guiónes.- Dialogo
Cursiba: pensamientos
(n/a): Notas la autora, yio :p
.-.-.-. : cambio de escena
-..-..- : Cambio de dia xD
Aclaración: Inuyasha no me pertenece, ni ninguno de los personajes de ese fantastico anime T.T solo usurpo su hermosura xD
---- Belleza Infantil ----
ah!! Era una tonta!
Kagome comenzó a pasearse desesperada.
- qué hago, qué hago...- repitió deteniéndose de golpe, mirando el desastre frente a sus ojos.-ah…no, no…- se quejó volviendo a retomar su paseo desesperado.
Ella había hecho cosas más difíciles. ¿Por qué precisamente esto no le podía salir bien?
Calma… se detuvo respirando hondamente.
Ella no era la del problema, lo mas probable era que la tonta maquina estaba defectuosa. No todo estaba tan mal después de todo.
-¡Pero que demonios!…- escuchó la estruendosa exclamación a su espalda, quitándole la pizca de esperanza y también, parcialmente la audición.
Kagome podía jurar que había dejado de vivir, como su alma había dejado su cuerpo para escapar.
¡Qué no daría ella por hacer lo mismo!
Quizás si cerraba los ojos y se iba a una esquina de la habitación, pasaría inadvertida. ¡O mejor aun!... ¿y si escapaba por una ventana?
- podrías explicar… ¡Qué es esto! – gritó Inuyasha desde la puerta.
Kagome suspiró. Echarse a correr parecía tan fácil.
- ¿qué parece?...- respondió con ironía, sin siquiera girarse.
¿Es qué no era bastante obvio? …"esto" era un desastre.
- no juegues con migo Kagome – amenazó sin elevar la voz.- y dime… ¿por qué mi habitación de lavado esta inundada? –
- tienes que decirlo así…- se quejó la joven retrocediendo unos pasos cuando el agua jabonosa le alcanzó.
- ¿y cómo quieres que lo diga? –
- pues no se…de otra forma ¡Sabes! no es tan fácil como parece.- exclamó señalando la lavadora.
Inuyasha se cruzó de brazos. ¿No que a las mujeres se les hacia fácil manejar esos aparatos?
- estúpida maquina del demonio…- susurró enojada.
Tal parecía que ella era la excepción.
- apágala…- ordenó cuando el agua le alcanzó las botas.
- No puedo.- dijo sin siquiera mover un músculo.
- ¡es qué eres tonta! apágala antes de que inundes todo el primer piso.- exclamó perdiendo la paciencia.
- para ti es fácil decirlo… - chilló girando el rostro.- tú no eres el que se va a caer si se mueve solo un poco.-
Impresionante, después de todo la niña tenía cerebro.
- bien…tienes razón.- suspiró derrotado.- intenta deslizarte hasta la maquina y desconéctala.-
- suena tan fácil cuando lo dices…- bufó molesta, mirándolo con escepticismo.- por qué no vas tú y la desconectas.-
- en primer lugar…yo no soy el causante de que se descontrolara.- explicó con calma.- y segundo. Sabes, con el primer punto lo digo todo…- aclaró enojado.
- oh ahora yo soy la culpable de tod…- no pudo terminar de hablar, por que impulsada por la ira se había girado bruscamente, causando que sus pies resbalaran.
Kagome ahogo un grito cuando sintió que la habitación se movía. Cerró fuertemente los ojos esperando el impacto contra el suelo. Pero solo sintió la sensación de estar flotando.
Cuando Inuyasha la había visto girarse, no había que ser genio para saber que resbalaría, así que sin haberlo pensado ni un solo segundo, se deslizó hasta ella, tomándola entre sus brazos. Pero inevitablemente ambos cayeron.
- demonios mujer, ten mas cuidado.- se quejó Inuyasha arrugando el ceño cuando su espalda impactó sonoramente contra la lavadora.
Fue tan fuerte el impacto que la maquina se sacudió, empapándoles las cabezas y soltando ropa sobre ellos.
- esta fría.- se quejó Kagome al sentir el agua escurrir por su cuerpo.- ¿es que no tienen agua calien…Inuyasha¿Por qué tienes eso en el rostro? – Preguntó inocentemente al ver frente a sus ojos una cabeza roja.
- ¿es qué no te callas nunca? – gruñó en respuesta, ejerciendo leve presión en la cintura de Kagome. Quien estaba prácticamente sentada en su regazo.
- bien, pero no te tienes por que enojar.- Intentó incorporarse, pero Inuyasha no cedía en su agarre.- oye… ¿me sueltas? – pidió avergonzada al darse cuenta de la posición comprometedora en que se encontraban.
- te caerás nuevamente – justificó moviendo la cabeza de lado a lado.- maldición, quita esto que no me deja respirar.-
Kagome suspiró, olvidándose se la vergüenza al verle el lado divertido a la situación. A demás, gracias a él, no había caído.
- no se de que te quejas, definitivamente el rojo es tu color.- río quedamente quitándole la húmeda prenda del rostro.
Pero cuando lo hizo, prefirió no haberlo hecho.
Inuyasha levantó el rostro, para mirarla con sus centellantes ojos, cubiertos levemente por su oscuro flequillo que se le pegaba a la frente. Por su rostro vagaban gotas de agua, enmarcando sus cinceladas facciones.
- estas goteando – carcajeó apartándole delicadamente el flequillo del rostro.
- tu también – dijo capturando la mano que surcaba su frente entre la suya, incomodo.- además…- bajó la mirada, recorriendo toda la escultura del cuerpo de Kagome que estaba a su vista.
Para desgracia de la chica. Su vestido traslucía por completo sus curvas, amoldándose a su figura como una segunda piel. Luciendo dos prendas blancas, una cubriendo su busto y la otra su intimidad.
- ¿qué es lo que veo¿Encaje? – preguntó descaradamente regresando su vista a los ojos de Kagome, aunque su voz estaba algo ronca.
Kagome contrajo el rostro por la vergüenza, si solo se hubiese quedado callado…
- pervertido - gritó apartándose bruscamente- no mires…- exclamó sonrojada abrazándose a si misma, tratando de ocultarse.
Inuyasha sonrió entrecerrando los ojos e intentó regular su respiración. Pero por más que quisiera, su mente remontaba la fascinante visión del cuerpo de Kagome.
Maldición…esa mujer era una tentación. Solo dios sabía cuanto le costaba controlar la febril excitación que sentía aun recorrer su cuerpo.
- vale, vale…no te pongas así.- gruñó ásperamente.
Aunque su cuerpo se había tranquilizado, sus ojos centellaban de una frustrada excitación.
- no puedo creer que seas tan descarado…- lo acusó mirándolo con furia, abrazándose con mayor intensidad cuando cruzaron miradas.
Inuyasha hizo una mueca incrédula. ¿Dónde estaba la mujer asustadiza de la noche anterior?
- mira preciosa…- soltó sonrojando a la chica.- no estoy aquí para profanar tu virginal cuerpo.- dijo con brusquedad, pero se lo pensó mejor. Pasó una mano tras su espalda, jalándola bruscamente contra su torso- aunque no me molestaría…- Kagome retuvo la respiración cuando Inuyasha acercó delicadamente sus rostros. Y se estremeció cuando sintió que los brazos que rodeaban su pecho protectora mente fueron apartados con facilidad.- ¿A ti si? – Susurró peligrosamente cerca.- ¿qué me dices Kagome? - Un suave cosquilleo recorrió sus labios cuando sintió su calido aliento sobre ellos.
- Inu…Inuyasha.- soltó apenas el aire.- ¿q-qué haces?…-dice ahogando un suspiró cuando él la apresa mas contra si.
Inuyasha gruñó cuando los pechos de Kagome rozaron su tórax, a causa de la agitada respiración de la joven.
- una locura…- ladró a la vez que cortaba la distancia entre sus bocas.
La invitación fue simple: una suave pero salvaje presión en el labio inferior; fue como colocar una pequeña bomba de tiempo.
Kagome luchaba para no dejarse llevar, pero una desconocida sensación comenzaba a apropiarse de su cuerpo.
Su beso era como una suave caricia, además que la proximidad en la que estaban no le ayudaba mucho a pensar. Sentir como el calor emanaba de su varonil cuerpo le estaba quitando la cordura. Quería sentir, tocar…
Inuyasha comenzaba a ganar terreno, su boca de movía con maestría y sensualidad. Pero, pronto le comenzó a faltar el oxigeno.
Separó solo lo suficiente como para recuperar el aire robado. Pero por más que respiraba, sentía que el aire que llegaba a sus pulmones no le era suficiente.
Recargo su frente contra la de ella. Se sentía como un chiquillo después de su primer beso, un tonto inexperto que no sabía como controlar las sensaciones de su cuerpo.
- Inu…-
La escuchó gemir absorta en un mar de éxtasis inhalando una gran bocanada de aire, al igual que él aun sentía el desesperado roce de sus bocas.
Inuyasha aprovechó la confusión de la joven para acomodarla mejor sobre su regazo, la elevó unos centímetros sujetándola por la cintura y la sentó sobre el. Al momento fue bajando con extrema cautela la mano derecha, pasando por el muslo apretándolo ligeramente, sacando un débil gemido de la boca de la joven. Descendió un poco mas, buscando el pliegue de la prenda.
Kagome suspiró al sentir la intima proximidad de sus cuerpos, pasó los brazos sobre los hombros de Inuyasha, cruzándolos tras el cuello, atrapándolo en un insinuante abrazo.
¡Qué estas haciendo! detente…le rogaba su conciencia, pero por mas que tratara, su cuerpo no respondía, había cobrado vida propia. Ya no era conciente de sus acciones.
Se apretó contra Inuyasha cuando sintió la aspereza de sus manos bordeando sus pechos.
- oh por el amor de… ¿Qué ocurrió aquí? – escucharon gritar a Sango desde la puerta, sacándolos del trance.
Se separaron bruscamente. Kagome fue a aparar juntó a Inuyasha, se miraron desconcertados un par de segundos, luego desviaron la vista hacia la procedencia del grito, pero era como si frente a ellos tuvieran a un completo desconocido.
Tardaron el procesar todo lo que había pasado.
Inuyasha dejó de respirar para tranquilizarse. Si antes que no la había tocado le había costado tanto recuperar el control de su cuerpo, ahora le era casi imposible.
No sabía si agradecer que los habían interrumpido, por que no creía que hubiese aguantado mucho con el poco control que tenia de si mismo sobre la situación. O mandar al demonio a sango por quitarle sin proponérselo el excitante cuerpo de Kagome de encima.
Kagome saltó sobre si misma cuando Inuyasha golpeo la lavadora, apagándola al momento.
- estúpida maquina del demonio – gruño golpeándola nuevamente, luego que sujetándose del mismo aparato se había puesto de pie.
- lo mismo pienso…- rió Kagome recordando que ella había ocupado las misma palabras momentos antes.
Inuyasha la miró desconcertado. ¿Cómo podía estar tan tranquila luego de lo que había pasado?
Suspiró inclinándose sobre ella, ayudándola a incorporarse. La sintió temblar levemente ante el roce de sus manos con sus desnudos brazos.
- Gracias…- dijo apartándose bruscamente cuando recupero la estabilidad.
- como quieras – respondió enojado por la evasiva. ¿Quién entendía a esa mujer?
- chicos¿están bien? – consultó sango al ver lo tensa que estaba la situación.
En realidad ella no había visto lo suficiente como para saber lo que había pasado entre esos dos, pero podía hacerse una vaga idea con solo mirarlos. El brillo en los ojos de Inuyasha era frustrante, nunca podía entender que pasaba por esa cabeza suya. Pero Kagome, ella era como un libro abierto de emociones. Su rostro estaba teñido por un leve carmín, sus labio estaban algo rojos e inflamados; ¿Se abrían besado?
- ¡no te acerques! – gritaron ambos cuando la vieron preparada para entrar.
Sí¡lo habían hecho!
- Kagome¿me acompañas? no es bueno que te quedes así – explicó intentando mantenerse seria, pero por dentro saltaba de alegría. Y ella que se había preocupado.
-p-pero yo…- miró sin saber que hacer a Inuyasha, quien solo le indico que se fuera.- fácil decirlo…difícil hacerlo – regañó poniendo énfasis en las palabras, recordándole lo que había pasado la ultima vez cuando había intentado moverse.
- fácil decirlo, fácil hacerlo…-corrigió Inuyasha, tomándola por la cintura, con una enigmática sonrisa estampada en el rostro.
- pero que… ¡Inuyasha!- chilló cuando el chico la levantó en voladas.
- sujétate…-susurró en su oído.
Kagome lo rodeo fuertemente por los hombros cuando Inuyasha comenzó a moverse, o más bien, deslizarse hasta el otro extremo de la habitación.
Dios, era la segunda vez que sentía que volaba entre los brazos de Inuyasha. Era increíble la facilidad con que la había tomado en brazos, como si se tratase de una pluma.
- listo princesa, sana y salva – exclamó lealmente, deteniéndose junto a sango.
Solo cuando sintió el piso bajo sus pies, se atrevió a abrir los ojos, realmente no tenía idea cuando los había cerrado, pero lo había hecho. ¿Por el susto? o ¿Para disfrutar el momento?
- tonto…- susurró nerviosa por el apelativo.
- a sus ordenes, princesa…- susurró en respuesta, haciendo una leve inclinación, sin apartar los ojos de las facciones sonrosadas de ella. Sabía que la incomodaba con lo de princesa, pero valía la pena hacerlo, solo para ver como se ruborizaba.
- disculpen…-tosió divertida sango, llamando la atención de ambos.- pero alguien tiene que limpiar ese desastre.- indicó la habitación tras ellos.
- luego le diré a Tae que llame a Derek para que vea el problema de la maquina.- suspiró imaginando cuanto dinero le iba a costar reparar el aparato.
Por que si no lo había echado a perder Kagome, sin duda lo había averiado él con los golpes.
- bueno, vamos Kag…no puedes andar exhibiéndote así.- reprochó sango arrastrando a una avergonzada Kagome hasta el segundo piso.
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- juguemos…- rogaba el pequeño Kohaku a su madre.
La cansada mujer suspiró.
- amor, por qué no vas y buscas a tu padre…-
- ¡no! yo quiero jugar con tú…- negó haciendo un puchero.
- ¿enserio no te molesta? – surgió Kagome tras sango, aspirando un extraño aroma a quemado.
- ¿Molestarme? claro que no, además te queda perfecto…- suspiró llevándose una mano al abultado vientre.- Qué no daría por tener de vuelta mi figura.-
En realidad para suerte de Kagome, ella y sango, claro…cuando esta aun no estaba embarazada, tenían la misma talla. Así que cuando la había llevado a su habitación para cambiarse ropa, le había pasado un conjunto que por casualidad había caído en la maleta.
Las prendas eran sencillas, pero para Kagome eran algo atrevidas. Ella no acostumbraba a llevar ese tipo de ropa.
La falda era de lino blanca, le llegaba un poco más arriba de las rodillas, dejando el resto de sus piernas expuestas al molesto sol. La tela era suelta, los pliegues formaban un grácil vaivén contra el viento. Kagome tenía que hacer un enorme esfuerzo por no inclinarse y jalar la falda mas abajo.
Por otro lado la veraniega blusa que envolvía su contextura superior no era del todo cómoda. Tal parecía que tenía un poco mas de busto que sango, quedándole un tanto ajustada. La prenda era de un suave color damasco, a brazo descubierto y con un casi imperceptible escote que se formaba al tener desabrochados los primero dos botones superiores. Para cualquier otra persona era un detalle sin importancia, pero desde el Angulo de Kagome, mostraba más de lo que debía.
- qué es eso…- señaló a lo lejos una nube de humo negro que salía de la tierra, arrugando la nariz.
Sango giró hacía la dirección a la que se refería Kagome.
- están quemando maleza…- aclaró buscando un lugar para descansar.
- ¿No tienen miedo de que el viento juegue una mala pasada y traiga el fuego hacía los arbustos? espera, te ayudo.- saltó sujetándola ligeramente para que se sentara en la silla de mimbre.
- gracias…- le sonrió.- en realidad a Inuyasha no le gusta…- Sonrió mas cuando vio que Kagome se estremecía ante la sola mención del nombre.- pero los trabajadores insisten en que si no lo hacen, el próximo año la cosecha estará infectada de maleza, y eso podría perjudicar…tu sabes, son tradiciones a las que están acostumbrados….Además aunque no lo parezca, Inuyasha es bastante supersticioso.- agregó divertida.
- no te creo… ¿enserio? – rió al verla asentir.
- cuando tenía seis años se arrancaba del pequeño gato de Miroku, hubieses visto como corría…y eso que Keith era plomo.- recordó imaginando la escena.
- ¡Mamá!… ¡quiero jugar! – gritó el pequeño recordándole a ambas que aun estaba ahí.
- ¿podrías…? –
- claro…- acepto Kagome dirigiéndose al pequeño.- ¿A qué jugamos? – preguntó poniéndose a su altura, tomándose la falda por la parte de atrás para que no se levantara.
Lo vio sonreír como solo un niño lo hacía, con toda alegría. Pero con una pizca de travesura que Kagome no percibió, pero sango si.
- las traes…- gritó dándole un leve golpe con sus manitas en la cabeza a Kagome, y se echó a correr.
- si no te apresuras no lo alcanzaras…-sugirió sango viendo como la joven aun no reaccionaba.
- cierto…- exclamó incorporándose de un salto.
- no me atrapas…- gritó Kohaku varios metros mas allá, saltando de alegría.
Kagome sonrió, si había que correr… ¿Quién mejor que ella?
- oh no, no te me escapas…- le gritó saltando por encima de los escalones, echándose a correr hacia donde estaba el niño.
El pequeño la vio acercarse y retomó su huida, serpenteando entre los matorrales hacía que Kagome lo perdiera momentáneamente de vista. Pero lo encontraba prontamente guiándose por su inagotable risa.
- ¡te encontré! – Kagome lo sorprendió escondido tras un arbusto. Y estaba por atraparlo cuando el chico se deslizó con toda la agilidad que le proporcionaba su pequeño y juvenil cuerpo.
Sango sonreía divertida desde el cobertizo, tal parecía que su hijo le estaba causando mas de un problema a la pobre de Kagome, quien parecía cansarse mas y mas con el transcurso de los minutos.
No sabía en que momento se habían intercambiado los papeles, pero el hecho era que ahora ella era la perseguida.
Corrió lo mas veloz que sus pies se lo permitían. Si la atrapaba, estaría perdida.
- ¡arg! – exclamó al tropezar con una piedra y caer de bruces al piso.
Estaba por ponerse de pie, cuando escuchó una voz a su espalda.
- estas atrapada…- gritó abalanzándose sobre ella.
Kagome se giró lo más rápido que pudo, capturando al pequeño en un apretado abrazo.
- ¿Quién atrapó a quién? – se burló sin dejar de reír.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- escuché algo singular cuando estaba en las caballerizas…- comentó Miroku intentando sonar casual.
Pero Inuyasha solo respondía con monosílabos o simplemente no respondía.
Unos par de Mhp y otro par de aja. El primero para negar y el segundo para asentir.
- señor Tashio…aquí traemos mas – Informó uno de los capataces apareciendo tras Miroku.
- déjalo con los demás…allí.- indicó señalando el pozo de fuego que estaba a un par de metros.
- sus mascarillas…señor, son necesarias.- Insistió el hombre cuando él negó ponérsela.
- yo quiero una…- pidió Miroku tomando la que le habían ofrecido a su primo.- por qué n…-
- no la necesito…- le cortó fulminándolo con la mirada.
- vale…pero el humo entrara por tus vías respiratorias, tus pulmones se cerraran y…- Comenzó retrocediendo dos pasos cuando el viento había traído consigo el asfixiante vapor negro.- te intoxicaras.-
- no necesito tus tontos consejos, sé lo que puede pasar, gracias. – regañó cruzándose de brazos, arrogante.
- por qué no dejas que tu capataz haga esto…no es necesario que estés tú supervisando.- Rogó incomodo, ya se veía en una camilla del hospital del pueblo, conectado a una maquina respiratoria.
- No puedo arriesgarme, lo sabes, además no qui….-
Algo a lo lejos llamó su atención. Había escuchado la voz de Kagome, podía jurar que la reconocería en cualquier lugar.
Se giró buscándola con la mirada, y ahí la encontró. Estaba corriendo, su cabello meciéndose con el viento, su falta levantándose por el trote, sus pechos subiendo y bajando levemente.
La vio caer, tuvo el impulso de correr y ver si se había dañado, hasta podía sentir que su cuerpo se había movió un centímetro y se detuvo cuando escuchó el grito del hijo de Miroku y luego lo vio como se lanzaba sobre ella.
- linda manera de jugar…- comentó enojado por lo que había estado apunto de hacer.
Miroku se giró, extrañado por el comentario.
Entones vio a su hijo jugando con Kagome, tal parecía echando una carrera hacia la mansión.
Miró como Inuyasha los seguía frunciendo el ceño. Parecía que su primo estaba algo celoso de su hijo.
¡Perfecto! Inuyasha parecía lo suficientemente despistado como para darse cuenta de lo que contestaba. Una oportunidad que no podía desperdiciar.
- sabías que le dijo a Sango que se le quedó el equipaje en el pueblo.- comentó tratando de no perderse las reacciones.
Inuyasha lo miro confuso.
- ¿Qué estas insinuando? –
Miroku se felicitó internamente, había logrado despertar su curiosidad, y eso era algo que hacía años no ocurría.
- pues eso, necesito alguien que la lleve a buscar su ropa…yo pensaba ir, pero no me atrevo dejar sola a sango.- se hizo el preocupado.- ¿alguno de tus trabajadores podría acompañarla?... ¿Takato quizás? – sugirió al ver que aun no entendía.
Inuyasha palideció un par de tonos.
Takato era tres años mayor, había escuchado unos días antes como un par de vendimiadoras lo calificaban de sexy, una tentación humana. A Inuyasha no le molestaba que Takato tuviese tantos amoríos, mientras no obstruyera su trabajo.
- mira ahí va…será mejor que le preguntemos.- se llevó un par de dedos a los labios y de ellos salio un sonido similar a un silbido, solo que mas agudo.- ¡oye¡Takato, ven aquí! – lo llamó al obtener su atención.
El hombre apenas venia vestido, traía sus pantalones algo gastados por el trabajo, además de zapatos, claro; dejando su pecho descubierto ser bañado por el beso del sol. Tenía una escultura admirable, tallada por las duras jornadas de trabajo. Su castaño cabello estaba desproporcionadamente cortado, trayéndole un aire de sensualidad.
- ¿Qué ocurre? – preguntó algo cansado cuando llegó junto a ellos.
Miroku miro de soslayo a Inuyasha antes de hablar.
- ¿Tienes algo de tiempo libre esta tarde? –
Takato lo miro ahogando una mueca, imaginando que le darían mas trabajo.
- pues si, creo que si… ¿por qué? – Consultó rogando que no fuera lo que temía. El realmente tenía planes con una de las muchachas del pueblo, no quería faltar. Habían pasado un par de días desde que no se divertía.
Miroku regresó la vista a Inuyasha, pero el se mantenía imparcial, sin un atisbo de movimiento ni habla. ¿Dejaría que Takato acompañara a Kagome, sabiendo que al mas mínimo descuido de ella, el la estaría desnudando?
No podía arriesgarse. Tendría que intentar una última estrategia antes.
- primero dame tu opinión…dime¿Qué te parece ella? – Le señaló tomándolo por los hombros, girándolo hacia la gran casa.
- ¿Tú esposa? – preguntó extrañado al ver a sango reprender por alguna razón a Kohaku.
- ¡no! – Gruñó perdiendo la paciencia.- ella, la de la falda blanca.- le soltó los hombros cuando lo vio enfocar el objetivo.
- uf… ¿ella? – la señaló con el dedo, recibiendo una afirmativa – ¿Por qué? –
- por nada…solo que con Inuyasha estábamos discutiendo sobre lo hermosa que es, solo eso.- mintió, mirando a Inuyasha, quien no tenía cara de querer desmentirlo. Es mas, ahora parecía que algo lo inquietaba.
- ¿Quieres mi opinión sincera cierto? – Consultó recorriéndola descaradamente de arriba abajo.
- si… ¿Qué te parece? – soltó nuevamente.
Takato tragó saliva.- bastante buena – confirmó sonriendo – esas curvas fueron creadas para ser recorridas – aseveró deteniéndose en su busto.
Miroku casi se cae de espaldas por la desfachatez de Takato, además de la buena vista de halcón que parecía poseer. Pero cuando miró a Inuyasha, recupero todo el sentido del humor que había perdido.
El hombre parecía que en cualquier momento explotaría. Tenía sus manos formando un blanco puño, preparado para acertar un golpe ante un próximo comentario. La mandíbula apretada, y todo el cuerpo tenso.
- entonces ¿Te molestaría acompañarla al pueblo? – volvió a hablar Miroku, ganándose una mirada sorprendida de ambos hombres. Más notoria en Takato que en Inuyasha.- ¿qué me dices? – esta vez dirigió la pregunta a su primo, quien lo asesinó de mil y una formas en la mente.
- Por mi no hay problema, le diré a Mioko que pospongamos la salida para otro momento – Comentó mas para si mismo.
Inuyasha miró con odio a Miroku, quien solo le respondió con una inocente sonrisa.
Suspiró enojado. Otra vez Miroku ganaba.
- No, yo la acompañare…- gruñó comenzando a caminar, alejándose de ambos hombres.
Miroku no podía borrar por más que quisiera la sonrisa de satisfacción de su cara. Había logrado que la sangre de Inuyasha hirviera en cólera. Un excelente puntó a favor con su esposa.
Ya que ella era el cerebro detrás de todo este plan.
- no tengo problemas, enserio…- gritó Takato, intentando no perder la fantástica oportunidad.
- ¡Qué yo iré! – ladró sin siquiera girarse. Quitándole el alma del cuerpo.
- entendido…- susurró decepcionado, retomando su trabajo.
Miroku tragó con miedo, un punto con su esposa significaba un punto menos con Inuyasha.
Subió la vista, para ver que tan lejos estaba su amigo.
- espero que tengas razón…- suspiró cruzando miradas con sango, quien le sonrió a lo lejos y asintió.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
- maldito Miroku…- masculló subiendo los escalones de la mansión.
¿!Por qué Takato?! Ese hombre no tenía sentido de la inocencia cuando se trataba de una mujer, a todas las lanzaba en el mismo sucio costal.
- hola Inuyasha…-lo saludó sango, con la misma sonrisa que tenía su primo unos momentos atrás.- ¿iras con Kagome al pueblo cierto? -
Maldita mujer… La insultó con la mirada. Pero sango solo sonreía.
- oye Kagome, Inuyasha te acompañara por tu ropa al pueblo – comentó desviando la mirada hacia atrás de él.
- ¿I-Inuyasha? – La escuchó exhalar su nombre.
Suspiró cansado. ¿Por qué tenía que decirlo así?
Se giró intentando recuperar la mascara de frialdad que había perdido. Pero no lo consiguió, no esperaba que Kagome estuviera a solo unos pasos de distancia. Mirándolo con sus grandes y cristalinos orbes. Sus mejillas sonrojadas, y los labios ligeramente semi abiertos.
Inevitablemente se recordó besándola, su frágil cuerpo apegado al suyo. La curva de sus pechos ser envolvías por sus rudas manos.
Y entonces lo supo. Esa mujer debía ser suya…
Continuara…
¡gomen! siento lo del enredo de las actualizaciones; explicó lo que pasó. El primero fue para probar una duda que tenía, pero el segundo fue intencional. En realidad pensaba subir el capitulo ese día, pero no lo creí justo después de pensármelo mejor, solo habían tres comentarios…Eso me bajó los ánimos por que no se si voy bien o qué. Si les esta gustando o no.
En realidad les seré sincera, no pensaba actualizar aun, por que estaba esperando el comentario de algunas personas, pero no puedo esperarlas por siempre…tengo que cumplirle a quienes esperan con ansias la actualización y me lo hacen saber.
Agradezco demasiado a quienes me impulsan a seguir con la historia, si no fuera por esas personas, creo que no tendría el incentivo para traerles otro capitulo.
milanesa( Muchas gracias!, tu comentario fue el detonante para decidirme a actualizar!) Danesa-19( lo lamento, enserio que no fue mi intención, no lo haré de nuevo, lo prometo) Aabla(dale, aquí esta, espero que la espera haya valido la pena, gracias por todo) inuyasha4e(Gracias! enserio que saber que te ha gustado me pone muy feliz, gracias por tus ánimos) Fabisa(Hola!! si! espero que este capitulo también te haya gustado) serena tsukino chiba( lo habrá, lo habrá, no desesperes…primero dejemos que se conozcan xD) marru-freackyvampire(bueno, feliz! feliz de que te haya gustado la historia, gracias por tu comentario y espero no decepcionarte :p)monina(bueno, a ti te pille en el primer capitulo, pero igual te agrego aquí...pues ya me justifique por mis faltas, lo siento. Espero que este capitulo haya compensado un poco el mal rato. no te enojes si? xP )
Cada vez que pueda contestare los review, pero no prometo nada xD prefiero contestarlo de vez en cuando por aquí que me los devuelvan y no dejen el comentario en el capitulo :p
Quisiera dejarles avance, pero las dejaría peor, por que el próximo capitulo se viene con una supresa para Kagome.
Como siempre digo, el próximo capitulo estará arriba dependiendo de ustedes! xP
Nos leemos
Akari-aoi(Twin2 xD)
