guiónes.- Dialogo
Cursiba: pensamientos
(n/a): Notas la autora, yio :p
.-.-.-. : cambio de escena
-..-..- : Cambio de dia xD
Aclaración: Inuyasha no me pertenece, ni ninguno de los personajes de ese fantastico anime T.T solo usurpo su hermosura xD
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---Negación---
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Un león enjaulado, eso era…mirase por donde se mirase, los puños blancos de tan apretados que los mantenía, lo más seguro casi sus uñas traspasando palmas, sus movimientos rígidamente veloces lo hacían casi perforar un hueco en el piso…y su rostro, si…su rostro, el peor rostro que podía tener desde que lo conocía, nunca le había visto unas facciones tan enardecidas con una furia que en cualquier momento brotaría y acabaría con el primer individuo que se le cruzase…
Miroku miró nuevamente a su primo, ni cuando Kikyo lo abandonó había visto siquiera un gramo pequeño de la furia que mostraba ahora…
- Demonios demonios demonios…-
Lo escuchaba mascullar, aun viendo cómo pasaba por milésima vez (bueno, si no era ese el numero, se aproximaba bastante) girar sobre sí mismo al encontrarse con una de las paredes del despacho, para dirigirse a la otra…y haría exactamente lo mismo al ver bloqueado nuevamente su camino…
- Podrías dejar de hacer eso…marea- Suspiró Miroku cerrando por un par de segundo sus ojos antes de volver a mirarlo.
Y sus palabras parecieron dar resultado, puesto que Inuyasha ahora se encontraba apoyado junto al ventanal, aun tenso.
- Él casi la…casi la mata – Exclamó sin aliento apoyando la frente en el transparente y frio cristal.
A pesar de que había parado considerablemente la lluvia durante los últimos días, el frio se había levantado tan enérgico que ni las paredes eran suficientes para contenerlo fuera.
Miroku suspiró, si lo había oído apenas llegar del viaje a ver a los parientes de Sango, Tae les dijo un par de cosas que los espantaron, por lo que decidió ir a hablar directamente con su primo para saber exactamente los hechos… recordaba el desastre que tenía cuando lo encontró en el despacho, apenas puso un pie dentro e Inuyasha casi lo mata con solo una mirada…había sentido su aura furiosa rodeando la habitación, incluso no sabía si era su imaginación pero podía jurar que la veía de un rojo ardiente. Y luego de que por fin pudo sacarle unas palabras, le había dado por pasearse por la habitación mientras le narraba todo, llegando un momento en que ya las palabras dejaron de salir y solo se escuchaban sus pesados pasos…hasta que por fin se había quedado quieto y ahora soltaba palabras en un tono totalmente diferente…
- ¿Qué dijo el médico? – Preguntó llegando junto al ventanal, afirmándose de tal manera que quedaba mirando el perfil de él.
- Que si el aire le hubiese faltado solo unos segundos más…-Apretó los dientes, cerrando los ojos recordando el pesar en la voz del anciano- Ella…Kagome.- Se corrigió abriendo lentamente los parpados, mirando como su respiración empañaba el cristal.- Kagome habr…habría…-Su voz se desvanecía. Sintió el frio del cristal traspasar su piel, no podía decirlo…
- Muerto –
Inuyasha lo miró de costado… ¿por qué sentía que algo que le oprimía el pecho al escuchar a su primo terminar la frase?
- ¿Entonces ya está mejor?, porque…la salvaste.-
- A salvo, puedes decirlo de esa manera…pero-
- ¿Hay más? – Exclamó asustado, mirando a su primo.- ¿El médico dijo otra cosa? ¿Acaso no está bien? ¿No se recupera?...-
- Ella no despierta Miroku…-Respondió apoyando una de sus manos en el vidrio, apartándose.- Lleva una semana sin abrir los ojos -Lo miró de frente, serio.
Miroku pudo ver más en sus facciones, era algo así como una seriedad dolorosa.
- De qué…-
- El anciano dijo que uno de los motivos era la poca sangre que le había llegado al cerebro…- Lo interrumpió, girándose cambiando la postura, ahora se encontraba apoyando la espalda en el ventanal.
- Pero ya está mejor, no? Acaso no la tienen con medicamentos… –
Inuyasha golpeo el vidrio con la parte posterior de su cabeza y miró el techo antes de responder.
- Si, por lo menos eso dice ese viejo cada vez que viene a chequearla, sus signos se encuentran estables, pero no despierta… ¡ella no despierta Miroku! - Explotó incorporándose mirándolo con furia.- Lo busqué… ¡di vuelta de cabezas el pueblo buscándolo! El maldito no estaba! Se escapó y no pude hacer nada! Apenas recibió un par de golpes…debería haberlo matado en ese mismo instante…- Gruñó con rencor.
Y ahí estaba de nuevo el animal salvaje que se había encontrado esa mañana.
- Calma hombre, según me dijiste tienes a una brigada buscándolo por los alrededores…nadie lo vio en la ciudad, y sus cosas siguen en la posada…-
- ¡Es qué tu no estuviste ahí!...no viste sus toscas manos alrededor de su delgado cuello, apretándola…ahogándola, el lo disfrutaba… ¡No lo viste!- Repitió tomándolo por los hombros, zarandeándolo.
Miroku contuvo una mueca, el agarre de seguro le iba a dejar un par de moretones, sentía su rabia no solo en la voz o las facciones, la presión de sus manos junto con su temblor mostraban tantas emociones contrapuestas.
- Lo sé y lo siento…pero ya no está, entiende…ya no le puede hacer daño, tu estas con ella… ¿no?- Sintió relajarse la presión en sus hombros.- No dejaras que nada le pase, tú y yo lo sabemos.- Finalizó sintiendo como la presión desaparecía por completo y las manos se apartaban. Pero el dolor en sus hombros quedaría por un tiempo…suspiró, la violencia no era una de las características del, debía estar demasiado afectado para reaccionar así…y ¿había pasado una semana?
Hizo una mueca, no quería ni imaginarse sus reacciones de días atrás…Respiró profundo antes de volver a hablar
- Dime Inuyasha, ¿es para ti tan importante la señorita Kagome?...Pensé que la odiabas.- Agregó al ver la sorpresa en su rostro. Casi se echó a reír al verlo palidecer y retroceder inconscientemente unos pasos.
- De…qué estupideces estás diciendo!? Yo no…ella a mi no…- Se llevó una mano a la frente y la arrastro hacia su cabello, inclinando la cabeza.
¿Asustado o sorprendido? Miroku intento leer sus reacciones, pero aun era muy pronto…la sorpresa era fácil el resto solo suposiciones.
Inuyasha retrocedió lo suficiente como para chocar contra la pared, se deslizó hasta sentarse en el suelo recogiendo una de sus piernas casi chocando con su pecho, subió otra de sus manos sobre su cabeza afirmando el codo en la rodilla, casi escondido.
Miroku sonrió. Le dio alcance y se inclinó frente a él.
- ¿Confundido Tashio? Sabes…yo pensaba que esto era un juego para ti…qué no ibas a tener remordimiento a la hora de utilizarla para conseguir el testamento, digo…el dinero del testamento.- Puntualizó.
Inuyasha tembló.
Miroku esperó una respuesta, al no llegar prefirió continuar.
- Con Sango nos preocupaba lo que ibas a hacer, nos preocupaban los sentimientos de Kagome…los tuyos, pensamos que manipular una relación aunque sea para "salvar" al viñedo de la ruina no es algo aceptable…pero creo que estábamos equivocados ella a ti te…- Tomó aire y lo soltó en un susurro, el cual llegó a perforar la mente de el hombre frente a él…más que si lo gritara.- Gusta…-
Inuyasha contuvo el aire con lo último. ¿Gustarle? ¿Kagome? Ja!
Quiso reír y decirle a su amigo que estaba viendo cosas que no eran…reír por las estupideces que decía, reír a carcajada limpia…pero…No estaba riendo.
Es más… ¿Por qué se ocultaba? ¿Por qué se sentía tan agitado? No era la adrenalina del enojo el cual había estado sintiendo demasiado estos días…no, era algo mas…algo que no sabía describir.
Es que en el camino esa mujer asustadiza ¿le había empezado a atraer?...si eso el lo sabía, le encantaban sus reacciones…quería besarla, adentrarse hasta sacarle gemidos ahogados, tocar su tersa piel con sus manos, recorrer sus curvar…quemarla con cada toque…Oh, cómo deseaba sentir el resto de su cuerpo contra el suyo, cubrirla por completo… ¿Cuáles serian sus reacciones? Sus finos dedos en su espalda, rasguñando…
Se atragantó con el aire. Su respiración se estaba poniendo algo trabajosa imaginando esas situaciones…estaba seguro que tenía una sonrisa poco inocente estampada en su rostro, lo sentía. Si ella le atraía, pero de una manera tan lujuriosa…solo era eso… ¿Cierto?
Se asustó a si mismo al cuestionarse… ¿Por qué se preguntaba? Era lujuria, solo eso!
- Inuyasha…no lo estas negando.- Exclamó el otro hombre sacándolo de su transe.
Aparto sus manos y levanto la vista hacia él, lo miro por unos momentos sin ninguna expresión en su rostro y analizó.
Si su primo creía que el…sen…sentía algo por ella, quizás podría ser beneficioso a largo plazo, ya no lo molestaría…Sango tampoco se entrometería… ¿beneficios? De alguna forma se odio por pensar en ello…no ahora.
Suspiró
- No me vengas con estupideces, no estoy de humor para tus "suposiciones"…y tampoco para responderlas…no lo necesitan.- Aclaró con su habitual compostura.- Así que deja de pensar cosas que no son…- Agregó mirándolo con seriedad.
Él solo le respondió con una sonrisa, se incorporó y le extendió una mano para ayudarlo sin borrar esa mueca de su rostro.
Inuyasha prefirió no tomarlo en cuenta, su primo de por si parecía un loco…Miró su mano y la estrecho con una de las suyas, de un solo jalón ya se encontraba de pie.
- Me temo que…- Comenzó a decir Miroku, pero fue interrumpido por un golpe en la puerta.
-Adelante –
Ambos hombres vieron la puerta abrirse y para desgracia del dueño del lugar, era la esposa de su primo…algo agitada.
- Inuyasha ¿qué ha pasado? – Cuestionó mirándolo.
El nombrado levantó una ceja…y esa mujer a que se refería? Sabía que Tae le había otorgado datos suficientes como para no preguntárselos a él y esperar a sacarle la verdad a Miroku cuando tuviese la oportunidad, entonces… ¿Qué?
- Sanguito amor, ¿a que te…-
- Oh Miroku espera que le estoy preguntando a Inuyasha – Lo cortó
El pobre hombre recibió una mirada burlona del otro y un "¿Odiosa no?" dicho en susurro.
"las hormonas" aclaró en defensa de su mujer.
- ¿Y bien? – Insistió haciendo sonar uno de sus zapatos con intermitente golpeteo de su talón, manteniendo los brazos en jarra.
- Si me dijeras que es lo que tengo que responder…sería más fácil y más rápido.- Ironizó obteniendo una mirada enojada.
- Dime Tashio…-
Ahí estaba de nuevo… ¿Por qué su primo y ella siempre debían llamarlo así antecediendo un comentario o una represaría extraña?...
- ¿Qué es eso de no dejar que se la lleven a una clínica? –
Inuyasha rodó los ojos cruzándose de brazos, había olvidado que se encontraba el médico chequeando a Kagome…y por lo que veía Sango había estado conversando con él…
¿Dónde había quedado la confidencia Doctor paciente?...aunque el no fuera directamente el paciente…él le estaba pagando.
- Porque se me da la gana… ¿eso responde a tu pregunta? – Sabía que no, pero no pude tragarse la respuesta… ¿Por qué debía explicaciones?
- Ah! Por todos los santos…no ves que en una clínica tendría un cuidado más constante, ¡Son profesionales! Estaría mucho mejor atendida allá que lo que es aquí… ¿es que no entiendes?- Era una pregunta, si lo era, pero de las típicas que no esperas una respuesta y sigues hablando…y eso hizo- Además tú no eres quien para decidir por ella…no eres familiar ni nada, lo mejor es que este en una clínica…hay que prevenir riesgos…ade –
- Sango…-La interrumpió, sabía que si la dejaba seguir hablando no pararía hasta un buen rato mas y la cabeza ya le estaba doliendo – Yo hago lo que quiero en mi casa, ya sea pedir que la atiendan en el establo – La vio palidecer y cuando iba a abrir la boca para protestar agregó – ¿Me crees tan bestia? Como te digo, no seré su familiar, pero te recuerdo que yo soy el anfitrión y por lo tanto el responsable de todo lo que respecte a ella…si estuviera consiente y dijera "clínica" perfecto, pero no está en condiciones de decidir por sí misma…¿suficiente? Eso creí…ahora si me hicieran a favor de irse y dejarme solo…no, mejor me voy yo.- Corrigió pasando junto a la mujer que estaba sin palabras.
Azotó la puerta al salir y seguido segundos después se escucho un sonido similar…
- Cómo puede ser tan…tan arg! No sé ni que decir –
- ¿Insensato? – Le ayudo su esposo, acercándose a abrazarla.
- Si, gracias amor – Estampo un beso en su mejilla – No lo entiendo, es tan…extraño.- Suspiró apoyando la cabeza en el hombro del.
- Yo creo que a su manera, que es una manera muy…em…especial, se preocupa.- Sonrió esperando acertar con la descripción.
Se oyó un tercer azote, el cual los sorprendió, se miraron y dijeron juntos.
- Si, bien especial -
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Demonios
Criticas, era lo único que obtenía de ellos…Miroku y Sango no sabían decir nada más que criticas…ya se estaba aburriendo.
Había querido salir a respirar aire fresco para relajar la mente después de tantos disparates, pero apenas puso un pie fuera de la casa un furioso viento lo obligó a retroceder y así regresar aun mas enojado dentro de la mansión…
- Perfecto, hasta al clima le gusta meterse en mis cosas…- refunfuñó terminando de subir la escaleras.
Camino un par de metros y se encontró frente tanto a su habitación como a la de Kagome.
Dudó
Quería relajarse dentro de su cuarto, nadie que no fuera él entraba ahí, ni siquiera Tae tenia permitido el acceso…pero algo movía su cuerpo en la dirección contraria, a la habitación del frente.
Y ese algo estaba ganando.
- De acuerdo…ya qué- Suspiro resignándose al verse con una mano en el pomo de la puerta, que sea dicho de paso se arreglo al día siguiente del incidente, y giró la muñeca, abriéndola y entrando.
-Oh Inuyasha, justo iba a ir a verte antes de marcharme – Le sonrió el médico acomodando sus instrumentos en su maletín.
- Lo escucho…- Dijo caminando hasta la cama sin apartar los ojos de la joven mujer en ella.- ¿Algo está mal? – Cuestionó sentándose a un costado, demasiado cerca de su cuerpo.
El médico no perdió de vista la acción, algo incomodo carraspeó.
- La señorita se encuentra bien, continua estable y las marcas de su cuello están desapareciendo sin problemas – Informó – Pero sigo pensando que lo mejor sería que me la llevara a la clínica para tenerla en chequeo constante…le prometo que ella estará en buenas manos nunca hemos tenido problemas con los pacientes y…-
- No insista…y diga me cuando piensa despertar.- Exigió mirándolo de lado.
El médico suspiró, por mas que lo intentara no cedía en dejarla…aun cuando le diera todos los pro que tendría tenerla a su cuidado durante todo el día.
- Como le vengo diciendo hace unos días, no es algo que se pueda decir a ciencia cierta ell…-
- ¿Pero no que ya estaba bien? –
- Ella puede despertar quizás hoy, mañana, la semana que viene…o en meses, me gustaría hacerle unos exámenes, radiografías sobre todo para saber que está pasando con más exactitud, pero si no me deja llevarla…no es posible.-
Inuyasha apartó la vista.
- Lo veré en unos días más Doctor Soske puede irse…-
- Bueno, me retiro entonces…cualquier cosa que Tae se ponga en contacto conmigo vendré lo mas rápido posible –
- Adiós – Dijo sin girarse para ver al hombre en la puerta.
Los niños de ahora son tan irracionales pensó Soske antes de irse.
La habitación había quedado en silencio, solo ellos dos…
Inuyasha dirigió una de sus manos y la deposito sobre la mejilla de la mujer, quien dormía plácidamente.
Se veía tan calmada.
Fijo sus ojos en sus labios… la herida ya había desaparecido, descendió la vista hasta su cuello, aun se notaba un leve matiz de violáceo y de solo verlo la sangre le hervía, así que aparto la mirada y la regreso al rostro.
Las palabras de Miroku comenzaron a resonar en su cabeza
"Gustar"
Y algo hizo Click en su mente y sintió como una corriente eléctrica comenzaba a azotarlo desde su mano izquierda, se levantó de un salto de la cama y se alejó unos pasos.
¿Por qué le afectaba? Su primo siempre decía tonterías y las pasaba por alto…pero ¿qué hacía la diferencia esta vez?
- Yo no…siento eso, es imposible – Intentó calmar sus nervios.- Tú no me afectas…- Aclaró acercándose nuevamente, inclinándose aun de pie junto a la cama.- Kagome…cuando despiertes deberás ayudarme quieras o no – Sentenció soltando cada palabra junto a su oído.
Pero por un momento se sintió perdido en su fragancia…o fueron minutos?.
- Te tendré quieras o no…así que despierta, el tiempo se me acaba…Kagome – Se detuvo unos segundos - Se mía – Suspiró con anhelo oculto.
Luego se incorporó y emprendió la marcha, cuando estaba por abrir la puerta esta se abrió antes y dejo ver a Sango, quien arrugó el ceño al verlo.
- ¿Es que cada vez que me veas vas a reaccionar mal? Si sigues te vas a arrugar antes de tiempo, relaja en ceño mujer – Rió al verla con un frunce mayor.
- ¿Qué haces aquí? – Exigió mirando a la mujer en la cama en una fugaz mirada.
La cual no paso desapercibida para el hombre, y se molestó.
- Deja recordarte que esta es mi casa…y no le hice nada…- Aclaró adivinando sus pensamientos.- Ahora si me disculpas…las dejo solas para que conversen en paz- Se burló pasando junto a ella.
Estaba a punto de salir del cuarto cuando escuchó su exclamación ahogada.
- Oh dios mío -
No le tomó importancia, iba a retomar su camino cuando esta vez escuchó algo que aun no estaba preparado…una voz.
Una voz que le congeló el cuerpo y le cortó la respiración.
- ¿D…Donde…dónde estoy? – Dijo apenas.
Se giró de un solo movimiento y vio como Sango igual de sorprendida intentaba ayudar a sentarse a la otra mujer, quien estaba algo pálida.
Había despertado…no podía creerlo.
Su mente intentaba trabajar para mover su cuerpo, pero le costaba…apenas podía respirar, estaba sorprendido, Ka…
- Kagome…- Soltó apenas, llamando la atención de la recién despertada joven, quien le dirigió una confundida mirada que le cortó la respiración por completo.
Kagome miró a Inuyasha por un minuto, para luego mirar a Sango junto a ella que aun no podía decir nada…
Y dijo algo que nadie esperaba.
- … ¿Quiénes son? -
Y por alguna razón Inuyasha sintió que no era indiferente…y que le afectaba…
...Ella lo había olvidado
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Continuara…
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Y digamos el capitulo se escribio solo...no mentira, pero igual las ideas venian tan ordenadas que me sorprendí, quizas no sea muy largo, pero queria dejarlo ahí no me maten pero le da suspenso jejeje bueno, en vista de que e notado que mas gente esta leyendo me alegro demaciado, me hacen feliz mucho mucho.
Espero que el capitulo sea de su agrado, espero sus comentarios ya sean pisitivos como criticas constructivas y SOBRE TODO sus espectativas para el siguiente.
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Akari-aoi
