The reeling

(U.A)

Disclaimer: Sakura Card Captor no me pertenece, este escrito no es con fines de lucro, solo es un medio de entretenimiento. La historia si me pertenece y agradecería que no la publicaran en otro lugar (entiéndase blog) sin mi autorización. En caso de quererla traducir consúltenme antes.

ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Capítulo dedicado a gomezmariana

Tenía 16 cuando me mandaron a mi primera misión, mi padre me envió a "mandarle un mensaje" al presidente de una gran corporación que estaba tratando de intervenir en los "negocios" de uno de sus amigos.

Me metí dentro del ducto de ventilación de la empresa en la noche, mi taje tipo ninja me permitía camuflajearme. Gateé todo un gran tramo hasta que llegue a la recepción y salí con sigilo, estuve a punto de activar un sensor de movimiento, pero un destello rojo me salvo de la perdición, los esquivé con la agilidad de una bailarina y avance adentrándome en la empresa.

Cuando alfin llegue a las oficinas principales creí estar ya a salvo, pero algo salió mal, sigo sin saber qué, pero guardias empezaron a salir de todas partes en el momento en que pisé la oficina del presidente. Yo nunca antes había matado a una persona, se supone que solo enviaría un mensaje, estaba asustada, le temía a la muerte, así que salí corriendo esperando y rogándole a quien me escuchara que no me siguieran, pero puertas de metal sustituyeron las puertas normales.

Una katana paso rozando mi oreja, si no me hubiera quitado a tiempo me hubiera partido en dos y hubiera terminado con mi sufrimiento, pero él hubiera no existe. Aún puedo recordar la mirada del sujeto que trato de matarme, esperaba que estuviera igual o más asustado que yo, pero no era así. Ese día al mirarlo a los ojos y ver nada más que desprecio, supe que nadie se arrepentiría de matar a una niña, se tentaría el corazón por mí o sacrificaría su vida por la mía, así que tome una decisión que ninguna niña de 16 años debería de tomar, su vida por la mía. No deje a ningún alma viva, ni a las personas que tal vez estaban ahí por accidente o solo cumplían con su trabajo. Yo también cumplía con el mío.

Al terminar y ver a mi alrededor no me permití pensar en nada, pero si podía sentir, y yo me sentía como un monstruo. Salí de la empresa como había entrado, con el mismo sigilo, y un helicóptero me estaba esperando en el helipuerto, subí a él y no recuerdo las indicaciones que me dieron, solo me concentre en ver la sangre en mi traje, sangre que no era mía.

Mi mente estaba en blanco, no podía moverme, solo podía pensar en el grito que dio mi madre en el instante en el que me arrancaron de sus brazos. "Eres un monstruo" le había dicho a mi padre, la imagen se repetía una y otra vez en mi mente mientras personas me iban guiando hasta el templo donde me crie, donde estaba mi miseria. Al llegar con el monstruo a quien me obligaban a decir padre, aun manchada con la sangre de inocentes en mi traje, pensé que me reprendería de alguna forma brutal, así que me hinqué y agaché mi cabeza esperando lo peor.

Solo escuche una risa atemorizante y después sentí sus brazos estrechándome.

-Estoy orgulloso de ti Sakura- Palmeo mi espalda y me dio un beso en la mejilla. Nunca antes me había dicho o hecho algo como eso, y nunca más lo volvió a hacer. Me sentí asqueada de mi misma, el debió notarlo porque me envió inmediatamente a mi habitación, yo no dije nada porque seguía en un estado zombie. Camine por los pasillos del templo soportando recibir felicitaciones de mis maestros viendo sus miradas hipócritas llenas de una especie de orgullo enfermizo que más que agrado me provocaba asco y cuando al fin llegué a mis aposentos solo podía pensar en que quería tomar un baño, así que fui directo a la regadera y sin quitarme aun la ropa deje que el agua callera encima de mí, no fue hasta que vi mis pies llenos de agua teñida de la sangre de las personas a quienes mate que me permití romperme.

Solo podía pensar en que era un monstruo igual que él. Destroce todo lo que encontré, lancé almohadas y cuchillos por igual; destruí mis ventanas, las sabanas de mi cama, los cuadros en las paredes y la foto de mi madre que había colocado al lado de mi cama. Antes de tirar un jarrón, me pude ver reflejada en el espejo de mi cuarto. Desalineada, con los ojos rojos y llorosos, ropa mojada y deshecha, con cortes sangrando en ambos brazos. Me daba asco lo que veía, en lo que me convertí, más bien, en lo que él me convirtió. Furiosa destrocé el espejo con mis manos y aún roto seguí golpeándolo, recuerdo mis manos chorreando sangre encima de mi rostro reflejado en varios fragmentos de espejo.

No podía parar, misteriosamente el derramar tanta sangre me hacía sentir bien, debo aceptar que varias veces pensé en suicidarme pero solo en esa ocasión estuve a punto de realmente hacerlo, si no fuera porque unos fuertes brazos me rodearon el cuerpo inmovilizándome tal vez estaría muerta en este momento.

Me asusto el hecho de que esos brazos fueran los de mi padre o de uno de sus subordinados llevándome a un castigo horrible por el hecho de estar llorando por matar a alguien, pero no era así, lo supe cuando esos brazos me giraron y pude ver unos hermosos ojos ámbar destilando preocupación. Shaoran me sacudió un poco para que reaccionara, es la única vez que me ha mangoneado y debo aceptar que fue necesario.

-¿Qué fue lo que te ha hecho ahora?-su voz estaba cargada de ira, y pude ver lo mucho que el también odiaba a mi padre, y tal vez al suyo por haberlo dejado en este horrible lugar.

- Me convirtió en un monstruo- Mis palabras sonaron como un susurro lleno de devastación, casi al instante el soltó su agarre y me abrazó de una forma protectora meciéndome y acariciando mi cabeza para tratar de tranquilizar mis sollozos desgarrantes. Aún puedo recordar los cálidos que eran sus brazos en comparación de mi cuerpo frío, él siempre ha sido así, cálido y fuerte, yo más bien soy fría y condescendiente.

Esa noche ni siquiera el hecho de tener a Shaoran a mi lado pudo parar las horribles pesadillas que se originaron en mis sueños.

Las siguientes misiones no fueron muy diferentes, era yo contra decenas de hombres tratando de matarme que terminaban muriendo con el filo de mi espada, Shaoran trato de persuadir sutilmente a mi padre para que lo dejaran a él hacer las misiones más peligrosas, pero no fue necesario rogarle, él lo quería ver muerto para poder presumir que los Yakuza habían perdido a su único hijo heredero en manos de Kinomoto-sama, así que Shaoran se iba por temporadas largas siempre con el riesgo de no regresar.

Yo me quede sola, hacía todo lo que me pedían hasta que me asignaron la misión de matar a la esposa de un honrado policía que se había opuesto a aceptar un soborno para mirar a otro lado mientras les vendían droga a niños, trate de reusarme a seguir matando personas que sabía me atormentarían en sueños.

Fujitaka me golpeó brutalmente con la funda de su katana, puso una bolsa en mi cabeza, me subió a un automóvil y luego me tiro en alguna carretera en medio de la nada junto con un costal con agua y una nota no muy alentadora escrita por él.

"Si eres mi hija podrás regresar tu sola a casa, si no lo eres, morirás

en el intento, y si das un paso atrás, te matare de todas formas"

Curiosamente me reí, no de la situación, más bien por el hecho de que ese idiota al que me obligaban a decir padre dijera que ese lugar de la perdición fuera mi casa.

Pensé en la opción de dar un paso atrás, pero no le daría el gusto, además de que Shaoran me necesitaban. Me quedé dormida una hora aproximadamente tirada en el piso esperando a que unos coyotes me comieran, después me levante y empecé a caminar hacia mi "casa".

Antes de terminar el tercer día caminando me quede sin agua, pero de todas formas continué, la noche y el día no hacían una diferencia para mí, solo pensaba en llegar y demostrarle a Kinomoto que no me derrotaría, pero mi cuerpo me traicionó. Me desmaye y antes de caer en una profunda oscuridad pude volver a escuchar el grito de mi madre.

Cuando desperté estaba acostada en una cama suave, mi cabeza me dolía y todo me parecía deslumbrante, el ruido de una radio a unos pasos de mi era como un clavo en mi cerebro, pero estaba acostumbrada a ese dolor así que trate de levantarme.

-¡Por favor mantente acostada!- una vocecita dulce y angelical me detuvo. Una pequeña chica de cabello negro y ojos amatista se acercó rápidamente a mi cama y me sonrió con dulzura. Todo era tan repentino para mí que la alejé al instante.

-¡Aléjate de mí! ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué me has ayudado? ¡Respóndeme mujer si no quieres morir!- ella solo me miro con extrañeza y podría decir que también tristeza, pero eso no fe lo que me sorprendió, lo que me sorprendió fue lo que hizo después.

Se tiró al piso y agachó la cabeza pidiéndome perdón por insultarme, abogó piedad para ella y todos los miembros de su pueblo y me explico que su educación no le permitía dejarme tirada medio moribunda en medio de la nada.

Sus ojos amatistas son los más extraños y hermosos que he visto en mi vida, cada que los ves sientes que no puedes ocultar nada de lo que eres, algo en ellos me hizo confiar inmediatamente en ella y me produjo una sensación de tranquilidad.

Eso fue lo único que me hizo decidir quedarme una noche más. Yo nunca le pedí su nombre, pero ella me lo dio junto con su historia y deseos para su futuro mientras cenábamos dentro de su humilde casa en la que ella vivía sola junto con sus dos gatos.

Su nombre es Tomoyo Daidouji, en ese entonces quería estudiar una carrera en Tokio y convertirse en una gran empresaria como lo fue su padre, estaba en ese pueblo porque era el lugar de nacimiento del mismo y toda su familia estaba en él, no tenía celular ni ningún otro medio de comunicación o entretenimiento, solo estaba una vieja radio que servía con baterías que le había regalado su padre cuando aún vivía.

No sabía quién era su madre pero si tenía una madrastra, Yami Chikage, una cruel mujer que se casó con su padre solo para quitarle su empresa. Tomoyo estaba convencida de que su madrastra lo asesinó pero antes cambio el testamento, ya que misteriosamente en el último momento su padre le dejo todas sus acciones a Yami y a ella la desheredo.

Recuerdo haberle preguntado si no deseaba ver muerta a esa mujer, lo que me contesto me desconcertó por completo.

-Deseo que se haga justicia, y si ya se hizo no soy nadie para juzgar las decisiones del universo- en ese entonces no entendía, y sigo sin entender del todo.

Tomoyo me preguntó por mi historia, tal vez fue por como lo pregunto o simplemente fue el hecho de que necesitaba hablar con alguien, pero le dije de una forma básica mi historia. Tampoco era idiota, no le contaría más de lo que debía saber, solo le dije que mi padre me maltrataba, que quería matarme y que no tenía ninguna razón para vivir. Ella me escucho un largo rato sin decir nada, solo me veía con sus profundos ojos, hasta que termine de decir todo lo que sentía, después dijo una frase que hizo que una idea maravillosa se plantara en mi cerebro.

-¿Por qué no buscas algo por lo que vivir? Todos tenemos dos opciones; quedarnos como estamos, o buscar algo más- ese día ella hizo algo que en mucho tiempo nadie había logrado hacer, ni siquiera Shaoran, ella me hizo sonreír.

Yo, Sakura Kinomoto, tenía dos opciones, eso significaba que tenía que elegir, YO podía ELEGIR. Nunca en mis 16 años de vida había tenido el derecho de escoger algo, y en ese momento hice mi elección, yo decidí buscar algo más.

Después de terminar de cenar Tomoyo me preparó la cama de huéspedes donde dormí toda la noche, a la mañana siguiente me fui rápidamente del pueblo no sin antes despedirme de Tomoyo, al parecer el templo estaba más cerca de lo que pensaba, ya que llegué antes de que se oscureciera.

Cuando entre al patio principal lo primero que vi fue las cabezas de él oficial honesto y su esposa colgadas de un árbol de cerezo, era un mensaje de mi padre que entendí a la perfección. Ese día no tuve pesadillas pese a la imagen, ya que comprendí que la vida no es un jardín de rosas. No, es una perra maldita que te comerá viva si te detienes a ayudar a alguien más que no sea tú mismo. La vida es cruel y yo ya había escogido buscar algo más, y no lo lograría siendo una nenita dulce. Si la vida era cruel yo sería peor.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

¡WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWW!

Lo prometido… es deuda.

De verdad nunca pensé que esta historia valiera más de dos pesos, el saber que si es de su agrado no saben lo mucho que me hace feliz, solo por eso actualice lo antes que pude (ámenme, debería de estar estudiando para mis parciales )

Para lRagdoll, SI soy Mexicana O3O y perdóname si es mucha información pero son más o menos tres capítulos (ya lo pensé) de introducción para que le vayan agarrando a la historia (perdón u.u), este capítulo es para que se den cuenta que esta Sakura no es dulce y tierna, esta es Fría y dura.

Y para las que me querían matar por condicionar la historia cujum cujum xtabay74 cujum cujum , perdón pero es que tengo otra historia y no sabía si sería capaz de tener dos al mismo tiempo, ¡Pero lo intentaré por ustedes!

Gracias a Kaon Tsuki por la recomendación, me ayudaste mucho :D

Y el capítulo es para gomezmariana por ser mi primer comentario :')

No se cada cuanto actualizaré pero tengan por seguro que me tendrán por mucho rato aquí \(o)/

Gracias ¡Totale!