A/N: ¡Hola mis queridos lectores!
Antes que nada quería agradecerles por sus reviews. La verdad pensé que esta historia no le interesaría a nadie pero al parecer si n_n
Soy nueva en esto de escribir, siempre me las he pasado de lectora y no me atrevía a escribir un fic pero esta historia se me ocurrió un día y bueno, cada vez se me ocurrían mas detalles y termine escribiéndola jeje

Bien, este y unos cuantos capítulos más, serán cortos pero los iré subiendo a seguido. Tratarán sobre los roles de los otros personajes en la historia, así como una "Presentación" y luego volveré con las protagonistas.

Ok ya me callo y les dejo el capitulo xD


Una chica de no muy alta estatura, cabello rubio y con una sonrisa en su rostro, se encontraba de pie frente a las gigantescas puertas del palacio de Arkhallya.

Dentro del palacio, una joven de cabello anaranjado se encontraba en una habitación no muy grande en comparación con el resto de las habitaciones del elegante palacio.

Con una taza de té en sus manos, la chica observaba por la ventana. La pradera floreada, las montañas a lo lejos, ese hermoso paisaje lo admiraba todos los días. la relajaba. Era su vía de escape, solo el mirar a través de la ventana y contemplar aquella vista la hacia olvidarse de todo a su alrededor.

Tomó un corto sorbo de su bebida caliente, pero un ruido a la puerta la interrumpió haciendo que se sobresaltara y derramara unas cuantas gotas del líquido que fue absorbido rápidamente por la tela del elegante vestido que llevaba puesto dejando una mancha de humedad.

– Pase. –Dijo la joven con un tono suave dejando la taza en la mesita para sacar su pañuelo y secar la mancha su vestido.
Un hombre canoso, de alta estatura entra a la habitación y hace una reverencia elegantemente para luego volver a su postura normal.

– Su majestad, hay alguien que quiere verla. –Dijo el hombre brevemente, esperando una orden por parte de la chica.

Por otro lado, los ojos azules de la joven se abrieron de sorpresa ante las palabras que acababa de mencionar su mayordomo.

No solía recibir visitas, por lo que se hacía raro oír eso.

– Dice llamarse Nio Hashiri. –Agregó el hombre.

La chica no hizo más que dirigir su mirada nuevamente a la ventana y esbozar una pequeña sonrisa.

– Que pase. –Dijo sin más con su típico tono suave.

El hombre, haciendo nuevamente una reverencia, salió de la habitación cerrando la puerta con delicadeza.

Nuevamente sola, tomó su taza de té, ahora ya frío, y observó su reflejo en aquel rojizo líquido que tanto le gusta beber.

Minutos después, vuelven a tocar. La puerta se abre lentamente, dejando ver a la chica rubia que esperaba pacientemente fuera del palacio minutos atrás.

Con la misma sonrisa de antes. Entra en la habitación y cierra la puerta tras de si.

Silencio.

La rubia solo se quedo de pie observando la habitación esperando palabra por parte de la chica.

– Lo haré. –Dijo la joven de pelo anaranjado rompiendo el silencio y mirándola con una sonrisa decidida.

La rubia no hizo más que ampliar su sonrisa y acercarse a ella sacando una tarjeta de su bolsillo.

– Recuerda que al entregarla tienes solo 48 horas para intentarlo, yo estaré ahí. –Dijo entregándole la tarjeta y retrocediendo unos pasos para mantener distancia.

– No iré yo, irán las gemelas Banba. Se han ofrecido voluntariamente para hacerlo. –Dijo tranquilamente recordando aquel momento.

– Vaya… No me lo esperaba. Entonces entrégales la tarjeta, yo ya me tengo que ir. Recuerda, si fallan no podrán intentarlo de nuevo. –Dijo la rubia antes de salir y cerrar la puerta.

La chica solo suspiró y volvió su mirada a la ventana con una sonrisa en su rostro.