guiónes.- Dialogo
Cursiba: pensamientos
(n/a): Notas la autora, yio :p
.-.-.-. : cambio de escena
-..-..- : Cambio de dia xD
Aclaración: Inuyasha no me pertenece, ni ninguno de los personajes de ese fantastico anime T.T solo usurpo su hermosura xD
----Un Problema más----
- siempre tan hospitalario…- ironizó cerrándole la puerta en las narices a Tae.
- no puedo decir lo mismo de ti…- bufó cruzando los brazos sobre su pecho, arrogante.
Miroku se mordió la lengua para no hablar, sabia que cuando Inuyasha y su Tío Naraku se reunían, solo significaba problemas.
Su primo no era el único, toda la familia tenía una rencilla en especial con su tío, luego de que él tomara una gran parte de la fortuna que le correspondía, mientras su padre aun agonizaba. Ni siquiera había esperado el último soplo del viejo cuando ya estaba regocijándose con la herencia.
- vamos olvida eso, cuanto ha pasado¿unos meses?.- rió sacándose el sobrero.
- ocho años.- gruñó en respuesta.
Era increíble la falta de memoria que tenía cuando le convenía.
- entonces si han pasado tantos años como dices¿por qué aun el resentimiento?.- dijo enfrentándolo con la mirada.
- pensé que te había quedado claro que no quería que volvieras a pisar mis tierras, creo que no fui lo bastante explicito la ultima vez.- puntualizó Inuyasha, tratando de no saltar sobre el escritorio y estrangularlo.
- tienes el mismo carácter agrio que tu padre.- exclamó fastidiado.
Ahora fue Inuyasha quien se mordió la lengua. Esos comentarios comparativos los odiaba, el no era como su padre, nunca lo sería.
Había aprendido con los años que un hombre difícilmente puede ser reconocido por sus logros cuando tenía a una figura mas alta a su lado, aunque su padre ya estaba muerto, aun escuchaba las múltiples comparaciones que le hacían. Si tu padre estuviese aquí nada de esto estaría ocurriendo. Fanfarronadas.
- no te quiero aquí, sal de mi vista.- ordenó alzando la voz.
Naraku suspiró y ante la mirada de odio por parte de su sobrino, se sentó con total naturalidad en el sofá.
- yo pensaba que tenías un gramo más de cerebro que mi hermano.- resopló dejando el sombrero junto a el.- vengo a negociar.-soltó afirmándose en el respaldo.
Inuyasha exasperado, se paso una mano por el cabello. Rogaba al cielo que lo que acababa de oír no fuera cierto y que en realidad su tío no se encontrara ahí. Pero al bajar la vista se topó con sus ojos tan negros como el carbón, mirándolo de hito a hito, esperando una contestación. Pero¿la merecía? Dirigió su mirada a Miroku pidiendo ayuda, pero este solo se encogió de hombros.
- ¿no fui lo bastante claro la ultima vez?- regañó lleno de furia, volviendo su atención al hombre.
Sin el más mínimo atisbo de comprensión, Naraku suspiró.
- no estas en condiciones de negarme nada, sin mi apoyo…- esbozó una sonrisa cínica.- sin mi apoyo es imposible que saques adelante el viñedo…sobrino.- terminó con ironía.
¡Entonces de eso se trataba todo!, solo había estado esperando el momento preciso para reaparecer y volver a intentar apoderarse de lo que nuca le perteneció y lo quería. Pero mientras a él aun le quedaran fuerzas, nuca le entregaría el poder¿para qué¿para que desasiera lo que tantos años le costó sustentar? Aunque ahora estuviera pasando por un gran momento de crisis, no se rendiría. Nunca.
- no necesito de tu ayuda, me las puedo apañar solo.- sonrió con arrogancia.
Aunque no lo demostraba, el leve tic en el ojo decía que no había esperado esa respuesta.
- correcto…- se puso de pie, tomando su sombrero en el acto.- estaré en el pueblo, te daré unos días para digerir todo esto…nos vemos.- dicho esto y tras una ultima mirada, abrió la puerta y desapareció.
- fuiste de mucha ayuda…- gruñó a su primo, quien solo rió nervioso.
- todavía valoro mi vida como para saber que esa, era una conversación entre ustedes dos.- dijo divertido.- ¿crees que sepa algo del testamento?-
Inuyasha suspiró.
Verdad, el testamento. Por unos momentos se había olvidado de el.
- no lo creo.- respondió simplemente.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Cuando Kagome bajó, todo estaba en silencio.
Miró a su alrededor descendiendo el último escalón, sujetando aun la esquina del barandal.
Tanto silencio la perturbaba. Aunque debería estar acostumbrada, todos los días en su vida eran iguales. Pero la sensación de que ya no se encontraba entre las cuatro paredes de su departamento la inquietaba bastante.
A pesar de tener solo lo necesario, se las apañaba bastante bien, su trabajo de camarera en el bar Shikon no daba malos recursos.
Su vida luego de la muerte de su madre seis años atrás, había sido un completo desastre.
Había pasado de un trabajo a otro: de cocinera en un puesto de hamburguesas a repartidora de pizzas, empaquetadora en un supermercado, vendedora andante de utensilios de cocina.
Continúo caminando absorta en sus pensamientos, dirigiéndose hacia la salida.
¡Cuanto tiempo deseando la estabilidad económica! Pero desgraciadamente ningún trabajo duraba, siempre terminaba por renunciar.
Suspiró tomando el pomo de la puerta, girándolo.
Sus jefes…siempre por ellos.
Miro sobre su cabeza la gran mansión. Apartando de su mente los tristes recuerdos.
Rió divertida a la vez que saltaba como una niña sobre los escalones de la casa. Nunca se le habría pasado por la cabeza que se alojaría en un lugar así, tan majestuoso, misterioso.
Giró solo para ver como las estrellas tintinaban en el alto cielo.
- es hermoso…- susurró asombrada de la nitidez con la que podía ver cada estrella, cada constelación.
Se sentó en el porche sin apartar los ojos de lo alto. ¡Qué no daría por saber cual era cual! Debió haber puesto más atención en las clases de astronomía en el colegio. Sabía que algún día se arrepentiría de su falta de atracción hacia las clases.
- tan distinto a la ciudad…- exclamó pacifica al darse cuanta de la gran diferencia entre ambos lugares. Pero¿Cómo no compáralos?, donde se encontraba ahora era tan silencioso, sin el molesto ruido de los coches, ni las luces reflejándose por la ventana de su habitación. Sin la estruendosa música de sus vecinos quitándole el sueño.
Se abrazó a si misma al recibir la primera brisa nocturna. ¡Solo a ella se le ocurría salir sin tener siquiera un chal para cubrirse!- como si tuviera algo mas para ponerme.-Contuvo un gritó al recordar como había olvidado su equipaje en la posada del pueblo.
Tendría que pedirle a Miroku al día siguiente que la acompañara al pueblo, por que a pie no llegaba completa. No era mucha la distancia que había del viñedo Tashio al pueblo Sengoku, pero el camino lleno de tierra no era muy alentador como para ir caminando.
Había tenido suerte al encontrarse a ese amable señor, si no, aun estaría en el pueblo viendo la manera de llegar.
Cri…cri
Cerró los ojos complacida.
Escuchar ese sonido la relajaba.
Como las hojas susurraban contra el viento, el canto ceremonioso de los pequeños animalitos que rondaban y hacían su propia fiesta nocturna. Casi podía oír los latidos de su corazón acompasando con los de la naturaleza.
Si Kagome no hubiese estado tan absorta en captar esos armoniosos sonidos, habría podido sentir la puerta abrirse y luego cerrarse a su espalda. Ni siquiera oyó el relinchido de los tablones viejos, que parecía que en cualquier momento cederían ante el peso del caminante.
Inuyasha apenas había avanzado medio metro cuando se dio cuenta de la presencia de Kagome. Instantáneamente sus pies se clavaron al suelo.
- demonios.- maldijo ente dientes.
Hacia años que no salía a tomar un poco del aire nocturno, y justo cuando se animaba…se la encontraba a ella.
¡Qué más podía pedir!, Si en este mismo instante le cayera un rayo encima, no le extrañaría.
No recordaba haber pasado bajo una escalera, ni haberse topada con un dichoso gato el día de hoy. Entonces¿¡De donde venia su mala suerte!?
La vio tiritar por el frió. ¡Era obvio que lo hiciera si solo llevaba puesto el mismo vestido que en la tarde¿Es que no sabía la diferencia de temperaturas entre día y noche?, de que aunque el día fuera un infierno, la noche era mas como un refrigerador a máxima potencia en esa época del año.
El no era tan tonto, por lo menos no llevaba vestido. Y si lo llevara, estaba bien abrigado con su chaqueta de casimir como para preocuparse. Pero que… ¡Vestido! esto confirmaba todo, tanta presión había conseguido volverlo loco.
Kagome volvió a tiritar ante una nueva y más fría brisa.
No, no debía…solo tenía que girarse he irse a acostar, eso iba a hacer¡si señor!, no tenía por que ayudarla, si se moría de hipotermia¡bien por ella!…
Se estaba girando para irse cuando la escuchó estornudar. ¡Demonios!.
Exhaló enojado consigo por lo que iba a hacer y por su poco autocontrol.
Se abrazó más fuerte luego del segundo estornudo. Si se seguía exponiendo inevitablemente mañana amanecería resfriada.
Estaba apunto de erguirse para poder irse, cuando algo calido cubrió sus expuestos hombros. Estaba tan extrañada que ni se asustó.
Inconscientemente se estrecho con la prenda, cubriéndose más. Inhaló profundamente, llenando sus pulmones con una excitante fragancia. Su mente no procesó nada hasta que escuchó una ronca voz, muy cerca de su oído.
- no deberías estar aquí.-
Ahora si que se asustó, de un solo salto se puso de pie y se giro para ver quien le había hablado.
Todo estaba oscuro, el techo que cubría el porche no le dejaba ver bien.
- ¿Quién está ahí?- Entrecerró un poco los ojos, como si así su vista mejorara.
Escuchó un leve murmullo.
- ¿Quién esta ahí?.- insistió entre enojada y asustada.
Inuyasha maldijo nuevamente, la había escuchado la primera vez…
- ¿Por qué no contestas¡Eres un ladrón!- chilló retrocediendo un paso mientras lo apuntaba acusadoramente.
¡Esto era mejor¡Ahora era un ladrón!, se iba a robar a él mismo. ¿Esa niña era tonta o se hacía?
Esbozó una mueca incrédula al verla preparada para echarse a correr.
-wou wou…calma, soy yo.- dijo fastidiado, acercándose un poco mas a ella. Lo suficiente como para que lo reconociera.
Cuando las sombras se fueron esparciendo, frente a los ojos de Kagome fue apareciendo una fantasía nocturna.
Lo primero que vio, fueron un par de resplandores dorados centellear en la oscuridad. Luego, mientras se acercaba mas, pudo distinguir sus espesas cejas tan negras como la noche, encorvadas escépticamente. El cabello, que a pesar de llegarle a la altura de los hombros, se mecía imperceptiblemente con la brisa.
El hombre que había visto esa tarde, no se parecía al que era bañado por los rayos lunares. Los cuales hacían que su bronceada piel, tomara un tono más blanquecino, casi relajante.
Inconscientemente se quedo observando sus labios.
- Inu… ¿Inuyasha? – susurró sintiendo como le faltaba el aire.
Por un momento, le vino a la cabeza la imagen del príncipe azul de los cuentos de hadas. Y quisiera o no, Inuyasha encajaba perfectamente en ella.
Alto, valiente… ¿Se dedicaría acaso a rescatar doncellas en peligro?.
Kagome arrugó el ceño, pensativa.
Lo recorrió con la mirada, tratando de imaginárselo vestido con un traje azul y una capa de seda.
Inuyasha elevo una ceja arrogante. Además de todo era descarada.
- si quieres me desvisto para que no fuerces tu imaginación.-
Tardó en darse cuenta de que se había quedado como una tonta mirándolo.
Contuvo el aire cuando Inuyasha hizo el ademán de desabrocharse los primeros botones de la camisa. Sin siquiera proponérselo recordó la perfección de su torso, sus marcados músculos…
Parpadeo confusa.
¡¿Qué estaba pensando!?
- ¡q-que crees que estas haciendo!.- gritó cubriéndose el rostro con las manos, mientras se giraba dándole la espalda.
- ¿no querías mirar?.-
A Kagome se le subieron los colores al rostro.
- ¡no! – exclamó al instante.
- cobarde…- suspiro Inuyasha. De alguna forma se sentía decepcionado.
- ¿dijiste algo? -
- no, nada…- gruñó dándose cuenta que lo había dicho mas alto de lo que creía.- vamos, solo estaba bromeando.- aclaró al verla aun de espaldas.
Se giró con el rostro aun cubierto por sus manos.
- ¿me lo prometes? – aun desconfiada, abrió solo lo suficiente como para descubrir uno de sus ojos.
Suspiró aliviada bajando ambas manos al verlo completamente vestido. Lo había hecho solo para fastidiarla.
- no es gracioso…sabes.- exclamó molesta.
Inuyasha bajó lentamente los escalones, con una enigmática sonrisa estampada en el rostro.
Cuando estuvo a su altura se inclinó, quedando sus rostros a escasos centímetros. Aun con la sonrisa en su rostro fue pasando ambos brazos por dentro de la chaqueta.
Antes de que Kagome pudiese reaccionar, la tenía bien sujeta por la espalda.
- q-que haces…-exclamó exaltada, ruborizándose al sentirlo tan íntimamente cerca.
El la apretó contra su cuerpo al momento que cerraba los ojos, estremeciéndose. Haciéndose daño el mismo.
- ¿aun tienes frío? –exhaló en su oído al sentirla temblar bajo su abrazo.
Si, estaba temblando. Pero no por lo que él pensaba.
- p-podrías soltarme…- pidió casi sin voz.
- te prometo que lo haré…pero.- dijo estrechándola mas.- solo un momento….- rogó ocultando su rostro entre el cabello de ella, aspirando su suave fragancia.
Cuando Kagome sintió su aliento rozar su piel y el inconfundible aroma del alcohol, se asustó. Sus sentidos se nublaron y ya no se encontraba a la intemperie, si no más bien es un departamento pulcramente arreglado y en los brazos de la sombra de su pasado.
- ¡aléjate!- gritó empujándolo por el pecho, apartándolo.- no me toques, por favor.- rogó al borde de las lagrimas.
La rabia lo consumió¡lo había empujado!, en un instante se encontraba tomándola por el brazo, girándola de manera ruda hacia él.
- ¡¿y a ti qué te pasa!? – rugió sin entenderla.
- por favor no me dañes…- lloró cerrando fuertemente sus ojos.- te juro que no volverá a pasar…pero por favor no me pegues Kouga…- gimoteó para horror de Inuyasha.
Cuando proceso bien lo que acababa de oír, se tambaleo soltándola lentamente. Eso lo había tomado por sorpresa. Tanta, que los seis tragos de licor se esfumaron en un santiamén de su cuerpo.
Si otras hubiesen sido las circunstancias, se hubiese echado a reír como desquiciado.
- Dios...- sonrió con pesar, sin saber que hacer.
¡Otra vez! se maldijo. De nuevo la había asustado, pero no había sido su intención.
Primero eran las gritos, ahora…esto.
La miro con pesar.
Y casi por remordimiento que por otra cosa, la sujeto por los hombros.
- tranquila…Kagome, reacciona.- pidió sacudiéndola levemente.
Pero ella no dejaba de llorar.
¡Demonios! ¿Qué podía hacer?
- oh maldición… ¡ven acá! – Con un ágil movimiento la estrecho contra su pecho.
Kagome se resistió, intento alejarse, pero Inuyasha la tenía bien sujeta.
Se puso rígida al saber que ya no podía escapar.
Lloró más fuerte, lloró de frustración, de miedo. Estaba aterrada.
- calla…- exclamó con voz suave contra su cabello.
Su llanto le desgarraba el alma. Y más le dolía al saber que él era el causante.
- oye, tranquila…aquí estas a salvo.- susurró acunándola levemente.- no te haré daño… solo deja de llorar.- le acaricio el cabello, como si de una niña pequeña se tratara.
La sintió suspirar, relajándose.
Por un momento creyó que se alejaría, pero no lo hizo. Para su sorpresa se abrazó a él, buscando resguardo, tranquilidad.
Y sin proponérselo, el se lo brindó.
Se quedaron unos minutos en completo silencio mientras ella regulaba su respiración, sus sentidos y los rápidos latidos de su corazón.
- quiero irme a mi cuarto – dijo avergonzada, secándose los residuos de lagrimas mientras ponía distancia entre ellos.
Inuyasha solo se quedo contemplándola en silencio, sintiendo un gran vació entre sus brazos.
Tenía las mejillas sonrojadas a causa del llanto, sus ojos brillaban cristalinos.
- yo, lo sient…-
- bien, vamos…- la interrumpió sabiendo que iba a disculparse.
Pero ninguno de los dos se movió.
Estaba tan avergonzada que no sabia que hacer, ni se atrevía a levantar la vista del suelo.
- no se tú, pero yo me estoy congelando…- comentó incomodo por el silencio que se había formado entre ellos.- es mejor que entremos.- la tomó de la mano y comenzó a arrastrarla.
Kagome levantó la vista incrédula, sintiendo el áspero tacto sobre su piel. Extrañamente no le molestaba, se sentía segura. De la misma forma que se sintió ser estrechada tan calidamente unos momentos atrás.
Se dejó arrastrar por todo el recibidor, ninguno de los dos intentó romper el confortante silencio que los seguía.
Kagome solo intentaba no tropezar, todo estaba en completa penumbra.
¿Qué hora serían¿Cuánto tiempo habían estado afuera?
Inuyasha la miró de reojo todo el trayecto hacia su habitación. No parecía incomoda, ni asustada. Ni siquiera parecía la misma mujer que había estado llorando como desquiciada unos momentos antes.
Suspiró para sus adentros subiendo de dos en dos los escalones, olvidándose que llevaba de la mano a Kagome, quien tuvo que correr para no caer.
Se detuvo al llegar al final del pasillo. Miró a Kagome, esperando que entrara a su habitación, pero ella no se movía.
- Que descanses.- Dijo girándose hacia su cuarto.
- buenas noches.- respondió sin siquiera mirarlo.
Inuyasha apenas había caminado unos pasos, cuando sintió un pequeño jalón, que no lo dejo moverse.
- este…¿podrías soltarme?.- la escuchó pedir, avergonzada.
- ¿Qué? – Se giró confuso, solo para ver que aun la tenia tomada de la mano.- oh…lo siento.- deshizo rápidamente el agarre. ¡Qué Tonto! se recriminó ahogando un juramento.
- adiós…- dijo Kagome dándole la espalda, intentando no reír. Estaba girando el picaporte de su habitación cuando un leve murmullo llegó a sus oídos.
Él no te hará más daño
Se giró sorprendida, pero Inuyasha ya no se encontraba ahí.
- debió haber sido mi imaginación…- Suspiró con angustia, cerrando la puerta con el peso de su cuerpo.
Una sonrisa tonta se formó en su rostro, mientras se dejaba caer sobre su acolchonada cama.
Ahora que lo veía así, Inuyasha no era tan bruto como había pensado en un principio.
Había sido un completo caballero cuando ella lloraba como tonta, había hecho lo que nadie había logrado antes, la había calmado.
- ¡ah!...- chilló abrazando la chaqueta, inhalando la varonil fragancia.
Y con esa misma tonta sonrisa se quedo dormida.
-..-..-..-..-..-..-..-..-
Al día siguiente Inuyasha despertó con un humor de perros.
Y para desgracia de Kagome, que venía justo saliendo del comedor, se lo topó en la entrada, dispuesto a ir a trabajar.
- disculpa¿has visto a Miroku?- preguntó un poco dudosa.
Pero el solo giró el rostro. La miró unos momentos sin pronunciar palabras. Y cuando la vio revolverse incomoda y apunto de pronunciar algo mas…habló.
- al contrario de ellos, a mi no me gusta verte rondando por mis tierras…así que no te cruces en mi camino si no quieres tener problemas.- exclamó con ojos centellantes, poniéndose su sombrero y cerrando de un solo golpe la puerta.
Kagome quedó en blanco. ¿A qué venia eso? se preguntó extrañada.
- ¡Tae!... ¿has visto a Miroku? – consultó al ver a la mujer aparecer junto a ella, olvidándose de Inuyasha.
Tenía cosas más importantes que hacer, como para preocuparse de su tonta actitud del día de hoy. Cosas como buscar su ropa.
- creo que lo vi en las caballerizas, señorita.- contestó la mujer, intentando que el canasto con ropa sucia no resbalara de sus manos.
- gracias… ¿te ayudo?- dijo al verla en problemas.
Tae la miro entre aceptando y rechazando. En realidad necesitaba ayuda. Suspiró aceptando.
- esto hay que llevarlo al lavado, que esta a dos puertas hacia la izquierda pasando ese pasillo.- le indicó entregándole la ropa sucia.- yo iré a preparar la comida…- y dicho esto se fue mas rápido de lo que había aparecido.
- yo y mi boca…- se lamentó comenzando a caminar.
Continuara…
He aquí yo de nuevo. Lo se, lo se…no me golpeen, no fue mi intención demorarme ¿Cuánto¿Dos semanas?. No daré excusas por que son tontas xD
creo que cometí un pequeño error en el capitulo anterior, no especifique que el adelanto estaba desordenado :p
tengo el próximo capitulo a la mitad, así que ahora si que no me demoraré mucho en actualizar.
Aunque tengo que decir, me sorprendí al darme cuanta que mientras mas me demoraba, mas review me llegaban xD
Ahora no me acostumbren a eso…que si no voy a pensar que tengo que demorarme.Así que el próximo estará arriba dependiendo de ustedes n.n! por que si todo va bien, lo mas probable es que esté el jueves o viernes.
Ah¡y no me olvidare! quería devolver los RV pero por ahora no puedo :s, así que les agradezco profundamente sus comentarios y el hacerme saber que les ha gustado lo que escribo!. Espero que no dejen de darme su apoyo, que es muy importante para mi y mi musa xD
Una mención especial para LadyScorpio(twincilla) por haber regresado luego de que se le muriciera el pc!! xD
¿Adelantito? bueno xD
----
Corrió lo mas veloz que sus pies se lo permitían. Si la atrapaba, estaría perdida.
- ¡arg! – exclamó al tropezar con una piedra y caer de bruces al piso.
Estaba por ponerse de pie, cuando escuchó una voz a su espalda.
- estas atrapada…- gritó abalanzándose sobre ella.
----
Que tengan un muy feliz año nuevo!! Y que todos sus deseos se hagan realidad!
Nos leemos!
Akari-aoi(Twin2 xD)
