Hola, u.u lo se, he fallado y tarde mas de lo que debería, sobretodo porque le prometí a Ely The Hedgehog que publicaría rápido, pero tuve problemas y no pude publicar. Bueno, pero de todos modos estoy aquí, no voy a abandonar.
Advertencia: puede contener malas palabras. No me haré responsable de quien lo lea xD (ni que fuera tan grave).
xD Lean, queridos y espero que les guste.
Una cosa mas, este cap se lo dedico a Ely :* gracias por darle una oportunidad a mis historias.
Capitulo cuatro.
Comienza a arder.
Blaze caminaba por las calles centrales de Station Square, con un libro en sus manos que era la mayor distracción, la mejor puerta para escapar de la realidad. A la gata lila le encantaba pasear por las calles, caminar y dar unas vueltas era relajante, no como sus otros amigos, quienes le encantaban la alta velocidad e iban a todos los lugares en sus coches caros, no, ella no era así, un paseo lento también era agradable, detenerse a admirar todo lo que la rodea, ver que el mundo no esta tan mal como piensan.
Bajo el libro para ver por donde iba, era impresionante toda la distancia que recorrías sin darte cuenta solo por tener una buena distracción. Suspiro pesadamente mientras observaba que al doblar la siguiente cuadra estaría entrando al barrio de los ricos, la vida a la cual pertenecía.
Pero entonces… no dobló, siguió avanzando por esa calle como la primera vez que ella y sus amigos habían querido conocer el mundo. Sonrió ante el recuerdo, pues ella tenía seis años y parecía que había sido hace mucho tiempo, solo ellos cinco: Sonia, Manic, Tarah, Sonic y ella.
"Sigamos" ordenaba Sonic como todo un líder, el mayor de todos y por lo tanto el responsable. Comieron helados, subieron a juegos mecánicos, se divirtieron como nunca, pero tuvieron que pagar un precio en un internado por cinco años en Crystal City. Todo lo superaban como amigos.
Ya nada es igual…
Sin que lo notase, por encontrarse sumergida en el mundo de sus pensamientos, un pañuelo delicado como la seda y con un exquisito olor a lavanda se le callo de su bolsa. Había vientos fuertes, que se lo llevo volando un par de metros detrás de ella, en donde unas manos lo atraparon antes de que tocara el mugriento suelo…
– ¡señorita! – Grito el chico – ¡señorita Blaze!
Ella al escuchar su nombre volteo para ver quien la llamaba, en seguida pudo distinguir al erizo plateado de la iglesia que había evitado que ella cayera en el duro suelo. Sus ojos dorados conectaron con los de ella, eran tan iguales que no podía pensar que quizás este chico no pertenencia a su clase. Su madre siempre le decía que habían dos mundos en uno, el que ellos frecuentaban y el de los otros, las personas que no podían vivir como ellos, que eran seres diferentes, su madre siempre se lo decía, y sin embargo, ella veía en los ojos de ese erizo lo mismo que veía en los de ella.
El erizo que la ayudo… ¿coincidencia? No… pues Silver la había seguido de lejos todo el camino sin que ella se diera cuenta…
Flash Back:
Había sido una larga semana, ni el plateado ni la rosa habían hecho nada, pues eran de mundos diferentes y lo sabían, acercarse a ellos de manera casual era más difícil de lo que parecía a simple vista.
Ambos estaban pensado que quizás era una mala idea, pues tenían poco tiempo para conseguir por lo menos una de esas extrañas esmeraldas que poseían ambas familias, el tiempo se les acababa pronto y ellos a duras penas sabían que era lo que pasaría al final del mes si no entregaban el dinero: terminarían muertos.
¿Tres semanas más serian suficientes para lograr sus objetivos? No lo sabían, pero lo intentarían.
– he averiguado a donde va la gata y que hace la mayor parte del tiempo – comento Silver – es sencillo siendo que es hija de una familia importante y rica.
– y yo tengo que ir a la casa de los Speed Malcom, pues andan en busca de servidumbre – dijo la eriza rosa. No había pasado ni un minuto para que luego las carcajadas de su novio llamaran su atención, lo miro arqueando una ceja – ¿de que te ríes? – pregunto indignada.
– De ti – respondió burlón e hizo que Amy inflara sus mejillas con exasperación y estas enrojecieran – odias hacer quehaceres y entraras de sirvienta en una casa.
– ¡Oye! Tampoco me agrada la idea, pero es la mejor manera de acercarme al "Señor" – usando sarcasmo enfatizado en la última palabra – puedo ganar dinero mientras trabaje y me será mas sencillo saber si tienen las esmeraldas en la casa o en otro lugar.
– puede notar algo en los ojos de la señorita – comento minutos después, recordó ese color dorado, casi como la miel, con un ligero color gris alrededor del iris y una girasol en su interior cuyo centro eran sus pupilas, y el brillo de la vida que era opaco – vi un poco de melancolía y tristeza.
La rosa bufó y rio mientras se ponía de pie y buscaba su ropa para cubrir su cuerpo desnudo.
– todos tenemos melancolía y tristeza, solo que para unos es mas notable que para otros – entonces en ese momento recordó su dolor, el único que lo conocía era Silver y no estaba dispuesta a que nadie mas se enterara de ello – bueno, tengo que irme – comento cuando estuvo lista – te llamare si sucede algo – lo beso como despedida y se marcho.
Silver se arreglo para salir. En unos momentos de haber dado un par de vueltas en su motocicleta, había encontrado a la señorita Blaze salir de una pequeña e humilde escuela, para ser una persona adinerada que había nacido en cuna de oro no era nada ávida, hacia las cosas por humildad y gentileza. Con esa reflexión se sintió un poco mal y enojado consigo mismo al hacer ese plan con su novia para robar a la familia de la felina. Pero como diría Amy: Tenían mucho dinero, seguro que podrían compartir un poco.
Tenia que recordar que su propia vida estaba en juego, pero aceptaba que robar esas esmeraldas seria un completo desafió. La miro una vez mas, era tan hermosa bajo el sol. Llevaba puesto un vestido de color rosa pastel hasta la rodilla, que dejaba ver su cuerpo pequeño y poco proporcionado, pero mas allá de esa apariencia, había algo que le llamaba la atención de sobremanera. Su rostro siempre neutro quizá nunca daba una sonrisa, pero él quería descubrir el como hacerla reír.
"¿que están pensando, Silver? Acuérdate que es solo un juguete" se decía en su mente.
La siguió de cerca todo el camino, hasta que pensó que la perdería al llegar a la cuadra en donde se encontraban las mansiones de las familias adineradas, mas sin embargo ella no se detuvo y se fue, oscilo un momento y siguió avanzando por la calle...
Fin del Flash Back.
Miro intrigada para que la llamaba ese chico, entonces él le ofreció su pañuelo de seda blanca y le dijo:
– se le ha caído, solo quería devolvérselo.
El chico sonrojo y Blaze también cuando sus manos se rozaron al ella recibir el pañuelo, ambos se alejaron de ese toque electrizante, dejaron caer el pañuelo al suelo, donde Silver lo levanto y volvió a ofrecérselo.
– Gracias – le dijo ella.
– no hay de que. Estoy aquí para ayudar en lo que sea. Nunca se sabe si se puede perder algo que adora.
– No me refiero al pañuelo… - ambos se quedaron en un incomodo silencio por un eterno minuto, sin moverse pero ver el mundo moverse a su alrededor – estuviste en mi boda y evitaste que cayera… no te di las gracias. Es una mala educación de mi parte.
– tampoco es que me den las gracias muy seguido – Blaze sonrió al ver su sonrisa despreocupada, tan contagiosa y llena de vida, como si fuera la persona mas feliz del mundo solo por ser el mismo, Blaze anhelaba poder sonreír de esa manera y estando encerrada en su anhelo, no noto que ya lo hacia. Cuando él rompió el silencio ella fue consciente de los minutos que habían durado solo sonriéndose uno al otro, un silencio ameno, cálido, confortable, lleno de una sensación hogareña, no sabia que podían existir ese tipo de silencios, estarse callada y sentirse... bien – ¿Quieres que te acompañe a dar un paseo? – pregunto el chico, y él era tan... jovial, que ella asintió sin darse cuenta de que lo hacia.
Caminaron entre brisas frescas y tardes que se aproximan, las conversaciones se le daban tan fáciles que ni siquiera necesitaban pensar en un tema, la caminata se les fue en sonrisas y charles amenas de cosas estúpidas y sin importancia.
– Es algo tonto – dijo la lila – pero he hablado con usted como si le conociera de toda la vida y aun no se su nombre. Me parece injusto puesto que usted sabe el mío.
Él sonrió, una sonrisa que se extendía por todo su rostro, iluminando sus rasgos, pero ni él mismo sabia si era una sonrisa verdadera, estaba tan ensimismado en el momento que ya no podía discernir que era mentira y que era verdad.
– Silver – respondió simplemente – Silver Roth the Hedgehog. Y ya no me hables de usted, me haces sentir mayor...
– Silver – repitió ella con una sonrisa, soltó una carcajada por lo que acaba de decir al finalizar su frase – esta bien, ya no lo haré. Es un placer conocerte...
El plateado le beso la mano como todo un caballero de alta sociedad, y en ese mismo momento sonó su celular... se excuso con la señorita y atendió la llamada, la voz de la rosa de su novia replico del otro lado de la línea.
– ¿como vas? – pregunto directamente al grano, sin saludos ni nada, pues eso ya era demasiada formalidad para ellos.
– acabas de interrumpirme – por el silencio repentino y duradero de la rosa, supo que quizás en ese momento su rostro se enrojecía y se volvía sulfuroso, como un volcán a punto de erupción, porque ella realmente era celosa – ¿y tu?
– me quedare en la casa, pero aun no los he visto, son mas difíciles de ver que Lucero... - su voz se fue apagando con un suspiro que abandono sus labios – Silver, esto es hermoso, no sabes todo lo que hay en esta casa, no entiendo por que se dan tantos lujos...
– Am... Tengo que irme – le corto antes de que pudiera objetar alguna queja, aunque sabia que recibiría una reprimenda cuando volviera a verla, Amy odiaba que le cortaran las llamadas.
– ¿alguna novia? – pregunto Blaze con un tono de picardía que intentaba imitar de sus dos amigas, pero ser coqueta, picara y lasciva no era lo suyo, no le quedaba bien ese tipo de cosas.
– ella es una muy buena amiga – respondió con sus ojos perdidos en el horizonte, porque Amy era todo eso y mucho mas – ¿te gusta leer mucho? – pregunto en un intento por cambiar de tema y olvidarse de Amy.
– Si – respondió ella con sublimidad, noto que había dado en el punto – absolutamente todo. Me encantan las culturas variopintas y tiendo a darle una oportunidad a todo – ¿y a mi?, se pregunto Silver, ¿me darás una oportunidad?, sin embargo no lo dijo. Ella continuo – en especial las novelas de crímenes...
Ironía... total ironía... le gustaba el crimen y quizás ella se convertiría en protagonista de una de esas historias.
– ¿que es lo que mas te gusta?
– La adrenalina… – respondió casi instantáneamente, como si estuviera respondiendo bajo hipnosis, apenas conocía a ese chico y ya le decía cosas que solo sus amigas conocían, pero había algo en el que la incitaba a confiar.
Él la invito a dar una vuelta en una motocicleta, pero ella como toda chica educada y precavida se negó, porque en verdad no lo conocía, sin importar lo ameno y jovial que podría llegar a ser, ella aun no confiaba como para cumplir un sueño a su lado, como para confiar mas allá... así que solo se despidió y regreso sobre sus pasos.
Oyó unos ruidos, por lo cual sus orejas crispadas la obligaron a prestar atención y ver nuevamente al lugar en donde se encontraba con el chico plateado. Otros zoomorfos se acercaron a él, estos venían vestidos con ropajes negros y jeans gastados, mucha ropa barata y extravagante, eran pandilleros, bien lo supo.
Entonces noto que Silver muy bien podía encajar con ellos, con su vestimenta callejera y pobre. Sus sentidos de alarmas se encendieron, su cabeza gritaba que debía alejarse y no volver a verlo más nunca ahora que podía, más sin embargo algo cercano al corazón le susurraba al oído que la emoción que esperaba estaba llegando a su vida. Sus ojos dorados penetraron en los de ella, y vio en ellos al erizo de la catedral sostenerla firmemente como columna que nunca la dejaría caer.
¿Por que sentía esas cosas por alguien que acaba de conocer? ¿Por que? Quizá se estaba enamorando porque su corazón necesitaba algún refugio.
Volteo y siguió caminando, no podías quemarte con tu propio fuego, ¿verdad?
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Su rostro sulfuroso se ocultaba detrás de la mata de pelo fucsia que le caía en la cara, si, estaba enojada. La señorita Sonia entro en la casa de la gata lila casi llevándose todo a su paso, así se ponía cuando perdía los estribos, y los perdía constantemente así que ya estaban acostumbradas.
– ¡no puedo creer porque esa estúpida se pone así conmigo! – exclamo, la taza de te le temblaba en las manos – ¿¡que le he hecho yo a esa puta para que me quiera echar los muertos a mi!? – pregunto con sorna, a veces no se sabia la cantidad de palabras hermosas que abandonaban su garganta.
– es envida – respondió la castaña con una sonrisa – Romina jamás será exitosa, ni carismática, ni hermosa. Solo es una puta bragas sueltas.
– le interesa tu vida, porque la de ella no tiene emoción, hermanita – dijo Manic detrás de ellas, ni siquiera sabían cuando había llegado – es de esas personas que critican porque su vida tiene que girar entorno a la de alguien. No son nadie.
– desde que me conoce solo ha querido destruirme.
– No le des el gusto – replico Blaze – en el mundo te puedes encontrar con personas que siempre te apoyaran, pero también están esas que solo trataran de verte caer – recito como si aun tuviera ese libro en sus manos.
– cuidado con las alimañas, que te enredan en sus telarañas...
Sonia soltó carcajadas, pues recordaba muy bien esa canción, una canción de hipócritas, de rosas blancas con espinas, de personas que son como esponjas, de cálidos abrazos de personas frías... una canción oscura pero cierta y hermosa, con mas de la realidad de lo que cualquiera pensaría.
Le encantaban esos momentos junto a los amigos, los momentos que solían tener desde niños, cuando alguien era tu enemigo, se convertía en enemigo de todos y juntos trataban de hundirlo, si, eran malos, muy malos, pero que se podía hacer.
– ¿y Sonic? - pregunto extrañada la eriza fucsia al notar que no se encontraba su hermano.
– no lo se – respondió Blaze sorbiendo su te – ha estado... distante.
– Distante ha estado siempre – esa mirada, Blaze sabia lo que vendría después de esa mirada de la eriza castaña, la conocía lo suficiente – ¿lo has tenido mucho tiempo despierto? – pregunto pícaramente y ladeo la cabeza mientras fruncía sonrisa en un intento de ocultar su mueca de diversión.
Blaze ni se inmuto, quizá si podría llegar a acostumbrase a eso.
– No – respondió ella secamente pero con una sonrisa. Tarah arqueo una ceja, pero se convenció de que la felina era dura.
– te corto, ¿no? – le dijo el erizo verde mientras se burlaba de ella, una vez mas, le cortaban su momento de burlas y perversiones.
– Como sea – respondió – quiero mas te y de esos pastelillos espolvoreados con azúcar de los que hace Nany. Vuelvo en un minuto.
Ella se perdió detrás de las puertas seguida de Manic. Sonia le sonrió a su compañera.
– ¿no crees que ella esta...? - trato de preguntar.
– No – respondió segura – mírale bien las caderas y la cintura, sigue siendo muy estrecha.
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La castaña había oído la conversación entre sus amigas, y no le gusto ¿encinta? ¿Ella? ¡Oh, Chaos! Por mas probable que fuera no era así. No sabía como ponerse con ese tema, si alegre, triste o enojada, por lo que en su mente crecía un mar de confusión que la exasperaba. Al llegar a la cocina llamando a Nany ya estaba enojada.
– ¡Nany! – grito, pero la coneja no se encontraba, en vez de su nana encontró a una chica de pelo rosa chicle que acomodaba unas cosas en las repisas de la alacena.
– ¿¡quien es Nany!? – pregunto sin mirarla.
– ¡Vainilla The Rabbit! la ama de llaves...
– ¡no esta! – exclamo con un poco de frustración, pues a la rosa no le gustaba lo que estaba haciendo, acomodar, bah, eso no era lo de ella. Y para terminar de completar llegaba una mandamas a molestar.
La castaña la fulmino con la mirada, nadie se atrevía a hablarle así, esa chica acaso no sabia quien era, llego a la conclusión de que era una total ignorante al dirigirse en ese tono con las personas que no debía, y aunque ella no era la dueña de esa casa, era la cuñada y amiga de los señores.
– ¿¡quien te crees que eres, zarrapastrosa!? – ataco de nuevo, levando sus manos a la cintura y fulminando con la mirada a la chica que volteo a mirarla, sus ojos verde esmeralda penetraron en los avellanas y se llevo a cabo una batalla de voluntades.
Se dio cuenta de que era una eriza igual a ella.
– ¡simplemente he dicho que no esta! – se dio cuenta de que estaba subiendo la voz, pero no importaba quien era esta, ella había comenzado los gritos...
– a mi nadie me grita – dijo con algo de calma que había logrado al respirar profundamente y cerrar los ojos por un minuto, pues no era de las que perdía los estribos tan fácilmente, su inteligencia la hacia alguien racionar, que piensa antes de actuar, pero como estaba confundida y malhumorada era fácil exasperarla, por lo cual algunas veces mandaba todo a la mierda...
– Pues ya nació quien lo haga – dijo con reto y bajando la voz, porque no quería llamar la atención si quería quedarse. Su amenaza llego a los oídos de la castaña haciéndola enrojecer de ira.
– ¡te acabas de sumar a mi lista de enemigos! – la fulmino con la mirada, si las miradas matasen, ambas erizas ya estarían muertas – y créeme que no es bueno estar en ella...
– Lo siento – dijo Manic interrumpiéndola, el siempre había sido bondadoso con los sirvientes, sin importar quien fuera – ésta loca me pertenece. Discúlpala, es muy bipolar y se pone de malas a veces...
La rosa asintió sin saber que decir, ambas erizas se miraron con recelo, como si supieran que ese era el comienzo de una bella enemistad. Manic tomo a la eriza marrón como un saco de papas y se la llevo en hombros mientras esta protestaba y le daba golpes para que la bajara. Amy observo la grotesca escena, esa gente estaba loca. Sonrió para sus adentros.
– Vamos, Tarah – le dijo mientras se la llevaban – hay que irnos a...
La voz del erizo verde se perdió y se camuflaba junto a los gemidos de resignación que abandonaban los labios de aquella explosiva castaña. Quizá su estadía tendría más emoción de lo que esperaba. Tarah ¡que nombre! ¿De donde lo había sacado? ¿De alguna marca Chunania? Dejo de pensar en eso y se concentro.
(N/A: Chunania, de Chunan, en el juego Sonic Unleashed o Sonic Lost Word es un país con personas de características asiáticas y esta basado en China)
Termino de hacer sus quehaceres de la tarde y se retiro a su habitación. Era un estrecho lugar con dos literas y un espejo en el que se miro. Era hermosa, eso lo tenia muy presente, a pesar de que el uniforme no acentuaba sus cualidades femeninas aun era notable su voluptuoso pecho.
Aun no sabia que hacer para que Sonic callera en sus encantos, tenía pensado analizarlo primero para luego hacer un movimiento que lo dejara cautivado, para que luego de que se enrede entre sus piernas, mas nunca pueda ser libre. Ella era la reina de seducción, no tenia que esforzarse mucho para lograr un cometido, ella misma había ayudado en varias trabajos del jefe con aquellos a quienes extorsionaba de maneras poco honrables para hacerlos caer en cuentas y en vicios, hasta que esos solo eran desperdicios de personas que fueron y solo le quedaban deudas por pagar, así funcionaba su mundo. Usaba su cuerpo y su belleza. Movió de un lado a otro la cabeza tratando de olvidar y enterrar esa etapa de su vida, no era así desde que estaba con Silver. El si era bueno, aun no podía comprender porque e estaba con ella, que no lo merecía, por eso estaba dispuesta a dar por el mucho mas que su vida y su sacrificio, por eso tenia que mantenerlo con vida. Pensó en Sonic, el que había tenido todo en la vida, tenia fama de mujeriego, aunque solo eran rumores tendría que aprovecharse de todo lo que pudiera conseguir, por lo que noto anoche el la devoraba con la mirada, la había observado durante un largo momento y sin pestañear, sonrió satisfecha. "La esmeralda" se dijo, tendría que conseguir solo una y su deuda seria saldada. Por salvar a Silver llegaría a donde seria necesario.
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La pequeña Cream caminaba con su amigo Cheese en brazos, metió su mano en el bolsillo solo para ver un par de rings que no valdrían mucho, pero pensó que quizás seria suficiente. De lejos pudo notar su pelaje amarillo brillar con el sol dorado de la tarde, la luz mas especial del día. Sonrió y grito su nombre, el joven zorro de doce años la miro, la pequeña de tan solo diez. Le devolvió la sonrisa.
– ¿Como estas, Tails? – le pregunto amable y cortésmente la conejita, ambos se saludaron amenamente y su fueron a seguir jugando con las hojas otoñales del parque. Con el cansancio de carreras al jugar "atrápame" ambos se fueron a la heladería mas cerna, donde la niña quiso comprar un helado para su mejor amigo, sin embargo él se ofreció a pagar por ella, pues como hijo de una familia adinera y todo un caballero era su deber y también quería hacerlo, quería mucho a esa niña.
Se sentaron al frente en la acera sucia sin importar, pues ellos ya se encontraban lo suficientemente sucios de tanto jugar con hojas. Contaban los carros pasar.
– ¡uno rojo! – exclamaba la niña con emoción.
– Ahí va uno azul – secundaba él. El juego era sencillo, trataba de escoger un color y los autos que pasaban se contaban, quien tuviera la mayor cantidad al terminar el helado seria el ganador, ¿que ganaban? Pues un deseo. Seria algo estúpido, puesto que la mayoría de las veces no se cumplen, sin embargo eran niños y eso les permitía creer en la magia.
Cream y Tails eran la muestra viviente que para ser amigos no existe la raza, ni la clase social, ni la edad, ni mucho menos la cantidad de dinero en la cuenta corriente del banco... eran amigos y ya, lo demás no importaba.
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En la noche no había podido dormir, mucho menos teniendo presente que en esa misma casa, a solo un piso de distancia se encontraba aquella chica intrigante de gran belleza, hace cuanto que no miraba a una mujer así, hace cuando que no tenia algún lio con una sirvienta.
Recordaba muy bien aquellos años, los años de su loca adolescencia cuando tenia aproximadamente dieciséis años, junto a su hermano Manic, ambos ya entrado en la adolescencia, con las hormonas locas y como probablemente muchos de los hijos de familias adineradas que pensaban que podían tener todo al alcance de la mano con solo tronar los dedos por el simple hecho de tener mucho dinero, buscaron meterse con las criadas. Eso obviamente tuvo consecuencias que fueron reprendidas y amonestadas por sus padre, ahí iba el segundo internado, para Sonic, porque él tuvo la mala suerte de ser encontrado infraganti... hace apenas dos años que había vuelo, y ya todo había cambiado.
Para muchos Sonic Speed the Hedgehog era el típico mujeriego, que no buscaba una relación seria, pero ni él mismo conocía su verdadera personalidad que solo saldría a flote si se enamoraba, aunque, el enamorarse no estaba en sus planes, ahora se había casado, las familias se unían junto con las empresas y las Chaos y Sol Emeralds, mucha mas fortuna, mucha mas fama, mucha mas responsabilidades. Él quería ser libre, alejarse del dinero y las preocupaciones y ser nadie, ser solo él mismo, no ser Sonic Speed el principal heredero de las constructoras Speed, el quería ser solo Sonic. Y quizá de esa manera las mujerzuelas dejarían de buscarlo solo por su dinero.
Lamentablemente él no sabía que quizá la rosa también seria una de ellas y aunque lo fuera, él se aprovecharía de eso. Esa chica era linda, quería saber cuanto, quería descubrir si bajo esa facha modesta se encontraba lo que se había imaginado, lo que su cara picara con un toque angelical y traviesa a la vez, indicaban que había. Veía su silueta en las sombras, chica linda, traviesa, se dijo con una sonrisa ladina, no para de aparecerse.
Le había gustado, y mucho.
Se levanto temprano en la mañana, mucho mas temprano que Blaze que era madrugadora, eso hizo que la gata lila se extrañara, pero no le dio importancia.
El azul recorrió cada pasillo vació de la casa, bueno, no tan vació, algunos sirvientes se encontraban ya en sus quehaceres, y sin embargo ninguna de la chicas era ella, aunque tenia que aceptar que eran muy hermosas. Cuando fue directamente a la cocina, se topo con Vainilla, se sobresalto y dijo su nombre tartamudeando.
– Me has asustado – le reprocho llevándose una mano al corazón.
– ¿que haces despierto tan temprano? – Pregunto una gran sonrisa confortable – otra vez vuelves a tus andanzas – completo con un ligero toque de reprensión y burla combinados. Vainilla se había enterado de todo el lio con el joven y las sirvientas.
– N-no... Yo... ehhh... – tartamudeo y miro al suelo, a cualquier sitio que no fueran los ojos dorados de la coneja, porque sabia que si ella miraba los suyos entonces lo sabría todo sin necesitar palabras – Nany, me tratas como si todavía fuera un niño... ya he madurado.
Pero quizá no lo habría hecho.
– Confiare en ti que no andas en malo pasos – la coneja lo fulmino con la mirada y Sonic se sintió pequeñito, como todos los hombres que recuerdan la época en que las mujeres eran todopoderosas – no quiero que le hagas daño a la niña Blaze.
– Blaze no me ama – dijo monótonamente – no creo que le importe.
– se muy bien porque se casaron – la coneja se sentó al lado de Sonic, quien había arrimado una silla de la isleta central de la cocina y ahora comía una manzana – pero no me refiero a madera sentimental, sino públicamente...
– ¡Blaze odia todo lo que tenga que ver con la apariencia y la sociedad! – exclamo.
– Pero su madre no – la sonrisa en el rostro de Vainilla fue suave – sabes muy bien lo que pienso de esa señora. Le ha hecho la vida imposible a la niña Blaze.
– debió de haber tenido mas hijos. Así caería en todos el peso de la mala suerte, y Blaze no tendría que llevarlo solita – En el momento en que Vainilla iba a responder, entro en la cocina su pequeña hija frotándose un ojo y bostezando, interrumpiendo el momento – ¡Cream! – exclamo Sonic con demasiado entusiasmo, se puso de pie y corriendo cogió a la niña en brazos ocasionando que un pequeño chillido abandonara sus labios – ¿te parece si vamos a jugar a los jardines? – y sin dejar que a niña respondiera se la llevo en una carrera dejando perpleja a su madre.
Sonic corría tan rápido como el viento, él había sido campeón de varias olimpiadas y carreras en los internados y universidades a las que había ido, tenía muchos trofeos adornando las paredes de la mansión Speed de sus padres, era un orgullo para su familia.
Hizo reír a la niñita al lanzarla al aire y atraparla justo antes de que se estampara contra el suelo.
– Buenos... – dijo la niña antes de ser lanzada de nuevo y que sus palabras fueran tragadas por un grito seguida de risas –...días, Señor Sonic.
– Buenos días, Cream. ¿Donde esta Cheese?
– en mi... – volvió a ser lanzada y regreso –...mi habitación. Sigue dormido.
Así comenzó con una serie de preguntas irrelevantes que la niña contesto con poco aliento de lo mucho que la hacia reír, el fin de Sonic era saber si la niñita tenía algún dato sobre las nuevas "presas" hasta que termino por preguntarle:
– ¿has hecho nuevos amigos? – eso extraño a la cría, Sonic cuando jugaba con ella no acostumbraba a hacer muchas preguntas, sin embrago decidió responder.
– una de las nuevas sirvientas – dijo después de pensarlo – Amy... Amy Rose, es muy amigable.
Después de todo, Sonic no estaba convencido de que ese era el nombre de la chica.
– ¿quieres que se quede? – La conejita asintió – entonces enséñame quien es y le diré a tu madre que la deje.
Fue con la niña a la casa, en donde llego al sitio exacto donde Amy Rose se encontraba acomodando trastes y limpiando con un plumero, y cuando la vio sus ojos se iluminaron, era ella. La chica no lo estaba mirando, hacia con demasiado cuidado su quehacer, como si pudiera llegar a romper algo de lo que tocase, el polvo a su alrededor la hacia estornudar un par de veces, y se veía... adorable. Sonic movió la cabeza de un lado a otro intentando ignorar lo que había pensado.
"¿pero que diablos estas pensando?" se reprendió.
– es ella, Amy Rose – dijo la niña, Sonic casi olvido que se encontraba en ese lugar – ¡Amy! - La chica volteo, y Sonic pudo jurar que se sorprendió, pero fue tan leve que rápidamente esa acción desapareció – él es Sonic – le dijo la niña – uno de los amigos de los que te he hablado y el señor de la casa.
La chica rosa sonrió, parecía coqueta ahora, Sonic también lo hizo imitando su mueca, cuando sus manos se tocaron hubo un toque electrizante, una agradable sensación que les recorrió el cuerpo a ambos, despertando mas libido del que debería.
– es un placer conocerla señorita.
Hasta aquí el cap cuatro, comienza a arder, xD espero que les este gustando. :/ se que fui una total mierda en el Sonamy, pero quede un 90% satisfecha con el cap y todo lo escrito.
Bueno, en compensación por la tardanza escribí unas cinco mil palabras...
De Tarah con todo su corazón xD
