guiónes.- Dialogo
Cursiba: pensamientos
(n/a): Notas la autora, yio :p
.-.-.-. : cambio de escena
-..-..- : Cambio de dia xD

Aclaración: Inuyasha no me pertenece, ni ninguno de los personajes de ese fantastico anime T.T solo usurpo su hermosura xD

-La oscuridad-

La oscuridad, sentía que ya había pasado anteriormente por este lugar, aunque no veía nada la sensación no le era desconocida, pero ¿qué le había pasado? Sentía que algo faltaba, un vació en su ser…

No veo nada

Quería abrir sus ojos, o los tenía abiertos?

Intentó mirar hacia arriba, pero estaba desorientada, no sabía si en realidad podía moverse. Algo le molestaba, una parte de su cuerpo, no sabía cuál, pero lo sentía…

¿Qué es eso?

Escuchó, o lo había imaginado?, un ruido lejano, como un aullido.

Es mi imaginación, cierto? Un escalofrió recorrió su cuerpo cuando volvió a escuchar un sonido, esta vez más cercano.

No, no… no puede ser, debo estar enloqueciendo

Intentó emitir un sonido, lo que fuera para espantar aquello que se acercaba, pero su voz no salía.

Me duele…quiso llevar sus manos a su cuello, algo no esta bien, sentía como si una soga estuviera comenzando a apretar su garganta.

Necesito salir de aquí

La sensación se hizo peor, se ahogaba…

Ayuda

Quería llorar, le dolía, mucho…

Ayuda, alguien… por favor

Imaginó sus ojos llenándose de lágrimas, no podía sentirlas, pero sabía que lo estaba… el aire se hacía más escaso. Sentía que necesitaba librarse de algo…

Déjame, no me toques…

Un toque, asco, se sentía sucia…Susurros y susurros, gemidos y aullidos…algo maligno estaba cerca.

No, ¡déjame!

La cuerda en su cuello, no se sentía como tal, se sentía escamosa…apretada, era una presa.

Una luz, necesitaba una luz, la oscuridad siempre la había asustado, mas ahora… algo estaba mal, quería, necesitaba a alguien

Pero quién? Llevaba años sola, años queriendo el apoyo de alguien, cualquier persona…no, cualquier persona no.

Unos orbes dorados aparecieron en su mente, otorgándole una sensación de paz, ¿Quién?

A lo lejos volvió a escuchar un aullido, quitándole la paz

No no, por favor no vengas, te lo ruego no.

Quería correr, pero no sentía sus pies.

Cerró sus ojos, o imagino hacerlo…Quiero desaparecer, que todo termine.

La presión en su cuello se hizo insoportable, ella… iba a morir.

Es lo mejor, pensó con tristeza, nadie la extrañaría…

Pero volvió a escuchar algo, queriendo o no…

"…Tú no me afectas"

La voz de un hombre, pero ¿Quién?

¿Afectar? ¿De qué forma?

Garras, escuchó garras… el lobo

No, no! estaba asustada, pero esta vez fue distinto, sintió una presencia, no inquietante, pero confortable que estaba junto a ella.

Quiero ver…necesitaba saber que era, pero su cuerpo aun no respondía, la presión en su cuello era apenas una caricia, algo había pasado.

"Kagome…"

Lo volvió a escuchar, ¿Kagome? Quién era? Acaso sería su nombre?

"Cuando despiertes deberás ayudarme quieras o no…"

Ayudarle? A él? Si…sentía que debía, pero ¿Quién es él?

Auch

Sintió que algo se rompía… unas cadenas. Eso era, estaba apresada por unas cadenas, ahora sus manos se podían mover…

Mi cuello

Se llevó automáticamente sus manos a la garganta, la tocó, no tenía nada… ya no sentía nada.

"te tendré quieras o no…"

Ahí estaba esa vos de nuevo, esta vez pudo girar, pero aun no veía nada, buscó la presencia, sabía que estaba con ella, pero no lograba visualizar nada…

Tener? Qué quería decir con eso?...

"…despierta, el tiempo se acaba…"

Acabar, si, ella sabía que todo estaba por acabar, pero no era el tiempo, si no su misma existencia.

"…Kagome"

Su nombre. Ese es su nombre, ahora lo sabía. Podía también sentir un deje de algo cuando esa voz invadía su cabeza, un sentimiento de nostalgia.- ¿Q-Quién eres?- por fin, logro decir y escucharse…porque esa era ella.

"Se mía"

Suya? Le pertenecía alguien? Es que acaso ya no estaba sola?

Intentó afilar su oído, pero ya no había nadie, la presencia se había desvanecido de su alrededor

No…

-Vuelve, no me dejes!.- La desesperación la envolvió, se giró para todos lados, pero aún estaba rodeada por un manto de oscuridad.

-No me dejes.- sollozó

Si la dejaba, Él volvería…

Llámalo! No dejes que te abandone…Se decía, realmente quería llamarlo, pero ¿cuál era su nombre? Sentía que lo sabía, muy dentro suyo, un sentimiento, como un cosquilleo…su nombre…

-I…In…-Lo tenía en la punta de la lengua, pero no podía.

Sus piernas se congelaron

No…no de nuevo!

Cuando la calidez de la presencia se fue, con ella el temor regresó…la inquietud.

-S-suéltame.- La presión en su cuello volvió, quiso levantar sus manos para defenderse, pero no pudo.

Cadenas…

Estaba atrapada, nuevamente. Cerró sus ojos con fuerza.

¡No!

Debía ser fuerte, ella sabía que podía, había sobrevivido…no era una cobarde.

-N-No me t-tendrás!, nunca más!.- y de un solo grito, las ataduras desaparecieron. Un aullido lastimero se escuchó a la lejanía.

Paz…las cadenas, no están.

De apoco, sintió que sus ojos se abrieron. Pero los cerró inmediatamente, ya no había solo oscuridad, luz…la luz la cegó momentáneamente.

Inhaló lentamente- Duele – sintió sus pulmones intentar no colapsar por el esfuerzo, como si hubiesen estado viviendo con el mínimo de esfuerzo y aliento día tras día.

Cálido

Se encontraba sobre algo suave y cálido. Miró el techo, ahora más acostumbrada a la luz.

-Oh dios mío –

Una Voz de sorpresa la sobresaltó, miró a su costado. Una muy embarazada y hermosa mujer se encontraba a unos pasos de ella.

Intentó incorporarse, pero su cuerpo estaba muy pesado.

Tenía miedo de usar su voz y que esta no funcionara, pero se esforzó, tomo un aliento – D…Donde...dónde estoy?- dijo apenas.

La mujer la sorprendió cuando a muy al contrario de su estado, en un segundo estuvo a su lado ayudándola a incorporarse.

La habitación dio vueltas, el esfuerzo la mareó.

Giró la cabeza al sentir otra presencia, una familiar.

-Kagome…-

Su voz, lo conocía, pero dónde?.

Kagome miró a Inuyasha por un minuto, para luego mirar a Sango junto a ella que aún no podía decir nada…

Y dijo algo que nadie esperaba.

-…Quiénes son?-

Y por alguna razón, sintió que había dicho algo erróneo cuando vio al hombre palidecer. Se tocó el pecho, el dolor reflejado en los ojos ámbar fue de apenas una centésima de segundo, antes de convertirse en hielo, pero solo eso bastó para que sintiera que no podía olvidarlo.

Kagome se llevó las manos a su cabeza, en desesperación. Tenía que recordar, lo sabía…

-Kagome?...estas bien? Estas temblando!- Gritó Sango aun sujetándola

Inuyasha, saliendo de su estupor en solo dos zancadas estaba junto a ellas.

Estaba pálida. Quería tocarla – Kag…-levantó su mano derecha para tocar una de las suyas en su rostro.

La sintió temblar.

-Dime que te pasa…- Le hizo una seña a Sango, quien lo miró asustada- llama al médico – articuló con sus labios, lo cual ella asintió y con un poco de renuencia salió de la habitación.

Con mucho cuidado Inuyasha se sentó junto a la joven mujer. Ella aun no respondía, sus manos temblaban apretando su sien.

-Te vas a lastimar, oye…mírame.- Le exigió intentando apartar sus frágiles manos. Pero ellas no se movieron.

Mujer terca

-No puedo…debo hacerlo – La escuchó susurrar.

Eso lo sorprendió. Acaso ella estaba en shock?

-Hey…oye.- suavizando el semblante, se inclinó de tal manera que quedaron prácticamente nariz con nariz.- Kag…Mujer.- al ver que ella aun no respondía, se preocupó. Intentó mirar en sus ojos, pero estaban vidriosos, como si se encontrara en un estado delirante. Pero sus labios se movían, susurrantes. Inuyasha afinó su oído lo mejor que pudo

-Debo hacerlo, debo hacerlo…- Repetía una y otra vez como un mantra.

¿Hacer qué?

-Dime, de verdad no me recuerdas?- Susurró el hombre, sin poder creer que fuese así. Por un segundo cuando la escuchó decir aquello, su corazón dejo de latir. No es que le afectara, él era todo un hombre…así que, debería ser el problema cardíaco heredado de su padre…¿Cierto?, mañana mismo se haría un chequeo..

De pronto ella dejo de temblar y levantó la mirada. Sorprendido Inuyasha solo pudo mirarla, sus ojos ahora ya no estaban tan nublados. Con el paso de los segundos, aquellos orbes se enfocaron mejor en los suyos. Sintió que el mundo dejaba de girar, ella…ella no podía olvidarlo. No, él no podía aceptar aquello.

-me ves? – No pudo decir otra cosa, fue lo primero que salió de su boca.

La mujer lo siguió mirando, parpadeando muy lejanamente, como si no quisiera perder el contacto visual.

-oye…Kag? Entiendes algo de lo que digo?- Y si había obtenido una conmoción cerebral a causa de la falta de oxigeno y no entendía nada?, no esperen…ella había hablado, eso era un buen presagio… o no?

Demonios, ya no sabía nada.

Estaba tan ensimismado en sus preocupaciones, que se sobresaltó cuando sintió unas suaves manos rodear su rostro. Se enfocó nuevamente en ella.

Kagome parecía que aún no reaccionaba o que estuviera en otro mundo, en todo el rato que llevaban, solo había hecho esa acción, tomar su rostro y seguir mirando sus ojos. Lo estaba poniendo nervioso.

-Tú…- dijo ella, en un susurro.- ¿cómo te llamas?.-

Sintió que su aliento se atascaba en su garganta, ella no lo recordaba…

-¿Cuál es tu nombre?.- dijo recorriendo suavemente sus manos por su rostro. Ella sentía que si lo escuchaba, podría recordar. Solo eso necesitaba, su nombre…dicho de sus labios. Dirigió la mirada a ellos, esperando no perderse ni una palabra.

Mi nombre

Eso es lo que ella le había preguntado, una pregunta tan sencilla, tan sencilla que lo tenía congelado en el lugar.

Quiso soltarse y correr, como cuando era pequeño, escapar de todos y todo. De las deudas, de su familia molesta, de la sombra de su padre…de esta mujer, esta persona que no podía recordarlo, pero aun así lo hacía sentir descargas eléctricas por todo su cuerpo, con un simple y angelical toque.

Pero decir su nombre, sería como admitir que su existencia nunca fue importante, puesto ella lo había olvidado.

Me ha olvidado…

-Dímelo, por favor…- Repitió ella, aun sin apartar la vista de sus labios.

Ya que… no es como si cambiara algo – Mi nombre...es.- arg! Frustración pura, eso es lo que sentía, quería tomar sus delicados hombros y zarandearla hasta que ella misma lo recordara.

No puedo, así no…

-mírame…solo un segundo.- Le rogó él. Necesitaba ver sus ojos cuando se lo dijera, para ver si había un atisbo, mínimo, pero existente de que algo de él era recordado…

-Demonios!...-

Cuando ella levanto sus ojos, lo único que pudo hacer fue acortar la distancia y abordarla como solo un hombre hambriento podía hacerlo.

Canalla, lo peor.

Luego se estrellaría contra una pared y se golpearía una y otra vez la cabeza hasta entrar en razón, ahora? Ahora no pensaría en nada.

Kagome se congeló apenas sintió su rudeza en sus labios. La desesperación…pero no se sintió asustada, al contrario, se sintió liberada…

-Si…esto es.- susurró su mente, esa sensación de necesidad que desprendía. Su cuerpo respondió por ella y sus manos rodearon su cabeza y se sujetaron a su cabellera, no queriendo que se apartara.

-Solo un poco más.- Se repetía Inuyasha, mientras sentía como los dedos de ella se aferraban a él.- un p-poco más…- repitió, no sabía si para él o para darle tranquilidad a ella.

Pero muy por el contrario en vez de calmarla, ella se aferró aún más y no sabiendo en que momento, se encontró con ella recostada en la almohada y respondiendo sin reparos a su beso.

Solo se concentró en besarla, invadir su dulce boca, tomando, exigiendo una entrada más amplia sujeto su mandíbula e inclino su rostro para profundizar la penetración de su lengua. Bebió, bebió como nunca antes…

Locura

Eso es lo que sentía, no podía dejarla, algo dentro le exigía poseerla, reclamarla.

Mia…

Una de sus manos fue a parar en la base de la nuca de Kagome, enredó abundantes hebras entre sus dedos y tiró, no muy duro pero su lo suficiente para profundizar más la intrusión.

Dios…Respirar, necesito respirar…

Solo un segundo, uno mínimo se separó de ella, jadeando, había olvidado cómo respirar mientras besaba…se podía, el lo sabía…pero le era imposible hacerlo.

Apretó su agarre en ella.

-eres mía…me recuerdes o no.- sentenció encontrándose con su mirada cristalina, llena aun de pasión. Se sorprendió con aquello, ella no mostraba temor. – ¿me entiendes? – dijo apretando los dientes.

-yo…entiendo.- afirmo ella, sin ninguna duda.- Yo te conozco…-sentenció, pillando desprevenido a Inuyasha, quien solo pudo mirarla.- sé que lo hago…- susurró, tomando la mano que aún estaba en su mandíbula y llevándola junto a la suya sobre su pecho izquierdo.- algo aquí me lo dice…-siguió sin percatarse de estado de perplejidad de su compañero, quien recorrió con sus ojos el camino de sus manos a los ojos de ella, viendo la confianza desprender de sus ojos.

-Yo…espera.- se incorporó, mientras escuchaba algo.- es Sango y el medico.- Dijo mirando a la mujer que aún estaba recostada.

debería salir de aquí.

Pensó, mientras miraba aun su mano entrelazada con la de ella sobre su corazón. Podía sentir la suavidad del lugar, con solo un poco de presión podría sentir mejor los latidos.

Levantó la vista, ella aun no lo soltaba, pero podía ver que aún estaba confundida.

Claro, ella sentía conocerlo, pero no lo recordaba exactamente.

Frustrado, se revolvió el cabello con su mano libre.

-De acuerdo, puedo manejar esto…- Suspiró.- está bien, es el medico que viene.- la confortó cuando sintió que su mano se tensaba al ver entrar al cuarto al anciano.

-Señorita, veo que esta despierta…- dijo el médico cuando alcanzó la cama, dejando su maletín al pie de esta.- necesito examinarla, si no le molesta señor.-

Inuyasha levantó una ceja, al ver como el hombre miraba con reproche el lugar donde aún estaban sus manos entrelazadas. Con un poco de renuencia que le sorprendió, se desprendió del agarre de la mujer.

Cuando Inuyasha se levantó para dejarle el camino libre al doctor, Kagome se encogió en el lugar.- E-Espera.- se apresuró ella, sujetando su camisa antes que se apartara lo suficiente.- No me dejes…- susurró con un hilo de voz, asustada.

El ambarino detuvo inmediatamente su andar al sentir el leve agarre y se giró para mirar su rostro cuando apenas pudo entender lo que dijo, pero por más silencioso que escapara de sus labios, el sintió como si fuera un grito desesperado.- y que más da…-suspiro sentándose nuevamente en la cabecera, obteniendo la mirada sorprendida del médico.

-señor necesito que salga de la habitación para poder trabajar.- señaló el anciano.

-Tendrás que lidiar conmigo.- dijo cuándo la sintió temblar.- no me iré.- sentenció sin dirigirle la mirada a nadie en particular.- imagina que no estoy aquí, yo lo hago.- se sentía cansado, mas cansado que cualquier día de trabajo o de lidiar con las deudas.

Miro a la mujer junto a él y ese cansancio ya no le parecía tan desastroso.

Estoy loco…

Continuara…

okey, lo acepto, me arrodillo y espero sus piedras...con la cabeza gacha y todo. les pido perdón, si, se que no fueron un par de semanas o incluso meses de no actualizar, solo un par de añitos xD sorry! me volví a leer la historia y no podía creer que yo la había escrito jajaja mi forma de escribir ha cambiado, lo siento u,u espero que sea de su agrado, les ruego paciencia y agradecería sus criticas xD he perdido unos buenos años de escritura jajaja espero que les guste y ya que! a terminar este fic se ha dicho! gracias por aun leer esta locura mia, son sus agregados a favoritos que me han impulsado a retomar esto 3

nos vemos prontito :p