Hola, les traigo el siguiente episodio de Antes de ser un Dios, perdón por la tardanza. Yo tenía muchas que hacer por ejemplo: hacer mi tarea, además mi vida escolar me consume igual que la social.
Al fin lo continué la verdad, me estaba tardando demasiado... es que no manchees la escuela me trae mega loca y además no tenía inspiración.
Así que esta el siguiente capítulo...
muchas gracias por esperar y leer los episodios!
continuamos!
Capítulo cinco: El comienzo de mi venganza
Después que salí del departamento de Jill, me sentía furioso, como pudo haberse ido a vivir con Redfield. Sé que ella lo quiere a él, pero no me importa ella es mía, siempre lo será. Caminé de prisa por la calle que se encontraba enfrente de Central Park y después me dirigí hacia el parque, entré en el lugar para perderme de vista, ya que, caminé varios metros me senté en una banca que se encontraba debajo de un árbol que era enorme.
Me puse las manos en la cara quería romperle la cara a Redfield por esa insolencia y también a Jill, no, yo soy un caballero y no golpeo a damas. Sólo estuve mirando el piso por unos segundos, entonces me llego otro arranque de ira. Comencé a gritar para descargarla, ya que terminé de descargarla. Me quité los lentes para mirar el cielo obscuro. Había estrellas hoy, pero eso que me importaba, ahora, Jill vivía con Redfield, a lo mejor tuvieron…. ¡No, no, no! Me niego a compartirla, traía en mi mano los lentes los comencé apretar cuando se escucha un ¡crack! voltee a ver hacia mí mano los había roto por ese pensamiento. Suspiré así que me levanté de la banca y comencé a caminar hacia la parte sur del Central Park.
Sabía que iba a pasar algún día, sin embargo, no tan pronto, seguí caminado hasta que me detuve sentía incomodidad por no traer puesto mis lentes, sin embargo, eso no importaba era hora de vengarme de ellos dos.
La verdad, esta vez Redfield ganó, pero como dice el dicho: "Habré perdido la batalla, pero no la guerra" sonreí, ya que les informé que donde estaba Spencer, estoy seguro que mandarán a Jill y a Chris, por lo tanto, podré matarlos a los dos, comencé a reírme de nuevo, mí humor cambió de pronto ahora me sentía feliz y empecé mi camino hacia la gloria.
Algunos recuerdos llegaban a mi mente mientras conducía en mi Ferrari negro a las tres de la mañana para volver a mí mansión al otro lado de la ciudad, esta estaba completamente sola había mucha tranquilidad, no había ni un alma en pena. Pero me detuve en un semáforo en rojo, además no iba infringir las reglas de tránsito, no quiero levantar sospechas, ya habían pasado unos segundos cuando empecé a recordar…
‹‹Me encontraba caminado por la nieve en Rusia, estaba mirando hacia una base de Umbrella cuando interfiero un comunicado de la BSAA, entonces oí esa voz que me robaba los sentidos, era Jill, pero me enojé porque con ella se encontraba Chris. Los oí hablar, sobre lo que iban hacer en la base, así que me apresuré a llegar…››.
Corté el recuerdo para que recordar esos sucesos ya, será mejor que lo deje así, aunque cuando vi a Jill abrazada de ese inútil en Rusia después que vencieron al T.A.L.O.S y besándose, eso me provoco que se me hirviera la sangre, ¡rayos, salgan de mi cabeza, recuerdos sobre ella! Arranque mi automóvil a toda velocidad, pasándome los altos, quería llegar a mi casa lo más pronto posible. Además yo era la única persona en esta ciudad.
Cuándo llegue a mi mansión, saque de mi chaqueta un control para abrir la puerta de la reja de mi hogar. Después entré a la casa y lancé las llaves al sillón, subí las escaleras y entré a mi cuarto para encerrarme y miré alrededor de la habitación, era un espacio grande había en ella una cama matrimonial con un par de buros en los lados, comencé a caminar por ella en círculos cuando me detuve junto al buró que se encontraba en el lado de la cama y vi una lámpara; la tomé con mi mano y la lancé hacia la pared, empecé a romper cosas por todos lados, tenía que descargar lo que faltaba de mí ira, porque con solo gritar en el parque no me iba calmar, claro.
―Hola, ¿Cómo te encuentras?―me dijo una voz femenina, que procedía de afuera de mi cuarto.
― ¿Qué quieres?―espeté con furia rompiendo la lámpara de noche de mi buró― ¡No quiero que me molestes con tus sermones!
―Oh, ya veo… porque estás enojado ¡Te dije que no fueras con Jill!―me exclamó, con un tono de voz dura. Ella porque no se va y desaparece, sé que ella me lo advirtió y me había dicho que no fuera. Trató de abrir la puerta, pero no pudo―Albert, porque no abres la puerta…
―Déjame en paz, Ángela, ¿sí?―le ordené, oí que ella suspiraba derrotada, entonces se retiró sin antes decirme:
―Sí quieres hablar, te estaré esperando.
Entonces se oyó que cerraban la puerta suavemente. La verdad no sé porque la salve de Racoon City hace cinco años junto a su hermana, ahora viven conmigo desde entonces, eso sí, ellas fueron mis prisioneras, pero hubo algo que me hizo liberarlas. Además protegerlas de Sergei porque se enteró que vivían conmigo y las quería lastimar para poder someterme a que me rindiera, pero al fin de cuentas lo maté. Además tengo la información de Umbrella, en mis manos.
Ahora tengo que encontrar a Spencer, me debe muchas explicaciones por mi origen, ya que no conocí a mi familia hace cuarenta y tres años, quiero respuestas, y las quiero lo más pronto posible, deje de romper todo, me senté en la cama y me tiré en ella, me desabroche la camisa dejando descubierto mí pecho. Me preguntó: ¿Quién será mi familia? ¿Qué hay detrás de mí compatibilidad con el T-Virus? Tantas preguntas en mi cabeza y sin respuestas.
Ahora que sigue, ¿Quedarme con los brazos cruzados? Claro, que no. Siempre consigo lo que quiero y lo que quiero esas respuestas a mis preguntas. Además que puede suceder de malo en la mansión de aquel viejo decrepito.
Me encontraba afuera de la mansión Spencer en Londres Inglaterra. Me sentía extraño al estar en ese lugar, porque era una réplica exacta de la que estaba en Raccoon City, además de eso tenía una necesidad por ir, será el recuerdo de hace cinco años o porqué quería respuestas sobre mi origen o porqué iba estar Jill por aquí pronto. Caminé a un buen paso, había guardias en la entrada, así que me encargué de eliminarlos para que no me estorbarán, estos poderes que me otorgo el virus que me administré me dio unos poderes que rebasan al ser humano en común.
‹‹Comenzar de nuevo, no, es mejor comenzar desde donde me quede, al ver el rostro de Jill mirándome preocupada me hizo sentirme mejor, además ella siempre se ofrecía en ayudarme con el papeleo, por lo tanto, era más creíble sus reportes que los de Chris u otros. La verdad me encantaba su forma de ser aunque quiero poseerla para divertirme un rato además yo no siento nada con ella, solo quiero diversión; pero ¿realmente quiero algo serio con ella? ¿Seré tan capaz de marcarla por vida? Además ella siempre esta con Redfield…››
Borré ese recuerdo no sé porque lo quería hacer ahora, me siento raro, al pensar en esas cosas. Era verdad al principio quería hacerlo por diversión, porque sabía que Chris también quería con ella, sin embargo, al siempre estar con ella en la oficina, empezó a cambiar mis sentimientos, esto ya es obsesión, o es un pecado andar con una humana.
Al tener todas esas reflexiones, no me había percatado que alguien me observaba desde otra habitación, era un monstruo putrefacto, que me miraba con el ceño fruncido. Se acercó a mí con gran velocidad, sin embargo yo le empecé a disparar con mi Samurai Edge, en el cual no se detenía me atacó, yo lo esquivé en gran velocidad le pateé en el estómago y salió disparado por los aires, llegaron más monstruos y me atacaron también. Entonces lance una granada y los derribe a todos.
Caminé hacia arriba de la mansión es cuando mi instinto me hizo que caminará hacia el lado derecho del pasillo, realmente estoy sorprendido, porque era igual a la de Raccoon City, pero esta era más obscuro, Spencer debería, poner más seguridad. Comencé a caminar por la derecha cuando veo una puerta entre abierta, algo me decía que mis respuestas estarán detrás de la puerta.
Ya que estaba junto a la puerta, la empuje con delicadeza, había algo que me hacía un poco temblar, pero no dejaré que me gane, yo no tengo miedo, ni compasión. Entré y vi a Oswell Spencer en una silla de ruedas de espaldas, estaba con una maquinita que lo mantenía vivo, además que se veía muy acabado. Sonreía ahora es un viejo débil que no me dará problemas para sacarle las respuestas, entonces comencé con la charla:
―Hola, Spencer―lo saludé. Él se volteó para encararme.
―Wesker, hijo mío―comentó mirándome con sus ojos grises―Sabía que vendrías…
― ¿Qué?―me sorprendí por su comentario, traté de controlar mi temblor tan repentino que me dio. ―"Él sabía que vendría, pero ¿cómo?"
Él sonrió después de dicho comentario, me habría descubierto o me espiaba, siempre era lo mismo. Él tenía la manía de siempre adivinar todos mis movimientos, bueno no todos, porque yo fui quién destruyo su compañía testificando contra él. Spencer habló después de una pausa incomoda que se produjo entre los dos:
―Sé a qué vienes―hizo una pausa, sentí una sensación extraña al oír eso, pero porque siempre es lo mismo― ¿quieres respuestas verdad Albert?
―Te sientes bien―traté de desviar la conversación de repente, la verdad quería tiempo, un poco más de tiempo antes de descubrir mi origen―El gran Spencer ahora es un débil anciano en sillas de ruedas…
―Siempre, tratando de cambiar el tema, Albert―dijo haciendo énfasis en mi nombre de pila, odio tanto ese nombre, ¿Por qué no me puede decir Wesker?―Vamos a hablar sobre tu origen, ¿es lo que quieres?
No supe que decir ante esa pregunta, empezó a temblarme la mano, entonces comencé a caminar por la habitación para que no se me notará el temblor de mi cuerpo, sin embargo el comenzó narrar todo lo que yo quería saber.
―Todo comenzó con unos experimentos con niños de la misma edad que contenían un nivel de intelecto demasiado alto. Se les nombró por un apellido en común para poder ser identificados―me explicó. Yo pensé que me iban a decir algo de mi origen, pero esto, ya es el colmo, pero cuando dijo algo de apellidos. Mi mente comenzó a trabajar, ese apellido será…―A cada niño se le dio un virus, una dosis del virus progenitor, para saber que potencia tiene…―me detuve en la ventana no podía ser, el gran Albert Wesker un experimento. ―se llamó Proyecto Wesker, se experimentó con todos los niños para saber que si el virus era compatible con su cuerpo, pero no todos sobrevivieron, el único que sobrevivió fuiste tú.
Al terminar el relato me quede sorprendido, yo era un experimento con razón no conocí una familia, fui un proyecto hecho por él, entonces hace a Spencer mi padre. No, no, puede ser con razón la necesidad de regresar con él.
―Todo lo hice porque quería ser un Dios―haciendo énfasis en la última palabra―y es mi título y mi deber…
Cerré mi puño con mucha furia, tenía un gran odio hacia Spencer que no podía controlar, así que sonreí y voltee hacia él, se encontraba levantándose con dificultad y me le acerque después le susurré en el oído:
―Quiero decirte algo, no te lo voy a perdonar, ahora el derecho de ser Dios, es mío―dije con malicia entonces lo atravesé con mi mano, disfruté tanto la venganza, de que fui usado por ese viejo inepto, ahora lo miraba rodar por la escaleritas del vestíbulo, entonces le dije al cuerpo sin vida―tú Dios… no lo creo…
Comencé a caminar otra vez hacia el ventanal para aclarar mi mente, siempre fui un experimento por eso la sensación de estar necesitándolo, pero había algo que no comprendía si soy un experimento ¿por qué tengo esos sentimientos hacia Jill?, cuando mi mente cayó en ella, sentí alivio, por un momento. Ahora que sé mi origen es ahora de cobrar mi venganza contra todos aquellos, que me desafiaron, también tengo que destruir a ella, esa persona que me hizo sentir algo extraño, pero no me dejaré someter por ella, ni que fuera débil.
Oí que la puerta se abría de golpe, entonces giré la vista, estaba Jill con el patético de Chris, al ver a ella sonreí, eso me dio satisfacción porque ella mirará como muere su amado Chris Redfield así que entonces grito él mi nombre y comenzó la pelea entre nosotros tres…
Continuará…
