tan fácil. Ese oficial tratará de sonsacaros la mayor información posible, sobre quienes sois, para qué agencia trabajáis y hasta que habéis cenado hace un año y lo logrará. Debéis evitar facilitarle cualquier información innecesaria aunque os parezca innocua ya que será capaz de deducir lo que le estáis ocultando.
-Parece que lo conoces muy bien.
-Lo hago. Es mi hijo mayor, Mycroft.
-Como padre, debes estar orgulloso de tus hijos y sus logros por lo que veo. – El americano mezclo halago con ironía ¿otro como Holmes como Zacharias por el mundo?, las peores pesadillas se podrían cumplir entonces. Pobres habitantes del resto del mundo que tendría que claudicar antes o después ante el nuevo Imperio Británico que surgiría de sus manos.
-Estoy orgulloso de los tres han sabido seguir sus propios caminos, algunos con mejor fortuna en el trayecto pero han logrado sus aspiraciones.- Zacharias Holmes por un momento se perdió en la contemplación de la foto olvidada en la estantería, pero Jack admiró como se volvió a centrar en el tema de discusión a pesar del dolor que ahora sabía reconocer existía en el fondo de su mirada. – Para evitar la curiosidad de mi hijo, uno de mis hombres les servirá de enlace. - Acalló con un movimiento de muñeca la protesta que apenas había salido de los labios de Jack.– No te preocupes, podrás trabajar con él perfectamente. Creo que el Coronel Ronald E. Evans tendrá tu aprobación para esa posición.
-Desde luego, un gran hombre y piloto sobresaliente. – Jack asintió feliz, de nuevo Zacharias le sorprendía de manera positiva en su manera de lograr sus objetivos con diplomacia.
-Evans sabrá moverse bien con Mycroft y permitir una colaboración. Pero debo indicaros que en caso de capturar a Moriarty, éste quedará bajo la custodia del gobierno británico. No negociaremos esa condición bajo ninguna condición. – Jack asintió al darse cuenta de que si se negaba a esa petición estarían solos en esa misión. Y siempre es necesario llevarse bien con los aliados y ceder cuando es justo hacerlo. – A título personal me gustaría pedirte una cosa más y es que trates de evitar el contacto entre mi hijo y Murray. Mycroft no tiene autorización para acceder a información sobre el Proyecto, pero sabe que el teniente era muy amigo de su hermano pequeño y que se encontraban destinados en la misma base. No dudo que trataría de sonsacarle toda la información que pudiese sobre la misión en que se le declaró desaparecido en combate. La necesidad de saber le podría poner en una situación delicada, donde, sin duda se tomarían medidas adecuadas en su contra por su intromisión en información clasificada por encima de su nivel de conocimiento que me gustaría poder evitarle. Y sin descartar la difícil situación propia de su puesto y de la captura del propio Moriarty.
-Lo haré, no te preocupes. – Dudó antes de continuar hablando. – Murray es bastante explosivo, sobre todo, con las situaciones que comprometen a personas que aprecia. Pero, es uno de mis mejores hombres y confió en él implícitamente.
-Sé que es leal. Pero, por ejemplo, tú que me conoces lo suficiente bien ¿crees que podría ocultarme algo si yo quisiese saber la respuesta?
-No, lograrías averiguar lo que esconde. Supongo que debo ponerme manos a la obra y solucionar esta crisis antes que se nos vaya de las manos.
-Evans te estará esperando con un coche afuera, dispondréis de toda la ayuda que os podamos dar así como de una colaboración total. Espero que me mantengas informado del desarrollo periódicamente.
-Desde luego, mantendré un contacto informativo cada cuatro horas si te parece correcto.
Los dos hombres se levantaron y fueron avanzando hasta la puerta. Zacharias se detuvo y le pregunto al otro hombre de manera repentina antes de abrirla:
-¿Murray me considera culpable por firmar el despliegue….
- No. – El otro le interrumpió. Se dio cuenta que esta parte de la conversación era ya de nuevo personal como los viejos amigos que eran en realidad. – Está enfadado porque le negaste la posibilidad de irse con él, de luchar a su lado codo con codo y de cubrirle las espaldas. Pero sabe que fue tu hijo quien solicitó el puesto en la expedición y que tú trataste de convencerle que se quedase por los riesgos que había en su desarrollo. Y también que fue él quien recomendó que no fuese aceptado cuando se acababa de enterar que iba a ser padre. Necesita alguien en quien descargar su frustración sin embargo, y ese eres tú por desgracia.
-Supongo….
-¿Es por eso que has pensado en retirarte? Fue su decisión ir, conocía los riesgos y creo que no le gustaría que Gran Bretaña perdiese un miembro dentro del comité con el peso que tienes dentro de él. Un miembro que es respetado no sólo por ser representante de una nación y su voto, sino por sus acciones y actos. Estaba muy orgulloso de ti y de tu trabajo.
-Lo sé, como yo lo estaba de él. Pero es duro recordar que la orden que permitió su despliegue llevaba mi firma en ella. - Una pequeña pausa trasmitió todo el dolor del padre oculto bajo la piel gruesa del funcionario del gobierno. – Mis otros hijos desconocen todo sobre el proyecto y que su hermano estaba incluido en él. Pero, con sus habilidades, un día temo que descubran ese documento y me juzguen como culpable de la muerte de su hermano. Mycroft oculta mejor su resentimiento, pero Sherlock lo ha dicho claramente que nunca nos perdonara a su madre y a mí por haber permitido su alistamiento, para él estamos tan muertos como él.
-Lo siento Zacharias por esta situación, me gustaría poder decirte algo que cambiase las cosas. Pero deben ser capaces de ver que fue su decisión y como su padre sólo le apoyaste como debías hacer. Creo que solo un gran hombre, de gran entereza permitiría eso, en vez de cortar las alas a sus hijos por miedo.
Permanecieron en silencio y Jack se sintió mejor cuando vio como los ojos del otro hombre brillaban un poco más que a su llegada, como si el poder hablar de sus preocupaciones le había librado de parte del peso que hasta esos momentos había tenido a las espaldas. Sería todo lo que fuese Zacharias Holmes pero era un gran hombre y todavía mejor padre. Con una cadencia militar en sus gestos se dirigió a la salida, listo para el reto que tenía por delante.
Gracias por leer al_dena.
- Cruz Victoria:(Victoria Cross o VC) es la condecoración militar más alta al valor "frente al enemigo" de todas las condecoraciones británicas, que puede ser entregada a los miembros de Fuerzas Armadas de los países pertenecientes a la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones) — y anteriormente al personal militar del Imperio Británico. Puede ser concedida a militares de cualquier rango y en cualquier servicio, e incluso a civiles bajo mandato militar. La Cruz Victoria fue introducida en 1856 y ha sido entregada 1.356 veces. A lo largo de sus más de 160 años de existencia el reparto de la VC en las Fuerzas Armadas ha sido de 832 medallas para el Ejército, 107 para la Marina y 31 para las Fuerzas Aéreas. Sólo se otorga por actos de extraordinario valor ante el enemigo y que conllevan un riesgo extremo de la propia vida. El material de bronce del que está hecha procede de los cañones capturados en Sebastopol, durante la Guerra de Crimea contra el Imperio Ruso (1853-1856), que aún pueden verse en la Torre de Londres de la capital británica. Para que la medalla sea concedida, debe ser propuesta por testigos directos del acto heroico, que conozcan al protagonista y su gesta. Después se realiza una cuidadosa selección de los datos y detalles, tan estricta que sólo un 10% de los propuestos para la medalla son aceptados. Luego debe ser ratificado por el Monarca. En caso de un nuevo acto de valor, no se concede una nueva medalla, sino un pasador que se coloca en el centro de la cinta de la medalla anterior. Esto solo ha ocurrido tres veces en la historia de la concesión de la VC. El nombre de los premiados, su rango, número y unidad están grabados en la parte trasera del pasador, y la fecha del acto heroico por el cual fue concedido en la parte trasera de la cruz. Es una condecoración tan prestigiosa, que el rey Jorge V recomendó por escrito a su Gobierno, en 1920, que no pudiese ser nunca retirada fuesen cuales fuesen los actos posteriores a su concesión del premiado, y que incluso, aquellos premiados con la VC que fueran sentenciados a muerte, pudiesen tener el privilegio, dado el caso, de portarla orgullosamente hasta el patí primera vez que se otorgó la VC, en junio de 1857, fue a 62 soldados y oficiales que habían participado en la reciente Guerra de Crimea, a los cuales, la propia Reina Victoria, en una vistosa ceremonia en los jardines de Hyde Park de Londres, prendió personalmente en el pecho la preciada medalla. Fuente: wiki/Cruz_Victoria
- El Asedio de Sanginse mantuvo entre junio de 2006 y abril de 2007, tiempo durante el que los insurgentes talibanes asediaron el centro del Distrito de Sangin en la Provincia de Helmand, Afganistán, ocupado por soldados británicos de la ISAF. Durante el sitio, el combate adquirió gran intensidad, provocando que el general David J. Richards, comandante de la OTAN en Afganistán, declarara que en la provincia de Helmand se libraron los combates más encarnizados en los que participaron las tropas británicas desde la Guerra de Corea. Se convirtió en un hecho emblemático de la dificultad de la misión llevaba a cabo por los soldados británicos en Afganistán, quienes lo apodaron como "Sangingrad" (en referencia a la Batalla de Stalingrado).
