N/A: Harry Potter no me pertenece, todos los derechos son de las editoriales la WB y su autora J.K Rowling.
Autora: YUKI-NII
Rating: NC 13
Género: Drama/Romance
Resumen: James está tentado a convertirse el amante de Teddy pero las cosas nunca salen como uno se lo espera y todo lo que parecía saldría bien se convierte en una silenciosa batalla. ¿Quién será el amante al final?
Pareja: Teddy/James
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Capitulo II
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Ha escuchado muchas veces antes como una pequeña voz en su cabeza le susurra "no lo hagas" pero él solo se cubre los oídos y la ignora. No pretende haberla oído, mucho menos tenerla. Su conciencia ha desaparecido. Lo suficiente como para ahora caminar sin ninguna restricción de la mano de Tracy por el parque por el cual sus hermanos le siguen, comiendo un helado un par de pasos atrás.
Lily, quien está a la derecha de Albus levanta su vista de vez en vez, se ha adueñado de la situación lo bastante como para ser la portavoz oficial de todo lo que sus hermanos hacen, teniendo la ventaja de su edad y el encanto de su voz. Sigue probando en pequeñas lamidas la crema de su dulce pasando por el chocolate mientras toma la parte final de la playera de su hermano para no alejarse demasiado de ellos.
Falta solo un par de bancas más para llegar a donde su padre y el señor Malfoy esperan. Scorpius alimentan a los pichones que se reúnen a sus pies y ella corre para estar entre ellos, metiéndose en el medio de la banca, pasando su bracito por el de su padre.
Ríe con disimulo al notar como las cejas de Draco se han encorvado ligeramente. Esta celosos de ella y la sensación de sentirse más grande le invade por unos segundos antes de tomar también el brazo del hombre rubio y juntar disimuladamente el dorso de las manos de ambos sobre su regazo. Las facciones del mayor se relajan. Su padre también es amado por alguien aun si no se ha dado cuenta. Y ella siente que eso compensa la mala acción de vigilar a James y Albus como su madre lo hubiera hecho. La extraña mucho.
Toma una lamida más de helado, observa a cada uno de los hombres por los que está rodeada, se siente única y especial. Se levanta de un saltito para abrazar a Tracy por la cintura. Cierra sus ojos y pide con todas sus fuerzas que él si sea bueno con James.
Lily no quiere fingir mas que no oye a su hermano en las noches llorar.
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Victorie ama a Tedd. Sabe que lo que siente es algo profundo y hasta iluso. Victorie ahora está más segura que nunca, que el amor es un acto de fe que huele mentira. Las lágrimas amenazan con rodar por sus ojos claros mientras que los recuerdos de promesas antiguas y dulces besos continúan ahí, junto a ella, como la primera vez.
Está cansada, no quiere en realidad ser alguien mala pero el amor ha mutado dentro de ella, sabe a venganza fría y decepción amarga. No hay nada que pueda hacer, no es algo que ninguno de los dos haya podido controlar.
Y aun así la sensación de haber sido traicionada le roza la punta de los dedos. Una necesidad profunda de que Tedd experimente cada tramo de ese sufrimiento la seduce con un suave baile y le propone una redención para su corazón frágil.
Victorie lucha entonces entre lo que desea hacer y lo que debe. No quiere en algún punto dentro de ella lastimar a Tedd mucho menos al pequeño James. Pero una voz le grita exigiéndole una solución. Las cosas simplemente no pueden ser así.
Ella no puede continuar en esa farsa. Y por más triste que sea tiene que ponerle fin a todo eso que ahora está vivo.
No existe tal cosa como el amor unilateral ni nada parecido al odio en ella. Respira hondo mientras continua sonriéndole a su padre que habla de algún tema del cual ya ha perdido interés.
Eleva sus ojos para ver a Tedd junto a la chimenea mirando hacia algún punto perdido, moviendo inconsciente su botella de cerveza de mantequilla y se levanta para poner una mano sobre el pecho del auror Jr. que sale de su mundo para encontrarse con la mirada acuosa de una Victorie que no puede mas y la cara se le descompone en una mueca que no es para nada fea, hace que el pecho de Tedd se estruje lo suficiente como para tomarla de los hombros suavemente mientras ella niega y cierra los ojos.
Bill se retira silenciosamente, no entiende lo que pasa entre su hija y el chico pero si sabe que no debe estar ahí, la privacidad ante todo es un privilegio que ambos jóvenes se han ganado con el paso de los años.
Las lágrimas bañan el blanco rostro de Victorie y un sollozo rompe desde su garganta justo para ser acallado por la túnica del metamorfomago que la sostiene en un fuerte abrazo.
―Yo…Yo…― y las palabras salen entrecortadas, quiere hacerlo pero el valor se diluye entre el agua que cae de su mentón y de la calidez que el abrazo le proporciona, vuelve a negar internamente, ha tomado una decisión y es hora de llevarla a cabo. Es tan difícil.
Encuentra la suficiente fuerza como para alejarse de Teddy y regalarle la sonrisa más descompuesta y burda que trata de ser alegre.
Teddy la observa, y ve como con sus blancas manos limpia su rostro, los ojos claros de Victorie vuelven a enfocarlos. Y es en ese momento que se da cuenta de algo importante. La determinación que estos despiden al verle es la misma que vio en James cuando le dijo "te amo"
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Es gracioso. No, es sínico y un poco más que eso. Siente la mano grande y fría tomar su nuca, los ojos se le cierran automáticamente, los labios besan sus mejillas, su frente y su nariz con esa dulzura que había olvidado ya.
Su pequeña manita se agarra más fuerte de los hombros del joven que lo carga entre sus brazos y lo levanta de vez en vez para arrojarlo al aire. Y el ríe mientras ve como el cabello algo largo del más grande cambia de colores repetidamente.
― ¡Más alto! ―chilla cuando Teddy lo ha arrojado hacia arriba y lo atrapa delicadamente.
―Oh, parece que el berrinche a terminado ―. Ríe al ver como la carita del otro se convierte en un puchero y se cruza de bracitos. Una sonrisa de alegría queda pintada sobre sus labios mientras acerca su rostro y vuelve a besarle la nariz. James cierra los ojos y la cubre con sus dos manos.
―Lo prometes - le dice retirando sus manitas ―. Prometes que me querrás más a mí que a Albus –
―Eso es egoísta, lo sabes Jammie ―y lo baja al suelo ―.Al es solo un bebe –―y le revuelve los cabellos mientras se agacha frente a él.
―Sí pero mamá y papá ya no me quieren ―y baja el rostro mientras toma entre sus manitas el final de su playera revolviéndola incansable.
―Harry y Ginny lo cuidan como te cuidaron a ti ―trata de razonar con él―. – Jammie, Al es un bebe ― El azabache tan solo niega con más fuerza con su cabeza y se muerde los labios está a punto de llorar. Teddy suspira sonoramente y toma sus mejillas para levantarle el rostro―. Lo prometo.
― ¿Eh? – y los ojos azules de James algo acuosos lo enfocan.
―Prometo quererte solo a ti pero a cambio tu promete querer mucho a Albus por los dos―. Los pequeños bracitos se anclan ha su cuello, siente como la playera blanca se empieza a humedecer mientras que la cabeza del más pequeño solo asiente y se abraza mas a él―. Te quiero Jammie ― le susurra para levantarlo y caminar hacia adentro de la casa.
Donde Harry ha abierto la puerta para tomar ahora él a su hijo y llevarlo hasta donde el pequeño y regordete bebe se encuentra en el regazo de Ginny. Lo baja y él corre hasta su madre, un poco avergonzado y aun no totalmente convencido.
La manita de Albus se eleva para tocarle la nariz y reí ante la cara que James ha puesto.
―Creo que podre hacerlo bien ― dice mientras sus ojos ven los de Teddy que sonriente asiente.
Abre los ojos lentamente, una mano esta acariciando su cabello. Manchas amarillentas en sus pupilas van difuminándose mientras que un gran juguetero se materializa frente a sus ojos. Un rostro se asoma desde arriba y él se da cuenta que esta recostado sobre un largo sofá. Su espalda está apoyada sobre el pecho de Tracy, puede oír el corazón de este latir pausada y lentamente. Restriega sus ojos y ve los de color miel que están entrecerrados.
―Has dormido mucho―.Le avisa mientras le señala el reloj antiguo de cuerda que esta tras de ellos―. Tu padre está aquí, se ha quedado conversado con mi madre ―James asiente, dando entender que está escuchando mientras que se incorpora con ayuda de los brazos del castaño ―. Tus cosas están sobre mi cama Figgy ha guardado un poco de ranas de chocolates y varitas de dulce cambia sabor.
El azabache se acomoda la playera mientras que con la punta de los dedos hace que sus cosas lleguen hasta su regazo.
―Avisare que te has despertado te espero abajo ― le indica mientras que se pasa una mano sobre sus cabello que se ha aplastado por la posición en la que estaba ―. James ―. El aludido levanta el rostro aun un poco adormilado ―. Estoy celoso – confiesa. El ojiazul respinga sin entender mientras que está a la expectativa de las siguientes palabras que Tracy le dará ―. Debiste de tener un gran sueño ― indica mientras toma la varita que hasta sobre el buro―. No dejabas de reír ― y así desaparecer por la puerta.
James baja la cabeza. No se siente en realidad tan feliz. De hecho el sueño solo le ha recordado lo egoísta e infantil que era. Y no por haber estado celoso de Albus cuando bebe. Si no por haber recordado nuevamente la época en la que era feliz junto a Tedd.
―Me pregunto ¿cuándo dejaste de quererme solo a mí? ― se recarga sobre la enorme almohada del cómodo sofá cerrando los ojos y con el pensamiento seguro de que no quiere conocer la respuesta.
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Lo ha estado planeando por más tiempo del que si quiera puede imaginar. Sabe que le gustara y para él eso es una satisfacción más grande que otra cosa. Enciende con un tronido de dedos las velas que están sobre la chimenea. Un ruido de aparición y él se mantiene esperando en su lugar preparado para lo que a continuación se presentara.
Pero la persona que ahora está frente a él no es la que esperaba, se cruza de brazos molestamente mientras que sus ojos grises viajan por el rostro de esa persona. Está esperando una muy buena explicación. Lo nota, como este se acerca dudosamente hasta donde se encuentra él, recargado en la pequeña mesa de caoba.
―Yo estoy buscando a Albus ― dice en el momento que los labios de Scorpius hacen una mueca y con un movimiento de varita apaga las velas y sube la iluminación de las lámparas para tener una mejor visión ― Lily me lo ha dicho ―. Sigue explicándose. El joven rubio mira el reloj cucú que está en la pared frontal mientras piensa que esa pequeña pelirroja está demasiado informada para su gusto.
―Honestamente, no creo que quiera verte ― susurra mientras se gira lentamente dándole la espalda ―. Ni yo tampoco ―su voz suena fría e insípida. Se deja caer en una de las sillas, antes de plantearse cuál será la forma menos educada para pedirle a Teddy que se vaya.
Pero es demasiado tarde. Y es realmente algo inevitable. Albus está frente a ellos y ha mutado su sonrisa a una mueca incomprensiva antes de que su cara se ponga roja y comience a gritar cosas que jamás le ha escuchado decir. Demostrando lo poco grata que es la visita del auror Jr. a ese espacio que tan intimidante comparte junto a su amigo Malfoy.
Teddy no objeta nada, es listo piensa Scorpius, pues no muestra signos de querer defenderse y deja al joven Potter continuar, que se desplaye y que saque todo lo que tiene para terminar negando con la cabeza y dar un suspiro cansado. Le ha repetido más veces de las que ha podido contar, que se largue, bastante daño ha hecho ya.
Malfoy se acerca hasta su amigo y le pone una mano en el hombro, los ojos verdes de Albus lo enfocan y lentamente se va calmado, aun con la respiración algo agitada y la indignación pintada en su rostro.
―Te dije que no quería verte ― habló atrayendo la atención del pelirrojo que solo se alzo de hombros.
―Estoy acostumbrado a su carácter ― fue todo lo que dijo antes de ver como las mejillas del joven Potter se coloreaban furiosamente y daba un resoplido ―. Y si ya terminaste Al ahora es mi turno.
Scorpius afila la mirada y la sensación de que toda esa situación es problemática le invade con más fuerza. Teddy hace un movimiento para sentarse y los otros dos le imitan para quedar frente a frente.
Albus no deja de bufar antes el más mínimo indicio de que Teddy vuelva a hablar y él solo se mantiene a la expectativa más seguro que nunca que no era una disculpa junto a una explicación lo que el metamorfomago ha venido a darle a su amigo en compensación por lo de James.
―Quiero ser el único ―dice primeramente mientras juguetea con la manga de su túnica ―. Quiero ser el único para James.
Y Albus este punto de decirle una o dos verdades mas cuando la mano de su amigo frente a su rostro le pide que aguarde, el ceño se le frunce y no puede evitar darle una recelosa mirada a su rubio amigo que la pasa por alto. No es la primera vez de todos modos que el otro le da ese gesto.
― ¿Y exactamente en qué sentido quieres serlo? ― Y Teddy no se sorprende por la pregunta de Malfoy, de hecho eso le hace relajar sus hombros y darle más confianza.
―Quiero ser su pareja ―y el pedido es por demás irónico. Su voz firme es casi una burla para los oídos de Albus que deja caer su cabeza hacia atrás cansadamente. No sabe si reír o llorar ante lo dicho por el otro.
― Supongo que eso tiene que ver con nosotros ― vuelve hablar Scorpius. Teddy asiente y espera a que el ojiverde se incorpore de nuevo pero este sigue con la cabeza echada sobre el respaldo del sofá y lleva su antebrazo hacia los ojos.
El rubio lo nota y se levanta sintiéndose casi igual que su amigo pero con la mente abierta a que tal vez lo que Teddy se propone sea realmente una solución y no un deseo egoísta que ha surgido por la aparición de Tracy Nott a la vida de James.
Ninguno nota que hay un rostro dibujándose en el contorno del la leña y la cenizas dentro de la chimenea.
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Siempre ha estado por demás tratarse de explicar ante él así que solo bebe un poco más de su cerveza de mantequilla y recarga su codo en la barra americana del nuevo bar que ha sido inaugurado el Hogsmeade tan solo el mes pasada. Los ojos grises no dejan de obsérvalo cautelosos y él solo decide ignorarlos. Bastante tiene en la cabeza como para pararse a pensar que es lo que Draco está maquilando para decirle.
Ve como la mano del presidente de Malfoy inc. Toma su copa que despide un vaho frio y azuloso mientras cierra sus ojos y saborea el licor que baja por su paladar y se desliza hacia su garganta.
―Enserio, con cerveza de mantequilla no olvidaras lo que has escuchado hoy Potter ― la voz tarcitunda del rubio resuena en sus oídos como una sonata delicada y delirante. Solo dice la verdad ―. No sería mejor fingir que no lo sabes ― sugiere dejando la copa sobre la barra y virando en el banco giratorio hacia el lado donde está el auror –
―No es tan fácil, créeme ― responde tomando el último trago antes de levantar la mano y pedir una botella mas al hombre que en ese momento acomoda los vasos con lucecitas rojas y blancas provenientes de su varita que asiente. A la vez que Draco solo niega con la cabeza ―. Teddy me recuerda a Remus y lo quiero tanto como a uno de mis hijos ―se lamenta poniendo una mano sobre su frente y tomando la botella recién abierta que el hombre de cabellera castaña le ha proporcionado.
― Pero no lo es ― objeta Draco deteniendo la mano que ha tomado la botella y se dirige hasta la boca del auror ―. Es burdamente lo más lógico que pasaría entre ellos ―y le quita la botella para cambiarlo por la copa que antes estuviera bebiendo él ―. Eso es lo que deberías recordar.
― Eso ya lo sé y… – toma un trago de la extraña bebida ―No es lo que me molesta ― dice para sorpresa del ojigris que levanta el rostro para mirarlo a los ojos ―. Yo pensé que James confiaba en mi ― dice un momento después desviando la mirada hacia cualquier otro punto en donde no estén los ojos de Draco.
Malfoy solo relaja sus facciones y entrecierras los ojos antes de sonreír suavemente y acomodarse mejor la túnica. Debió de haberlo esperado, que Harry le saldría con algo parecido a eso, desafiando siempre sus conclusiones analíticas para darle un argumento cursi y rebuscado. Aun así Draco nunca admitirá que el también teme que exista el día en que Scorpius ya no le cuente todo.
Pide una ronda mas para ambos al mago castaño que le sonríe antes de dar una afirmación de que enseguida lo hará. Toma un trago de cerveza de mantequilla que le ha robado a Harry y la sensación de haber viajado en el tiempo justo a sus días de escuela donde necesitaba el permiso de sus padres para hacer una vista a Hogsmeade regresan.
En ese momento no son el jefe de aurores y el presidente de un enorme emporio. En ese momento ambos son solo Harry y Draco, sin apellidos y responsabilidades.
Draco no puede evitar pensar que ser amigo de Potter es de las mejores cosas que le han pasado.
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Ha sido invitado especialmente por su hermano a tomar un helado a Florean Fortescue ese domingo por la mañana. Su padre ha tenido que hacer horas extras ante un caso que le ha estado causando problemas mientras que Lily y la tía Luna han ido al zoológico muggle de Gran Bretaña.
Caminan por el callejón Diagon, a su derecha esta Scorpius que de vez en cuando mira a Albus, James piensa cansadamente que es demasiado obvio el sentimiento que fluye del pequeño Malfoy para no notarlo, está seguro de que el señor Draco ya se ha dado cuenta y finge no prestarle atención a la casi obsesiva necesidad de su hijo por pasar la mayor parte de su tiempo junto a Albus.
El día que regresaron de Hogwarts conoció a Astoria, la madre de Scorpius y estuvo seguro de escuchar la irónica voz del señor Draco diciéndole que no podía estar celosa del mejor amigo de su hijo.
Pero la mujer solo junto las cejas ofendida y abrazo más protectoramente a Scorpius que nunca noto que era lo que sucedía. Suspiro de nuevo, era un caso perdido.
Vio por el aparador de una tienda de Quidditch la nueva escoba del año y sus ojos brillaron, ya sabía lo que quería para su cumpleaños, se separo de los otros dos para pegar su rostro al vidrio, sus manos dejaron una huella sobre este, una sombra tras él y el reflejo que le regalo el aparador le hizo girarse lenta e incrédulamente.
Teddy estaba ahí, tras de él. Inconscientemente busco con la mirada a Scorpius y a su hermano no se veían por ningún lado. De pronto se sintió encerrado y desprotegido, su cuerpo se tenso y las pupilas se le dilataron, no podía moverse, pego inconscientemente su cuerpo hacia la pared de falsa madera.
―Hola Jammie –―algo se le revolvió en el estomago y le hizo querer correr lo más lejos que sus piernas tiesas se lo permitieran.
Una mano se poso de pronto sobre su brazo y le despertó de su ensoñación, quiso zafarse con un tirón rudo y molesto, los dedos se ciñeron aun más sobre su muñeca. La idea de gritar quedo totalmente apocada, no quería convertirse en centro de atención, su rostro rígido demostró lo que las palabras no decían.
Una sonrisa algo tenue se situó sobre los labios de Teddy y James observo con horrendo asombro como el cabello del metamorfomago cambiaba de ese rojo chillón a un negro azabache normal y brilloso.
Ese color solo lo había visto una vez y fue cuando la abuela Andrómeda le conto a Teddy como es que sus padres habían muerto, no sintió orgullo alguno, solo rabia y odio. ¿Por qué lo habían abandonado así?
¿Es que acaso ninguno de ellos pensó en un futuro junto a él? Quizás, no fue en realidad tan querido como Harry le aseguraba constantemente. El corazón de Teddy estaba herido y la única cosa que James pudo hacer por él fue abrazarlo.
―Lo siento ― susurra la voz del Auror Jr cerca de su rostro atrayéndolo de nuevo a ese instante donde siente que el tiempo se ha detenido infructuoso, el vidrio del aparador se empaña por el vaho de ese aliento.
Pero en ese instante todo es diferente no solo hay un corazón destrozado. Hay dos. Dos mundos rotos no pueden repararse entre sí. James baja la mirada incapaz ahora de decir nada. La mano que estaba sobre su muñeca deja una sensación floja y distante.
Y sin embrago la necesidad es más grande de lo que si quiera puede darse el lujo de controlar. Y sabe que sus deseos están mal. Que se enamoro de la forma más miserable que pueda existir y que los sentimiento tiene el descaro de revolotearle como mariposas a punto de morir. Levanta el rostro por primera vez, las ganas por regresar al pasado cobra la fuerza suficiente para darle lógica a sus sueños de infancia junto a Teddy.
Sus labios tiemblan, su boca quiere dejar escapar eso que sus ojos gritan y su garganta sella. Mientras que Tedd está esperando esa señal que le indique que puede alzar su temblorosa y nerviosa mano y así poder tocar a James que continúa apretando la boca y se pega un poquito más al grueso cristal de la tienda.
Los dos se mantienen en la expectativa de un movimiento que provoque a su moribunda esperanza.
Baja los ojos y nota la vieja lata algo aplastada metida en el viejo cinturón para objetos mágicos de Teddy. Es un trasladador. No puede evitar preguntarse si su suerte es buena o mala, ya que su mente esta maquilando algo de lo que su conciencia se arrepentirá si no lo hace. Estira su mano y lo toma, no existe tal cosa como la duda en él, la sorpresa se refleja en el rostro del mayor.
―Yo lo siento más ―dice antes de aplicar magia lo cual es ilegal, aun es menor de edad, sabe que está a punto de meterse en problemas, que no tiene ni idea aun como se lo va explicar a su padre ni si quiera sabe si podrá enfrentar la sanción que recibirá cuando regresen.
Solo sabe que el tiempo es demasiado valioso. Y lo único que quiere por sobre todas las cosas es volver a escuchar un "te quiero" de Teddy, aun si es mentira.
