Hola, les traigo el capítulo número Diez.

Por la escuela no he podido actualizar pronto porque estoy al final del semestre de la facultad y mi tesis me esta volviendo loca, ja, ja, en realidad me emociona y por eso no continuó.

Un saludo especialmente a mi mejor amigo: Mole-93 que me da los motivos para escribir esta historia aunque no me escriba muajjajaa.

Gracias a todos por sus reviews especialmente por los que me escriben siempre, muchas gracias. Todos ustedes me motivan para seguir escribiendo, sin embargo, seguiré lo más pronto posible.

¡Ah, especialmente a mi amado que me motiva! :)

¡Continuamos!

¡Los quiero!


Capítulo diez: Reflexiones de una cautiva Jill

Me estaba vistiendo, no sabía que paso ahí. Esa pesadilla me hizo hacer una estupidez demasiado grande ¡Platicar con el tirano! Genial, que más sigue ir de paseo con él, estar en la cama con Wesker y teniendo intimidad con el rubio sádico que nos vendió por poder, ni que fuera un santo.

Dudé demasiado en bajar, pero si lo dejaba plantado de seguro me mata en un instante. Yo quiero morir, no soporto más mi encierro prefiero morir mil veces que ir con él. Ahora tengo angustia por lo que pasé ahora en adelante, será mejor controlar estos pensamientos ¿Qué pensará Chris al respeto? Al pensar en Chris me dio un vuelco en el corazón él debe estar destrozado por dentro; piensa que estoy muerta por culpa de este tipo.

Será mejor que bajé o se pondrá de actitud agresiva conmigo; es normal en él, pero me duele admitir que ahora en adelante este es mi hogar y que no podré salir de aquí nunca más.

Me acerque a la puerta para abrirla y salí de mi habitación para encontrarme con Albert Wesker, ese maldecido que traiciono a su escuadrón de policía para cambiar su humanidad en ser un sádico y malvado lunático que trata de conquistar el mundo. Hay veces que pienso ¿Por qué cambiar su humanidad por algo que no tiene sentido? ¿Cambiar sus ojos azules por ojos color carmín? ¿Todo por poder? Un recuerdo me llego a mi mente...


‹‹Una vez le alcance ver sus ojos azules cuando sin querer Chris lo golpeo en una lucha de cuerpo a cuerpo, se encontraban entrenando en ese instante salieron volando sus lentes obscuros, pero antes que Redfield lo mirará a los ojos lo derribó noqueándolo; busco con la vista sus lentes y los recogió, pero no se había percatado de mi presencia así que se los puso inmediatamente.

Me miró, ninguna expresión de su rostro no se movió, me quede hipnotizada por esos ojos eran tan azules eléctricos, eran como puedo decirlo, no sé qué palabras para describir ¿hermosos?

―No quiero que le diga a nadie, ¿entendió?―me amenazó con rudeza. ―Oh la despido.

―Sí, señor―miré hacia los ojos ocultos detrás de los lentes obscuros―aunque tiene unos ojos azules tan bonitos.

Me dio la espalda en silencio para retirarse a las duchas, por un instante me dio la impresión que sonrió con mi comentario, pero a ese hombre no le gusta nada, será amargado››.


Seguía con mis pensamientos que no me percaté que ya había llegado. Cuando reaccioné me di cuenta que no me veía. Me parece que está viendo hacia el techo y él estaba en sus pensamientos igual que yo ¿Qué estará pensando? ¿Estará pensando en matarme o como torturarme?, me pregunté observándolo.

Al fin me dio la cara; creo que no se había percatado de mi presencia por estar en su conciencia ¡en su sucia conciencia! Me dio un escalofrió cuando nuestras miradas chocaron sólo imaginarme esos ojos fuego mirarme.

―Vaya hasta que llegas…―empezó la conversación Wesker―Ya sabía que las mujeres tardan siglos en ponerse… ropa.

―No me tarde demasiado―replique con tranquilidad. Él levantó una ceja cómo dando a entender que seguía siendo el canalla que nos traicionó, fingiendo cómo siempre―Sólo fueron unos 5 minutos―añadí.

Sonrío de lado.

― ¿Cómo fue tu día?―le pregunté. Eso era tan extraño, pero quería sacar información para cuando logré salir de aquí pueda dársela a Chris.

―Es algo que no es de su incumbencia, Valentine.

Sólo me mordí el labio. Cómo siempre era tan difícil de sacarle información a ese hombre. Intente no ponerme nerviosa, pero siento su mirada pesada sobre mí, la verdad siento que me analizaba como si tuviera rayos x.

Intenté mantenerme tranquila. ¡Corazón deja de latir tan rápido!

―Y bien… ¿Qué tal el tuyo?

―No es de tu incumbencia, Wesker―diciéndole con su tono de voz. Él se ríe, pero no era la risa cruel de siempre. Entonces me dice:

―Claro que sí, porque…

―Eres mi dueño, blah, blah…―interrumpí no quería escucharlo decirlo. Además no quiero que me lo restriegue en la cara cada rato. ―no me lo digas, ya me sé tú discurso…

Me dio otro escalofrió comencé a temblar ahora por el frio que estaba haciendo, traté de mantenerme firme para que no sospechará que me muero de frio, pero de repente Wesker se levantó de la sala ¡Cielos, yo y mi bocota, me va matar! Ahora sí me lo merezco por rezongona. Además Jill porque tienes que retarlo. Ya estaba cercas de mí, cerré los ojos para esperar el golpe, nunca llego dicha acción.

Los abrí en par en par para verlo enfrente de mí para después sentarse junto de mí ¿Qué estaba pasando? Porque no me golpeo, creo que debe tener un buen autocontrol y ¿Por qué no lo uso antes?

Después se quitó el saco que traía me lo puso en los hombros ¡¿Qué está pasando?! Después se levantó de ahí y por arte de un reflejo que tuve le tomé de la mano.

Al sentir contacto con él me hizo dudar algo, pero no sabía cómo explicarlo. Tenía miedo, mucho miedo, miles de sensaciones recorrían mi cuerpo…

Se sentó conmigo en el mismo sillón, ahora la distancia que nos separaba era muy poca. Porque tengo la necesidad de morderle sus labios, ¡Jill, contrólate! Es un tirano, es un monarca sin corona todavía que esta sediento de venganza y poder, él no puede amar ni si quiera a ti, no seas estúpida, sin embargo tu amas a Chris, me decía a mí misma.

―Recuerdas ¿cuándo Forest te contaba chistes y no los entendías?―inquirí tratando de espantar esos pensamientos tontos. ―admítelo.

―Sí, los entendía. Que no tengan gracia es otra cosa―respondió con tranquilidad y con su voz arenosa―eran medio estúpidos.

―No tienes sentido del humor.

El miró de nuevo al techo. Se quitó los lentes y pude observar que tenía unas ojeras horribles, se veía medio demacrado debe ser por las desveladas en su laboratorio personal trabajando con un nuevo virus.

―Deberías dormir más...―susurré preocupada ¿Me preocupe? Debería mejor morirse. ―No trabajes tanto…

Wesker seguía mirando hacia arriba, se volvió a poner los lentes para encararme entonces se levantó de mi lado para sentarse alejado de mí. Lo incomodé lo más seguro, será mejor que guarde la boca si quiero vivir.

―Será mejor que se guardé esos comentarios―dijo con su voz arenosa, pero tranquila. ―baje la cabeza no quería mirarlo otra vez, me sentía avergonzada.

Otro recuerdo con Chris...


‹‹En Rusia un lugar frío además sombrío. Me encontraba caminando junto a Chris, estábamos buscando evidencias sobre los experimentos de Umbrella en ese país. Habíamos pasado por varias trampas hasta que en una me hirió en el estómago. Yo me sentí demasiado mal, pero no deje que Chris me ayudará porque él estaba ocupado en mi misma situación… Algunos pensamientos se llenaron de melancolía, había algo que no cuadraba, Redfield es demasiado sobreprotector ya sea conmigo o con su hermana menor.

―Te quiero…―dice Redfield―Yo quiero que regreses…

― ¡No!―le espeté tratando de levantarme―hay que seguir…

Chris asintió.

Los ojos de Chris se posaron con los míos se veían preocupados, pero no quería decirme nada porque ya sabe que siempre le diré que no. Él es mi novio; sin embargo no es mi padre ¡Por Dios!

Cuando llegamos con T.A.L.O.S…››


― ¿Cómo siempre soñando despierta?―preguntó Wesker sacándome de mis pensamientos.

Al estar en ellos no me había acordado que estoy con mi peor enemigo.

―Sólo recordaba…―respondí mirando hacia abajo todavía. No quería mirarlo a los ojos, no quería que se diera cuenta de mi pena.

― ¿Recordabas la vez que celebraste mi cumpleaños? O ¿la Navidad?

Me sorprendí demasiado. Él a pesar que todo eso paso hace años todavía lo recordaba. Tenía memoria de elefante, no evité reírme. Él también se río, no sé tuvimos una pequeña conexión del pasado.

― ¿Las disfrutaste?

―Sí, si las disfruté―contestó con seriedad. Siempre ese semblante frío que me roba los sentidos… ¡Jill que piensas es el enemigo de Chris!―Aunque en Navidad entraron sin permiso a mi casa.

―Es que…―no sabía que decir, me sentía avergonzada de nuevo. ―Fue idea de Chris de ir…

―Pensé que fuiste tú… No creo que a Chris se le ocurran buenas ideas.

Bufí de indignación porque siempre está insultando a Chris si a él se le ocurren buenas ideas como la vez que me regalo flores…


‹‹Era las ocho de la mañana. Este día era un día llamado San Valentine, lo curioso es que se llama como me apellido, era el día del amor y la amistad. Desde que entre a la comisaría cada vez aparecían en mi escritorio un ramo de rosas rojas con una pequeña nota: "Para la agente más linda".

―Chris, eres adorable―le dije a Redfield. ―Son hermosas…

―Este… Oh, qué bueno que te gustaron―se ríe con nerviosismo, él era bastante tímido en esas cosas del amor.

A mis espaldas escuche un bufido de indignación, era el Capitán Wesker que nos veía con desaprobación con su semblante frío cruzando de brazos y además levantando una ceja.

―Deberían trabajar no creen―comentó enojado―a trabajar.

―Sí señor.―Chris y yo respondimos.

A él no le gustaba ese día, porque según era muy patético, para mí que es lindo, pero era muy comercial. Siempre hay que darle diario al ser amado todos los días no este, pero nunca recibía nada así que me las quedo.

―Gracias, Chris. Las rosas son hermosas―sonreí y las puse en agua―eres muy lindo.

―De nada―dice respondiendo mi sonrisa―será mejor que sigamos o a Wesker se le antojará hoy decirnos patéticos como siempre...

―Él siempre nos dice ineptos―corregí a mi amor, perdón digo amigo.

Nos separamos para irnos a nuestros respectivos escritorios, mientras observaba las rosas que me regaló Redfield me sonrojé demasiado. Eres mi amor, sé que me amas.


Cuando regresé a la realidad con la mirada perdida, sin embargo él seguía sin moverse en un instante, pero recibió una llamada a teléfono móvil. Respondió la llamada Se levanta del sillón para decirme:

―A él sí se le ocurren buenas ideas―defendía a Redfield de Wesker―él me dejaba flores en mi escritorio en cada día de San Valentine.

―Será mejor que se vaya a dormir―voltea a ver otra vez su reloj ignorando mi comentario ¡Porque siempre lo hace!―es demasiado tarde. Además tiene que dormir más…

―Está bien―dije levantándome con molestia, pero por esa ocasión le daré la razón, comencé a bostezar―buenos días.

Ya estaba subiendo los escalones cuando escuche su arenosa voz decir:

―Yo, era quien te dejaba las rosas―me detuve para mirarlo con sorpresa por lo que me dijo, no podía creerlo―, pero tú siempre pensabas que era el inepto de Chris…

Le iba a responder, pero dio media vuelta en sus talones tomó sus cosas, tecleo unos números para abrir la puerta; después salió de ahí dejándome sorprendida entonces durante esos años Chris me mentía, bueno ahora estamos a mano mínimo las mentiras de él son inocentes, pero yo soy la por persona del mundo.


Pasaron unas cuantas horas, ya eran las doce del día. No me había levantado todavía porque tanto platicar con Wesker me canso demasiado, pero siempre me preguntaba porque no duerme, que hace tanto en su laboratorio personal, si pudiera tener acceso a ese lugar sabría qué tramaba.

Se escucha unos toques en la puerta me imagine que era Ángela con el almuerzo; ahora me siento mal, que fue lo que paso hace horas; entonces Chris no es tan romántico.

―Hola, Jill―me saludó Ángela. Ella sostenía una bandeja de comida. ―Te traigo pan con mantequilla y leche.

―Gracias.

― ¿Ella es novia de papi?―preguntó una pequeña asomando la cabeza.

Yo me sorprendí demasiado por el comentario de la pequeña, yo novia de Albert Wesker ese maldito sínico. No culpaba a la pequeña, es tan inocente, creo que el tirano ya le debe haber aclarado o mejor dicho le debe haber mentido como siempre.

―Albert, ya te dijo que no lo era―respondió Ángela―Ella es mi hermana Magdalena.

― ¿Por qué no lo eres?

Ya no sabía que responder así que lo dije con mucha sinceridad. Me baje de la cama y fui sincera con ella mis pensamientos me volvieron a dominar.

―Ya tengo novio, pequeña.

Ella me sonrió mucho, sentí su abrazo y se lo regresé, pero ahora estaba dudando de mí porque cuando hizo ese comentario empecé a sentir algo extraño en mí no sé que es lo que estoy sintiendo, será odio o algo más.

Continuará…