Hola, Tarah reportándose n.n después de tres meses.

Un minuto Dx, lo se, he tardado infiernos, TTwTT pero por buenas razones, si quieren ver que he estado haciendo en estos últimos tres meses, ingresen en mi perfil y vayan a… xD mi perfil de D.A o para los que no lo conocen mi Deviantart xDDD y otros simplemente vayan a mi cuenta de Facebook, para los que son mis amigos xD, no he estado perdiendo el tiempo :D

Bueno, sin nada mas que fanfarronear xD n.n los dejo con el nuevo cap.

Capitulo 6: Las esmeraldas.

Eran siete joyas radiantes… siete costosas, relucientes, preciosas y grandes esmeraldas de colores…

Las chaos Emeralds solo eran igualas en belleza y costo por las Sol Emeralds, pertenecientes precisamente a los Malcom, a la familia con la cual se habían unido los Speed, ahora sus imperios serian los más poderosos de todos, la política y economía de su país se encontraba en sus manos.

El señor Speed mando a llamar a su hijo mayor, pues como su principal heredero y persona de su fiel confianza merecía poseer por lo menos una de ella, de esa manera se las ganaría, cuidando directamente de las chaos Emeralds… Sonic Speed se encontraba confundido ante su llamada, esperaba silenciosamente en el sillón grande de cuero negro que su padre tenia en el despacho, mientras este se movía por la habitación buscando detrás de un cuadro familiar la entrada de la caja fuerte, ingresaba unos dígitos y después con un sonido metálico y casi robótico la puerta se habría revelando su contenido, parecía muy gris, ya que el verdadero valor que protegería se encontraba dentro de esas pequeñas, lúgubres y plateadas cajas.

Inclusive las gemas de colores.

Aun cuando saco un maletín plateado grande, Sonic no sabia cual era su contenido.

Lo llevo hasta estar en frente del erizo azul, se sentó frente a su hijo y este se reclino en el asiento para ver con curiosidad el contenido de ese intrigante maletín. Cuando el erizo mayor empezó a abrir el maletín con una serie de pequeñas y extrañas llaves, empezó a decir también:

– estas joyas han estado en la familia de generación en generación… – y antes de que el ultimo cerrojo se abriera, ya Sonic sabia a lo que se estaba refiriendo – mi bisabuelo se los dio a mi abuelo y el a mi padre, mi padre a mi, y ahora yo te las doy a ti, ahora son tu responsabilidad, toda la riqueza de la familia recae en estas joyas.

Con la maleta abierta, Sonic pudo contemplar los brillantes colores con los cuales las sietes joyas brillaban estando incrustadas en la almohadilla de seda que recubría la maleta por dentro, resplandecían hermosamente, como trozos de sol caídos del cielo, nunca había tenido la oportunidad de verlas en persona, nunca antes las había visto como las estaba viendo en ese momento.

– ¿Por que me las das ahora? – inquirió con curiosidad.

– porque ahora eres más maduro…

Sonic no entendía, ¿Qué significa ser maduro? ¿Sentir lo que sentía en ese momento cada vez que miraba a aquella chica rosa, lujuria, era eso lo que sentía? ¿Estar casado con Blaze y no amarla? ¿No ser capaz de tomar una decisión? ¿Cometer un error por cada acción que hace? ¿O tratar de ser perfecto en un mundo tan imperfecto? Por mala suerte, él no era nada más que una persona común en el mundo común, por mas que quisiera no podía ser un superhéroe al rescate.

– ¿pero eso que significa? – indago cuando su padre le ofreció la maleta abierta.

– Eso te toca averiguarlo a ti – esa fue la respuesta de su padre, que a pesar de todo parecía ser una persona sabia en base al empirismo.

No era propio de Sonic Speed evadir responsabilidades, pero sentía que llevaría el mundo con solo portar una de esas joyas, joyas que solo habían estado guardadas para su familia en una caja fuerte, joyas que casi nadie podía contemplar en mas que fotografías, que solo eran un lujo que jamás seria portado, un tesoro que no contemplaría el mundo, y que eran pesadas como el.

– ¿por que no se los has dado a Manic antes? – cuestiono al pensar un momento que la verdadera razón por la cual su padre pensaba que era maduro fue por haberse desposado con la unigénita de los Malcom, siendo que su hermano menor ya se había desposado con la eriza castaña.

– ¿acabas de escucharte? – respondió con otra pregunta al notar que tan absurdo seria entregarle la riqueza de su familia al hijo mas desastroso y vividor que tenia la familia, la catástrofe mundial, sus empresas y su fortuna se vendrían abajo, acabarían en bancarrota, con solo pensar en darle esas preciadas joyas a su hijo menor, cuando ni siquiera podría mantener las cuentas de la empresa al tener como secretaria a su mismísima esposa.

– lo se… Manic no es la persona mas indicada… – respondió abatido.

– por eso las tendrás tú… cuídalas y serás grande.

Sonic, resignado tomo la maleta con las joyas y salió de la casa, su mano se mantendría fuertemente apretada hasta llegar a la mansión que ahora compartía con su nueva esposa, sentía una presión en la garganta y en su cuello en todo el camino, y se le imposibilitaba poder tragar, pues se sentía enormemente condenado a tener esa magnánima responsabilidad.

La eriza rosa lo vio entrar con paso pesado y la cabeza gacha desde ese lugar entre las sombras que le correspondía a las servidumbres en casas de magnitudes como esa, en las casa de las personas adineradas. Amy trato de apartar la mirada de él, y evitar verle y evitar que le viera, la escena ocurrida hace solo momento seguía tan viva en su mente como si se estuviera proyectando en la vida real en ese mismo instante, la sensación electrizante de su cuerpo tan cerca del suyo, sus labios rozando los suyos con suaves y atrevidas caricias que le tocaban el alma, pero al mismo tiempo, detrás de todo eso, detrás de las palabras hermosas también sentía y recordaba con demasiado dolor un pasado que preferiría no recordar. Pero él no la buscaba entre las sombras, ni siquiera levanto la vista del suelo, en donde permanecía mientras caminaba con paso pesado, arrastrándose, lo cual era muy inusual, ya que lo caracteriza la energía con que regresaba a casa, con la cual entraba derrumbando pareces y llenando de regocijo el triste silencio que predominaba en la mansión, ese ser que acabada de ingresar por la gran puerta de mármol, no era el mismo que siempre solía llegar. Por lo cual, levanto su mirada para ver el porque del cambio, dejando así sus labores, trato de mirar mas haya de los que miraban sus ojos, sin embargo lo único que noto fue el maletín metálico. Lo que sea que contiene, era el porque de su actitud tan depresiva y distante del mundo.

No depresiva, no distante, sino más seria.

¿Qué traía en aquel maletín?


Fuegos del Alma.

Capitulo uno.

El inicio.

¡Princesa, Princesa! – Repetía mi gran compañera real – ¿ahora que hacemos? hay que tomar una decisión.

¿Cuantas veces te he dicho que no me gusta que me llames princesa? – respondí con mi usual estado de humar, fría casi inexpresiva sin sentimientos.

Lo siento – se excuso mi compañera, la cual no era nada mas que una niña.

No lo sientas, Marine – respondí, trataba de ser diferente con ella aunque a veces simplemente no podía, mi comportamiento siempre seria así, con cualquier persona sin importar ni hacer distinción de quien sea, porque a pesar de todo para mi todos eran iguales… – ahora hay que detener a Eggman Nega…

Corrí por los pasillos de mi imponente palacio, el cual había sido mi casa y mi santuario desde que vine a la vida, en el había vivido tantas cosas, había tantos recuerdos en estas paredes, mas de lo que cualquier mente pudiera albergar, pero ahora me tocaba verle parcialmente destruido, las torres del norte derrumbadas por completo y el techo de la sala cayéndose a pedazos, solo por la invasión de Eggman Nega. Yo había estado condenada a vivir encerrada entre los muros del palacio por toda mi vida hasta que ese lunático viejo gordo llego, para robar el tesoro mas preciado de todo mi reino, de toda mi tierra.

Y solo por eso tendría que salir en su búsqueda, impedir que cualquiera use el poder de las Sol Emeralds de una mala manera, las joyas más poderosas que no deben caer en manos equivocadas. Ese es mi designo, es mi ideal, proteger las Sol Emeralds cueste lo que me cueste, no por nada soy la guardiana de esas preciadas joyas, daría mi vida por protegerlas…

Blaze una y otra y otra vez el fragmento de la nueva historia que había decidido escribir, no sabia si borrarlo y empezar de cero, o continuar con esa preciada locura, se sentía bien escribir, plasmar sobre papel sentimientos que no puedes expresar en la vida real.

Le parecía que se identificaba muy bien con el personaje, estaba contando como se sentía el vivir de esa manera, aunque ella no era una princesa si era tratada como una, llevando en sus hombros el peso del buen nombre de los Malcom, sus riquezas, sus empresas y esas joyas que su padre había dejado a su cuidado ahora.

Por alguna razón sus pensamientos se vieron interrumpidos por el recuerdo de aquel paseo tan natural que había tenido el día anterior con el erizo plateado, sus ojos tan luminosos como rayos de ámbar era un sol que iluminaban todo a su alrededor, incluso el alma oscura de Blaze, se sentía cálida con el, quería volver a verlo.

El sonido sordo de puños golpeando la puerta la saco de sus cavilaciones.

– Pase – anuncio.

Entra sigilosamente la pequeña hija de la nana Vainilla, con sus buenos modales y su linda carita parecía un adorno entre tantas piezas de arte, pertenecía a un mundo como ese, ella parecía feliz entre tazas de porcelana.

– Buenas tarde, señorita Blaze – hace una reverencia tomando la punta de su vestido de seda, dándole gracia y sutileza a ese simple acto de educación – quería pedirle un favor.

– lo que quieras Cream.

Vuelve la mirada hacia su computadora para continuar escribiendo mientras escucha lo que tiene que decirle la niñita, sin embargo no se esperaba lo que ella dijo.

– ¿puede darme un trabajo? – dejo de teclear en ese momento y la miro, con su cara tierna esperando una respuesta, dejando sorprendida a la gata lila. Al ver que esta no respondía, la pequeña conejita agrego – puedo hacer cualquier cosa, soy buena en ello como lo es mi madre y soy de gran utilidad, pero deme un trabajo, necesito dinero.

– por que necesitarías dinero, Cream – le pregunto intrigada y aun confundida.

– porque muy pronto es el cumpleaños de Miles y no tengo nada que regalarle.

Blaze sonrió tiernamente ante esa respuesta, y asintió.

– Claro que tendrás un trabajo – la niña levanto la mirada para verla con alegría – serás mi dama de compañía, estarás conmigo siempre y serás siempre linda, vestirás lindos vestidos y le demostraras a todos tus lindos modales.

Era algo apropiado, porque Cream era siempre así aunque no tuviera un motivo para hacerlo, aunque no recibiera ni una moneda por ello.


Seguirlo… tenía planeado seguirlo y descubrir que tenía al sex simbol de su señor consternado de esa manera.

Amy salió de entre las penumbras de la servidumbre, dejándose ver con sus ropajes negros de criada en un mundo lleno de luz y resplandor de las vajillas y adornos de plata, con candelabros relucientes de cristal. Camino despacio sin ni siquiera pensar en hacer ruido o dejar una sola mota de polvo en la aterciopelada alfombra con sus pequeños y sucios zapatitos, aunque no pudo dar mas de medio paso cuando el sonido del timbre de la puerta principal la detienen no sin antes haberle dado un susto de muerte al pensar en ser descubierta. Miro a la puerta un segundo mientras aun sonaba aquel sonido tan irritante y tan bonito a la vez, miraba desconcertada mientras el silencio volvía a predominar, y el insistente sonado lo desquebrajaba como una piedra lo haría con un limpio vidrio, haciendo que ella mirara a su alrededor. Era usual que Vainilla The Rabbit fuera a abrir la puerta en esos casos, pero al no estar ella presente, y ser Amy Rose la que este más cerca de la puerta, solo por esta vez ella iría a contestar. Sus piernas se movieron con temblores, pero a medida que iban acercándose, iba tomando más confianza y firmeza, su voz se escucho seguro cuando hablo.

– Buenas tardes, en que puedo ayu… – no termino de pronunciar la frase completa cuando sus gemas esmeraldas se toparon con el color rubí de la sangre en otros ojos que ella conocía.

– Parece que te ha ido de maravilla, Rose – pronuncio él dueño de esos ojos.

Amy salió completamente de la casa cerrando la puerta detrás de si, empujo lejos del pórtico a su visitante y trato de hacer que nadie en la casa se enterara de su presencia.

– ¿¡Estas loco, Shadow!? – le grito de manera susurrante una vez fuera – ¿¡como se te ocurre venir por aquí!? Acaso planeas hacer que me descubran.

– tranquila, solo quería ver como te estaba yendo – dijo y miro a su alrededor – parece que mejor no podrías.

– Estas poniendo mi pellejo en peligro – grito alterada, esperaba que nadie la estuviera viendo – vete ahora mismo y regresa con la pandilla. Dile a Silver que estaré con él más pronto de lo que imagina.

– No estoy para hacer tus mandados – respondió despectivamente.

– ¿entonces que haces aquí?

– Ya te lo dije – respondió de igual forma, con un silbido observo la belleza a su alrededor, todo creado artificialmente, lo cual resultaba costoso.

– ¡vete de una vez! – lo golpe en el hombro, pero el chico vestido de negro no se movió, así que dándole empujo logro sacarlo de allí, llevarlo justo en donde se encontraba su motocicleta estacionada. Shadow se veía demasiado tétrico para estar allí, no encajaba en un mundo tan perfecto siendo que se encontraba lleno de cicatrices, el parecía una marca que tenia que ser borrada de ese perfecto lienzo.

– Esta bien – dijo resignado – me iré. Solo por esta vez, Rose – se subió a su motocicleta que rugió al ser encendida y desapareció de allí rápidamente, una vez hubiera desaparecido de la esquina, Amy volvió a respirar normalmente, esperando que nadie lo haya visto.

Pero no tenía tanta suerte.

Blaze se encontraba en su despacho en cuanto escucho el timbre, Cream aun se encontraba con ella desempeñando su nuevo empleo, la niñita platicaba amenamente mientras la gata fingía escucharla y seguía escribiendo palabras sin sentido en su computador.

El ruido inusual en la entrada y el portazo llamaron su atención, provocando que se levantara de su acolchado sillón para mirar por la ventana entre las cortinas de seda, vio a un chico vestido de negro que parecía una pesadilla en ese perfecto sueño, vio a su sirvienta hablar con el aunque no escuchaba lo que decía, y aunque pudiera, estaba tan sumida en sus pensamientos que no le hubiera prestado atención a sus palabras, reconocía a ese chicos, sabia quien era porque ya lo había visto antes.

A su mente llego el recuerdo de cuando se despidió de Silver, los chicos vestidos de negro y con ropa barata que llegaron a su lado, no solo se parecía mucho a ellos, ese chico que estaba en frente de su casa en ese entonces, era uno de ellos.

Estaba tan anonadada que no se movió ni dijo nada en un minuto, hasta que la voz aguda de Cream logra sacarla de su letargo.

– ¿señorita Blaze, se encuentra bien?

La felina abandono en una carrera aquella habitación y corrió a la puerta, por alguna razón necesitaba encontrarlo, se topo con la sirvienta mientras salía pero no le presto atención a las buenas horas que esta le daba, simplemente salió de la casa para mirar la vacía calle por la cual se había marchado.

Corrió de regreso a la mansión y subió en el auto deportivo rojo de su marido, aunque a ella no le gustaban los autos o cualquier vehículo a motor en realidad, prefiera caminar y pasear por un vida tranquila, pero en ese momento poco le importo. Sabia conducir muy bien, había aprendido con un tutor que le enseño muchas cosas.

Salió a las calles para tratar de encontrarlo y seguirle, por que se había vuelto loca, y por esa locura había jurado encontrarlo, porque sabía que la llevaría a Silver.

n.n no es lo que tenia planeado hacer ni nada por el estilo xD pero algo es algo, ewe Blaze se volvió loca, :o ¿ahora que pasara?

Se que es corto, pero entiendan, a penas regrese de los tres meses mas largos de mi vida y tenia que actualizar rápido y decirles que: ¡Sigo viva! Si :3 estoy viva y dispuesta a continuar con este loco proyecto.

Tratare de publicar antes de regresar a mi Academia n.n

Att: Tarah Beth Zen G The Hedgehog xDDD (que nombre tan largo :p)