Hola, les traigo el capítulo número ocho de Antes de ser un Dios.

Gracias, por leerlo chicos, sin embargo no lo actualizaré pronto, no sé la verdad, es empiezo un año nuevo y pues una dificultad nueva, es decir, que son cosas personales jajaa!

Nahhh actualizaré lo más pronto posible... así que... FELIZ AÑO NUEVO 2014 :D

¡Continuamos!

PD: Los quiero mucho! :D


Capítulo ocho: Dudas, angustia y dolor

Hace dos días que desperté de mi letargo. Ya no me quedaba fuerzas para seguir adelante, sé que él me matará o jugará con mi mente, eso no lo puedo permitir o sí. Lo único que me queda es quedarme con la idea que ahora seré su juguete y del infierno el que viviré en este lugar.

Era un lugar pequeño en donde tenía espacio para la camilla en donde estado acostada desde que llegué además no había espacio para caminar casi. El lugar era una habitación blanca en su mayoría, pero que ironía si a Wesker le encanta la ropa obscura como puede ser blanco, o quería tener un contraste al obscuro.

Los recuerdos llegaban como siempre a mi mente de lo que paso hace dos días:


‹‹Cuando me empezó asfixiarme, sentí como la vida se me iba, así como una hoja vuela hacia el horizonte con el viento. Aunque me percaté que en su mirada de lava, ya no había nada del capitán de antaño, a quien yo respetaba y me daba seguridad, ahora es diferente. Ya no era él, se veía fría detrás de los lentes un destello rojo salían de esos ojos que dejaron de ser me imaginó de un color normal en esos momentos.

―No debiste hacer eso es tu forma de agradecer a tu salvador, Jill―me apretó más el cuello, me estaba quitando la respiración, entonces se me acerco a mi cara para darme una media sonrisa llena de maldad―disfrutarás tu instancia aquí, es decir, comenzará tu infierno, por traidora.

Alcancé a escuchar a una mujer gritarle que se detuviera, pero alcancé a observar con un bofetón se la quitaba de encima es cuando me arroja al piso y esa mujer de cabellos negros se me acerca para preguntarme si me encontraba bien. Trate de respirar porque no podía en esos momentos, es cuando lo vi aproximarse hacia a mí para tomarme del cabello y arrastrarme por todo el pasillo de su mansión.››


Corte el recuerdo, me tome las piernas con mis brazos y recargué mí cabeza, tenía miedo, yo jamás lo tenía, pero había que esta desdicha en la que estoy viviendo, ahora sí, sé que ya no será igual.

A mi mente venían algunas frases que recuerdo de aquel incidente de la mansión Spencer en Londres, estaba media ida, pero alcanzaba a oír voces de algunas personas a mí alrededor…

"Chris, estoy bien… Chris… estoy bien…"―Yo repetía mientras caía por el acantilado con Wesker―"Te amo, sé feliz."

Chris me debe estar buscando, espero que me encuentre pronto y podré salir de aquí. Me siento tan sola, en esta habitación tan fría sin vida, además de los barrotes que estaban en las ventanas, me hacía sentir como prisionera, claro soy su prisionera ahora.

Escuche que la puerta se abría y entraba un soldado dejando una bandeja de comida en el piso, como si yo fuera perro, entonces salió del lugar sin decir nada y cerró la puerta con llave de nuevo. Que más no era comida, sólo era pan y agua.

Wesker el muy maldito me quiere matar de hambre, ¿dónde está el capitán, que conocí? O creí conocer, porque nos mintió a todos, a todo un escuadrón. Quisiera saber si Chris me estaba buscando, sí, él me está buscando y sé que me encontrará no lo creo tan capaz de dejarme sola.

Se volvió abrir la puerta, pero no era un soldado, era el mismísimo Albert Wesker que entraba en la celda habitación. Con sus aires de grandeza, que se cree que tratarme así hace dos días le iba a suplicar, ni lo crea, porque no lo haré, ni aunque agonizará.

Él traía una jeringa en la mano. Eso me dio desconfianza creo que me va a querer drogar para poder abusar de mí. Él hace una media sonrisa:

―Buenos días, Jill―me saludó con su voz fría la de siempre. ¿Qué quiere de mí?, me pregunté. No le respondí no quería. Así que puso su mano en mi brazo y me jaló―dije, ¡Buenos días! Acuérdate que eres mi esclava y tienes que responder…

Yo seguía callada, porque no quería hablarle. Me estaba lastimando el brazo porque estaba ejerciendo presión, me dolía, comenzaron a brillar sus ojos, me sigo preguntando ¿Dónde quedaron esos ojos humanos? ¿Dónde está mi capitán? Esto es una pesadilla, pero no le tendré miedo. Derrotada le respondí:

―Buenos días… señor…

―Muy bien―me dijo―estas aprendiendo a obedecer a tu señor…

"Hijo de puta", pensé. Me sentía tan humillada al ver que sonreía con satisfacción. Luego me soltó dejándome marca de sus dedos en mi pobre brazo, él tenía demasiada fuerza, me imaginó como esta mi cuello de seguro con los mismos moretes.

Se sentó junto a mí en la camilla, me agarró del brazo de nuevo, pero con suavidad; no me gustan esos cambios de humor y me puso un torniquete en el mismo, entonces me inyecto con ella, me sentía extraña sentía que algo dentro de mí se movía. Todo se movía en la habitación y es cuando todo se volvió obscuro antes de perder el conocimiento articulé Chris... entonces caí inconsciente.


‹‹Caminaba por los pasillos de la RPD como siempre con Chris a un lado mío. Íbamos a llevar los reportes al capitán Wesker. Le pedí a Redfield que yo entraba primero, él asintió abriéndome la puerta como un caballero, entré.

Al abrir la puerta lo vi ahí estaba sentado revisando los reportes de mis compañeros, levantó la mirada para sonreírme, después se levanta para acercarse a mí.

Me arrebato el reporte y lo tiro al suelo, me sorprendí tanto de lo que había pasado, entonces me empuja hacia la pared y me empieza a tocar la entre pierna. Cerré los ojos por un momento cuando llegue a un punto de tratar gritar, pero no pude porque me tapo la boca, para tocarme más, me besaba ahora, hasta morder mis labios, supliqué que se detuviera y también que Chris entrará y descubriera todo; poder quitármelo de encima, se hizo el hecho, sin embargo, cuando entró Wesker le dispara en la cabeza… ››


Desperté de mi pesadilla, no otra vez esos sueños que tanto odio, cada vez eran diferentes, me daba vueltas la cabeza, veía todo borroso. Recordé a Wesker inyectándome algo en mi brazo, debió ser un calmante intravenoso. Maldito desgraciado hijo de puta.

Después de tanto maldecir a Wesker al fin se aclararon las imágenes, vi algo insólito. Yo me encontraba en una habitación grande era rustica, con muchos detalles góticos, había un tocador, unos buros a lado de la cama en donde yo estaba acostada, enfrente de mí estaba un cuarto nexo que me llevaba a un baño personal, y en el lado izquierdo estaba un ventanal tan grande que tenía un balcón.

Me sorprendí tanto, ¿En dónde estoy? ¿Wesker me vendió a otro científico para ser su dama de compañía? ¿Oh que rayos sucede aquí? Todas esas preguntas en mi mente.

Se abrió de nuevo la puerta era otra vez ese maldecido. Él entró para ubicarse junto al tocador, no quise mirarlo hacia los ojos, no es porque me de miedo, claro.

Desde que desperté no recuerdo muchas cosas, ni si quiera de como llegue a este lugar ni mucho menos al merced de Wesker, algo me incomodaba ¿porque me salvo? ¿No era mejor dejarme morir?

Voltee a mirarlo, él estaba ahí, quieto como una estatua, cómo siempre guardando su distancia, la verdad prefiero que la guarde, a que se me vuelva acercar. Algo insólito pasó:

―Espero que te gusté tu nueva habitación―él me dice con ese semblante serio. ―La escogí especialmente para… ti.

Me escogió una habitación… ¿para mí? Yo no entendía nada, porque tanta amabilidad, primero me humilla, me lastima y ahora me da una bella habitación, ¿Qué, se trata de la cámara escondida? Dónde está el chiste, pensé con ironía.

Volteo a verme ahora no traía sus lentes obscuros, me veía con seriedad, pero en sus facciones eran diferentes se veían cansados cómo que no había dormido, algo tramaba para tener esas ojeras y me sonrió, pero vio que estaba incomodando con su mirada se colocó sobre sus ojos los lentes:

―Bueno, me iré hacer algunos asuntos pendientes―inició su marcha para salir del cuarto―en una maleta esta algunas prendas que te pueden servir―se detiene en la puerta―, eso sí hay reglas, que se tienen que cumplir al pie de la letra, si no regresaras al hoyo de donde saliste.

― ¿Qué estas tramando?―cuestioné, no tenía la demasiada confianza. ―Respóndeme.

Se da la vuelta para encararme y me comentó con los ojos brillando:

―Sólo… no es asunto tuyo, o quieres vivir en el cuchitril de donde estabas―respondió enojado.

―No me asustas, Wesker―le espeté, me sentía valiente―No caeré en tu juego.

―Valentine, hay Valentine, siempre haciéndote la héroe, pero tu nivel de estupidez es… grande…―me estaba hiriendo con sus palabras. ―A caso crees que tu noviecito Redfield te sigue buscando ¿verdad? ―Me sonrió con malicia―si supieras que te dieron por muerta. Se cansó de buscarte, porque eres una imbécil…

― ¡No!―exclamé. No quería llorar enfrente de él, no me dejaré llevar por sus comentarios― ¡Cállate, Chris…!

Se ríe con crueldad se acerca con gran velocidad, después me toma del mentón para decirme:

―Piensa lo que quieras, dear heart, pero ahora eres mía…―se acerca a mi boca, como para besarme, sentí su aliento, me estaba embriagando, pero no lo hizo, añadió―; no te podrás escapar porque ahora estas a mi lado, y no te podrás ir… en pocas palabras me perteneces desde que te conocí.

Intente soltarme, pero él no me dejo, seguía sosteniéndome del mentón. La verdad un caballero, no es así, bueno él no es un caballero es una bestia, con lentes.

Se separa de mí y se va riéndose de mí y al fin salé por la puerta. Ese maldito desgraciado algún día me las va a pagar muy caro, si tuviera un arma ya le hubiera volado la cabeza; quería llorar del coraje, me había herido demasiado. Miré hacia abajo para poder procesar todo lo que ha pasado, según él soy de su propiedad, pero yo no quiero estar a su lado, me niego.

Me niego a creer lo que me dijo Wesker lo que sí Chris ya no me buscaba, se olvidó de mí, ahora si solté las lágrimas me sentía como alguien que no soy yo, me siento muy extraña. Ahora lo entiendo; está jugando con mi mente o lo que dice es cierto, pero porque creerle es un maestro del disfraz de la mentira.

Me acerqué a la maleta para ver cuál es su contenido había algunas prendas de vestir, como ropa interior y todo lo que una mujer necesita para sobrevivir ¿Chris me habrá olvidado? ¿Por qué Wesker dejo de ser un caballero?

― ¿Buenos días?

Me asusté tanto, era la chica que intento salvarme de que no me asesinará Albert hace dos días. Ella caminó con una bandeja de comida, no era pan y agua era: un omelet de huevo relleno con jamón y una taza de café a parte de un vaso con leche. Me lo acerco a la cama con una sonrisa. Tuve desconfianza porque qué tal que viene envenenado o algo así, sin embargo ella me sonreía.

― ¿Para mí?―expresé perpleja.

―Claro, que sí―me dijo, ella se sienta en la cama―aclaro que Albert no te lo manda.

― ¿Ah no?

―No―me respondió seriamente―él dijo que no te diera de comer como castigo por haberlo… insultado o retado. ―Sonríe de nuevo―, pero no te puedo dejar así, porque sé que los cambios de humor de él son explosivos…

La verdad se veía que era amable la muchacha a pesar que era bajita y era delgada, pero tenía una forma amigable para ser una secuaz de Wesker. Miré al principio con desconfianza la comida, pero tenía tanta hambre que preferí probarlo. Así que tome el plato y con un tenedor inserté en el omelet, pero antes de eso:

―Gra-gracias…―con sinceridad tartamudeé. La verdad necesitaba comer algo, me moría de hambre. Mastique y saboree cada bocado entonces añadí: ―Esta rico…

―Sabía que te gustará. Albert me decía que eso comías en la cafetería…

Me atraganté con la comida, enserio Wesker les hablaba de mí, sentí un hueco en el estómago. Ese desalmado que nos traicionó les habla de cada uno de nosotros con esa chica, ella debe saber cada punto de habilidad, ella me notó pensativa, entonces pregunté:

―Él habla de nosotros, pero ¿Por qué?

―Será porque los extraña―reflexionó Ángela―Oh, si crees que sabemos sus puntos débiles, los sabemos, pero no te haría yo nada…

Por algo le creí, terminé de comer. Ella se llevó todo afuera, pero antes de irse me mando a decir que Wesker me dijera que puede andar por la casa, pero que no podía salir de los límites de residencia, sin embargo incluía su habitación, me pregunté ¿Qué hay en ese cuarto que no se puede entrar? Después me dio la bienvenida; también para decirme que seremos vecinas de habitación y que además si necesitaba algo fuera con ella, por lo tanto, creo que no me siento tan sola como pensé.

Continuará….