Born to die

(U.A)

Disclaimer: Sakura Card Captor no me pertenece, este escrito no es con fines de lucro, solo es un medio de entretenimiento. La historia si me pertenece y agradecería que no la publicaran en otro lugar (entiéndase blog) sin mi autorización. En caso de quererla traducir consúltenme antes.

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Capítulo dedicado a Lunabc

SYAORAN

Cuando tenía diez años mi madre me regalo un ruiseñor, cantaba todas las mañanas dentro de su jaula esperando un día ser liberado, o eso creía yo. Todos los días lo alimentaba y le daba agua después de mis entrenamientos, mi madre estaba fascinada al ver lo responsable que era con mi nueva mascota, pero yo estaba triste. Podía ver en sus ojos la miseria. Podía sentir su tristeza al ver fuera de su jaula, preguntándose si algún día podría salir de ese lugar y poder probar el dulce manjar que es la libertad.

Yo no lo cuidaba porque lo quisiera, lo cuidaba por que no podía soportar verlo sin sentirme la peor persona del mundo al tener enjaulado un ser que fue hecho para volar y ser libre. Si su destino era estar enjaulado ¿Quién fue el monstruo que le dio alas que le permitían tener esperanza de que algún día pudiera volar?

El escucharlo todas las mañanas cantar solo hacía que me sintiera peor. Para mí no eran dulces canciones, eran gritos de desesperación rogando por su libertad o que terminaran con su miseria. Después de dos meses de preocupación y tristeza para mí, decidí ir a pedirle un consejo a mi padre.

Hien Li era una persona ocupada y conseguir hablar con él era algo prácticamente imposible a menos que tuvieras una cita anticipada tres meses antes o hubieras hecho algo realmente estúpido como para que mi padre en persona tuviera que matarte. Pero conmigo era diferente, yo podía verlo las veces que yo quisiera, él siempre quiso estar cerca de su familia, pero sobre todo estar cerca de mí. Como su único hijo varón yo iba a heredar todo lo que él tenía. Poder, dinero, respeto; eso nunca me faltaría, y él sabía eso, por eso quería entrenarme y mostrarme como tenía que comportarse un líder para poder seguir teniendo todo eso y más.

Cuando entre a su oficina y lo vi sentado detrás de su escritorio me dio miedo, parecía un tirano sentado en su trono, y la idea de contarle mis sentimientos cada vez parecía más tonta, pero me arme de valor. Le conté todo lo que sentía mientras el me observaba fijamente a los ojos, después él se levantó de su silla y me pidió que lo siguiera. Caminamos hasta mi cuarto, se dirigió sin titubear hasta la jaula blanca que se encontraba al lado de la ventana, la abrió y saco al ruiseñor con una sola mano. El pájaro emitía un sonido espantoso parecido a un grito de terror, mi padre lo estaba estrujando y rompiéndole todos los huesos, después me pidió que lo mirara a los ojos.

-Esta ave no era miserable dentro de la jaula Syaoran; no podía añorar libertad porque no sabía lo que era. No añoraba volar por el mundo, porque no sabía que podía hacerlo; y no le temía a la muerte- sacó una navaja de su bolsillo y cortó la cabeza del ruiseñor de un solo tajón - porque ni siquiera sabía que podía morir.

Tiró el resto del cuerpo del ruiseñor al suelo y se limpió la sangre con su pantalón, yo solo podía ver el pequeño cuerpo de mi ahora muerta ave y pensar que todo lo que le paso fue por mi culpa.

-Syaoran- mi padre puso una mano en mi hombro- tú eras el que sabía que podía ser libre y volar. Tú sabías que podía morir, el no sufría pero tú sí y ahora está muerto por que no hiciste nada cuando pudiste hacerlo, porque fuiste débil, cobarde y no actuaste cuando tenías que haberlo hecho, solo te quedaste observando lleno de terror preguntándote que hacer- sin avisar me golpeó fuertemente en la mejilla tirándome al suelo- ¡Mi hijo no será un cobarde! Eso te lo puedo jurar.

Salió de mi cuarto azotando la puerta tras de sí dándome a entender que no quería que lo siguiera, yo me levante lentamente del piso y camine al lugar donde yacía mi ruiseñor decapitado, tomé ambas partes y las junte esperando de una forma inocente que con ese simple acto lo regresara a la vida, pero era obvio que no pasaría.

Recuerdo que esa vez, llorando mientras intentaba desesperadamente revivir a mi ruiseñor muerto, jure que no sería un cobarde, que protegería a lo que quería, y que así diera mi propia vida, nunca jamás volvería a sentir la impotencia de no haber hecho algo cuando pude hacerlo. Y eso fue lo que hice cuando conocí a Sakura dos años después.

Cuando la vi por primera vez creí que era un ángel que había caído por equivocación en el agujero de basura que era el templo en las montañas altas de Japón, mi padre me envió a ese lugar para completar mi entrenamiento con los mejores, pero mi objetivo cambió al conocerla. Estaba delgada, sucia y llena de moretones, y al igual que mi ruiseñor, nunca antes había probado la libertad, pero ella si podía añorarla porque sabía que existía.

Su mirada triste y fría era igual que ver a un hielo, pero detrás de todo eso escondía una sed de venganza que siempre, aunque no quisiera aceptarlo, me daba miedo. Su corazón era duro como una piedra y nadie en sus cinco sentidos pensaría en acercársele a menos que quisiera salir herido, pero yo quería hacerlo.

Después del accidente que pasó al conocernos, y después de curarla ella me dejó de hablar por un tiempo, pero yo la seguía observando preocupado por su salud, y cada día me iba maravillando más con ella. La forma tan delicada en la que se movía, su forma de pelear, su mirada llena de odio al ver a su padre, todo lo que hacía parecía hermoso y diferente, pero yo a ella le era indiferente. Y fue así hasta que casi me muero por tratar de protegerla.

Estábamos entrenando juntos y Sakura no se dio cuenta que había unas cajas llenas de pesas mal puestas en una repisa detrás de ella. Dio un mal golpe e hizo que todas las cajas se cayeran y las pesas salieran volando, yo en un acto de reflejo la rodeé con mis brazos antes de que alguna le cayera encima y la matara o lastimara gravemente, pero una me pego muy fuertemente en mi brazo y se me disloco. Un doctor dentro del templo me lo colocó de nuevo en su lugar y le pidió al maldito de Kinomoto-sama que me dejara descansar unos días, de mala gana aceptó y me dejo en mi cuarto solo, pero solo fue por un momento.

Sakura entro a mi habitación después de un rato, tenía los brazos cruzados y parecía enojada, se colocó a un lado de mi cama y observo con el ceño fruncido mi brazo vendado.

-¡Eres un tonto!- me dio un golpe en la cabeza y giro por completo dándome la espalda.

-¡Así es como me agradeces que te haya salvado la vida! ¡DOS veces!- yo me sobaba el golpe que dio cuando ella se giró a verme de nuevo.

-¡Yo nunca te pedí que me salvaras!

-¡Lo sé, pero yo no te quería ver morir!

-¡Las personas mueren SYAORAN! ¡Supéralo!- no me quedé callado por lo que me dijo, no, me quede callado porque fue la primera vez que me llamó por mi nombre y después de un momento ella lo noto y trato de girar su rostro para esconder su sonrojo, pero lo noté.

-¿Por qué lo haces? ¿Qué ganas ayudándome? Mi padre te seguirá odiando aunque me salves la vida un millón de veces- tomé su mano con mi brazo bueno y ella me miró sorprendida

-Aunque no lo creas, Sakura, hay personas que se preocupan por los demás y tratan de ayudarlos sin ningún interés de por medio, y tal vez tu padre me odie, pero si tú no lo haces, esa es mi mejor recompensa- Ella soltó mi mano y se fue, pensé que nunca más regresaría, pero lo hizo al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente. Y sin darnos cuenta nos hicimos amigos.

Al principio casi no hablaba, normalmente yo era el que trataba de hacer conversación, pero con el tiempo se fue abriendo. Después de un año yo ya sabía su color favorito, las historia de su madre, lo que sentía por su padre, su lado sarcástico, y pensaba que era linda. Comíamos juntos y cuando ella estaba asustada por las noches, iba a escondidas a mi cuarto a hacer que habláramos de cualquier cosa y así distraerla. Pero ella nunca acepto que tenía miedo hasta que pasaron tres años.

Cuando pasaron cuatro años yo ya estaba completamente enamorado, no podía pasar un día si ella. El aroma de su cabello, la forma en que le daba la luz haciendo resaltar sus ojos verdes, su forma de respirar y hablar. Estaba loco por ella, así que decidí decírselo, aunque el decírselo iba a ser el principio de un gran amor, o el final de una linda amistad.

Tenía miedo, no de perderla, si no que ella se quedara sola. Sabía que no podría soportar todos esos maltratos y el dolor sin alguien que la recibiera con los brazos abiertos y una sonrisa en el rostro asegurándole que todo saldría bien. Se derrumbaría. Así que no le dije nada, siempre pensaba en que me rechazaría y esperaba tontamente que un día ella viniera a mí y me dijera que me amaba, pero eso no paso, ella se comportaba igual; a veces fría, a veces sarcástica, a veces cálida, pero esa era ella y yo la quería así.

Pero un día sucedió algo que me hizo comprender que ella podía morir en cualquier momento, y que ella muriera sin que le dijera lo que sentía hubiera sido la peor cosa, el peor sentimiento, la mayor desgracia del mundo.

Yo estaba desesperado. Sakura me citó en su cuarto en la noche, cuando ya nadie estuviera merodeando. Cuando llegué nadie estaba, la cama estaba tendida y el cuarto parecía intacto, pensé que tal vez su padre la mando a llamar, pero al día siguiente tampoco estaba. Yo no podía hacer nada porque si ella estaba bien y yo hacia un escándalo su padre se enteraría de nuestra cercanía y nos separaría.

Fueron las 3 semanas más angustiantes de mí vida, no podía comer pensando que tal vez ella estaba muriendo de hambre. La noche era espantosa, pesadillas de una Sakura torturada y moribunda me atormentaban, estaba dispuesto a matar a su padre y luego suicidarme si me enteraba que la asesinaron. Pero un lunes, en la puerta de los jardines, ahí estaba ella con una sonrisa pícara en el rostro, sus brazos cruzados y su cabello revoloteando con el viento ajena a toda la preocupación que me causo. La luz del sol pegándole directamente al rostro resaltaba sus hermosos ojos verdes y la hacía ver más hermosa de lo que ya era posible, casi un ángel.

-Un dólar por tus pensamientos, aunque déjame decirte que no tengo dinero y mucho menos dólares, pero de verdad me gustaría saber porque me estás viendo como si fuera una fantasma- por el tono de su voz podría decir que estaba divirtiéndose, pero yo solo pensaba en lo mucho que la quería sostener en mis brazos y decirle cuanto la amaba, así que sin pensarlo dos veces fui corriendo hacia ella y la abracé.

Noté su sorpresa al instante, trato de separarse de mi pero no la deje, no permitiría que se alejara de mí nunca más, no dejaría que me arrebataran a este ruiseñor. Lo dejaría volar, pero yo lo acompañaría para ver que nada malo le pasara, así mi vida dependiera de ello.

Me separé de ella lentamente y tome su rostro con ambas manos. Pude ver sus ojos confundidos y el rubor en sus mejillas.

-Syaoran… ¿Qué sucede? Estas muy raro, además, alguien puede vernos y estaríamos en problemas- puse un dedo en su boca y le sonreí de una forma tonta. Le sonreí como solo alguien que te ama puede sonreírte.

-Shhhh… en este momento solo pienso en lo aliviado que estoy de que estés bien. No puedes imaginar lo preocupado que estaba. Imaginar que alguien te pudiera hacer daño era la peor tortura para mí.- ella tomo la mano que tenía en su mejilla con su delicada mano, la acerco más a su rostro cerrando los ojos y suspiro pesadamente.

-Yo también me siento aliviada de que estés bien Syaoran- lo dijo como si hubiera pensado en mí todo este tiempo, yo pegue mi frente con la suya y también cerré mis ojos. Podía sentir una calma inmensa y el universo se detuvo en el lugar donde estábamos, no existía nada más que nosotros. Dos almas rotas destinadas a unirse y curar sus heridas juntos.

-Syaoran…- la voz de Sakura fue menos que un susurro, yo solo hice un sonido con mi boca dándole a entender que la escuché- creo que… te amo

Mi respiración se paró, mi mente quedó en blanco y sentí miles de mariposas en mi estómago. Mis mejillas estaban rojas y solo podía pensar que esto era un sueño, un producto de mi imaginación, algo ficticio, era demasiado perfecto para que fuera verdad. Cuando abriera los ojos ella estaría riéndose de mí por haber creído que lo que decía era verdad, pero no fue así. Ella estaba roja como un tomate, se mordía el labio inferior y estaba apretando muy fuerte mi mano. Yo me sentí por primera vez en mi vida completo, como si ya nada fuera tan importante como estar junto a ella.

-Sakura… yo estoy completamente seguro de que también te amo- me acerque a ella lentamente y la besé. Fue un beso lleno de amor y promesas. La promesa de que nos amaríamos por siempre.

Esa noche dormimos juntos en su habitación, solo dormimos abrazados no queriéndonos separar uno del otro, y cuando desperté, supe que quería despertar todos los días con Sakura a mi lado y verla dormida para enamorarme aún más de ella.

Tal vez éramos dos personas miserables, rotas, con un pasado devastador y un futuro poco prometedor, pero nos teníamos el uno al otro, y eso bastaba para saber que el mundo aún es hermoso y que tal vez, solo tal vez, teníamos la esperanza de ser felices.

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Bien, no sé qué piensan ustedes pero yo creo que este capítulo es el más hermoso que he escrito TTT_TTT, pienso que es corto y no explique tanto sobre la vida de Syaoran, pero lo que quería explicar es el AMOR tan… tan… PURO que siente el por Sakura. Digo, ¡ESTE CHICO SE AVENTARÍA DE UN PUENTE POR ELLA! :')

Supongo que reflejo lo que yo busco en una pareja en Syaoran, pero ¿Quién no busca eso?, aun que tienen que saber mis basuritas del señor (así me dice una amiga, no pregunten porque) que yo pensé en un principio escribir esto desde el punto de vista Sakura, pero dije ¡WTH! Syaoran merece hablar, y ser el sensible en esta relación. No sé cuándo volveré a hacer un capítulo donde Syaoran hable, mmmm… ustedes díganme.

Como podrán ver escribí Syaoran en vez de Shaoran, y es que me di cuenta que lo estaba escribiendo mal (No gracias a ustedes debo recalcar ¬¬, ahí se ve la amistad) y así lo escribiré de ahora en adelante, si puedo cambiare los demás capítulos y corregiré ese errorsirigillo pequeñillo.

Perdonen por no actualizar la semana pasada, pero no sabía cómo o quien iba a decir el primer te amo, al final me decidí por Sakura porque quiero que se den cuenta de que ella es una perra con todos excepto el amor de su vida, porqueeee… bueno… ammmm… cujum cujum… así soy yo, jijijijijijiji, ¡si bueno! No lo puedo negar, así que si ven todas esas… reacciones de ella, muy alejadas de la realidad (por lo menos las que no tengan que ver con maltrato y muerte O.O) déjenme decirles que yo reacciono así, en cosas del amor. No me culpen… no me culpen \(u-u)/

Nada más que decir que las amo, y no soy nada sin ustedes.

Gracias… ¡totale!