Hola de nuevo, mmm… no quise actualizar el día cuatro porque nadie había comentado y espere a que más lectores se dieran cuenta de que volví XP de todas formas espero que comenten, siempre me hace feliz escuchar lo que piensan de las estupideces de los chicos C:

DISFRUTEN *-*

Al fin normalidad… espera, no, ¡Tienes que renunciar!

* - . Normal . - *

-Ustedes son las personas más asquerosas que he conocido- comento Gray desde su asiento.

-Cállate- dijo el peli rosado sin despegar su mirada del teléfono- ¡maldición se fue el internet! – gruño a la nada.

-¿Cómo es que una persona se puede volver tan dependiente de un aparato electrónico cuando entra en una relación?- se preguntó distraído el peli azul.

-Es debido a que al estar separados sienten la necesidad de comunicarse, esto es más evidente en una relación que acaba de comenzar, señor Fullbuster- contesto la maestra de Literatura subiéndose los lentes con el dedo índice- ¿alguna otra consulta? Necesito avanzar con la clase, si no le molesta- Gray asintió frenéticamente.

Esté le dio un codazo en las costillas a su amigo que no se daba por enterado para que soltara el vendito celular para que no se ganaran otro castigo, pero el muy idiota en vez de reaccionar como una persona normal (sobresaltarse y mirarlo para ver qué pasaba) se lanzó hacia el peli negro con el puño alzado dispuesto a comenzar una pelea.

-Alto ahí, señor Dragneel- gruño la maestra- tome su celular y su puño y valla a dirección a ver si ahí tiene mejor señal de wifi- ordeno apuntando hacia la puerta.

-Gracias profesora- dijo sonriente Natsu- probablemente la tía secretaria me dé la clave del wifi del director- comento tan rebosante de alegría que daba pena y risa a la vez.

Todos lo vieron partir con expresión de confusión, sin saber si estaba de broma o lo estaba haciendo por inocente, al ver que no salió con un comentario sobre su buena broma todos comenzaron a reír, por lo inocente y despistado que era su compañero.

Mientras tanto el peli rosado marcaba el número de Lucy.

-Hola- contesto una voz feliz desde el otro lado.

-Hola- contesto él- se me fue el internet así que la profesora me dijo que podía ir a la dirección para que la secretaria me diera internet- comento contento.

-Natsu… no sé cómo decirte esto- susurro la rubia- creo que tu profe te hecho de la sala- dijo después de unos segundos.

-no, que va- dijo restándole importancia al asunto- pero cambiando de tema, ¿Qué vas a hacer mañana?- pregunto emocionado de poder volver a verla, aunque hace solo unas horas atrás la había visto.

-Em… tengo que trabajar- contesto desanimada.

Desde lo de Happy y la Erza hecha furia entrando por la ventana había pasado dos semanas, catorce días en que se vieron con frecuencia, salieron y compartieron con sus amigos más cercanos, pero sobre todo se conocieron mejor.

Natsu había aprendido unas cuantas reglas básicas para seguir con vida si quería estar con la rubia.

1.- NUNCA, jamás, never, entrar sin tocar la puerta cuando Lucy estaba cerca.

En caso de contradecir esta regla, se correrá gran riesgo de salir herido, tener a una Lucy enojada y sobre todo ver a dicha chica desnuda. Se recomienda no ser bruto y seguir la estúpida regla, que para algo esta.

2.- Si alguna vez tocas, lees o dañas "el montón de hojas" que están sobre su escritorio, miente, será la única forma de salir con vida.

3.- No entres a la casa de Lucy si el padre esta, enserio, no lo hagas, el probablemente te castrara con la mirada cada vez que su hija esta despistada.

4.- No te metas con su vestuario, si ella pregunta "¿Cómo me veo?" tu contesta "hermosa", "increíble" etc.

5.- A ella le gusta leer, va a estar feliz con cualquier libro que le regales.

5.1.- Los libros son igual de apreciados que "el montón de hojas"

5.2.- Comenta sobre la trama de los libros con sabiduría y cerebro, cualquier comentario al azar o desintegrado podrá provocar una reacción que te llevara al hospital.

Lucy en cambio aprendió como predecir el comportamiento del chico y saber cómo reaccionar.

-Generalmente cuando a Natsu se le mete algo entre ceja y ceja no hay nadie que se la saque, solo tienes que apoyarlo y tratar de que no salga tan lastimado.

-Es preferible que se aporre con Gray que se desquite con tu casa.

-Cuando ella se comportaba demasiado compleja y enredada el simplemente no entendería y no le daría más vueltas al asunto, por eso era mejor ser simple y directa.

Y lo último que era quizás su única regla era "si está enojado, no le pases, por ningún motivo el Lamborghini o la moto, nada que tenga ruedas y acelere a más de cinco kilómetros por hora"

-¿Trabajar?- preguntó casi frunciendo el ceño, pero era mejor no enojarse por algo tan insignificante o terminarían peleando… de nuevo.

-Sip, pero será desde las ocho en adelante- dijo con tono feliz- ¿te parece ir a mi casa?, mi papá va a salir y mamá dijo que quería darte algo- comentó sin saber la respuesta del chico.

Su papá no había dejado de molestarlos cada vez que tenía la oportunidad, incluso solo llamaba para interrumpirlos, a pesar de que a veces ni siquiera estaba con él.

Al parecer, había pensado la rubia hace unos días, tendré que volver a amenazarlo con su pequeño secreto, se sintió maliciosa y algo cruel, pero de verdad quería que las cosas funcionaran con Natsu y sí su padre el culpable de que ambos se alejaran no quería que tuviera esa culpa en los hombros, así que tenía que hacer el trabajo ella misma de hacerle entender que el peli rosado de verdad le gustaba.

-Claro- respondió feliz- ¿pero de verdad no podemos juntarnos hoy?-

-no- dijo triste- tenemos una cena en un restaurant con algunos de los más importantes socios de papá- aseguro con tono aburrido.

-¿a qué hora dijiste que salías hoy?- preguntó después de pensarlo un momento.

-cuatro, tengo taller de teatro- contestó.

-te paso a buscar, mi taller de canceló la junta- aseguro mientras se sentaba en el pasto bajo la sombra de un enorme árbol del patio del colegio.

-bien- dijo animada la rubia, pero de un momento a otro se dio cuenta de que no sabía cuál era el taller de su casi-novio- ¿Natsu?

-¿mph?

-¿Cuál es tu taller?- cuestionó con curiosidad.

-he…- dijo después de abrir los ojos algo sorprendido- no te lo puedo decir… es un secreto- dijo con tono picarón para restarle importancia, a ver si así se le olvidaba.

-ya, no te creo- dijo algo resentida, aunque no tanto- me tengo que ir, la clase está por terminar y tengo que dar una prueba de música, adiós, nos vemos más tarde- se despidió y corto dejando al peli rosado con las palabras en la boca.

Miro el celular sintiéndose culpable por no poder decirle, pero lo que pasa en el taller se queda en el taller.

* - . Lucy . - *

Me senté en una de las mesas del patio exterior, disfrutando del agradable cielo despegado y mi comida saludable (culpo a mi madre) tenía que esperar a Juvia, al parecer un profesor le había colocado una nota más baja de la que merecía y como siempre ella no iba a dejar de reclamar hasta que le colocar su nota perfecta.

Mi instituto es de estos en los que los más adinerados van, pero es solo de chicas, tienen el típico grupo que se creía mejor que el resto y las que eran intimidadas, yo y mi amiga, preferíamos mantenernos al margen, aunque no dudábamos en delatar a las chicas pijas cuando se les pasaba mucho la mano.

-Tengo mi hermoso siete y una enorme anotación positiva por perseverante- dijo sonriente Juvia- y…- comentó alargando la letra para dar más dramatismo- obtuve una notable disculpa del amargado profe de cálculo- reímos con ganas-deberías haber visto su cara de espanto cuando el director me dio la razón y lo obligo a pedirme disculpas- le di un codazo amistoso.

-siempre te sales con la tuya- la alabe, yo no tenía la misma suerte- la profe de trigonometría piensa que mi cabeza consiste de una calculadora y todo tipo de reglas, porque no importa cuánto le reclame, ella me obligo a hacer mi examen de forma oral- dije enfadada.

-Tranquila, tenle paciencia, la pobre mujer esta soltera y vieja, no le pidas mucho- se llevó una mano al pecho dramatizando- hagamos una oración para que le den su jubilación en unos meses más- dijo extendió ambas manos por sobre la mesa.

-así es hermana- dije tomando sus manos y siguiéndole la corriente- Amén- dijimos ambas partiéndonos de la risa.

Las siguientes horas pasaron rápido y en el momento en que vi a Natsu recostado sobre su auto esperándome, mi corazón hiso algo raro, era exactamente igual a esos libros que leía, con esa perfecta sonrisa, aspecto algo fornido y actitud arrogante.

Pero su fachada desapareció en el momento en que golpeo el aire tan salvajemente que hasta yo me sobresalte y eso que estaba bastante lejos, luego comenzó a correr alrededor del auto como un verdadero loco, para finalizar golpeando el capo del auto vecino.

-¿Qué haces?- pregunté divertida- ¿espantando moscas?- dije en broma.

-Abejas- me corrigió haciendo que explotara en una enorme carcajada.

Me miro con esa actitud egocéntrica sacada de libro y se acercó a mí con rapidez, tomándome por sorpresa, me dio un casto beso y me mantuvo ahí a centímetros de su boca, mirándome como si quisiera devorarme.

-Mejor nos subimos al auto si no quieres darle el espectáculo porno a tus compañeras de institutos- susurro en mi oído provocando que me recorriera un escalofrío.

-sí, mejor- conteste casi sin aire. Dicho esto nos separamos lentamente y nos montamos en el carro.

Tenía que comenzar a ponerle limite tanto a las escenitas que armábamos como a mis contestaciones a sus provocaciones, este juego se jugaba de a dos y sabía perfectamente que ambos estábamos tomando partes iguales de la torta.

-Te veo mañana- se despidió, después de tres besos más y cuatro despedidas más al fin logre salir del condenado auto.

No quería ir a la cena y menos separarme de Natsu, él definitivamente era mucho más divertido que una panda de uniformados con trajes plomos tan aburridos como siempre, así que como que en el momento en que me entregaron el hermoso vestido con vuelos de color damasco claro yo no tenía una agradable sonrisa de niña buena pintada en la cara.

-Lucy, cariño, sé que querías estar con tu novio- comentó comprensiva mi madre.

-no es mi novio- dije sonrojada.

-lo que tú digas- dijo haciendo un movimiento con la mano que para ella significaba que no le importaba- pero aun así sabes que esto es rutina, tu papá necesita nuestro apoyo- trato de convencerme mientras cerraba con delicadeza el cierre del nuevo vestido que me había confeccionado- te ves hermosa- dijo juntando las manos- ven aquí- saco su teléfono ultra moderno, de estos que parecen Tablet- selfi- dijo de la nada provocando que se me escapara una enorme carcajada.

-aléjate de mí anciana- le grite bromeando- los adolescentes se sacan fotos así, tú ya estas viejita- dije arrugando la nariz aunque ella todavía me tenía agarrada por la cintura y el brazo extendido sacando fotos como desquiciada.

Una vez me soltó se fue a sentar a la orilla de mi cama para revisar las fotos mientras yo entraba en la selva de zapatos para encontrar alguno que quedaran bien con el vestido, me decidí por unos blancos opacos con pequeñas aplicaciones de perlas para decorar.

-Natsu dice que estas guapísima- comentó Layla.

-¿Qué?- pregunté confundida.

-le mande las fotos- dijo como si nada me palmeé la frente.

-¿desde cuando tienes su número?- cuestione con los ojos achicados, no me fiaba de los métodos de mi madre.

-no lo sé, desde que vino la primera vez, creo- ladeé la cabeza confundida "¿Cómo?" pensé.

-¿Ya están listas?- pregunto la voz de mi padre desde el otro lado de la puerta.

-Sí- dijimos las dos.

La cena paso aburrida y monótona como siempre, la noche larga y el día de clases una verdadera tortura, dios, odio con mi ser las profesoras de educación física, pareciera que se desquitaran con nosotras lo que ellas sufrieron cuando pequeñas, esos profesores eran una raza muy gruñona y vengativa.

Cuando al fin pude ver a Natsu (pensando que pasaríamos una tarde nosotros dos) estaba con Gray, Erza y Jerrall (el novio universitario que estaba para babear, pero eso no se lo cuenten a nadie).

* - . Natsu . - *

Los muy idiotas de mis amigos se me colaron a la casa de Lucy pero no me pude negar, sentía que no había pasado suficiente tiempo con ellos durante la semana y no quería ser de los típicos chicos que dejaban de compartir con sus amigos por estar en una relación (casi-relación).

La casa/departamento de Lucy olía a galleta y torta recién hecha, por lo que a todos se nos hiso agua la boca, caminamos (corrimos) inconscientemente hasta la cocina donde Layla estaba sacando una enorme bandeja de horno, la que tenía galletas con chips de chocolate.

-Hola chicos- saludo sonriéndonos-pensé que solo iba a venir Natsu- comentó para sí misma- no creo que alcance para todos- todos miraron las dos ollas llenas de galletas.

-no creo- dijimos todos a coro, yo solo podía comerme esa cantidad, Layla tendría que hacer más, porque yo no renunciaría a mi porción.

-Entonces será mejor que haga más- afirmo haciendo que mi sonrisa se agrandara.

Yo amaba a la mamá de Lucy, esta mujer sabía hacer cosas dulces como nadie y no se quejaba de tener que hacer una enorme cantidad, ¿Qué más podía pedir?

-¿Qué hacemos?- pregunto Erza.

-No lo sé, podemos ir a la sala de música- comentó Lucy.

-Me parece bien- dijo Jerrall, que en ese momento abrazaba por la cintura a la pelirroja.

-Yo paso- dijo Gray- ¿no tienes un computador que me prestes?- preguntó mirando en dirección de Lucy.

-Claro, ¿es para tener una video llamada con Juvia?- se burló subiendo y bajando las cejas, Gray solo se quedó callado con un creciente sonrojo lo que provoco que todos riéramos- está en mi pieza, ven- le dijo al peli azul- chicos sigan ese pasillo, hay una puerta doble con una llave de sol como manilla- nos explicó, todos asentimos.

Comenzamos a caminar por el enorme pasillo encontrándonos con solo dos puertas bastante separadas una de la otra, al final, como dijo Lucy, había una puerta doble de un color café casi negro, con dos floreros altos con ramas raras.

-Esta casa tiene de todo- murmuro Jerrall una vez entramos a enorme sala de música- wow este piano es hermoso- comento emocionado al ver el piano de cola de color café claro con molduras doradas.

-Natsu…- Erza me miro con seriedad mientras Jerrall caminaba/saltaba excitado hacia el instrumento- lo siento por lo que paso en tu casa hace unas semanas- parecía que era sincera, quise bromear para quitarle un peso de encima, pero luego recordé que era mejor no burlarse cuando estaba siendo seria.

-No te preocupes, no fue nada- dije con nerviosismo, casi metí la pata.

Ella asintió y se fue con su novio que en ese momento tocaba tímidamente una que otra tecla, Lucy no aparecía por lo que me dedique a vagar por la sala buscando algo interesante, aparte de los raros instrumentos que encontré no había nada que llamara mi atención, hasta que vi la hermosa guitarra eléctrica en la esquina de la habitación.

Era de color verde oliva con un degradado de negro en las orillas y llamas que recorrían el cuerpo del instrumento como si fueran verdaderas, quería tomarla, para poder conectarla a los enormes altavoces que tenían mi altura, pero cuando estuve a punto de hacerlo la voz de Lucy me llamo, me abstuve de maldecir y me di media vuelta.

-mi mamá te está buscando, es algo sobre las galletas- dijo sonriente.

La mire medio atontado un momento, si había algo por lo que moriría seria por poder esa sonrisa una última vez, Lucy podía ser tan dulce y a la vez tan autoritaria que me mareaba, pero era única, tan única como para sopórtame, aunque todavía no éramos novios (aunque lo parecíamos) yo de verdad nunca había sentido algo tan especial.

Ok, estaba hablando como un macho pecho peludo que se respeta (sí, claro)

-voy- dije devolviéndole la sonrisa, al pasar por su lado le di un corto beso en la mejilla cerca del oído lo que provoco que riera un poco.

Camine de regreso a la cocina esperando encontrar a Layla ahí, pero ni siquiera estaba cerca de llegar cuando escuche un "pss, pss" desde algún lugar del pasillo.

-pss… Natsu- grito en un susurro- por aquí- llamo la madre de Lucy.

Antes de que me diera cuenta realmente que era lo que estaba pasando había sido abducido por una puerta, resulto ser Layla y la habitación era un gran estudio con enormes ventanas, tubos de telas desordenadas y maniquíes con ropa que nunca antes había visto.

-¿Qué sucede?- pregunte confundido.

-Lo que te voy a decir en este momento es confidencial, así que si llega a salir de aquí- apunto con seriedad la habitación- yo, personalmente me encargare de que seas asesinado en un callejón oscuro- susurro con malicia.

Trague saliva, ella daba bastante miedo- igual que Lucy- pensé pero asentí para que me contara.

-Como ya sabrás, en una semana Lucy esta de cumpleaños-dijo mirando el piso.

-¡¿Qué?!-dije/grite- no tenía ni idea- confesé frunciendo el ceño.

-Bueno, ahora sabes- me tranquilizo- la cosa esta así, a mi hija no le gusta las fiestas grandes, la aborrece y mucho más cuando hay ejecutivos y socios de Jude, pero no podemos escaparnos de esta, así que Natsu, por favor ayúdame a que Lucy pase una linda noche, sé que si estas tú ella va poder soportar la noche- rogo dejándome un poco colgado.

-Claro…- conteste sin conectarme del todo- entonces… no le tengo que decir a nadie de esto- dije, pero sonó mas como una pregunta que como una afirmación.

-No...- afirmo sin mirarme- y como has aceptado- busco con la mirada algo- vas a tener que dejarme que te tome las medidas- su mirada hiso que un escalofrió espeluznante recorriera mi columna pero me limite a asentir- voy a hacer tu traje y el vestido de Lucy, así que van a estar combinado- miro soñadoramente hacia el techo- se van a verse tan lindos- dicho esto comenzó a tomarme medidas por todos lados.

* - . Lucy . - *

Natsu se estaba tardando mucho y yo tenía que irme en unos quince minutos, mi mamá se había robado todo mi tiempo con él, pensé enfurruñada.

Camine por el pasillo pensando en donde estaban, ya que en la cocina no estaban, inmediatamente pensé en el estudio de Layla, ella estaba hace unos días fantaseando como una adolecente con tomarle las medidas al peli rosado, según ella, él tenía la anchura de espalda perfecta para trajes elegantes.

Suspire con fuerza cuando escuche voces desde el otro lado de la puerta, yo nunca me equivocaba cuando se trataba del loco comportamiento de mi atolondrada madre.

-Mamá- llame alargando la última "a" con cansancio- ¿Qué estás haciendo con él?- pregunte esta vez divertida, aunque quería sonrojarme y mirar a otro lugar, aun así no lo hice.

Natsu estaba parado sobre una plataforma redonda de color blanco y llevaba puesto solo su bóxer negro que no dejaba nada a la imaginación. Recorrí lascivamente el cuerpo del chico cuando mi madre me dio la espalda y el Dragneel comprendió inmediatamente lo que estaba haciendo, apretó la mandíbula tratando de controlarse.

-Medidas- contesto simplemente Layla- ¿ya te vas?- asentí mirando a Natsu.

-te llevo- se ofreció inmediatamente- ¿ya terminamos?- le pregunto a mi madre, ella solo asintió distraída mirando su cuaderno.

Mire descaradamente cada movimiento que hacia mientras se volvía a colocar la ropa, me despedí de Layla y ambos caminamos sin decir nada, dentro del ascensor Natsu apretó el botón de la planta uno y espero a que se cerrara la puerta, cuando estaba a punto de decir algo el levanto un dedo para que esperara.

A mitad de dos piso hiso que el ascensor se detuviera con el botón de emergencia, sorprendida por su acción quise decirle algo, pero no tuve ni tiempo para pensar.

Con un movimiento fluido y firme, tomo mi cintura y mi nuca acercándose para besarme desesperadamente, con hambre, sin una pisca de timidez, simplemente reclamaba lo que quería y yo gustosa se lo daba. El beso se volvió tan apasionado que en el momento en que sus labios tocaron delicadamente mi cuello jadee con excitación, el gruño algo inentendible.

Quería más, necesitaba más de él. Tome su cara con mi dos mano y lo atraje hacia mí con decisión, pero para sentirlo aún más cerca subí una pierna enredándola con su pierna.

-Lucy…- jadeo con la respiración agitada- me estas matando- murmuro cerrando los ojos y juntado nuestras frentes.

-Dame un beso- rogué, no quería que esto se acabara.

Dicho esto nuestras bocas se volvieron a juntarse, dándome más placer del que podía soportar, yo necesitaba más…

-La pareja que se está besando en el ascensor, por favor consíganse una habitación y desbloqueen el ascensor, ya que es de uso público, gracias- dijo una voz cansada desde algún parlante.

Ambos nos separamos y nos miramos sorprendidos por unos segundos justo antes de romper en una enorme carcajada, Natsu apretó el botón para volver a colocar en funcionamiento el ascensor, para luego abrazarme por la cintura y enterrar su cara en mi cuello.

-Deja de sonreír- le recrimine aunque yo tampoco podía dejar se hacerlo.

La recepcionista nos miró con un sonrojo notable y luego miro en otra dirección, ok, lo admito, esta vez se nos fue un poco la mano, pero en mi defensa, pensaba que teníamos privacidad.

Mentira- me dije mentalmente- yo era semi consiente de que los ascensores tenían una cámara-

Caminamos hasta el auto de Natsu, seguíamos riéndonos pero ya se nos había pasado la calentura… creo.

-Déjame ahí- le apunte una pequeña plaza que había sido el lugar de encuentro con mi jefe- nos vemos mañana- dije mordiéndome el labio acercándome aún más a su boca. Después de un beso bastante ardiente me dejo ir, no sin antes decirme que iba a soñar conmigo, pervertido.

Me senté en una de las bancas con una sonrisa de enamorada en la cara, de verdad esto estaba avanzando más rápido de lo que alguna vez paso con alguien, pero bueno, que puedo decir en mi defensa… no enserio ¿Qué puedo decir?, ¿Qué él tiene la culpa?, eso sería una enorme mentira porque yo también la tengo, ¿Qué el momento nos lleva a eso?, otra mentira ¿nuestros amigos?, mentiraaa.

-¿Lucy?- llamo alguien sacándome de mis pensamientos.

Levante la mirada, encontrándome un chico de pelo rubio, bastante alto con una camisa blanca holgada y jeans negros que se amoldaban perfectamente, a lo que parecían a simple vista unas muy trabajadas piernas.

-¿Si?- pregunte dudosa, a él no lo conocía de ningún lugar, pero podía ser mi jefe.

-la niñera ¿cierto?- pregunto medio aliviado pero no en un cien por ciento.

-Sip- dije sonriente- ¿Sting?- pregunte por educación.

-Claro, un gusto- dijo extendiendo la mano, la acepte con gusto- lo siento por pedirte que vengas aquí, es que donde vivo es… complicado para entrar y es menos complicado que vengas conmigo- asentí, sabía a qué se refería- ¿vamos?

-vale- caminamos en silencio por las calles.

Sí, yo no era tan idiota como para subirme al auto un extraño y por el momento las calles eran bastante concurridas así que no había problema, también estaba el hecho de que el me llamo debido que una tía me recomendó, menos posibilidades de que me violen o me secuestren.

-ya falta poco- dijo después de unos minutos- hoy voy a salir por unas horas- explicó mientras esperábamos a que el monito rojo pasara a verde.

-no hay problema- dije formalmente.

Para mi sorpresa las calles eran cada vez más conocidas, estas eran por las que caminaba y conducía todos los días, ¿Qué estaba pasando? Quizás vivía en el edificio cercano al mío, aunque… creo que son oficinas.

-Es ahí- señalo hacia… mi edificio, lo mire perpleja.

-¿Vives ahí?- pregunte perpleja, pero él lo mal interpreto y pensó que estaba sorprendida por que vivía en un lugar tan lujoso.

-Sí, creo que es uno de los mejor edificios de departamento en esta ciudad, sin mencionar que tiene una muy buena calidad de servicio- dijo orgulloso por tener lo mejor.

Engreído, pensé, pero me hiso feliz que los clientes de papá pensaran eso de los hoteles. Se me había ocurrido algo, mejor jugaba a la espía y me hacía pasar por alguien común y corriente, a ver si hago un mejor trabajo que los agentes sociales que ayudan a mi padre con las quejas felicitaciones.

-Wow, es grande, debe de costarte una fortuna arrendar- el asintió un poco.

-En parte, pero es de esperarse, los departamentos son enormes y el mío estaba amueblado por lo que… era obvio que costaría caro, de todas formas hay otros edificios que te cobran mucho más por la calidad que recibes aquí, eso sí, si quieres arrendar aquí tienes que hacer un papeleo enorme- rodo los ojos graciosamente- pero es para asegurarse de que no eres un traficante o un delincuentes, es muy buena la seguridad- comento entrando a la recepción.

Estela, la recepcionista de turno, estuvo a punto de saludarme con un caluroso hola, pero al ver mi mueca y negación rápida, capto inmediatamente cual era mi objetivo.

Subimos hasta el piso ochenta, con su tarjeta de identificación y un largo código la puerta se abrió. El departamento era uno de los de soltero, grande moderno y lleno de tecnología por todas partes, el diseño lo habíamos hecho mi papá y yo, un día aburridos y enojados con mamá por no dejarnos seguir jugando con la X-Box, este departamento era el sueño hecho realidad de nosotros dos.

No pude evitar sonreí.

-¿Quieres que hablemos ahora sobre tu contrato?- pregunto ofreciendo que me sentara.

-Claro- dije haciendo lo que me ofrecía- ¿solo me necesitas para hoy?- pregunte, dándome cuenta de que eso sonaba feo, pero no lo comente.

-no, la idea era que todos los jueves y a veces los viernes lo cuidaras- explico yo asentí comprensiva.

-me parece bien, pero cada vez que necesites que venga el viernes tienes que avisarme con tiempo- dije.

-Claro, me parece bien, entonces… estas contratada- dijo con alegría, yo le sonreí y cerramos el trato con un apretón de manos.

Justo cuando iba a pedir que me presentara al niño, se escucharon fuertes golpes en la puerta, tan salvajes y desesperados que pensé que derribaría la puerta, mire confusa y asustada al rubio, quien tenía la misma expresión que yo.

Pero antes de que alguno se acercara a ver quién era el que estaba golpeando con tanta fuerza la puerta, esta crujió y callo sobre el piso.

-¡Natsu!- grite sorprendida por su irrupción en la casa- ¿Qué estas…?

-Vámonos de aquí- gruñó mirando con mala cara a Sting- y tú… no te vuelva a acercar a ella o te rompo cada hueso de tu estúpido cuerpo- dicho esto me tomo de la muñeca y prácticamente me arrastro hasta el ascensor.

-¿Qué te pasa?- pregunte enojada, pero a la vez intrigada por su comportamiento tan típico de él y a la vez no.

No me contesto, solo se dedicó a alejarnos del edificio, me sentó en un banco mientras tanto él comenzó a dar paseos en círculos. Respiraba como un toro, lo que provocaba que yo quisiera reírme, pero no lo iba a hacer.

-¿Ya tienes un contrato?- pregunto de la nada.

-si- conteste sin emoción, me estaba molestando esa actitud controladora con la que me estaba tratando.

-tienes que renunciar- dijo seriamente, estaba a punto de espetarle que él no tenía derecho a decidir eso cuando hablo- somos enemigos Lucy, rivales desde que nos conocemos, no puedes estar cerca de él- tenía el ceño fruncido y mirada seria.

¿Qué se supone que tengo que responder cuando alguien me dice algo así?

CONTINUARA

Wooo… drama xD el capítulo no tuvo muchas incoherencia (en realidad casi ninguna xC) pero la idea era que se conocieran más y así meter más personajes a la historia, eso si el siguiente tendrá tantas cosas graciosas que espero que no paren de reír, jajajaja

Se me había olvidado contestar los review, así que les mande un mensaje privado C: excepto a los que no tenían cuenta, de todas formas gracias por comentar y esperar por los siguientes capitulos, nos vemos en otro cap C:

PROXIMO CAPITULO 17 de octubre de 2014

Capítulo 8 Rivales de toda la vida

-Natsu… ¿en dónde estamos?- pregunto Lucy asustada por tanta oscuridad.

-Este es el lugar en donde se reúne mi taller- contesto con tono misterioso.

-¿tu taller es una secta secreta?- pregunto en forma de broma.

-Algo parecido- dijo seriamente el peli rosado.

-¡¿Qué?!

Me sentí triste cuando vi que casi nadie comentó, pero supongo que era algo obvio ya que no he actualizado hace mucho tiempo, de todas formas gracias por leer y agregar a favoritos, se les quiere mucho.

COMENTEN… por favor, eso me inspira a continuar esta historia.