guiónes.- Dialogo
Cursiba: pensamientos
(n/a): Notas la autora, yio :p
.-.-.-. : cambio de escena
-..-..- : Cambio de dia xD

Aclaración: Inuyasha no me pertenece, ni ninguno de los personajes de ese fantastico anime T.T solo usurpo su hermosura xD

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.-.-Dia Cero.2-.-.

--Desesperación--

Le dolía el estomago, no había podido cenar tranquila…la mirada insistente que tuvo sobre ella toda la velada la dejaron con los nervios a flor de piel.

Se sentía como la niña que hace mucho tiempo había dejado de ser. Cuando en el colegio recibía casualmente una invitación de un compañero, con claras intenciones románticas, ella nunca fue tan ciega como para no darse cuenta de ello. La ponían nerviosa, sobre todo cuando mas de alguno había tratado de besarla al terminar una cita, al principio se sentía alagada pero algo muy dentro de ella la obligaba a apartarse, girándose solo para despedirse con una sueva sonrisa. Con el tiempo las intenciones fueron pasando a otro nivel, tenia que casi arrancar cuando intentaban ir a un lugar mas privado con ella…Hasta que las salidas fueron mas esporádicas, cada ves el halago iba desapareciendo, dando paso a la decepción. En algún momento había simplemente dejado de aceptar las invitaciones, sus amigas la animaban a que se arriesgara y escogiera a uno, que necesitaba un novio con urgencia o se convertiría en una solterona toda la vida, viviendo con docenas de gatos siendo estos su única compañía. La idea no le pareció agradable para nada, primero…a pesar de que le gustaban los gatos, incluso ella tenía uno…una bola de pelos en realidad, el solo hecho de verse sin hijos no le agradaba, ella quería una familia, la anhelaba desde que era pequeña…

Un día de camino a su casa, decidió acortar camino cruzando vertical la plaza, mirando todo lo mejor que podía el lugar, el viento estaba extrañamente violento, y la obligaba a sujetar su falda escolar, a la vez que intentaba apartar el cabello lo mejor que podía del rostro, en un momento, cuando el viento se volvió mas molesto, que casi no la dejaba alternar, tuvo que desistir de ver por donde caminaba…al principio fue fácil, pero cuando iba doblando la esquina, algo obstruyo su camino, el choque había sido tan repentino que su trasero se instaló en el suelo demasiado rápido, un quejido no se hizo de rogar y salio con todo el sentimiento de dolor de su garganta. Ella había quedado tan desorientada, que solo cuando vio una mano frente a sus ojos, reaccionó y levantó la vista, solo para toparse con una sonrisa preocupada, acompañada de dos zafiros verdes…

El recuerdo opacó sus ojos, devolviéndola a la realidad.

Desagrado se dibujó en su rostro. Cómo le encantaría poder olvidar tantas cosas…sobre todo ese día en especial, el preludio a unos días tan oscuros como una noche sin luna…odiaba tener tan latente en su memoria los peores recuerdos, odiaba sentir las mismas sensaciones de esos momentos ásperos revolviendo todo en ella. Si solo su mente tuviera un botón de borrar…desechando así las desesperaciones, los miedos, los sueños rotos…

- Necesito aire – Susurro incorporándose de golpe sobre la acolchada cama.

Casi había corrido con desesperación del comedor al terminar la comida, quería ocultarse, sentía la sangre palpitar en sus venas, el corazón latirle acelerado…solo un lugar en toda la inmensidad de la casa paso por su mente: el cuarto.

Y ahí estaba, ocultándose como un gato asustadizo de un perro que le mostraba sin remordimiento sus afilados colmillos…

Miró a su alrededor, sintiendo una opresión en su pecho. De una jaula a otra…

Suspiró con desgano, sus pies tocaron con cautela el alfombrado, aun sentada. Miró la puerta, dudosa.

Tenía dos opciones.

Primero: volver a ocultarse bajo las mantas, rogando que los recuerdos no la asaltaran, como lo hacían la mayoría de las veces cuando se encontraba sola y en silencio.

Y la otra, un poco menos atrayente por el momento, era bajar y buscar algo que hacer…no era de las personas que se quedaban quietas por mas de quince minutos, holgazaneando. Lo más probable era que se topara en mas de una ocasión con el causante de su repentino encierro, después de todo, esta era su casa…

Suspiró terminando de levantarse, caminó arrastrando los pies hasta la puerta.

Realmente se sentía como en el pasado, ocultándose de todo y de todos…eso no la animaba demasiado.

Cuando estaba por poner una mano sobre la manija, esta comenzó a girar. Extrañada la miró, ella no tenia poderes mentales como para hacerlo… ¿entonces?

La respuesta calló como un balde de agua fría sobre su cabeza, alguien estaba abriéndola del otro lado.

Contuvo la respiración, asustada.

Hizo lo primero que se pasó por su cabeza, sujetar la manija con ambas manos para que dejara de girar.

Sintió como dejaban de forcejear del otro lado, estaba por soltar un suspiro de alivio cuando se vio empujada por la puerta…

Se maldijo mentalmente, sin querer había sujetado justo cuando se encontraba abierta…

Un escalofrió recorrió su cuerpo, se encontraba tras la puerta abierta, por lo que esta formaba un obstáculo de visión entre ella y el intruso.

Apretó la mandíbula, expectante.

- ¿Kagome?-

Una corriente eléctrica surcó su espina dorsal. Y el miedo se hizo presente, tembló retrocediendo hasta apegarse a la pared tras ella, aun oculta tras la puerta.

¿Qué hacia ahí? ¿Estaría alucinando? Su mente siempre le jugaba malas pasadas, pero esta era mucho incluso para ella misma…

Quería cerrar los ojos y rogar que solo fuera su imaginación, pero sus sentidos no le mentían…

Que se valla…que se valla…que se valla…

Repetía en su mente, apretando los puños tanto que sus uñas comenzaban a insertarse en su palma, intentó no apartar la vista de enfrente suyo, asustada esperaba no ver cruzar nada frente a ella…que la persona que se encontraba solo a un metro, separada por el resguardo de la puerta, pensara que la habitación se encontraba desierta y se fuera…

Pero su suerte nunca fue buena…

Escuchó unos pasos avanzar, y cuatro dedos aparecer en el borde de la puerta.

Contuvo la respiración y se llevó una mano a la boca, asfixiando cualquier sonido que quisiera salir.

Luego sin poder evitarlo, su resguardo se fue cerrando, dejándola al descubierto lentamente, mientras el sujeto la terminaba de cerrar con su peso, para girarse hacia ella.

Kagome sintió como la sangre dejaba de circular por su cuerpo cuando escucho el click del cerrojo…

El la estaba mirando, con una arrogante sonrisa impresa en su rostro, afirmando sobre la puerta con uno de sus hombros, sus brazos cruzados sobre su tórax

- Hola preciosa ¿me extrañaste? – Su voz fue casi sensual, pero para kagome se oyó demasiado gutural.

Ella lo vio claramente perpleja, escalofríos surcaban cada segundo su cuerpo…intento moverse, sin apartar los ojos de el ante cualquier movimiento que intentara…pero el vio sus intenciones escritas en su rostro, por lo que se puso serio…se separó de la puerta y comenzó a aproximarse.

Kouga…

Se preparo para correr pero…- !No! – Un grito ahogado fue lo único que salio de su boca antes que fuera interceptada por su atacante.

Su cuerpo fue apresado con brusquedad, en un abrazo que le rompería los huesos, intento alejarlo de ella empujándolo con toda la fuerza que podía con las manos que había logrado mantener entre ellos, pero no podía siquiera moverlo, estaban al igual que ella sin opciones de movimientos, quería golpearlo…

Por primera ves tenia unas enormes ganas de golpearlo, gritarle que la soltara…que la dejase en paz.

Reprimió lo mejor que pudo las lagrimas que exigían ser liberadas al verse incapacitada, mirándolo con odio al principio, para después pasar a desesperación...

Cerró lo mejor que pudo su boca, decidió que no lo dejaría lograr su cometido. El la seguía besando, devorándola sin tomar en cuanta que no le respondían, estaba totalmente ensimismado en tenerla, la empujo bruscamente para apoyar más su cuerpo sobre ella.

Contuvo un grito de dolor cuando sintió el golpe directo de su cabeza contra la pared, tensándose cuando sintió que una mano de el abandonaba el abrazo para acercarse peligrosamente a su pecho.

Kagome quería gritar de desesperación, si antes se había sentido valiente, ahora el temor carcomía su alma, los recuerdos desastrosos atiborraron su cabeza, mareándola y trasladándola a otro tiempo por unos segundos, donde se encontraba impotente bajo un hombre que no era nada suave… y que no se hacía problemas por su llanto.

Volvió bruscamente cuando sintió que esa mano comenzaba a presionarse sobre su pecho derecho, tan bruscamente que le dolió.

Intento patearlo para alejarlo, empujando con sus manos en un nuevo intento de rechazo, cuando no lo logró, intento quitar su desesperada palma de su cuerpo, llamando recién en ese momento la atención del hombre.

- Creo que nenecitas una lección – Susurró ronco contra su oído, luego de lamerlo con excitación.

Sus palabras solo lograron que ella se quedara estática por un momento, para luego reaccionar al verlo acercarse de nuevo a su boca, con una sonrisa arrogante.

Giró el rostro apartándose lo mejor que podía. Cerró los ojos con fuerza, sabía que esa acción le iba atraer problemas, pero no podía evitarlo…

La respuesta no se hizo esperar, lo escuchó gruñir, para luego con sus fuertes manos tomarla del mentón girándola con violencia para juntar sus labios con una fuerte presión, intento abrir la boca de la mujer, pero ella la mantenía lo mejor cerrada que pudo.

- Eres desesperante…– Maldijo mientras su mano bajaba a su frágil cuello, presionándola con firmeza.- ¡Abre la boca de una vez! – Ordenó cerrando el agarre con mayor fuerza.

Kagome subió sus manos rápidamente, tratando de apartar la pinza que se ceñía a su cuello con mayor insistencia, las lágrimas comenzaron a golpear sus ojos y su respiración se volvió complicada, no tenia fuerza para apartarlo…pero si no lo hacía moriría asfixiada.

Intento enfocar sus ojos en las facciones duras del hombre, el tenía claras intenciones de volverla a besar, a pesar del reconocible daño que le estaba causando y así lo hizo.

Juntó nuevamente sus bocas, intentó mantener la suya aun sellada, pero sus fuerzas se estaban disipando de su cuerpo, su concentración estaba totalmente puesta en intentar respirar, por lo que a los segundos una áspera lengua separó sus labios e invadió con desesperadas ansias su cavidad, trayéndole una arcada.

Para su desgracia Kouga aun la apresaba del cuello mientras la besaba, por lo que casi no recibían aire sus pulmones…él le mordió el labio inferior, sacándole sangre, pero ella no lo sintió…

La cabeza comenzó a palpitarle, sus tímpanos comenzaron a pitear…sus manos resbalaron a un lado de su cuerpo, cayendo como papel…comenzaba a perder el conocimiento…

No le importó mucho, por lo menos ya casi no sentía la intrusión en su boca, sus sentidos estaban nublados…

Lo único que escuchó fue el sonido estruendoso de la puerta al abrirse…y después todo fue oscuridad.

Solo en ese momento Kouga dejó de besarla, miró enojado por la intrusión a la persona parada a dos metros mas allá, aun estaba siendo consumido por la lujuria, por lo que le costo reconocerlo…

- ¡Tú!…- Un gutural gruñido chocó en las paredes de la habitación. Seguido por una un estruendo fuera, comenzando a llover nuevamente con una fuerza incalculable.

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Inuyasha se encontraba en su despacho, por fin había podido librarse de su primo…por suerte a su querida mujercita se le antojó una combinación rara de atún, salsa de chocolate, crema de frutilla…y muchas cosas mas, por lo que se vio en la obligación de ir al pueblo a conseguir lo mejor posible la lista de encargos de Sango. Claro que ella no se dejo estar, lo obligo a llevarla con el para que no se le olvidara nada, llevándose con ellos al crío ese que no dejaba de revolotear por todos lados, desorganizando todos sus papeles o reyándolos.

Miró una de las facturas que tenia entre sus manos, un monigote dibujado con rojo se extendía de esquina a esquina, casi dejando ilegible el contenido, por suerte o desgracia el se sabía ya de memoria todas las cobranzas que habían en su escritorio, así que la desechó a un lado, buscando alguna cosa que se hubiese salvado del crayón de ese pequeño demonio.

Miró la ventana por unos minutos, la lluvia caía con menos ímpetu…

Suspiró volviendo su atención nuevamente a la superficie de su escritorio. Ojala que esa fuera una señal de que las cosas comenzaban a mejorar, lo necesitaba.

Un estruendo llamó su atención, levantó la vista de los papeles justo en el momento que la puerta se abría, dando paso a una elegante pero exagerada mujer.

- Te digo que no es necesario que me anuncies… ¡bien puedo hacerlo yo misma! – Chilló exasperada hacia Tae que venía corriendo tras ella.

La mujer arrugó el seño guardándose una merecida contestación, miró a Inuyasha quien solo ironizó una sonrisa, igual de asqueado que ella de esa indeseable visita. Estaba apunto de hablar, cuando la exasperada mujer cerró la puesta en su cara.

- Deberías despedirla… gente como ella no sirven de empleadas.- Puntualizó despectiva.- Oh querido, ¡te extrañe tanto! – Exclamó en tono herido, llevando una mano sobre su corazón..

Suspiró antes de hablar.- ¿Qué haces aquí Kagura? ¿No estabas con tu padre en el pueblo? –

La mujer lo miró dolida.

-No esperaba esa helada recepción de tu parte…me duele que no me extrañaras tanto como yo a ti.-

Inuyasha levantó una ceja, escéptico. Esa mujer bien podría dedicarse a la actuación…se le daba bastante bien.

-¿Es que es demasiado pedirte alguna muestra de afecto? Sabes que eres muy importante para mi, por eso estoy aquí…no podía estar tranquila en ese pordiosero lugar.- Dijo despectiva.- Quiero permanecer a tu lado ¿me dejarías quedarme contigo? No te arrepentirás, te lo prometo.- Sensualizó lo que mas pudo su voz, dándole a entender el trasfondo de sus palabras.

El hombre solo se hizo el desentendido, dejo de mirarla y se concentro en uno de los tantos papeles de su escritorio, específicamente en el que Kohaku había rayado con mayor entusiasmo, contrajo la frente imperceptiblemente, tendría que hablar con ese niñato cuando volviera…

- ¿Cómo llegaste aquí?- Preguntó al fin, sin levantar la vista…no es que quisiera entablar una conversación, pero necesitaba saber quien la traía para convencerlo de no hacerlo nunca mas…o se las vería seriamente con él.

La mujer lo miró un minuto, caminó los pasos que la separaban del escritorio y se colocó frente a él, inclinándose levemente para que pudiera ver el nacimiento de sus pechos por el prominente escote que traía, pero el hombre nunca le dirigió una sola mirada.

Se irguió tan molesta que no vio la leve sarcástica sonrisa en su rostro.

-Mi padre no quiso traerme, le roge y le exigí pero no me escuchó!.- Chilló golpeando el suelo con uno de sus tacones.- No me iba a quedar tranquila así que bajé a la recepción para llamar un taxi aunque fuera, toque esa maldita campanilla diez veces, ¡Diez veces! Pero el viejo ese nunca apareció – Se quejó como la niña consentida que Inuyasha siempre supo que era.- Entonces mientras daba vueltas por el lobby esperando que en algún momento se dignara a aparecer, vi a alguien remotamente familiar bajar por la escalera, me sorprendí mucho al reconocerlo cuando entro a mi rango de visión – El cual no debía ser mucho, dedujo el hombre, su prima estaba algo "ciega".- Y cuando le dije que venia hacia acá insistió en acompañarme…le dije que no, como se que no te cae muy bien, pero no me hizo caso…¡Kouga nunca me ha tomado en cuenta!-Refunfuñó nada femenina.-…Apenas entramos desapareció de mi vista, ¡es tan exasperante!, no lo entiendo, primero quería venir como diera lugar…yo pensé que quería discutir contigo o algo similar, pero cuando tu sirvienta apareció para recibirnos, yo iba a preguntar por ti, pero se me adelantó y pregunto por una tal…kaikome…creo que era.- Parloteo casi sin respirar, moviendo demasiado sus manos expresando su frustración.

Inuyasha había dejado de prestar atención en los papeles que tenía en su mano cuando logro captar en medio del rápido parloteo incesante de su prima, el momento que Kouga había aparecido en escena…para luego dejar el documento sobre la mesa a palma abierta, levantándose arrugando el ceño ante lo ultimo que le había dicho…¿Kagome?

Kagura notó el cambio de actitud de inuyasha, sobre todo en su semblante. Entonces detuvo su estresante paseo.

- ¿Quién es ella? ¿Tienes una mujer en nuestra casa? – Interrogó altanera, poniendo sus brazos en jarra.

El hombre la miró como si se hubiera vuelto loca…prefirió ignorar sus peguntas.

-¿Entonces haz llegado con el estúpido lobo ese?- Consultó para asegurarse de no haber escuchado mal.

Algo se revolvía dentro de él, se sentía inquieto…

Rogaba haber malentendido las palabras de su prima, Kuoga no podía estar ahí…no debía estar ahí…

Pero la sensación empezaba a intensificarse, perturbándolo…

- OH Inuyasha, ¿Cómo pudiste traicionarme de esta manera? Pensé que teníamos algo solidó después de tantos años de entrega, de amor…no puedo imaginar qué fue lo que pasó, pero estoy segura que no es tu culpa, ¡esa mujer tiene que haberte engañado!- Exclamó con tanta convicción como con rencor.- Amor, abre los ojos…ella tiene que estar tras to…-

-Por Dios Kagura… ¡Deja de hablar estupideces, y responde de una maldita ves! ¡¿Está Koga aquí?!- La interrupción fue tan brusca, que la mujer quedó con las palabras en la boca, sin ser capas de cerrarla, mirándolo como si nunca antes en su vida lo hubiera visto.

-¡Responde!- Golpeo el escritorio con fuerza, sobresaltándola.

- Si, he venido con el…-Afirmó, intentando que su voz no temblara.- Pero te juro si ubiece sabido que te ibas a poner así no lo abri…-

Un nuevo grito la interrumpió, cerrándole la boca de golpe.

- ¡Tae! – Inuyasha comenzó a llamar, pero era tanta su intranquilidad que salió del despacho a zancadas.- ¡Tae!- Repitió cerrando la puerta tras de si de un solo golpe, dejando a su prima como papel dentro, asombrada.

Camino por el pasillo, no paso mucho antes de que se topara con la mujer, llegando al pie de la escalera, ella lo miraba extrañada por el alboroto.

- ¿Qué pasa? ¿Cuál es el apuro?-

- Dime donde esta Kuoga…¡Ahora!.-Exigió mirándola inquieto, rogando que no estuviera donde…

- Subió a visitar a la señorita Kagome…- Completó sin querer sus pensamientos.- ¿No debí haberlo dejado?- Consultó, pero ya no era oída.

Inuyasha sintió como si lo lanzaran al más frío de los mares, el sentimiento que lo molestaba había crecido tanto que el corazón casi se le paraliza…

¡Demonios!

Maldijo recobrándose, giró 180° subiendo con desesperación las escaleras, apretando los puños.

Kagome…Kagome…Kagome…¡Kagome!

La desesperación aumentaba ante cada paso, sentía como que no avanzaba nada, se puso a correr en dirección a la habitación de la joven.

Si ese estúpido le ha puesto un solo dedo encima, lo mataré…Juró mentalmente, recordaba con demasiada claridad el día de la lectura del testamento…la reacción de ella había sido inquietante, pero no tenía que ser un genio para sumar uno mas uno…ella le tenía pavor a su primo…y él no dejaría que la claridad de sus ojos se perdieran solo por el estúpido descuido que había tenido…

- Maldición...– Debería haberle advertido tiempo atrás a Tae que no dejara pasar a ese hombre nuevamente a la casa…mucho menos acercarse a Kagome.

Se desesperó mas al darse cuenta que el pasillo se le estaba haciendo interminable…

- ¡Afín! – Susurró contrayendo el aire, puso rápidamente la mano sobre la manija y la giro. Empujo la puerta Intentando abrirla, pero no cedía…

El rostro se le contrajo…Estaba cerrada por dentro…dios.

- ¡Tae! ¡Tráeme la llave maestra! ¡Rápido! – La escucho afirmas desde el piso de abajo.

Intento abrir denuedo la puerta, pero nada…

Paso una mano sobre su cabello, exasperado. Cerró los ojos rogando…no sabía por que, pero lo hacía…

Un golpe del otro lado llamó rápidamente su atención…

Miró con exasperación la escalera, pero Tae no aparecía…

- No puedo esperar más – Sentenció retrocediendo un par de pasos, hasta que su espalda chocó de lleno contra la puerta de su propia habitación.

Apenas se dio tiempo de respirar y se lanzó con fuerza hasta la habitación de enfrente, golpeando el obstáculo de una patada, la cual se abrió estruendosamente, chocando con la pared de atrás.

Cuando entró se fijo de inmediato en la cama que estaba frente a el…vacía. Soltó sin darse cuenta un suspiro de alivio, el cual no le duro mucho, pues cuando se giro a la izquierda ese mismo aliento regresó con un dolor punzante en el pecho.

Kouga se encontraba apresando a Kagome contra la pared besándola con ímpetu, a unos metros de donde la puesta se incrustaba.

El primer pensamiento fue que había interrumpido algo importante entre ellos…trayéndole un sentimiento de decepción y enojo.

Pero entonces vio como los brazos de Kagome se encontraban a cada lado de su frágil figura, flacidos…subió arrugando el ceño, hasta que notó el agarre que mantenía el hombre sobre el cuello de la joven, el rostro de ella se encontraba mas pálido de lo habitual, el labio inferior lo tenia inflamado, con un tono medio violáceo y con un hilillo de sangre descendiendo…ella tenía los ojos cerrados…paresia…muer… ¡No!

Kagome…

- ¡Tú!…- Un gutural gruñido salió de lo mas profundo de su pechó, chocando en las paredes de la habitación. La tormenta que se había estado disipando, volvió a despertar con aquel aullido, aun mas intensa, golpeteando fuertemente el ventanal, queriendo quebrarlo.

Kouga aun no reaccionaba completamente, lo miraba tratando de reconocerlo…

Inuyasha de un solo movimiento lo aparto de la mujer, tirándolo del cuello de la chaqueta al suelo, cayendo sobre el. Las ansias de golpearlo eran tantas que no se limito, chocó su puño derecho con una de sus mejillas con tantas fuerza, que esbozó una sonrisa al oír un ruido extraño, lo mas seguro la quijada siendo sacada de su lugar. Koga no había alcanzado a reaccionar y había caído inconciente ante el dolor del golpe.

Inuyasha ardió de rabia – ¡Despierta cobarde! – Lo sacudió, lo quería consiente para poder seguir asestándole golpes…

Kagome…

Recordó en el momento de furia…se giró hacia donde se encontraba tirada la mujer en el piso, parecía inerte…

- Kagome…- Susurró asustado, estando en un segundo junto a la joven, tomándola con cierto recelo en brazos, para recostarla sobre la cama.

Intento ser cuidadoso, temía romperla mas de lo que parecía ya estar rota…

Al momento que la acomodo mejor, se apresuro a sentir con sus dedos algo de pulso en su muñeca…

- Dios…-

El pulso era muy débil, pero existía…

Se acomodo a un lado de ella, admirando los daños que había sufrido…

Sus labios ya los había notado antes, pero no había percibido lo inflamados que estaban…el violeta en ellos se estaba disipando con tanta lentitud que lo empezaba a exasperar…

- Perdona…- Suspiró con pesar sobre su blanquecino rostro, rozándolo con sus palabras. No había podido llegar antes…¿Cuánto tiempo había estado desperdiciando con Kagura antes que ella siquiera mencionara a Kouga?...

Con pesar miró nuevamente sus labios, y el hilillo de sangre que parecía no querer detenerse.

No fue muy consiente de lo que hacía, quizás luego se arrepentiría, pero en estos momentos se iba a dejar llevar por el sentimiento de que casi la perdía…y eso por alguna razón le aguijoneaba el pecho…

No despegó en ningún momento los ojos de los cerrados de la joven…

Inuyasha descendió lentamente el resto del tramo que separaba sus bocas…el primer contacto fue tan sutil que apenas pudo sentirlo…levantó un poco el rostro, como esperando que despertara como cual cuento de hadas…no lo hizo.

Volvió a descender, como un príncipe incapaz de soportar que su beso no fuera suficiente para despertarla.

Pero ahora fue una caricia de beso, hasta que sus labios se toparon con el lugar donde ella seguía sangrando. Entonces hizo algo que ni el entendería después, sacó su lengua y comenzó a lamer la herida, algo dentro de él se agitó, subió una de sus manos sujetando su rostro por el mentón, levantándolo lo suficiente para darle mejor acceso a la herida, abrió su boca con su pulgar suavemente, se acercó nuevamente a sus labios, por su boca tomó el labio inferior de Kagome, sujetándolo delicadamente entre sus dientes, comenzó a devorarlo, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su boca, eso no lo detuvo para seguir succionando el labio de la joven, empezó a desesperarse…se enderezó levemente, quedando en una mejor posición sobre su rostro, sin separarse de ella, soltó su herido trozo de dulce carne, aun con una de sus manos sosteniendo su mentón, giro un poco su rostro sobre el de ella, la miró con insistencia, esperando que despertara y lo detuviera, el ya no podía hacerlo por su cuenta…no hubo movimiento.

Entonces terminó de cerrar la distancia, y la besó…completamente. Hundió su lengua dentro de su cavidad, acariciándola con devoción, su mano la soltó y comenzó a hacer pequeñas caricias sobre su mejilla, sabía que esto no se consideraba muy caballero, pero necesitaba sentirla…necesitaba saborear que aun estaba con el…sobre todo, necesitaba borrar el rastro que había dejado el desgraciado de su primo en ella…

Ese pensamiento fue suficiente para que comenzara a besarla con más necesidad, levantando mas su rostro al de ella, para profundizar mas ese beso unilateral, gimió cuando sintió a Kagome moverse inconcientemente, respondiéndole de alguna forma. Se sintió delirar, bajo su mano hasta el cuello de ella para levantarla hacia él, pero un quejido de dolor escapo de ella.

Se separó respirando con algo de dificultad, miró su mano y lo que vio hizo que la rabia lo embargara de nuevo, ¡Cómo pudo olvidarlo!

Ese maldito había dejado su mano marcada en su níveo cuello, marcándolo por completo.

Maldijo por lo bajo…se las pagaría…y disfrutaría haciéndolo.

Giró el rostro para ver donde Kouga debería estar tirado inconciente, pero no encontró nada…

Miró sorprendido.

Se había escapado… ¡demonios!

- Señor, aquí están las llaves… ¡¿Qué paso aquí?!- Exclamó sorprendida Tae al ver el marco de la puerta destrozado.

Inuyasha la miró tan ásperamente, que ella retrocedió un paso…

- Ya no la necesito – Bufó regresando su atención a Kagome, que parecía dormir…estaba preocupado al ver esas marcas ¿Y si le había hecho algo mas? La sola idea lo aterró.- Llama al doctor, ¡lo quiero aquí en menos de quince minutos! – ordenó dejando escapar el aire que estaba conteniendo, no tuvo que girarse para saber que Tae se había marchado a cumplir la orden.

- Kagome…- Arregló un mechón de cabello tras su oído, acariciando su mejilla de paso antes de retirarla mano de su rostro.- Perdona…- No estaba muy seguro por qué pedía disculpas, pero sentía que debía decirlo…enlazo su mano a la de ella, que se encontraba a un costado.

Se sentía tan frágil…se veía tan frágil…

Apretó levemente el agarre…

Era un patán, mientras ella sufría el intentaba planear una forma de lograr recuperar el dinero…

- Se que no soy quien para decirlo, pero…- Suspiró antes de continuar.- He agregado otra cláusula…no permitiré que te alejes de mi…no dejare que nadie más te haga daño…tampoco dejare que me dejes.- Elaboró con voz profunda e inquietante.

Ella se removió levemente, arrugando el ceño…

Inuyasha sonrió…

- El doctor – Anunció Tae trayendo al hombrecito tras ella.

El ambarino miró sobre su hombro y asintió, luego regreso la vista a las facciones de la joven, arrugó el ceño y se inclino sobre ella, al nivel de su oído susurró con un brillo profundo en los ojos:

Eres mía Kagome…comienza a aceptarlo.

La escucho suspirar antes de alejarse.

Inuyasha salió de la habitación ordenándole a Tae que se quedara para acompañar al doctor y que luego lo buscara para informarlo.

Ella solo asintió y entró por primera ves al lugar, no cerró la puerta por que sería inútil, se abriría quisiera o no…

Miró por última ves a la mujer postrada en cama, suspiró girándose caminando directamente a su habitación.

Su rostro se contrajo de rabia.

Abrió la puerta de su habitación con una sola cosa en mente…

Mataría a su primo a la primera oportunidad que tuviese…

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Continuara…

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Ya! Al fín un poco de tranquilidad para poder tomarme el día para actualizar…mi sufrimiento se ha extendido demasiado, la uni no me deja respirar! Arg…termine una ronda de trabajos y pruebas que parecía infinita…pero llegué hoy y dije: Si o si terminas de abitar el capitulo y lo subes! No puedes hacer esperar mas!...y aquí estoy.

Me emocione realmente escribiendo este capitulo, mi muso nunca estuvo tan cooperador!. Pero bueno, como buen día de descanso de la Uni, me voy a dormir(la prueba de hoy fue horrible -.-U) , así que aquí les dejo el capitulo, espero que lo disfruten y realmente ruego que no me den mas trabajos por esta semana para tenerles el siguiente arriba…bueno! Esperare sus opiniones sobre la efectividad de mi muso, para saber si subirle el sueldo o no xD Saludos!! Que estén bien!

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Nos leeremos printito :p

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Akari-aoi