Hola, les traigo el capítulo número nueve de Antes de ser un Dios.

Lo sé me demoré, pero tenía que editarlo muy bien y ponerle un poco más detalles... ¡Gracias por los que me dejan reviews! Especialmente a las que siempre me escriben son un amor ¡gracias, gracias, gracias! Me pusé a leer los reviews y saben... Arigato por esos comentarios tan lindos... Me motivan...

¡Continuamos!

PD: Los quiero mucho! :D

En este se empieza a tener tensión y confusiones...


Capítulo nueve: Reflexiones de un tirano

‹‹―Averiguaste ¿dónde está Jill?―dije con una sonrisa, ella desaprobaba mi búsqueda―oh vamos Ángela, lánzalo ya…

―Albert, no te vayas a enojar, ¿sí?―comentó con la cara pálida, eso demostraba que lo que me iba a decir me va a poner furioso. Ella suspiró para decirme―Ella está en New York frente a Central Park…

―Enserio, pero porque estas tan pálida, eso no me hizo enojar―miré por la ventana en el reflejo seguía pálida― ¿Qué pasa? ¿Vive sola o acompañada?

―Vive acompañada… vive con Chris Redfield…

― ¡¿Qué?!

Grité con fuerza. Lance todo alrededor, ella corrió a ocultarse, pero la tome del cuello. ¿Qué hago? Ángela no tiene la culpa de que Jill se fuera con el inepto de Chris. La solté y corrí hacia la puerta de mi despacho y a lo lejos oí mi nombre: ¡No vayas, Albert! Arranque mi BMW hacia Central park…››


Me sentía él peor persona de todo el tiempo en realidad no. Ella me desprecia por que la trate mal, pero se lo merecía por traidora. La verdad me gustaría verla suplicando clemencia hacia mí, pero no, ella es orgullosa y fuerte; nada de lo que le haga la hará caer ante mí, sin embargo la destruiré.

Ahora me encuentro en mi despacho en la portátil estaba revisando el correo con el celular en la otra mano. Es cuando entra mi sirvienta, mejor dicho, mi criada aunque en realidad no sé porque le cuento todo a ella, mis planes, mis triunfos aun así no me llena el vació que tengo. Ella todavía tenía el morete en la cara que le hice cuando trate de matar a Valentine.

―Aquí está tu café―me dijo Ángela con seriedad dejando la taza de café en el escritorio, se dio media vuelta para salir, pero antes de irse sin mirarme―. ¿Se te ofrece algo más?

―No, nada―contesté sin levantar la vista de mi portátil―te puedes retirar…

―Ok, señor―me respondió sin decir nada más y salió del lugar.

Levanté la vista porque se me hizo extraño porque siempre me preguntaba con su tono alegre sobre lo que hacía y ahora me hablaba secamente y fría ¿estará molesta conmigo? ¡Qué rayos estoy pensando! Aun así no evité sonreír ya se está comportando como un Wesker.

Hace años que las adopte, les di mi apellido literalmente cuando las saque de la ciudad…


‹‹Fui a la comisaría para recoger unos documentos además para pasar a la oficina para llevarme unas fotografías de mis ex compañeros, bueno fui por una foto de Jill, es cuando escuche algo extraño en mi escritorio había algo oculto detrás de él. Entonces saque mi arma pensando que era un zombi o alguien revisando mis cosas privadas.

Me acerque poco a poco cuando las vi escondidas a dos chicas, bueno la segunda era una bebé recién nacida la otra la tenía abrazada. Ella se puso pálida al levantar la vista y al verme creo que pensó que era un monstruo porque me brillaron los ojos detrás de los lentes obscuros.

Se levantó a la defensiva dejando a su hermanita en el piso.

― ¿Quién eres?―me preguntó la chica, ella tenía la edad de una adolescente de 16 años.

― ¿Qué hacen aquí en mí oficina?―respondí con otra pregunta. ―Saben que estar prohibido estar aquí.

―Es que… nos escondimos de unas criaturas que se comieron a nuestros padres. Huimos de casa y pues… pensamos que aquí era más seguro…―explicó rápidamente. ―No podía dejar que esas criaturas lastimaran a mi hermana… ¿usted está perdido o lo siguen esas criaturas?

Algo se estaba moviendo adentro de mí. Algo llamado compasión me está ganando esa estúpida debilidad que todos los humanos tenían algunas veces por los de su misma especie, sin embargo ella tenía algo que me inquietaba... No por ese sentimiento llamado "amor", sino por lo solas que estaban en una ciudad que fue corrompida por el virus que se escapó y contagió a la ciudad por las ratas.

―Salgan de aquí―dije algo andaba mal no sé qué es lo que voy hacer así que añadí―busquen un helicóptero que está arriba del edificio y espérame ahí ¿Entendido?

―Sí… sí―se levanta del lugar temblando. Ya estaba saliendo cuando se detiene en el marco de la puerta y se voltea para encararme; me pregunta― ¿Cómo te llamas?

―Mi nombre es Albert Wesker―contesté seriamente no tenía ganas de platicar tanto y apunté a la puerta― ¡ahora largo!

―Gracias, señor―me agradeció. Aunque me sorprendió por cómo me dijo. Me quede estático―hasta luego.

Y salió del lugar. No sé qué me sucedió la verdad no sé qué sentí será cariño o paternidad con esta chica y su bebé.

Ya después que se fueron fui al escritorio de Jill y tomé la foto de ella con Chris rompí la foto a la mitad tiré el lado del inepto y me guardé la foto en el bolsillo del pantalón la parte de Valentine. Observé el lugar antes de irme para reunirme con la chica que salve con su pequeña hermana. ››


Esos malditos recuerdos que no debería recordar, pero la verdad al principio quería hacerlas mis conejillos de indias para los experimentos de los virus que estaba encontrando, pero después se convirtió mi confidente en todo. Su hermana pequeña Magdalena creció conmigo ella me llama "padre" aunque me desagrada porque un humano diciéndome así aunque ella se quedaría con mi legado de destruir o mejor dicho mejorar el mundo.

Ya que estaba recordando cosas tengo que hacerle una visita a una mujer que ahora me pertenece y no podrá escapar de mi lado. Haré sufrir a Chris haciéndola mía, solo mía y haré que no recuerde ni piense en él, pero como diría Ángela: "Eres un egoísta, Albert".


Fui a la habitación de Jill para verla iba a tocar la puerta cuando escuche unas voces dentro del lugar era una conversación entre Ángela y Valentine me di cuenta que hablaban de mí, me quede parado escuchando detrás de la puerta. Algo que un caballero no hace, quería saber que decían así que mi curiosidad me gano, sin embargo lo que hablaban me hizo quedar un poco serio más lo último de la conversación.

―Sabía que te gustaría. Albert me decía que eso comías en la cafetería…―escuché que le decía a Jill. Cómo se atrevía a decirle eso es una imprudencia.

―Él habla de nosotros, pero ¿Por qué?

―Será porque los extraña―reflexionó Ángela―Oh, si crees que sabemos sus puntos débiles, los sabemos, pero no te haría yo nada…

Me quede pensando en la puerta porque hizo eso está Ángela decirle mis intimidades a mi prisionera. No puedo entender porque la salve debí haberla dejado morir devorada por los zombis o por la gran explosión que destruyó a todos los residentes de la ciudad.

Ella se estaba despidiendo diciéndole que si necesitaba algo estaría a un lado y que además serían vecinas de cuartos. Esto no me agrada, pero prefiero que haga amistad con alguien que le confié sus intimidades y pueda decirme… ¡Utilizaré eso para mí convivencia! Sé que mi custodiada no me diría por proteger todo dato de Jill, pero bien que cuenta las mías. Qué ironía, ¿no?

Cuando abre la puerta la imprudente y sale del cuarto al cerrar la puerta se topa conmigo se puso pálida al verme ahí parado porque sabía que había dicho algo que no debía. Ella iba a replicar cuando me puse un dedo en la boca dándole a entender que guardara silencio en el cual me hizo caso. La tomé del brazo para decirle en voz baja:

― ¿Por qué andas contando mis intimidades?―inquirí tratando de contenerme de no golpearla de nuevo.

―Creí que era mejor que supiera tus…

―No lo digas―interrumpí con enojo―además no me gusta, sólo la quiero utilizar para hacerla sufrir por lo de hace años…

―Mientes, con todos los dientes―me confrontó con enojo también, ella era tan parecida a mí, pero con sentimientos buenos―Deberías ser más amable de vez en cuando.

Diciendo eso se suelta de mi agarré y empezó a caminar dio vuelta en el pasillo y se perdió de mi vista bajando las escaleras de mi hogar, cuando se escucha un portazo de la habitación del servicio, creo que se pondrá a planchar la ropa o entretenerse con algo, desde que llego ella hace el aseo de la casa.

Ahora miré la puerta de Jill ¿Qué pensará ahora por lo que la imprudente de Ángela le había dicho? Preferí tocar la puerta para escuchar su voz, esa voz que conocí hace años y sigue siendo la misma que me ha fastidiado toda mi vida. Creo que al verme no iba a reaccionar muy bien porque cuando entré se me quedaba viendo con odio.

La verdad me importa muy poco su reacción así que opte por ignorarla hasta que ella me dirigiera la palabra la típica palabra cuando uno está enojado con alguien.

― ¿Qué quieres? ¿Vienes a humillarme de nuevo?

―No, esta vez no, aunque me gustaría. ―dije sin mirarla―sólo quería saber cómo te encontrabas…

―Pues estoy bien―me respondió cortante―sí quieres necesito bañarme. ―me da la espalda―Así que largo de aquí.

―Te espero en el comedor para cenar―no sabía que estaba haciendo, pero no sé algo dentro de mí me dice que sea "amable". ― ¡No te tardes es una orden!

―Pues bajaré cuando me de mi gana―me confrontó con rudeza― ¡Por qué no eres mi jefe, ya!

― ¡Sigo siéndolo ahora que soy tu amo!―le grité―Te espero abajo y no quiero un no de respuesta o te regreso al cuchitril de donde estabas antes… y no me importa lo que te dijo Ángela ¡Es una estúpida igual que tú!

Salí cerrando con un portazo, salí de ahí sin evitar sentirme bien porque fui amable con ella, bueno según yo.

Baje las escaleras sonriendo triunfante porque ahora tendrá que obedecer en todo si no quiere volver a su habitación de lujo que estaba en el subterráneo.


Después de la discusión al llegar a la sala mi custodia me dijo que mejor me esperará hasta la cena así me senté en uno de los sillones mirando hacia el techo del lugar había pasado varias horas eran como ya las ocho de la noche, miré hacia atrás estaba Ángela preparando los cubiertos para cenar.

Estaba haciendo mis reflexiones sobre los Dioses griegos que se divertían con los mortales. Tomaré el ejemplo de ellos y me divertiré con Jill porque los Dioses griegos se divertían con los mortales para satisfacer sus necesidades transformándose en simples humanos para seducir a las mujeres. Cómo lo hizo el Dios supremo: Zeus quién se convirtió en el esposo de la madre de Heracles para hacerla suya después la abandona.

Eso yo haré la haré mía y después la abandonaré como lo hizo Zeus, pero por el momento me divertiré con ella sin tocarla, al poco rato reaccione, que estoy pensando soy un caballero y eso no lo hacen… bueno tuve mi reacción en la mansión ¡Bah! Que va soy un Dios y tengo derecho a divertirme.

Un sentimiento de culpa no llegará porque no tengo compasión, pero al ver a mis "hijas adoptivas" juntas me llena de melancolía porque mínimo Ángela conoció a su familia antes de lo ocurrido en Raccoon City, ella la disfrutó durante dieciséis años, sin embargo Magdalena no, pero tiene a su hermana mayor.

Yo crecí solo preguntándome quien era mis padres, mis hermanos, pero al saber mi origen me di cuenta que no era humano desde el principio yo era un experimento de Spencer mi supuesto "padre". Todavía tengo recuerdos de cuando lo maté porque lo odiaba por todas las mentiras que me había dicho, por lo tanto, era tan parecido a él, pero ahora me doy cuenta que gracias a él tengo estos poderes que me hicieron poderoso.

Apreté el vaso de Whisky en mi mano y me encaje todos los vidrios aunque no sentí nada. Porque había perdido la sensibilidad por que desde hace unos años he experimentado con mi cuerpo inyectándome cada virus para saber su reacción, pero creo que ahora la vacuna que utilizo para establecer mi presión arterial. Ahora tengo que vacunarme siempre gracias a Excella que fue quien la modificó.

Levanté la vista era ella con sus ojos grises y pelo suelto. La ropa que traía se le veía bien, traía unos Jeans ajustados a su cuerpo y una blusa deportiva, también traía unas sandalias.

Ella se para junto de mí a una distancia alejada creo que no me quiere cerca sospecho que temé que le haga daño de nuevo por mis "cambios de humor constantes y mi bipolaridad", según mi "hija", porque le digo hija si no lo es, soy tan egocentrista que siempre veo por mí y todo tiene que hacerse como yo diga…

Observé que miraba alrededor de la casa parece como si nunca hubiera visto una casa más grande. Será porque el patético de Chris no le puede comprar una así, sigo pensando que le vio a ese tipo.

― ¿Te gusta mi casa?

―A quién le robaste para tener una―respondió mirándome con odio su cuello estaba los moretes que le había hecho cuando despertó de su letargo―Creo que no la tuviste limpiamente…

―Siempre acusándome me hieres, Corazón―fingí dolor y que me ponía triste por su comentario. ―Siempre hiriendo este corazón que te pertenece…

―No finjas conmigo―me dijo seriamente Jill, sentándose en uno de los sillones―te conozco, Wesker.

―Sí claro que me conocías tan bien ¿Por qué creías en mis mentiras? Yo sé las respuestas: Por lo estúpida que eres… una ingenua que esperabas a que te dijeran todo para avanzar, bueno tenías iniciativa, pero siempre esas imprudencias me causaban problemas…

― ¡Y tú un imbécil por traicionar a tu equipo, un equipo que te respetaba, aunque tus estados de bipolaridad siempre arruinaban el momento!―gritó Jill levantándose del sillón de piel negra. Ella me apuntaba con el dedo índice― ¡Regresaré a mi habitación! ¡No te soporto!

Me enfurecí, perdí mi amabilidad quería agredirla, pero tuve un poco de autocontrol para responder:

―Mira hoy no quiero pelear…―controlando mi tono de voz, quería sonar amable y paciente― ¿quieres cenar, ya está todo…?

―No gracias…―me dijo con rudeza luego se le quedo mirando hacia Ángela, ellas intercambiaron miradas hasta que Jill dijo―Gracias, pero no cenaré…

Se levanta comenzó a subir las escaleras del vestíbulo y se escuchó un portazo de un cuarto. Se fue, se fue… Ahora es el colmo lo había hecho de nuevo. Desde a partir de ahora no seré amable, me levanté para seguirla y derribar la puerta; sin embargo, me detuvo una manita era la hermana pequeña de Ángela.

― ¿Papá?

Siempre me tiene que decir así. ¿Por qué no se da cuenta que no lo soy? Aunque le estoy agarrando algo de cariño a esa niña, porque me recuerda a la hija de William: Sherry. Lo único que sé es que está en manos del gobierno de Estados Unidos gracias a mí, pero que me importa todo mundo alguien como yo con poder y mucho más podré conquistar el planeta me ando preocupando por cosas que no tiene nada que ver.

― ¿Qué sucede?―pregunté sin paciencia la mire a sus ojos cafés.

― ¿Por qué se enojó la muchacha?―me preguntó con inocencia ella traía un osito de felpa. ― ¿Es tu novia papi?

Al oír eso me puse quieto como una estatua. Era tan inocente que no se daba cuenta de lo que realmente estaba sucediendo así que intente responder lo más calmado que mi mente podría lograr.

―No, Magdalena no es mi novia―le dije como siempre con mi semblante serio―Y ella se enojó porque tiene problemas psicológicos… así como tu hermana.

Oí un bufido de indignación era Ángela levantando una ceja y cruzándose de brazos. La pequeña no evitó reír, por el comentario. Ángela se acerca:

―Sí, me disculpan tengo que hablar con nuestra invitada―les di la espalda para subir por las escaleras. Tuve que detenerme para escuchar a mis espaldas:

―Eres increíble―dice la hermana mayor de la pequeña con sarcasmo. Sólo levante mi brazo como diciéndole: gracias. ―Maggie levantemos las cosas y metamos todo al refrigerador, sí.


Seguí mi camino hacia el cuarto de Jill, oía que ella lloraba. Creo que ahora si me pase de la raya, pero era necesario para que mi plan triunfará. Toque la puerta, pero no escuchaba nada cómo que se cansó de echar lágrimas de cocodrilo, así que abrí para invadir la privacidad de ella. Cuando la vi durmiendo en la cama se veía tan bien con algunas lágrimas en sus mejillas, pero al acercarme ella entre sueños había pronunciado ese nombre que me ponía furioso.

―Chris, ¿dónde estás?―entre sueños, se abrazaba a ella misma―Sácame de aquí… Amor mío…

―"Eres tan ingenua"―, pensé. Me senté a su lado―"Nunca te encontrarán"…

Me levanté de su lado para salir, ya que estaba afuera me dirigí a mi habitación me recosté un poco en la cama mirando el techo: "Haré todo para que te olvides de él. Tendré que usar el dispositivo que te tenía preparado cuando descubrí tus anticuerpos. Reí con todas fuerzas esa misma risa de cuando pelee en la isla Rockford cuando deje ir a Chris.


Pasaron las horas ya eran las cuatro de la mañana desperté porque se me fue el sueño. Yo decidí que mejor me ponía hacer algo entretenido como estar en mi laboratorio personal.

Ya estaba adentro de mi laboratorio personal trabajando con el dispositivo que tenía preparado para Jill es cuando escuche un grito de horror era Jill quien gritaba salí de mi laboratorio con mi arma. A las cuatro de la mañana es muy común que tenga pesadillas, pero para mí colmo yo estaba tranquilo. Entré a su cuarto cuando la vi retorciéndose. Me acerque quitándome los lentes para ver mejor.

La toque con la mano estaba moviéndola, pero decía mi nombre cada rato:

―Wesker suéltame, por favor…

―Jill, Jill―le hablé para despertarla, pero seguía nombrándome.

―No me lastimes―decía entre sueños. Ya estaba llorando…―suéltame…

―Valentine, despierta. Corazón…

Ella se despierta de golpe con mucho miedo. Al abrir sus ojos y al verme se puso pálida y trato de ocultar su cuerpo detrás de las sábanas.

― ¿¡Que haces aquí!?

―Iba pasando por aquí―le contesté sin mirarla. Estaba mintiendo porque no le iba a decir que estaba tramando. ― ¿Por qué me nombrabas?

―Este… pues…―tartamudeo. Se mordió el labio, tenía esa costumbre desde que estábamos en la comisaría. ―Eso no te interesa…

Me le quede viendo ella evitaba mi mirada, ya me imaginaba lo que sucedía ella tenía un sueño conmigo. De seguro yo la estaba sometiéndola de una forma que un caballero como yo no debería hacer.

―Bueno como digas―le comenté―, pero déjanos dormir ¿no crees?

―Sí, lo intentaré…―me responde sin verme―lo… siento…

―Y si es lo que pienso… Yo no te tocaría así―le dije sinceramente. Ella levanta la vista para encararme. ―No creo que te duermas de nuevo ¿verdad…?

Jill negó con la cabeza, ella se sentía avergonzada por lo que pasó en su sueño, pero algo me sorprendió un poco.

― ¿Quieres ir a platicar o algo así?―la miré extraño―es que no creo que tengas sueño también…

―Pues me quedan un par de horas para ir al trabajo…―miré mi reloj así que me levanté de la cama para decirle: ―Te dejaré que te vistas… y te espero abajo…

―Gracias, ahorita voy, Wesker…

Salí del cuarto. No sé qué pasó ahí esto es muy extraño para mí. Esto que hice no lo fingí salió de mí nada más ¿Estaré cayendo en un estado de debilidad de nuevo como hace años? ¿Todavía tendré sentimientos de humano? Esas preguntas rondaron mis pensamientos durante todo el camino hacia la sala.

Esto ya es confuso para mí. Saber mi origen de un experimento, sentir ese extraño sentimiento llamado compasión después de encontrar a mis protegidas y ahora esos sentimientos al volver a ver a Jill ¡Me debo estar volviendo loco! ¡Yo Albert Wesker no ama, no quiere y no tiene compasión! Así como cuando maté a Enrico, así como maté a Marcus, cuando mandé a toda esa bola incompetentes a la mansión para la recolección de datos de batalla, fingir mi muerte, revivir después de que me atacará la última forma suprema el "Tyrant destruir una corporación completa para poder levantarla y apoderarme de ella ¡Yo Albert Wesker un egocentrista!

Ese misterio me estaba volviendo loco ya, debería mejor encerrarme de nuevo no volver a pensar en estupideces ni guardar dibujos hechos por una niñata de 4 años… Al recordar eso me dio un vuelco o mejor dicho asco:


‹‹― ¡Insensible!―gritaba Ángela― ¿Cómo…?

Ya había pasado algunos años después de mi encuentro con esas chicas. La más pequeña que era Magdalena había crecido ahora tenía cuatro año,s en su país: México. Tienen la costumbre de regalar cosas a los padres por el día del padre.

― ¡Basta!―dije furioso tenía en la mano su dibujo, hecho con garabatos que supuesta mente era yo.―¡Que intentas hacer!

― ¡Sólo ella quería darte un abrazo y el dibujo por el día del padre!―me gritaba Ángela sosteniendo a su hermanita que me miraba con los ojos llorosos. ―Ya hermanita, tu papá…

― ¡Yo no soy su padre!―salí hecho una furia hacia mí despacho me encerré en él. Oía a lo lejos llorar una pequeña niña de cuatro años, en mi mano traía un dibujo que me había hecho, lo observe suspiré y lo guarde en uno de mis cajones que estaba en el escritorio.››


Cuando regrese a la realidad me puse a reflexionar: Estas debilidades que tengo deben de ser destruidas, porque un Dios como yo no tiene que ser melancólico. Yo tengo el poder de destruir todo a mi paso ahora con mi nuevo proyecto que estoy elaborando pondré a todos a mis pies. Ahora que lo pienso teniendo a Excella Gionne ejecutiva de Tricell de mi lado para hacer mis planes de lanzar el Uróboros.

Al pensar en eso vi cuando Jill estaba ahí parada en la sala observándome. Estaba temblorosa, creo que sigue así por lo que paso hace unos minutos. Ahora que pienso, podría ganarme su confianza y después traicionarla de nuevo. Aunque en realidad todavía tenga algo de humanidad en mí. Patrañas eso terminó al adquirir estos maravillosos poderes. Eso es lo que yo pensaba…

Continuará…