Ib viaja en el tiempo.

II parte:

¿Cuándo había comenzado a nevar así?

¿Cómo iba a irme ahora?

Mis padres me matarían por la hora y no solo eso, por haberme salido de casa cuando se supone que ayudaría con la cena de navidad… además, ¿Por qué ninguno de los dos me ha llamado?

…¡!

Busque en mis bolsillos, blusa, pantalón y nada, había olvidado mi teléfono. ¿Cómo les diría donde estaba? ¡¿Qué iba hacer?!

Cerré la puerta derrotada, no habría manera de ir a casa o si quiera de irme corriendo, no sabía que calle era esta y al parecer también había olvidado mi cartera… en pocas palabras, estaba atrapada en esta casa como una intrusa.

-pero si…

-No, ¡te digo que no!

-pasa en las peliculas, ¿porque no en la vida real?

-¡porque es una tontería!

Escuche cuchichear a los demás detrás de mí y me gire para ver como las gemelas discutían, mientras que el mayor trataba de calmarlas y la más pequeña solo sonreía divertida al ver que casi se agarran del cabello las dos hermanas.

-ah, esto, ¿podría utilizar su teléfono un momento? Quisiera llamar a mis padres para no preocuparlos más.

-sí, con gusto.- dijo Mary.- esta en aquella mesita.- señalo la esquina del comedor y rápido cogí el teléfono.

Marque de inmediato el número de mi casa y me quede esperando a que alguien contestara…

¿Qué les iba a decir? ¿Habrían visto ya el teléfono destrozado de la cocina? Eso era algo posiblemente hayan notado de inmediato… ¡oh no! ¡El regalo de papá! ¡¿Qué le iba a regalar ahora?! ¡No podía salir a comprar nada! Tan preocupada estaba por la reacción de mis padres que no note cuando una voz decía algo sobre el teléfono, probablemente estaba fuera del área del servicio o algo así, o quizás por la tormenta no podían entrar las llamadas. Como sea, estaba completa y totalmente perdida.

-¿No contestan?- pregunto una de las gemelas y asentí poniendo el teléfono en su lugar con un suspiro.

-parece que no hay señal.

-puedes quedarte el tiempo que quieras- dijo la otra gemela.

-además mis padres parecen que no llegaran a tiempo, posiblemente se queden en el hospital por la tormenta.

-así que eso significa que ¡tenemos la casa para nosotras!- grito la gemela uno luego la gemela dos reacciono a tiempo para terminar a coro su frase.

-claro que no tontas.- dijo el mayor dándoles un golpe en la cabeza a las dos.- yo soy el responsable si algo les pasa a ustedes.

-por eso.- contesto gemela dos con una sonrisa maliciosa mientras se sobaba el lugar donde su hermano le había golpeado.

-anciano.- fue lo único que dijo la gemela uno sacándole la lengua.

-¡ustedes se comportan como si tuvieran cinco años!- grito molesto a lo que las gemelas comenzaron a reír.

-¡si la vida te hace llorar, la clave es la llave al éxito!- dijo la gemela uno levantando sus manos en "v" y haciendo movimientos de dedos.

…¿?

-¡tonta! Esa es la frase de motivación que dijeron en la conferencia de la escuela, ¡además la dijiste completamente mal!- le grito la gemela dos.

-¡cierto! Estas lagunas mentales.- se auto recrimino dándose golpes suaves en su frente y no pude no esconder mi risa. Estas niñas eran todos unos personajes.

-siempre son así.- dijo Mary tomando mi mano y la mire.- ¿no quieres una chamarra o algo para el frio?

-no quisiera molestar pero si, por favor.

-¡yo sé cuál!- gritaron las gemelas mientras que salían corriendo a unas escaleras.

-¡espérenme!- grito Mary tratando de alcanzarlas.

-¡tontas!- les grito el mayor a lo que luego me miro seriamente. No sé porque estos chicos me miraban de esa forma, nunca me había gustado eso.- ¿tu ayudaste a mi hermana con sus regalos?- pregunto de pronto y asentí.- pues gracias, la enana no hubiera podido sola.

-no hay de que.- conteste aun nerviosa y temblando por el frio. El niño me miro otro rato viendo que trataba de no demostrar frio soltó una sonrisita de lado y camino hacia la cocina para cerrar la ventana.

-¿Cómo te llamas?- le pregunte tratando de hacer platica mientras se escuchaban gritos de las niñas en la otra habitación.

-Luca.

-¡qué bonito nombre!- dije emocionada y el solo sonrió.- ¿y el de tus hermanas?

-bueno, son Mary y las gemelas, Lian y Lina.

-Lian, Lina, Mary y Luca.- repetí tratando de recordarlos.

Esos nombres eran muy bonitos, Luca siempre había sido uno de mis favoritos y siempre le decía a Lilyan que cuando tuviera un hijo se llamaría así. No sé qué era lo que estaba pasando exactamente pero había muchas raras que no entendía bien, además de esos nombres, como una extraña coincidencia.

-¡este es mejor!

-¡que no! ¡A mama le gusta más este!

-¡que no! ¡Este rojo!

Gritaron las niñas corriendo hacia mi cada una con una chamarra diferente en sus manos.

-¡Ib, encontramos este pero no sabemos cuál te gusta!- hablo una de las gemelas levantando la chamarra que traía en sus manos.

-¡si, por eso mejor escoge!- dijo la otra gemela.

-el que sea está bien.- conteste cuando las tres niñas se empujaron para que escogiera el de uno de ellas. Mire el que traía una de las gemelas, una bonita chaqueta roja que me hacía recordar a las que mamá usaba.- creo que esa está bien.- señale la prenda a lo que la niña chillo feliz.

-¡lo sabía! ¡A mamá le fascina esta!

-¡Lina!- gritaron Mary y la otra niña gemela (Lian) al mismo tiempo, luego ella se calló tapándose la boca como si hubiese dicho algo malo.

-JeJeJe

-¿no le molestara a su madre que use esto?- pregunte sin hacer caso a lo que las niñas se decían.

-ni siquiera esta.- dijo Lian moviendo su mano de arriba abajo despreocupada.

-y no creo que lleguen hoy.- comento Lina tristemente.

-pero es navidad.- dije yo y los cuatro se me quedaron mirando.

-hoy no es navidad.- dijo Mary dudando un momento y luego corrió a un calendario que colgaba detrás de la puerta de entrada.- mañana es navidad.

-¿en qué mundo andas, Ib?- rieron las gemelas y me encogí de hombros.

-pero, no es posible, hoy es navidad, se supone que ayudaría con la cena a mi madre y buscaría un regalo para papá y le enviaría un regalo a Garry.

-¡¿Qué?! ¿Dijiste Garry?- pregunto Lina sorprendida mientras miraba como los demás tenían la misma cara de sorpresa que ella.

-eeh, sí.

Las gemelas se miraron un rato sin decir palabra alguna, Mary me miraba con los ojos como plato y Luca estaba apoyado en el respaldo de una de las sillas de la cocina con la misma expresión que su hermana menor. ¿Qué pasaba? ¿Por qué se me quedaban viendo así de nuevo? Mire a las dos gemelas y ahora que estaban más cercas podía ver las diferencias de cada una de ellas. Lian que estaba a mi derecha tenía unas cuantas pecas en el rostro y un pequeño lunar arriba de su ceja derecha y Lina no, solo unas cuantas pecas. Ambas con ojos cafés claros y cabello lila, el de Lina un poco más largo que el de Lian pero con el mismo peinado y a diferencia de Mary, ellas no tenían el molinito arriba de su cabeza, sus cabellos eran lacios…. Pero había algo más que me llamo la atención.

-¿papá se llama Garry no?- pregunto de pronto Lian a Lina y luego está la golpeo.

-¡claro que sí, tonta!

-esperen, ¿Qué?- pregunte ahora yo. Esto comenzaba a asustarme.

-nuestro padre.- hablo Luca viendo que ninguna de las niñas quería hablar.- bueno, esto sonara algo loco pero, pensamos que, no sé, que tu…

-¡viniste del pasado para advertirnos sobre algo!- grito Lina a tiempo en que su gemela le daba un golpe para callarla.

-es que, mamá, nuestra mamá se llama Ib.- dijo Lian nerviosa.

-como tu.- hablo ahora Mary sosteniendo la mano de su hermano mayor.

Por algún motivo el ambiente había cambiado y eso me ponía nerviosa, ¿Qué estaba pasando para que estos niños se pusieran así?

Mire de nuevo a todos y comenzaron a asentir con la cabeza.

-aja, y veras, nuestro padre se llama Garry y la cosa es que, tú te pareces mucho a mamá y tenemos la teoría de que tu…

-¿de que yo…?

-ya sabes.- dijo Lina colocando sus manos en la cintura.- de que tú eres nuestra madre del pasado.

-¡Niños! ¡Ya llegamos!

Grito alguien desde la puerta y me quede estática al ver las personas que acababan de entrar a la casa.

-¿eehh? ¿Tienen visita?

-mmm… te me haces familiar, ¿nos conocemos?

No podía ser cierto. Esto no podía ser cierto. Esto era un sueño. Un terrible sueño, ¿verdad?

Esto definitivamente no podía estar pasando, porque, mi padre no podía ser este dulce anciano que me veía desde sus lentes de media luna. No, no.

-¡aah! ¡Ya se! ¡Si eres mi nueva nieta!

¡Ven y dale un abrazo a tu abueeelo!

Continuara…