Hola ^w^ ¡aquí Tarah nuevamente con un cap de esta historia!, ¬w¬ como muchos se abran dado cuenta en el primer cap, este fic será algo pervertido.

Y esta bien XD hare el nivel de Sonamy y Silvaze igual.

¡Gracias por sus reviews! :D en verdad, este fic ha tenido mas visitas en un dia que "Viajera del tiempo" en una semana n.n les agradezco mucho por interesarse.

Capitulo dos.

– ¡es genial, Silver! – exclamo la eriza rosa besando sus labios – eres el genio mas grande los genios.

Le había enseñado la foto del periódico y contado todo lo que le había venido a la mente con algo de pena, ya que pensaba que ella creería que le pasaban por la mente puras locuras "¡Diablos! ¿Como rayos se acercarían a la familia Speed Malcom?"

– Pensé que ibas a creer que estaba loco – le dijo con un notable sonrojo.

– Nah – sonrió y era verdad que su sonrisa deslumbraba a cualquiera – la boda será mañana – dijo con algo de decepción – no se si el tiempo alcance. Tenemos que hacer algo para acercarnos a ellos. Un juego, Sil. Yo seduzco al azul – tomo la foto del periódico y lo señalo, para después señalar a la gata lila a su lado – y tú a la gata. Es sencillo, las reglas serán no enamorarse. Una vez que todo este terminado nos marchamos de Station Square con la pandilla y el jefe no volverá a saber de nosotros.

Había perfeccionado el plan de Silver en solo minutos, parecía que la mente maestra de este enredo, de todo este juego seria ella.

– ¿que pasa si algo sale mal? – pregunto preocupado, las cosas que le pasaban por la cabeza era que quizás podrían descubrirlos, se lo llevarían a la estación de policías y tal vez a la cárcel, podrían terminar peor, podrían terminar muertos, pero de todos modos lo estarían en un mes.

Su simple idea no pasaba de ser solo eso, y ahora su novia quería ponerlo en práctica.

– Nada saldrá mal – le dio esa sonrisa que siempre le da esperanzas y que hacer creer a un moribundo que se ira al mejor lugar del mundo, aunque es obvio que nadie sabe que hay después de la muerte – Necesitaremos a los demás.

– ¿para que? – pregunto, a veces la que parecía el jefe de la pandilla era Amy, aunque si era así, detrás de Silver siempre estaba Amy susurrándole cosas al oído. Por eso había llegado al lugar en el que estaba ahora.

– Simplemente por protección – respondió. Entonces se levanto y fue por su celular. Marco el número de su muy querida amiga en la que confiaba y mucho. Después de tres toques que parecían infinitos la murciélago blanca respondió un poco refunfuñada.

– ¿no puedes esperar hasta mas tarde? Estoy tratando de reproducirme – le dijo a través de la línea con una extraña mezcla de picardía y enojo.

Las palabras de Rouge no sorprendieron a Amy, quien solo sonrió ladinamente y alzo una ceja insinuante, aunque estaba claro que Rouge no podía verla.

– ¿con quien? ¿Con Shadow? ¿U otra vez le estas traicionando con Knuckles? – en sus preguntas había un ligero aire de burla y diversión, le encantaba molestarla con eso. Los líos amorosos de su amiga le parecían bastante entretenidos.

– ¡cállate, Amy! – exclamo exasperada.

– ¡Te he pillado! – vitoreo, mientras escuchaba sonidos ahogados de fondo, como si algo estuviera pasando mas allá de su pervertida imaginación – ¿ya cuantas veces esta semana?

– ¡cállate, Amy! – repitió con mas fuerza.

– ¿dos? No, no, no… seguro que más – se burlo y soltó sonoras carcajadas que exasperaban más a su amiga murciélago – creo que esta vez será definitivo… Rouge, peleas mucho con Knuckles, no se como… hola, hola – se dio cuenta de que le había colgado, sorprendida miro el celular en su mano ¿en serio le había colgado la llamada? Pero a Amy Rose nadie le corta, de todos modos se sintió satisfecha por haberla incomodado, y si estaba con Knuckles, entonces lo mejor seria llamar a Shadow.

– Hola – respondió el erizo negro con su aparente fría y sexy voz que hacia a muchas suspirar y perdieran la moral con solo oírla, se podía llegar a sentir deseo y ser pecadora solo con pensar en responderle – ¿sucede algo, Rose?

– Shadow, dale la orden a todos de que regresen a Station Square. Necesitamos protección.

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Vítores y trompetas sonaron por toda la catedral como si se hubieran casado los reyes de algún prospero reino y todos los habitantes se encontraban llenos de jubilo. Pues, era algo parecido, porque la familia Speed Malcom, al ser Sonic el hijo mayor seria el principal heredero y accionista de las constructoras Speed y su esposa Blaze, única y gran heredera de la fortuna y las empresas inmobiliarias Malcom. Sin duda serian los más ricos de Station Square.

Pero el problema siempre seguiría presente... no había amor, no había confianza.

Blaze se lamentaba una y otra vez ese "si acepto", su cara se mostraba seria a algo que debería ser feliz, importante, en su vida.

Por su lado, el joven Speed tenía una sonrisa jovial, con el suficiente carisma que lo caracterizaba como para alimentar a un pelotón. Pero el tampoco era feliz, solo sabia ocultar un poco mas sus verdaderas emociones, y enmascarar su rostro con la mas deliciosa de las sonrisas.

Había mas gente que los mil invitados de la señora Malcom, pues porque en este tipo de eventos nunca faltaba alguien que venia sin invitación.

Los periodistas aprovecharon que los novios salieron de la catedral envueltos entre lluvias de arroz, para preguntarle como se sentían y que pensaban. Todas las revistas y periódicos querían tener la primicia de la gran boda celebrada y que también seria transmitida a todo Mobius.

Pues, estaba claro que eran gente importante.

Estaban tan ensimismados en tener algo de todo eso, como lo hacen los buitres y demás animales carroñeros, que no notaban el lenguaje corporal de ambos recién casados, pues al salir de la iglesia, ellos aun seguían siendo unos desconocidos que ni siquiera se tomaron de las manos para fingir frente a las cámaras.

Cuando la prensa se bajo un poco y el mar de periodistas los había dejado en paz, se quedaron fuera de la catedral esperando que la gran limusina que los llevaría a la fiesta de bodas en la mansión Malcom viniera por ellos.

– pero ¿¡Donde diablos esta la limusina!? – grito enojada la madre de Blaze mientras posicionaba los brazos en su cadera y miraba a su alrededor para tratar de tener mayor visibilidad del ambiente. Estaba enojada por muchas razones, la primera: la llegada de Blaze con ese vestido que seguro fue idea de las vulgares amigas de su hija que no podían ser llamadas señoritas de la alta sociedad, para mayor ahora tenia lazos con ellas, por una ser la hermana de su yerno y la otra la esposa del hermano; segundo: el retraso de Sonic, que gracias a Chaos había aparecido o si no seria la mas grande vergüenza de la familia Malcom, su tan limpio nombre; tercero: la limusina, que la hermana de Sonic había dicho que conseguiría y ni eso pudo hacer bien, en verdad las cosas tenían que hacerlas uno mismo si querías que salieran bien.

Por su lado los demás se encontraban conversando plácidamente, aun había mucha gente que miraba y se acercaba a Blaze, porque se encontraba muy hermosa con ese vestido. Muchas le preguntaban donde lo había comprado o quien era el diseñador, cosas que hacían que sus amigas se sintieran mas complacidas con el resultado.

– ¿puedes dar una vuelta? – le pregunto una chica de estatura media y mirada risueña, por lo que Blaze, a pesar de estar fastidiada no pudo negarse.

Cuando giro parecía que las estrellas lo hacían con ella, su vestido en verdad era seda pura y brillante, como decorado con diamantes. Verdaderamente hermoso, verdaderamente perfecto, o eso creía. Lo que no noto fue que se encontraba muy cerca de un pequeño escalón, por culpa de su tacón alto -sin mencionar que no era muy buena usándolos- se cayó... pero antes de tocar el suelo, unos fuertes brazos la tomaron contra un pecho musculoso y marcado.

Un desconocido que llevaba mucho tiempo mirándola la había salvado de lo que seria una dura caída. Completamente con las mejillas pintadas de escarlata miro a esa persona que la sostenía a los ojos, tan dorados como los suyos mismo, se perdió en la intensidad de su mirada, era como si hubiera mas de un mundo solo ahí, un sitio lejano en el que le gustara perderse de la realidad y quizás eso era lo que estaba haciendo, se encontraba perdida en eso ojos ambarinos.

– ¿Estas bien? – su voz amable y jovial la saco de sus cavilaciones. El mundo se detuvo en ese instante, ninguno de los dos se movían, ninguno de los dos se separaban.

– Si – ella asintió.

– ¡Blaze! – Gritaron sus amigas al unísono – ¿te encuentras bien?

Ella respondió de igual manera y ayudada por Sonia y Tarah se puso de pie, separándose de ese erizo plateado que la había cautivado.

Miro sus ojos de nuevo, pero ella solo se volteo a ver a otro lado y a hablar con la gente de su clase, como le decía su madre.

– Gracias – le dijo la eriza castaña al erizo plateado, hablando por la gata lila.

Blaze no podía creer porque su corazón latía tan apresuradamente, la caída ¿quizás? O tal vez ¿la adrenalina del momento? Pero no podía ser que se había enamorado de un par de orbes doradas que solo había visto en sus mas hermosos sueños, quizás si se había enamorado, su corazón buscaba a alguien a quien amar por pasar por algo tan malo como lo es una boba arreglada, quizás, solo quizás pensaba que su mundo podría ser diferente.

– Bien hecho, Silver – le dijo la eriza rosa al erizo plateado, pero con un poco de reproche en su voz. El erizo sonrió.

– Por lo menos hice mi acercamiento – le dijo y le guiño un ojo – ¿que puedes decir tu? No te aceraste a Sonic Speed en ningún momento, mi querida reina de seducción.

La eriza rosa dejo caer sus brazos que minutos antes se encontraban tensos y cruzados sobre su pecho, inflo sus mejillas con exasperación y fulmino con la mirada a un divertido erizo que se burlaba de ella.

– me parece alguien irritante y adulador, cree que el mundo gira alrededor suyo – se excuso mientras se le sonrojaban las mejillas porque a pesar de todo lo que había dicho era verdad, ella también pensaba que era alguien muy guapo y con mucho carisma – estoy empezando a pensar que me será mas difícil de lo que creí.

Silver soltó una sonora carcajada.

– Silver uno, Amy cero – sonrió, eso hizo que la eriza lo fulminara mas, si se podía – vamos, Amy... eres hermosa, todo se te es fácil así.

La eriza rosa sonrió complacida, era muy segura de si misma y de su belleza.

– Sabes las reglas – le aclaro a su novio – enamórala, pero no te enamores.

– Lo mismo te digo... – en sus palabras había un aire de diversión, pero noto en la seriedad de su novia lo tan a pecho que se estaba tomando la situación – vamos, sabes que te amo solo a ti.

Y era cierto, Silver Roth amaba a Amy Rose, la amaba por muchas razones, pero a veces parecía que no era correspondido, ya que a pesar de que Amy lo quería y lo idolatraba, ella nunca decía te amo, después de haber sufrido mucho por culpa de esa palabra llamada amor. Ella no decía te amo, ella no amaba, Silver lo sabia y sin embargo quería mas.

– ¿en verdad? – pregunto con magnanimidad, dándole una sonrisa ladina.

– Me huele a celos y dudas – le acaricio la mejilla, lo que hizo que ella sonriera.

– ella es muy hermosa.

– tú también lo eres.

Silver, con sus encantos y su ternura era capaz de convencer a cualquiera, por eso sabia que no le seria difícil enamorar a la señorita… perdón, señora Blaze Malcom de Speed. Porque a pesar de todo lo que le había pasado en la vida, esa parte de su personalidad siempre permanecía viva, eso era lo que lo diferenciaba mayormente de todos los demás pandilleros y de su mismísima novia, quien decidió cambiar para volverse inmune a las tretas y redes del corazón. Pero, no se puede huir de algo que esta dentro de ti.

El creía que con ese acercamiento ya era suficiente por hoy, a demás fue mas rápido de lo que pensaba, eso era porque Chaos y el universo estaban conspirando para ayudarlo, y justamente el estaba cerca para salvar a la chica de su caída.

Llego la limusina, muy bien decorada y ambos novios se despidieron para irse y llegar a la mansión Malcom donde seria llevada a cabo la fiesta, pero antes de subir por la cortes mano de su esposo, ella miro hacia atrás, buscando a los iris doradas que la estaban mirando. Lo encontró, y un leve sonrojo con una sonrisa fueron los reyes de su expresión, Silver le devolvió dulcemente la sonrisa justo antes de que su delicada figura ya no fuera visible al perderse dentro del lujoso auto.

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Manteles de color vino y champan, flores rojas y blancas, luces y música… ¡la fiesta del año!

Todo lo que se tenia en la mansión Malcom era lo bueno y de mejor calidad. Habían gastado mucho dinero en eso, pero alguien tan arrogante como lo era la señora Malcom no estaba dispuesta a soportar que su hija se casara en bajas condiciones, no, todo lo mejor seria para ella.

Los novios una vez más se tomaron fotos y luego se separaron con sus respectivas amistades, Blaze con su cuñada Sonia y su amiga Tarah, eran las personas con las que mejor se llevaba, las demás le parecían un poco ocultas detrás de esa mascaras de maquilla y disfraces de seda decorados con joyas, muy falsas.

La razón verdadera de porque le caían bien las dos erizas era porque había crecido jugando con ellas, eran sus amigas de la infancia.

Sonia se había separado de ellas, dejando a Tarah con Blaze un momento solas. A lo que la gata aprovecho para preguntarle, o mejor dicho, para hacerle una propuesta indecente a su castaña amiga.

– ¿no quieres tomar mi lugar esta noche? – pregunto de repente, tomando por sorpresa a la eriza castaña quien la miro desconcertada, pero con diversión en su sonrisa.

– Estas preocupada por tu noche de bodas – le respondió, aunque no era una pregunta, la joven Blaze respondió afirmativamente mientras sus mejillas eran llenadas de un color escarlata. La eriza soltó una carcajada – ¡oh vamos, Blaze! No será tan difícil.

– eso lo dices porque cuando te casaste tu no eras virgen – La eriza de ojos avellana frunció los labios y pestañeo para dar una apariencia de falsa inocencia – ¿fue tu manera de rebeldía?

– ¿Qué? – Pregunto un poco confundida, había perdido la secuencia de las palabras – ¿mi virginidad? Si, hice lo que quise. Pero luego me case con Manic, ya no vale si peque con él.

– Tu y tu lascivia – se burlo.

– Veras que disfrutaras – ataco y le guiño el ojo – Sonic es igual en la cama que su hermano Manic.

La respuesta la tomo por sorpresa, haciendo que tosiera y escupiera el champan porque se ahogaba. Su amiga empezó a caminar con la cabeza en alto para alejarse de ella, mientras Blaze observaba perpleja como se marchaba.

– ¿entonces tu…? – pregunto, pero no había nadie que le respondiera. Negó con la cabeza para alejar de su mente los pensamientos que le empezaban a llegar de lo que la eriza castaña había insinuado… no podía ser cierto, le tomo el pelo de nuevo.

– toda esa confianza que demuestra es porque ella también era virgen y tuvo miedo cuando la perdió – la voz la sobresalto haciendo que llevara la mano a su pecho, sobre su corazón que empezaba a latir rápidamente por el susto que le había dado esa persona. A su lado, se encontraba su cuñada Sonia sonriendo y tomando un sorbo de su copa de champan – todas tenemos miedo la primera vez.

Blaze se sonrojo nuevamente.

– ¿¡y tú que sabes!? – pregunto la gata lila a la defensiva.

– soy experimentada – le guiño un ojo, por lo que la mandíbula de Blaze se abrió ligeramente, en verdad que las amigas que se gastaba iban mas allá de la educación que le habían dado y el comportamiento como señorita que había dominado su vida, al parecer la única que no se atrevía a vivir la vida loca era ella – Blaze, Blaze, Blaze… tienes que dejar el momento en manos del destino, dejar que todo fluya, dejar que todo se abra.

El cuerpo de Blaze se tenso al escuchar todo eso abandonar los labios de la señorita Sonia Speed The Hedgehog.

– ¡Sonia! – la regaño. Pero la eriza fucsia solo seguía riendo tan fuertemente que parecía que el alcohol ya había hecho sus efectos en su cabeza, y provoco que varias personas alrededor voltearan a mirarlas.

– ¡pero es verdad! Pregúntale a Tarah – silbo, llamando la atención de su cuñada que se encontraba acaramelada entre los brazos de su esposo – ¿¡Verdad, Tarah!?

La eriza castaña alzo su mano y grito fuertemente sin importar quien escuchara:

– ¡Que se abra! – cosa que hizo pensar a Blaze que tanto habían hablado esas dos, o que tan fuerte hablaban para que ella, estando tan lejos, escuchara. Manic rio estrepitosamente.

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A ella no le gustaba ir sin una invitación a una boda, no le gustaba meterse en ese tipo de cosas, en verdad, las bodas le parecían demasiado tediosas e innecesarias, ella no pasaría por algo así, no después de sufrir tanto por la palabra matrimonio.

Habían llegado de vuelta a la casita en la que vivían, ese cuartucho sucio. Aun no se le olvidaba que necesitaba trabajo.

– ¡eres una perdida de tiempo, Amy! – se rio por decima vez. La chica hacia pucheros que la dejaban ver infantil, pero era casi imposible verse así cuando te encontrabas desnudándote y arrojando la ropa en la cara de tu novio.

– ¡ah si! – Casi grito – pues quiero ver como haces tu próximo movimiento, Romeo – uso un poco se sarcasmo al llamarlo "Romeo", porque ella sabia como era Silver en eso del romance, un poco tímido y cohibido.

– Bien – se encogió de hombros, todavía con una sonrisa en su rostro – el marcador va, Silver: uno; Amy: cero.

Porque claro, a pesar de todo eso, de su aparente timidez, había logrado más que Amy quien no se acerco a su objetivo. Nadie le quitaría el éxito que sintió con eso, le había ganado ¡a la mismísima reina de seducción!

– ¡bien! esperare ver el as que tienes bajo de la manga.

El verdadero juego comenzara ahora ¬w¬

¡Me encanta, me encanta, me encanta! ¡Creo que casi hago el amor con las palabras! Me siento eufórica cada vez que escribo esto *w*

¿Quieren que sigan las perversiones de Tarah? XD

Ahora quiero que me digan ¿el trabajo de esta humilde y poco experimentada autora se merece algún review?