Y ya esta, este es el capitulo final. Para los que ya me conocéis un poco sabréis que tengo un problema con los finales jajaja nunca me termina de gustar como quedan, la autocritica del autor supongo xD

Me gustaría que me dieseis vuestras opiniones en general sobre el fic (este y cualquier otra cosa mía que hayáis leído) lo que os ha gustado y lo que no, cosas que debería mejorar y tal, para aplicármelo en los demás fics, por que siempre se puede mejorar ¿verdad? ¿Y quien mejor para ayudarme a ello que quien me lee? jajaja ;P

Los personajes no me pertenecen. Gracias por la paciencia que me habéis tenido con las actualizaciones, por vuestros comentarios y por supuesto, por leerme :)!


Nadie diría que Emma había estado congelada por la energía que desprendía. Ambas se habían vestido para ir a casa de los Encantadores y Emma se había empeñado en ir andando, la tormenta había parado y todo Storybrooke parecía una postal, cubierta de nieve. La rubia también se negó a soltar la mano de Regina en todo el camino, sin importarles las pocas personas con las que cruzaron y que se quedaban mirándolas con la sorpresa y la confusión escritas en la cara. Aunque Emma tuvo el cuidado de soltar la mano de la morena cuando llegaron ante la puerta del apartamento de sus padres, incluso aunque ellos habían escuchado las palabras de Regina y seguramente se imaginarían lo que habían hecho al irse juntas, era probable que si se plantaba en su puerta agarrada a la mano de la Reina a alguno le diese algo.

Nada más entrar en el cada vez más súperpoblado apartamento Henry las sonrió con una divertida mirada en los ojos, sus madres estaban seguras de que el chico estaba deseando quedarse a solas con ellas para acribillarlas a preguntas, pero eso tendría que esperar, ahora tenían que encargarse de Elsa. Le contaron a la mujer su idea, y aunque la rubia tampoco estaba muy convencida con ese plan no perdía nada por intentarlo. Regina iba a darle algunos consejos para controlar mejor su magia cuando David las interrumpió.

- Pero… ¿si conseguís abrir un portal hasta Arendelle, podríais hacerlo también hacia el Bosque Encantado?

Emma y Regina se miraron un momento antes de que la morena respondiese.

- Emma y yo ya hemos abierto antes un portal hacia allí, pero fue con ayuda del sombrero de Jefferson, cuando nuestra magia activó la suya pudimos hacerlo, esta vez usaremos el apoyo de la magia de Elsa, lo que orientará al portal hacia Arendelle, pero…no, no creo que nosotras dos solas podamos abrir un portal hacia el Bosque Encantado.

David parecía decepcionado, la chispa de esperanza que había brillado por un momento en sus ojos había vuelto a apagarse.

- ¿Y no podríamos llegar desde Arendelle allí? Al Bosque Encantado.

Preguntó Mary Margaret acunando al pequeño Neal. Emma miró a Regina con la misma curiosidad con la que la estaban mirando los demás.

- Es probable, incluso aunque no se pudiese llegar directamente desde allí, al menos sería un mundo con magia y se podría encontrar una manera.

David y Mary Margaret se miraron con una pequeña sonrisa en la cara, pensando en su hogar.

- Si hay una manera de volver a casa entonces hay que avisar al resto de la ciudad.

Decidió rápidamente el príncipe. Regina miró a Emma, que de repente no parecía tan animada como hace un momento, se sentó más cerca de ella y la habló en voz baja.

- ¿Algo va mal?

La rubia pareció volver en sí de golpe y sonrió negando sin convencer a la otra mujer.

- Este es tu hogar y no quieres abandonarlo.

Esa había sido Mary Margaret, que también estaba mirando a su hija con cierta tristeza en la cara, sin que pareciese importarle mucho la cercanía entre Emma y Regina.

- ¿Qué? No, no, para nada. Mi hogar esta donde este mi familia, y vosotros queréis volver a casa.

Negó la Salvadora intentando sonar convincente, dándose cuenta de que ahora todos la miraban y veía cierta lastima en sus ojos, menos en los de Regina.

- Yo no voy a ninguna parte, Henry está aquí, y tú también. Nada ni nadie está esperándome allí.

Dijo la morena con firmeza, cogiendo la mano de la otra mujer con una ligera sonrisa.

- Él quiere ir al Bosque Encantado.

Respondió Emma con una risa resignada, refiriéndose a su hijo.

- Yo quiero estar contigo, y con mama. Con las dos. Seguro que aquello no es tan interesante.

Henry sonaba también muy decidido, aunque todos sabían que en el fondo le encantaría visitar el Bosque Encantado.

- Nosotros tampoco nos vamos, no vamos a perderte otra vez.

Dijo Mary Margaret con una maternal sonrisa mientras David le pasaba un brazo por los hombros a su mujer para demostrar que estaba de acuerdo. Emma se levantó, mirándolos a todos.

- Woah, woah, esperad. No. No tengo ningún problema con ir al Bosque Encantado, supongo que me adaptare, después de todo nací allí ¿no?

- Si, y viviste allí unos diez minutos. - Comentó Henry con una risita. – Aquí tengo la televisión, y los comics, y mis videojuegos. Y unos amigos en Nueva York que no dejan de pedirme que vaya a verlos. Y Belle me dijo que allí no tienen hamburguesas.

El chico se encogió de hombros como si para él la decisión fuese obvia.

- Yo solo puedo añadir a eso que allí todo el mundo me odia. Prefiero quedarme.

Añadió Regina con indiferencia. Emma los miró a los dos con cariño.

- Bueno, en tal caso me lo pensare. Y vosotros también.

Dijo la Salvadora a sus padres antes de que ellos pudieran decir nada.

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David fue a dar la noticia al resto de Storybrooke para que pudiesen decidir quien quería irse y quien no, mientras Regina seguía dando lecciones rápidas de control de magia a las otras dos rubias. Emma estaba segura de que trabajando con Regina ella no tendría ningún problema, pero Elsa no parecía tan segura.

El Príncipe Encantador les dijo que los ciudadanos iban a reunirse dentro de una hora en el centro de la ciudad con su equipaje, así que ese era el tiempo que tenían para prepararse.

Una hora después estaban ya en el lugar acordado y la gente empezó a llegar, algunos cargando equipaje y otros sin nada. Vieron caras totalmente esperanzadas, otras escépticas y otras totalmente indiferentes. Las tres mujeres cogieron aire y casi sin pensarlo Emma cogió la mano de Regina y extendió la otra hacia Elsa, igual que hizo la morena. La chica del vestido azul miró esas dos manos extendidas hacia ella con cierta inseguridad, pero antes de decidirse a cogerlas Hook dio unos golpecitos en el hombro de Emma.

- ¿Podemos hablar?

Regina le fulminó con la mirada de tal manera que a la sheriff le extraño que el pirata no se desintegrase allí mismo, dio un apretoncito a la mano de la morena y se apartó un poco para hablar con Hook.

- Ha sido ella todo este tiempo ¿verdad? Nunca llegaste a sentir nada por mí.

En su voz no había ira o reproche, solo la resignada tristeza de quien debería haberlo sabido antes.

- Hook, yo…no había planeado esto.

El pirata rio sin gracia.

- Lo sé, eso es peor. Debería haberlo sabido hace mucho, después de todo estuve con vosotras en Nunca Jamás…

Emma no sabía que ya desde entonces fuese tan obvio, entonces ella ni siquiera lo sabía.

- ¿No hay ninguna posibilidad para mí? Aunque sea una pequeña.

Preguntó el pirata con ojos anhelantes y suplicantes. Emma dio un paso atrás, mirándole con cierta lastima, la verdad era que había llegado a apreciar al pirata en cierto modo, aunque solo fuese por lo pendiente que estaba de ella, pero eso no había sido suficiente y nunca lo seria, lo mejor era no dejarle con falsas esperanzas.

- No, Regina es la única posibilidad para mí, así que yo no puedo ser una posibilidad para nadie.

Lo dijo con toda la delicadeza de la que fue capaz, no quería herir sus sentimientos, pero también quería dejar las cosas claras. El pirata bajo la cabeza con tristeza.

- Sospechaba que dirías eso. Volveré al Bosque Encantado entonces, me haré con otro barco. Quizá busque judías mágicas y os traiga algunas, por si queréis ir de visita.

Dijo Hook con una triste sonrisa. Emma sabía que de alguna manera él aun quería seguir manteniendo alguna esperanza, sabía que el pirata estaba esperando que le pidiese quedarse, pero no iba a hacerlo. Asintió con la cabeza con una amistosa sonrisa y volvió junto a Regina.

- ¿Qué quería la maravilla sin mano?

Preguntó la morena sin ocultar su fastidio. Emma rio un poquito y la dio un beso en la mejilla por toda respuesta, cogiéndola la mano otra vez y extendiendo la otra a Elsa, que ahora cogió las dos sin dudar. Las tres se concentraron, dejando fluir su magia, Emma notó enseguida como su magia conectaba con la de Regina y se sintió más fuerte, pero no lograba conectar con la de Elsa.

- Elsa, déjalo fluir, suéltalo, no pienses en el portal, piensa en nuestra magia. Piensa en Anna.

Dijo Regina calmadamente, volviendo a intentar la conexión mágica, y esta vez lo lograron, aunque la conexión con la magia de Elsa no se sentía tan cercana y familiar como con Emma, si podían notar el poder que recorría a las tres en ese momento. Una exclamación de sorpresa recorrió a la multitud, ellas mismas estaban sorprendidas de haberlo conseguido. La magia empezó a fluir en forma de electricidad a través de ellas y se formó un portal a su lado, pero nadie se movió, todavía dudando. Elsa miró a través del vórtice azul, concentrándose hasta que empezó a distinguirse algo al otro lado.

- ¡Está allí! Es Arendelle.

Exclamó con tanta alegría que estuvo a punto de soltarlas y correr hacia allí, pero Regina la retuvo de la mano, si rompían la conexión el portal desaparecería en cuestión de segundos.

- ¿Qué estáis esperando, una alfombra roja? ¡Moveos!

Gritó Regina a la gente todavía inmóvil con toda su autoridad de Reina, notaba como la magia iba absorbiendo la energía de las tres, no podían mantener el maldito portal abierto eternamente. Algunos dieron unos primero pasos dudosos y atravesaron el portal, los demás los siguieron más envalentonados. Sorprendentemente, muchos tan solo observaban la migración sin unirse a ella, decididos a quedarse en Storybrooke. Emma por supuesto había decidido quedarse también, y Henry y Regina con ella.

- Nos quedamos contigo, Emma. – Dijo Mary Margaret con una sincera sonrisa. – Con los tres.

Añadió mirando también a Regina y Henry que observaba toda la escena algo apartado de la actividad mágica.

- Si Blancanieves se queda los enanitos también.

Agregó Leroy con su estruendosa voz, y sus seis hermanos asintieron con firmeza. Gold y Belle estaban también a un lado, con la chica sujeta al brazo de él mirando tranquilamente como los demás se marchaban sin tener intenciones de hacerlo también, y Emma podía entenderlo, allí era donde estaba enterrado Neal, era donde Neal había pasado toda su vida, y el lugar a donde Rumpelstiltskin siempre había querido llegar para encontrarle, y donde finalmente se había reencontrado con Belle, y podía entender que Belle se quedase con él, no había nada en el Bosque Encantado que ella realmente fuese a echar de menos. Regina miró a Ruby y la abuelita con la pregunta escrita en la mirada.

- Por supuesto que nos quedamos, ¿quién va a daros de comer si nos vamos?

Rio la anciana, Ruby asintió intercambiando una cariñosa mirada con Mary Margaret. Robin pasó con su familia sin ser capaz de dirigirle una última mirada a Regina, Ashley y su príncipe también cruzaron con su hija, igual que Aurora, Philip y otros, pero una gran parte se quedó allí.

- ¿Nadie más?

Gritó Emma recorriendo a la gente que quedaba con la mirada, Hook avanzó lentamente clavando su mirada en la de la rubia sin que ella hiciese otra cosa que despedirse de él con un gesto de cabeza y finalmente el pirata también se marchó, sin que nadie más se moviese para cruzar, así que Emma miró a Elsa y sonrió.

- Entonces creo que es tu turno.

Elsa parecía de repente un poco nerviosa, aunque no podía dejar de sonreír al pensar en volver a ver a su hermana y poder salvarla.

- No puedo creerme que vaya a volver a casa.

- Si tienes algún problema con ese Hans no dudes en pedirle ayuda a quien acaba de cruzar, en cierto modo te deben su vuelta a casa. Y recuerda que tú controlas tu magia, no al revés.

Dijo Regina amistosamente.

- Si algún día encontráis la manera de visitarme no dudéis en hacerlo, me gustaría agradeceros esto que habéis hecho por mí y presentaros a mi hermana.

Elsa parecía dividida entre querer decir todo lo que quería decir y correr hacia el portal.

- Vete ya, no se cuanto más podremos mantenerlo.

Decidió Regina por ella, haciendo un gesto con la cabeza hacia el portal.

- No he descongelado Storybrooke.

Dijo de pronto la chica de hielo como si acabase de recordarlo, Emma no pudo evitar reírse.

- Déjalo como esta, se acabará descongelando solo, y es un paisaje muy bonito.

Le contestó intercambiando una mirada con Regina, pensaba dar largos paseos con ella por esa ciudad nevada y tener muchas peleas de nieve con Henry.

- Os deseo toda la felicidad del mundo. Muchas gracias por todo.

Añadió todavía Elsa, las otras dos mujeres hicieron a la vez el mismo gesto para indicarla que se fuese. La rubia se soltó de ellas y conteniendo la emoción cruzó el portal, que una vez rota la conexión mágica entre ellas, se cerró segundos después de que lo atravesara.

Se hizo un pequeño silencio antes de que la gente empezase a moverse, volviendo a sus rutinas comentando lo que había pasado. Emma y Regina estaban agotadas.

- ¿Estáis seguros de lo que habéis decidido?

Preguntó la Salvadora a sus padres, David sonrió encogiendo un hombro, con su hijo en brazos.

- Como tú dijiste, el hogar está donde está la familia, y nos gusta nuestra vida aquí.

- De nada.

Dijo Regina haciendo reír a Emma y sorprendentemente a Mary Margaret.

- Además Aurora ha prometido buscar algunas judías mágicas y traerlas para que las plantemos aquí, así podremos ir de vez en cuando.

Añadió Blancanieves.

- Hook ha dicho lo mismo.

- Confiemos más en Aurora.

Respondió Regina al comentario de Emma con un ligero gruñidito.

- Vamos, no os quedéis ahí paradas, debéis de estar cansadas, pasad a que os de algo para recuperar energías.

Dijo la abuelita pasando por su lado, abriendo la marcha hacia la cafetería. Ruby dio un saltito hacia Mary Margaret y la agarró del brazo, empezando a hablar con ella de quien sabía que. Extrañamente había en el ambiente un aire alegre, casi de celebración, como si quedarse allí fuese alguna forma de victoria, y casi sin darse cuenta, Regina sonrió por ello, Storybrooke ya no era más una maldición, al final Emma había cumplido su propósito como Salvadora rompiéndola del todo.

- ¿No tenéis algo que decirme?

Rio Henry colándose entre ellas dos de camino a Granny's.

- Que ya puedes prepararte, en cuanto recupere las fuerzas pienso hundirte en una pelea de bolas de nieve.

Respondió Emma apoyando una mano en la cabeza de su cada vez más alto hijo.

- No podrás con nosotros.

Dijo el chico retadoramente agarrándose del brazo de su otra madre, formando enseguida equipo con ella, Regina asintió mirando a Emma con una divertida expresión de amenaza.

- No vale que os unáis contra mí.

- En la guerra todo vale, mamá.

- ¿Ah, sí?

Respondió Emma inclinándose por detrás de Henry para besar tiernamente a Regina tras la oreja.

- Espero que seas rápido esquivando bolas de nieve, Henry.

Dijo la morena riendo y Emma sonrió victoriosa.

- Eso no vale, me has abandonado por un beso mamá.

El chico siguió quejándose en broma mientras su madres reían, sin darse cuenta de que el resto del grupo los observaban divertidos caminando hacia Granny's.