Sí, lo sé, tardé mucho. Culpen a los exámenes, son la fuente de todos mis problemas. Pesqué un virus anoche y me permití un descanso para terminar el capítulo, que había dejado abandonado el mes pasado. En fin, lean, cierren la pestaña, insúltenme, emocionense, hagan lo que quieran, y, si lo leen, estaría bueno que dejen un comentario, les guste el capítulo o no (especialmente si no les gusta).

-Vince


Las cenas en la mesa de Ravenclaw eran, justamente, cenas. Los chicos conversaban, repasaban los textos de alguna materia o simplemente comían. Los alumnos de quinto año solían estar ausentes, estudiando para los TIMOS, y no los envidiaba. En las otras mesas se reía, se jugaba, se hacía estallar la comida, ocasionalmente, y no podía negar que me lamentaba porque no pasara lo mismo en la mesa azul. Pero todos eran muy correctos, todos respetaban las reglas, todo fluía como debía hacerlo, como de costumbre.

Muchas veces me preguntaba si el Sombrero no se había equivocado al ponerme con las águilas, de seguro habría sido una excelente tejona.

Miré a mi alrededor, buscando a alguna de mis primas, pero Rose se había ausentado, posiblemente por causa de Scorpius, y Dom debía estar durmiendo sobre uno de sus libros de historia. Lysander tampoco había aparecido y Louis hablaba con el resto del equipo de Quidditch sobre las tácticas que usarían para el siguiente partido. No pude evitar detenerme en el capitán. Era un adolescente desagradable, aunque no lo pareciera a simple vista. La forma en la que gesticulaba al hablar era casi violenta y no podía dejar de pensar que algo estaba muy mal con él. No era que fuese feo, porque no lo era, pero había algo desconcertante es su forma de ser, algo que sólo había visto en pesadillas, algo que no cuadraba con su imagen. No confiaba en él. Tenía esa característica que hace que no puedas dejar de mirarlo, no porque sea lindo y no quieras hacerlo, sino más bien una fascinación por lo morboso de su persona, que hipnotizaba.

De alguna forma, este ser tenía una novia. Una Hufflepuff de quinto año, Crystal Addams, tímida y casi etérea, incluso su nombre denotaba fragilidad, y que no sobresalía en lo absoluto. Pero uno de sus amigas sí lo hacía y seguramente era esa la razón por la cual había entrando en el círculo íntimo del monstruo que era Otto Gibbs.

Me volteé hacia la mesa de Slytherin, pero antes de que llegara a divisar a nadie, el ulular de las lechuzas captó mi atención y una oleada de ellas entró por las ventanas. Dos mensajeras, una pequeña y torpe y otra presuntuosa y regordeta, se situaron frente a mi plato y me entregaron un diario flaco y un paquete perfectamente envuelto, respectivamente. Estaba al tanto del contenido del segundo, por lo que preferí desplegar el periódico y comenzar con las buenas noticias. Era el número de ese mes del periódico de Hogwarts. Se imprimía clandestinamente y nunca habían descubierto a los columnistas, pero no causaban más que risas en los pasillos, por lo que los profesores no lo censuraban.

El primer artículo anunciaba las fechas de los partidos de Quidditch del Torneo de ese año y le deseaban suerte a todos los equipos. Los más probable era que el artículo hubiese sido escrito por un tejón. La segunda página relataba el último logro de Lysander.

Peligro en las mazmorras:

El Águila Azul ataca de nuevo.

Esta mañana, en las últimas horas de la tarde, Lysander Scamander causó su acostumbrado revuelto en las aulas de Pociones. El Ravenclaw, hermano de Lorcan Scamander, cubrió a sus compañeros de una sustancia de dudosa composición. Madame Pomfrey aún examina a los afectados.

Ocurrió en la clase de Pociones que reúne a los estudiantes de Slytherin y Ravenclaw de sexto año que todavía consideran útil mantener la asignatura. Pero, ¿es lógico que alumnos como Scamander cursen esta materia? Este periodista ha registrado ya siete eventos semejantes, todos perpetrados por el mismo actor, ha presenciado otros tres y ha sido víctima directa de uno de ellos.

de conocimiento popular sus crímenes y, a pesar de esto, no se ha puesto un fin al terror, al descontrol. ¿Será que sus notas en los trabajos teóricos son muy altas? ¿Cómo reúne tanto conocimiento para eximirse del castigo? ¿Tendrá algún acuerdo con el profesor Slughorn? ¿Cambiará las respuestas por veneno de acromántula? ¡¿Habrá acromántulas vivas en el Bosque Prohibido?! Esperamos que las autoridades contesten algunas de nuestras preguntas.

Las teorías que se sostienen en relación a este extraño caso de evasión a los hechos son variadas. Este escritor ha recopilado las más plausibles.

Slughorn quiere vetar a Scamander de las mazmorras, pero no recuerda su nombre, por lo que no puede tacharlo de la lista. -Compartido por una serpiente chismosa.

Lysander le lanza un hechizo Obliviate a fin de cada clase. -Anónimo (aunque el hecho de presentar al acusado con su nombre de pila nos indicaría que se trata de un individuo cercano al mismo y, posiblemente, a la verdad)

Las autoridades creen que su gemelo está involucrado en estos llamados "accidentes" pero necesitan más pruebas antes de castigarlos. -De mi autoría.

Por el momento, sólo tenemos la esperanza de que nadie salga herido y el miedo de que vuelva a suceder. Este columnista les recomienda andar con cautela, y asegura que no dejará de investigar hasta llegar al fondo de este asunto.

Los pantalones de Merlín

Recordaba los primeros años de clases, cuando me sentaba junto a Lysander en las mazmorras. Había sufrido varios de sus accidentes, sus explosiones. Por lo general, no terminaban mal, una visita a la enfermería a lo sumo, y sólo en una ocasión me había dejado una marca, una pequeña, en la parte interna de mi codo. Tuve que cambiar de compañero, por obvias razones, y en cuarto año había comenzado a trabajar junto a Nott. Y, a decir verdad, no podía quejarme.

El paquete que había quedado frente a mi plato era un ente imposible de ignorar, por mucho que lo intentara. Dentro había un tomo sobre fallos jurídicos polémicos de la historia de la civilización mágica, era evidente, sólo había que observar el tamaño que tenía, sus puntas redondeadas por el uso, que se notaban incluso a través de la perfecta envoltura, color ceniza. Era el segundo que mi madre me mandaba desde el inicio de clase, y no parecía dispuesta a dejar de enviarlos. Le había contestado en la carta anterior que no los leería, alegando que tenía mucho que estudiar, o alguna excusa similar. No le había interesado.

No abrí el pequeño sobre que veía adherido al paquete. Tendría palabras elegantes que intentarían convencerme de que la mejor carrera que podía elegir era la abogacía. Yo sabía que no era cierto, que la medimagia la superaba en todos los aspectos que me importaban. ¿Cuántos médicos se necesitan para salvar a una persona, y cuántos abogados para encerrarla? Mi madre, ciertamente, era sorda a mis argumentos.

Le pasé el libro a una amiga de mi casa, Sarah, quien dio un pequeño grito de emoción, y le pedí que me hiciera un resumen para comentarle a mi madre lo fantástico que me parecía el libro. Al menos alguien creía que lo era.

-¡Lucy!- Scorpius me llamaba desde su mesa. Al fin tenía alguien con quien discutir de lo que me apasionaba-. ¡Ven, rápido!

-¿Qué ocurre?

-¿Qué crees? Recibí el informe acerca de esa poción que me regaló Lysander a principio de año-. El chico prácticamente saltaba de la emoción y, gracias a ello, recibió una mirada de desprecio de Albus.

-Es lunes todavía, hermano, tranquilízate antes de que te maldiga-. Mi primo, siempre tan jovial.

Salimos del Gran Salón, en dirección al segundo piso, dónde había hallado un refugio tranquilo años atrás. El Slytherin desplegó la carta que había recibido frente a nuestros rostros y leyó en voz alta:

-"Querido Scorpy"..., bueno, esto no es importante..., ¡ajá! Aquí está. "Sobre la muestra que nos mandaste tengo buenas noticias. Al parecer no es venenoso." Es un alivio, por la descripción que me había dado Lys, temía que lo fuera. "De hecho, es una poción curativa, y una bastante extraña por cierto, se llama Taikajuoman Kivun, que básicamente significa "poción para el dolor" en finlandés. No tiene muchos inconvenientes en cuanto a su preparación o efectos secundarios, no es por eso que es poco frecuente, sino que los ingredientes que lo componen sólo se encuentran en ciertas zonas un poco... hostiles de las tierras escandinavas."

-¿Dice para qué sirve?

-No lo sé... Dice que lo probaron, justo aquí: "No reaccionó a ninguna de las sustancias a las cuales la sometimos, por lo que supusimos que no sería peligroso que Jack probara una reducida cantidad."

-¿Jack es una rata?

-No, uno de sus amigos. "No tuvo ninguna reacción cuando se la aplicamos, pero estaba sano cuando lo hicimos. De todas formas, buscamos un poco de información antes de que alguno de nosotros la probara; hasta ahora sus reacciones no fueron diferentes a las nuestras, pero... tú sabes, no queremos arriesgarnos."- Los contactos de Scorpius parecían tener una moral bastante dudosa.

-¿La probaron?

-Oye, no te apures. "Lo que habíamos encontrado en inglés tenía poca información y muchas lagunas, Meg tuvo que traducir del francés lo que hallamos en un libro de Antoine-Joseph Pernety, y Luke, uno en alemán, de sus aprendices. En pocas palabras, tenemos poca información y, la que tenemos, no es totalmente confiable."

-Algo es algo.

-Bla, bla, ésto no es importante... Aquí cuenta su uso: "Q la probó luego de uno de sus entrenamientos de Quidditch, ya sabes lo extenuantes que pueden ser."

-¿Quién es Q?

-Quinn.

-¿No sale con Ethan?

-Exactamente. En fin, sigo con la lectura, me sigues interrumpiendo en las mejores partes, típico de los Weasleys -rodé los ojos-. ¿Dónde estaba? Haces que me pierda, Luce... Ah, sí, aquí es. "Todas sus molestias desaparecieron, como si nunca hubiera jugado. Es muy efectiva y casi instantánea, pero los libros decían que pueden resultar adictivos para algunas personas, por lo que no le dimos más de unas gotas. Recuerda, Scorpy, es sólo para ocasiones especiales, no puedes usarla luego de todos los entrenamientos." Agh, nada me sale bien. "Según lo que entendió Luke del texto germano, afecta bastante a los elfos domésticos, así que tampoco se la des a Peggy."

-¿Eso es todo?

-Ravenclaws...-murmuró-. ¿Qué más querías?

-Nada, solo preguntaba-. Aún había algo que no me cerraba-. ¿Dices que toda esta información te la mando una...amiga? -asintió- ¿Como realiza los experimentos? Tiene nuestra edad, ¿no es así? No es posible que en el colegio le permitan experimentar con otros alumnos...

-Tiene dieciséis, como nosotros; es apenas un par de meses más pequeña que yo. Acerca de los experimentos...-se aseguró de que nadie pasara por allí antes de confesar:- Tienen un lugar similar a la Sala de Menesteres. Es más bien una carpa, agrandada mágicamente, por supuesto, escondida en uno de los armarios de escoba. Tienen un trato con el conserje.

-¿Y qué hay de ese chico?

-¿Te refieres a Jack? Se ofreció de voluntario para las experimentaciones-. Preferí dejar el tema ahí. Cuanto menos supiera sobre estos amigos de Scorp, mejor. Jamás me había dicho donde los había conocido pero, por la forma en la que solía eludir el tema, supuse que no quería darme esa clase de información. El resto de la carta solía ser privada y, viendo los comentarios que la chica le hacía al rubio, asumí que trataban de cosas personales. Cambié de tema, llevaba ya un rato en silencio, reflexionando sobre la naturaleza de la poción y de sus investigadores. Ya le preguntaría a Scorpius sobre ellos más tarde.

-Scorp...-me miró- Oí que sigues peleado con Rose. Creí que harían una tregua.

Me arrepentí apenas las palabras salieron de mis labios: el rubio, quien había estado bastante emocionado desde la llegada de la carta, puso los papeles a un lado y hundió la cabeza entre sus brazos. Ahora que me fijaba bien en él, parecía haber pasado las últimas noches en vela: tenía bolsas en los ojos y estaba más pálido que de costumbre. Había estado en un estado semejante en los primeros días de clase, por entonces todo lo que había comentado al respecto era que había pasado unas vacaciones un tanto estresantes, debido a la presencia la chica de las cartas en su casa.

-Yo quiero dejar de pelear con ella, Luce, lo juro. Estoy agotado, ¿no ves?- Volvió a esconder su rostro entre sus manos-. Pero me equivoque y ahora Rose definitivamente me odia.

-¿Hablaste con ella? ¿Seriamente?- Meditó la pregunta un rato y, con un gruñido, echó la cabeza hacia atrás, descansando contra la pared. Sus gestos hablaban por sí solos.

-¿Qué sugieres que haga? No creo que me quiera escuchar.

-Confía en mí, Scorp. Charla con ella, de seguro todo se arreglará.

No era cierto. Claro que no. Rose necesitaría un poco más de que una conversación para olvidar los años de pelea con el rubio slytherin, pero mi consejo parecía haberlo aliviado un poco. Me estrechó contra su cuerpo, casi sacándome el oxígeno.

-¡Esto es lo que me gusta de los Ravenclaw! -dijo, y no pude evitar reír- Por cierto, ¿tienes la periódico de Hogwarts de este mes? T siempre me pide una copia -aclaró sacudiendo la carta. Le di el diario y, guiñandome un ojo, se fue trotando por el pasillo. Yo aún debía contestarle la carta a mi madre.


Espero que les haya gustado. Comenten, me encantaría saber sus opiniones.

-Vince