SWEET TENTATION

CAPITULO II

Era otro día y el azabache no podía evitar pensar en aquella bailarina de la noche pasada, incluso la había soñado definitivamente iba a necesitar ir nuevamente a aquel club, quizas hasta conseguiría que se dejara fotografiar, imaginarla en su estudio, sus ojos mirándole, en algún mueble recostado, joder ya de tan solo imaginarlo la sangre comenzaba a hervirle; pero esos pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien ingreso al lugar.

Su mirada acabo topándose con un joven, un desconocido de rasgos finos, era algo bajo no demasiado, pero llevaba un abrigo de un tono musgo, con una camisa blanca, unos cabellos rubios algo rebeldes, y unos ojos esmeraldas, por alguna razón esos ojos le parecieron por demás familiares, juraba que los había visto en otro lugar.

- Excuse me, ¿es usted el sr Jones? - cuestiono de pronto una voz algo agradable, aunque de por si se notaba el acento británico en cuanto había hablado.

- si pero dime Jasón ¿tú eres? - curioso, hasta notar en su diestra una nota y una carpeta.

- soy Arthur, Arthur Kirkland, leí que estaba buscando un ayudante y bueno vine por el puesto - menciono el inglés, Jasón lo estudió con la mirada.

-¿Tienes alguna experiencia? - cuestiono curioso, el joven parecía tener su misma edad, hasta que este le tendió la carpeta.

- bueno, he trabajado atendiendo al público, y bueno según había leído no era necesaria la experiencia, pero, realmente me parece un buen horario y no tengo problema con el pago - comento el chico, el azabache noto que era alguien que iba directo al grano, eso le agradaba.

Reviso los datos, los números y demás no parecía que hubiera nada raro, además le daba lo mismo solo estaría trabajando con la recepción de llamados y otras cosas que le parecían a el que le tomaban demasiado tiempo así que cerro la carpeta

- estas contratado - declaró sin decir nada más. - Puedes empezar ahora si deseas-

El inglés quedaba ido con todo aquello, era realmente grandioso, además no había tenido que usar ningún truco o algo, eso era bueno. Asintió y así empezaría su primer día de trabajo.

Arthur parecía ser un buen empleado, al menos parecía estarse esforzando, estaba haciendo todo lo que le pedía sin queja alguna, aunque nunca se podía estar seguro, había algo llamativo en él, no sabía que era pero había una cosa que se le hacía extrañamente familiar en especial cuando se quedaba mirándolo fijamente, y notaba el tono de sus ojos, aunque luego desvanecía esa idea, quizas solo eran tonterías suyas.

Las horas habían pasado, había tenido una cita con una modelo la cual hizo horas extras con él en el estudio, claro que aunque el inglés los hubiera oído no dijo absolutamente nada al respecto, claro que eso no evitaba que luego este fuera algo esquivo al verlo.

Por su parte Arthur se sentía tranquilo, había conseguido lo que quería, un trabajo extra, además había ocultado su verdadera identidad, esa mañana no solo se había tenido que vendar y ponerse un tomboy, para poder ocultar sus pechos, si, Arthur no era un chico, sino una mujer exactamente era Britanny Kirkland, conocida como Brit, aunque portaba otro nombre uno que mantenia oculto al público, ella era la bailarina del The Paradise, sin saber que su ahora jefe, era un cliente y que ella había captado su atención.

Al principio dudo al saber el apellido del dueño, pero, luego recordó que era uno muy común, eso sí no pudo evitar notar el parecido con cierto cliente frecuente, quien visitaba su camerino, y le había ofrecido una gran cantidad de dinero por un especial, ella no solo le había echado de este sino que le lanzo su maleta llena de billetes en el rostro, ella era una mujer ambiciosa, pero jamás se iría a rebajar con alguien tan desagradable.

Alfred F. Jones estaba interesado en ella, todos los del club lo sabían, pero ella le rechazaba y lo humillaba como nadie jamás se hubiera atrevido. Ella lo detestaba, le parecía un chico egoísta, y de poco tacto, además de engreído a más no poder, por no decir que se beneficiaba por medio de su poder y dinero.

Su vida no era así, ella había elegido esa vida no solo por sus deudas sino porque también su madre estaba gravemente enferma, había sufrido un accidente hacia unos años quedando en un coma, y debía mantenerla conectada, había sido duro, además eso fue cuando tan solo tenía 16 años, y él único lugar que había conseguido que le daban una buena paga era el club, claro que el dueño Francis le había tenido un gran aprecio, era su consejero y guía él le ayudaba con algunas cosas, pero también no quería que la gente pensará mal de ellos o empezaran con especulaciones, así que decidió ayudarse a ella misma cuando obtuvo la mayoría de edad a pesar de los retos y obstáculos que debería enfrentar

Fue así como empezó con aquella vida, y ahora los gastos eran mayores ni siquiera pudo tomar una carrera que gustase, ya que no podía darse esos lujos, pero bueno no había arrepentimiento alguno, siempre fue una joven lista. Por esa razón había ocultado su apariencia a la de un hombre ya que de ese modo no llamaría la atención además de que podría fácilmente moverse sin que alguien la reconociera por si se cruzaba con algún cliente del bar, era un plan sin fallas.

Notaba el movimiento, habían muchas jóvenes atractivas que iban y venían por el lugar, y al parecer algunas no solo a fotografiarse, no podía evitar oír los sonidos que salían de aquel estudio, aunque ponía algo de música clásica para apaciguarlos de algún modo, evitando sentirse avergonzada por todo aquello, bueno su jefe tenía su vida privada, y no iba a decir nada no era raro eso en la gran manzana.

Las horas fueron pasando y finalmente llegaría la hora de salida.

-Señor ¿quiere que cierre el lugar? - cuestiono el inglés mirando al norteamericano quien recogía sus cosas, cuando finalmente había terminado de hacer todos los envíos y ocupado de la agenda para el día siguiente.

-Descuida Arthur, yo lo haré has hecho un buen trabajo, puedes volver mañana - menciono el americano - a las 7 te espero puntual-

-Thank, claro estaré aquí a tiempo, y gracias señor-

- ya dije que me digas Jasón me siento demasiado anciano así-

-Bueno está bien Jasón, hasta mañana- se despidió el inglés, para dirigirse al club.

El norteamericano, miraba la hora acabo de acomodar todo su equipo, y se dirigió a su apartamento, ya allí se preparó nuevamente esa noche volvería a verla, debía volver ahí.

Fue así como tomo su motocicleta, sin saber la verdad, y que la bailarina que había robado sus pensamientos había estado muy cerca suyo, de un modo que quizas pocos hubieran podido tenerla en todo ese tiempo.

Continuara….