Hola, les traigo el siguiente episodio de Antes de ser un Dios, perdón por la tardanza. Pero se me había ocurrido el especial de Navidad para mi amado Wesker llamado: "La navidad de Wesker" Y por eso atrasé un poco el episodio de Antes de ser un Dios, espero que lean el otro y me dejen review, gracias por leerme todo mundo.
Ya falta poco para año nuevo, pero antes de todo: FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2014, mis queridos lectores muchas gracias por esperar y leer los episodios!
¡Gracias por los reviews!
especialmente a los de siempre me dejan que bueno que les gusta mi fic, espero que les gusté ese episodio, la verdad me esforcé mucho.
Continuamos...
Capítulo siete: Bienvenida a tu infierno
Cuando estaba mirando por la ventana miré hacia donde estaban ellos. La vi con él como siempre, mirándome con odio, ese que nació cuando la quise someterla a la fuerza en la mansión además la encerré en esa celda y aparte los traicione a todos sus compañeros; ya no me importaba ya era hora de acabar con todo esto, fingir clemencia hacia ellos, ¡jamás!, ellos tienen que pedirla, yo no.
Chris también me miraba con odio igual que ella, sólo porque lo herí un poco en la mansión, solamente fue un golpecito con la pistola ya después en la isla Rockford, ya no era con la pistola si no con mis poderes, además no le perdonaré que me haya quemado el rostro y algo más que se metiera entre Jill y yo. Que poco aguantas estimado enemigo, pero ahora es hora, como habíamos quedado, terminar con lo que comenzamos hace cinco años.
Él mencionado de repente gritó mi apellido, creo que se le hizo costumbre nómbrame cada vez que nos veíamos:
― ¡Wesker!
Comenzó la pelea entre nosotros.
Me acerque corriendo a Chris para golpearlo, después Jill me dispara también, pero nunca logro herirme porque yo era demasiado rápido; esquivaba las balas con mi súper velocidad, gracias a Birkin por el virus que me diste, que me otorgo estos sorprendentes poderes.
Hasta me lucí para demostrarles que conmigo no pueden, entonces Valentine intentó su ataque de cuerpo a cuerpo, pero la esquivé para después tomarla del cuello. Disfruté tanto ahorcarla para no dejarla respirar y hacer que sus pulmones protestaran por la falta de aire. Sentí que miles de emociones salían en millones de fragmentos de recuerdos que omitiré en estos instantes, ahora tenía ganas de arrancarle un beso, pero cuando lo iba hacer, Chris se metió atacándome; lo esquivé soltando a Jill del cuello me atacó varias veces, pero yo evitaba el contacto con él.
Valentine se levanta del piso para atacarme con su cuchillo. La detuve con una mano y la golpee para alejarla de mí, entonces vi cuando chocó contra el librero. Tomé a Chris del cuello para estrellarlo en la mesa y lo arrastré por ella luego lo lancé hacia junto al gran ventanal de la mansión Spencer. Él intentaba levantarse por lo aturdido que estaba "jamás se va a rendir este hombre, inepto", pensé. Voy a disfrutar tanto la muerte de él y me quedaré con Jill Valentine, me le acerqué de nuevo y lo tomé de nuevo del cuello para atravesarlo. Yo le dije a Chris "aquí termina todo" le sonreí. Ya lo iba a atravesar cuando unos brazos me rodearon de mi cintura, era Jill tratando de salvar a su noviecito, entonces caímos por el ventanal.
Era un momento heroico de ella por salvarlo, pero no me importa, no la voy a perder. Al caernos al mar, ella estaba inconsciente, en pocas palabras sin sentido. Nadé hacia ella para tomarla entre mis brazos, era tan frágil, tan humana. Hasta que nadé hacia la superficie para salir.
Al fin salimos del océano, es cuando la vi herida. Jill se había golpeado con una roca en el brazo lo tenía roto, tenía una pierna también como su espalda, estaba hecha un asco, me hinque en la arena para tomar sus signos vitales. Valentine era una chica fuerte, ella todavía respiraba, pero con dificultad, tenía que tratarla o moriría.
Saque mi teléfono móvil para llamar a un helicóptero para que vinieran por nosotros, eso sí, le di unas nuevas coordenadas, porque nadie debe saber que estaba vivo, mucho menos saber qué Valentine estaba viva también, eso era mi oportunidad de hacerla mi esclava ahora.
La tomé de nuevo entre mis brazos y comencé a caminar por la orilla de la playa, pero antes miré hacia la mansión. Hice una media sonrisa y pronuncié unas palabras para Chris Redfield quien estaba todavía arriba llorando como niña por su "compañera" Ahora Jill es mía y la tendré a mi lado; no podrás quitármela. Desaparezco con ella al instante.
Estaba en mi laboratorio le estaba curando las heridas y la metí en una cámara de criogenización para que sus heridas sanaran más pronto, sin embargo, primero le saque sangre para analizarla es cuando me di cuenta que Jill tenía los anticuerpos del T-Virus cuando la había infectado Némesis en Raccoon City, entonces mi ambición salió a flote para empezar experimentar un lado de mí no quería, pero si quiero tener la conquista mundial tenía que hacerlo, suspiré y comencé mi labor.
Pasaron los días, los meses, seis exactamente, desde que inicié a experimentar con su cuerpo en el cual consistía en sacarle sangre, darles medicamentos para ver la reacción del virus que se encontraba dentro de su cuerpo, pero me di cuenta cuando ya estaba la cepa del virus, este se activó por un momento y desapareció del cuerpo de Jill.
Ella se veía ya muy sana, pero seguía inconsciente todavía gracias a la criogenización, sin embargo, cuando despierte se va a llevar una gran sorpresa, porque había cambiado su color de piel y su cabello, ahora no era el castaño que yo conocí durante años, ese castaño que antes ansiaba tocar, ahora desapareció ya no había rastro de él, me imaginó que también sus ojos azules habrán desaparecido igual que los míos, pero de ¿qué color serían ahora?
Oí a alguien que entraba en mi laboratorio personal, eran unos pasos ligeros, que se acercaban hacia a mí para ponerse a un lado mío, escuche que alguien dejaba una bandeja, voltee a ver quién era; Ángela estaba a un lado mío que me observaba con una sonrisa; me acerco una taza:
―Te traje café, creo que lo necesitarás―me dijo dándomela en la mano. Miró hacia la cámara de criogenización para observar a la chica que estaba adentro entonces inquirió―. ¿Ella es Jill?
―Exacto―respondí admirando su belleza de diosa griega. Ella era más bella que la misma Afrodita. ― ¿Qué te parece?
―Es linda―me voltea ver seriamente―Albert, los soldados me informaron que habías regresado. ―Ella levantando la bandeja y me preguntó―: ¿Desde cuándo regresaste?
―Hace seis meses―respondí. Ángela, me mira con indignación al no ser informada de mí regreso, entonces añadí: ―Les pedí que no te informaran… necesitaba estar solo…
Sinceramente me sentí raro, ¿Por qué le estoy dando explicaciones? Más a esta que es alguien inferior a mí a parte vive conmigo, pero eso ya no importaba ahora estaba con Jill, me sentía acompañado, pero ahora que podré perfeccionar mi virus, para ayudar a la humanidad a ser un ser superior y evitar su destrucción. Ángela observaba a la mujer ex castaña, ella frunció el entrecejo y preguntó:
― ¿No era castaña?
―Por la experimentación cambio su color de piel y cabello―expliqué sin mirarla, porque toda mi atención estaba con la dama que estaba dormida en la cámara, después me dirigí a la intrusa―No te ibas ya… necesito trabajar. Estar a solas con… ella.
―Está bien, Albert.
Ángela se despidió de mí como siempre con una sonrisa en los labios, pero porque siempre me demuestra esa debilidad que tienen los humanos, es decir, porque sonreían a pesar que estaban al borde de su destrucción.
Me acerque al panel de control y apreté algunos botones que desactivaban la cámara así cómo lo hice con el Tyrant para que atacará a Redfield. Al abrir su compuerta deja caer a Valentine desnuda; empezó a toser el agua que estaba en sus pulmones, ella intento levantarse, pero como veo sus piernas no respondían aún.
―Creo que al fin despertaste―dije mirándola con ganas de humillarla, golpearla y matarla. ―Tu reino de sueños concluyó ¿Tuviste un bonito sueño?
Ella no me respondía, me imaginó que es por los meses que estuvo en coma criogénica, ahora se veía más delgada, será por no comer durante estos meses. Ella me miraba con odio igual que yo, ella trató de hablar:
―Wesker…―me susurró, se tomó de su garganta, ella tenía dolor.―que…
―Ahora estas en mi residencia, en uno de mis laboratorios, querida―interrumpí, no quería forzarla hablar―y ahora gracias a mi te salve la vida… me lo tienes que agradecer, porque no terminaste con tu vida patética…
Vi cuando Jill se levanta del piso tambaleándose y corre a tratar de golpearme, sí, lo que me imaginé le dolió mis palabras. Yo la esquivé para tomarla del cuello, la comencé a estrangular su cuello era tan frágil, que si lo apretaba más se quebraría, me gustaría escuchar su cuello partirse como una astilla por mala agradecida y disfrutaré verla morir ¿es lo que realmente quiero?, no sé porque te salvé debí haberte abandonado en el fondo del mar o dejarte que te comiera un tiburón o dejar que te murieras.
Ella trataba de soltarse golpeando mi brazo derecho, era tan valiente, eso es lo que me atrae de ella, su valentía y su estupidez de creer que la iba dejar ir fácilmente e inmediatamente hice una media sonrisa y le dije:
―No debiste hacer eso es tu forma de agradecer a tu salvador, Jill―le apreté más el cuello, le estaba quitando la respiración, entonces me acerque a su cara para darle una media sonrisa―disfrutarás tu instancia aquí, es decir, comenzará tu infierno, por traidora.
Ella estaba mirándome con ojos llenos de ira, no lloraba ni se veía que tenía miedo, pero sentí en el otro brazo sentí una mano que me jalaba de él, era Ángela quien trataba de hacer que la soltará estaba pálida.
― ¡No, Albert!―gritó― ¡La estas lastimando!
― ¡Largo!
―No me iré hasta que la sueltes―replicó sin soltar mi brazo, tratando de evitar que yo tentará con la vida de Jill― ¡Por favor!
Me estaba fastidiando así que un manotazo golpee a Ángela en la cara, ella cayó en el piso tomándose con una mano temblorosa me miraba asustada. La ignoré y voltee a ver a Jill que se estaba poniendo morada, así como Chris en Rockford Island.
Puse de lado mi rostro y después lance a Jill lejos de mí, entonces vi a Ángela levantarse aun con la cara roja por el golpe que le propiné para correr hacia Valentine para preguntarle si está bien.
Estaba harto de sentimentalismos así que me acerque a Jill para tomarla del cabello y arrastrarla por todo el pasillo dejando a Ángela dentro del laboratorio con los ojos desorbitados. Ella sabía que si me provocaba le iba ir mal, eso lo sabía, pero Jill, no lo sabía así que disfrutaré cada golpe y ataque psicológico, que más ella es perfecta para mi nuevo experimento. Es mi enemiga ahora. Ella trato de salvar a su noviecito para evitar que lo matara que estúpida es.
Estábamos recorriendo los pasillos de mi hogar, es decir, mi mansión para llevarla a unas celdas subterráneas, cuando al fin llegamos la arroje como la basura que es, era una habitación con una camilla y un baño, no era lujosa, parecía cuchitril, pero era digna para ella. Antes de irme le dije:
―Cómo te dije hermosa―Sonreí viendo como ella se aguantaba las ganas de llorar, tratar mostrar valentía, es una estupidez, cree que va hacer que me compadezca, ¡jamás!―Bienvenida a tu nuevo hogar, espero que vivas feliz aquí, por el resto de tu vida.
Salí riéndome de ella, cerré la puerta con llave, le eche un vistazo antes de irme hacia mi hogar, la vi derrotada con una expresión de angustia. Yo lo estaba disfrutando, pero algo dentro de mí me decía que no debía, pero lo que siento debe ser cansancio porque no he dormido bien desde que ella llego, la que me roba el sueño cada día de mi existencia.
Sonreí otra vez, me encantaría ver la cara de Redfield cuando se enteré que su amada novia está conmigo y me aprovecharé del sufrimiento de ella como pago a su rechazo y utilizarla para arruinarle la vida.
Inicié mi marcha hacia la superficie, ahora eres mi esclava y no podrás alejarte de mí, te destruiré la vida y suplicarás clemencia hacia mí; pedirás que no te mate, pero eso sí morirás en soledad, era la venganza perfecta, y disfrutaré su sufrimiento, sólo por dos cosas; por rechazarme en la mansión y por enamorarse de Chris Redfield.
Continuará…
