Nota: Todo lo que sean capaces de reconocer pertenece únicamente a nuestra reina Jotaka. ¡Merlín salve a la reina! Todo lo demás es traído por mi descarriada mente para con ustedes.
Mucho más pronto de lo que había esperado; aquí tienen el nuevo capítulo. No sé que tanto tarde el siguiente pero trataré de ir actualizando una vez a la semana. Tengo muchas esperanzas puestas en esta historia.. ¡Espero que les guste! Traté de avanzar poco a poco y sin prisas las personalidades de los chicos. Espero que no disten mucho de lo que ustedes han logrado percibir en el capitulo piloto (el anterior)
El inicio del tormento.
Mi nombre es Daphne Greengrass y tengo 17 años de edad. Puedo ver como todo se desmorona a mi alrededor pero no es algo que me sorprenda. Las líneas de lo que fue y ya no podrá ser comienzan a desdibujarse. Lo sé, lo he visto antes. Sé como acabará todo. Lo he sabido siempre.
Cuerpos inertes caen con sonidos secos contra las frías lozas del castillo. Mortifagos, maestros y alumnos. Todos se baten en duelo para salvar el pellejo, peleando por ideales que no les pertenecen a ellos, que no nos pertenecen a ninguno de nosotros. No estoy presente pero puedo verlos, puedo oír sus gritos y sentir en lo profundo de mi alma su dolor como si fuese mío. Puedo ver como los hilos brillantes que conectan nuestras vidas se apagan. A veces lentamente y otras de golpe. Aunque siempre he visto a la muerte como algo necesario, como algo que tarde o temprano nos llega no puedo evitar el preocuparme. Suena contraproducente que alguien como yo, que acepta el fin de la vida de forma tan natural como la llegada de ésta me sienta tan asustada de que él se vaya. Sí. Temo por él. No quiero perderle.. a él menos que a nadie.
— ◘ —
La rubia abre los ojos de golpe y desvía la mirada de un lado a otro. Trata de convencerse a sí misma de que lo que ha visto no son más que pesadillas, que nada es real, pero las sombras alargadas por la oscuridad no la ayudan en lo absoluto. Todo parece mucho más tenebroso ahora y el corazón le palpita con fuerza; ella solo atina a abrazarse a una almohada mientras desea fervientemente que las sombras encapuchadas desaparezcan de su mente. ¿Qué son? ¿Qué quieren? Se sienta en la cama y aparta las cobijas apresuradamente. Tantea el suelo con los pies descalzos y se niega a dejar de abrazar su almohada mientras camina a tientas hacia la habitación de Astoria. Lo cierto es que para ella supone una verdadera tortura porque en sus pesadillas se ha visto a sí misma caminar por ese pasillo, bajar las escaleras para presenciar una reunión de hombres encapuchados que hablan acerca de entrar a Hogwarts con ayuda "del chico" para así matar de una vez por todas "al viejo". Mientras gira el pomo de la puerta puede recordar como una de las figuras se ha dado la vuelta hacia las escaleras y la ha visto. Se ha separado del resto y ha ido tras ella. Aún puede ver, nítidamente, la máscara plateada que le cubre el rostro. Aún escucha el sonido de sus pesadas botas contra el suelo y el corazón vuelve a congelarsele cuando el espectro extiende una de sus manos enguantadas hacia ella, ha despertado antes de que consiga cogerla. No quiere saber cómo termina el sueño.
En cuanto ha acabado de rememorar su pesadilla ya se encuentra metida en la cama de Astoria. La castaña a penas y frunce el ceño mientras se hace un lado. —¿Tuviste otro sueño feo, Da? —Le pregunta una adormilada castaña que ha comenzado a tallarse los ojos. Daphne se limita a abrazarla con fuerza y asentir. No es la primera vez que le ocurre y corre a meterse en la cama de su hermana menor. Aquellos seres encapuchados suelen aparecer muy a menudo en los sueños de Daphne a veces sin los guantes y varita en mano pero siempre con sus horribles mascaras plateadas. —No te preocupes, Cassy nos defenderá. —Susurra con voz somnolienta mientras coloca entre ellas un oso de peluche con un bonito sombrero de capitán. Cassy, el guardián de los sueños.
Daphne sonríe sintiéndose instantáneamente aliviada como si la idea de que el juguete pudiese protegerlas a ambas la llenase de fuerza. Una idea bastante tonta, se admite a sí misma, mientras se deja llevar por el sueño. "Una niña de diez años es lo suficientemente mayor como para saber que un peluche no puede hacer nada." se reprende mentalmente y con ese último pensamiento.. se queda profundamente dormida.
—Cassandra. Daphne se ha vuelto a colar en la habitación de Astoria. —Replica el señor Greengrass y no suena nada contento.
Daphne puede escucharlo pero se limita a fruncir el ceño y acobijarse un poco más.
—Querido..
—Ya está mayorsita. En un año más irá a Hogwarts. Ya es tiempo de que..
—Querido..
—Tiene que madurar y..
—Es solo una niña..
—Papá.. —Astoria se ha despertado. Daphne puede notar como se mueve a su lado mientras se despereza. —Da ha tenido pesadillas otra vez. ¿Por qué no puede dormir aquí? Cuando yo tengo sueños feos ella siempre me deja dormir en su cama.
—Cariño.. No es correcto. —Replica él en seguida pero con un tono mucho menos severo. Solo Astoria puede lograr que Hyperion se relaje de esa manera. —Daphne tiene que.. No me mires así, cariño. Ven, tienes que cepillarte los dientes.
Daphne abre sus ojos poco después para encontrarse con la mirada algo cansada de su madre. Ella le acaricia la mejilla y sonríe.
—Tu padre tiene razón, cariño. No puedes meterte en la cama de Astoria.. ¿Qué harás cuando vayas a Hogwarts?
Daphne estira una de sus manos y se abraza al valiente Cassy como respuesta. Su madre niega ligeramente dejando escapar un hondo suspiro.
—¿Te lo llevarás? —La niña asiente con gesto decidido y ella esboza una sonrisa. —¿Aunque se burlen de ti? —Daphne vuelve a asentir aunque ahora no con tanta determinación como antes. —¿Le contarás a mamá sobre tus pesadillas?
Daphne la mira escéptica. Nunca le ha gustado poner en palabras lo que ocurre en sus sueños. Es como si una parte de ella supiese que no es correcto; que no debería. Sin embargo, esa mañana, es la primera vez que su madre parece interesada en sus sueños así que asiente y luego de tomar una gran bocanada de aire la mira con seriedad. Su rostro parece envejecer de inmediato lo que hace la mujer tense la mandíbula pero la pequeña no se ha dado cuenta, ella continúa inmersa en recordar lo que ha visto antes. —No lo recuerdo bien.. —Susurra y entonces ladea el rostro. Acaricia el suave pelaje del peluche como si eso consiguiese despegarle la lengua del paladar. —Pero habían varios hombres. Altos y con máscaras plateadas. Están aquí, en nuestra sala. —Los ojos de su madre tan azules como los suyos se vuelven pronto un par de rendijas. No parece comprender del todo lo que ella le dice. —Hablan de hacer cosas malas. De que por fin... ma.. matarán a alguien. —A medida que su relato avanza se abraza, lentamente al oso de peluche mientras que el corazón de su receptora comienza a latir sintiendo los tentáculos del miedo lamerle la espalda. —Hablan de que un señor estará contento. De que va a recompensarlos. Entonces.. Uno de ellos me ve. —La pequeña tiembla cerrando sus ojos mientras que la mayor se lleva la mano a la boca. —Va tras de mí e intenta agarrarme pero antes de que llegue.. me despierto.
Por un instante en la habitación reina el silencio. —¿Mami? —La pequeña ha vuelto a abrir los ojos para encontrarse con el rostro desencajado de Cassandra Grengrass. —¿Ma..? —Pero ella logra recomponerse antes de que la pequeña vuelva a hablar y le sonríe.
—¿A un señor? ¿De qué señor estaban hablando? —Pregunta con tono sereno y una sonrisa perlada en los labios.
—No lo sé. Solo decían: "A mi señor le gustará" o "Mi señor estará satisfecho" —Contesta la pequeña encogiéndose de hombros. La mujer cierra los ojos y pasa un par de minutos tomando aire. —¿Significa algo, mami?
—Nada, cariño. Ve a lavarte los dientes.
Daphne se baja de la cama y echa a correr hacia el baño dejando a una pensativa bruja a sus espaldas. La mujer gira el rostro para observar como la melena rubia de la pequeña se pierde al doblar la esquina y mientras la espalda de la mayor de sus hija no puede evitar recordar su primera palabra "Astoria" había dicho y dos meses después había descubierto que estaba embaraza. En sus últimos meses de gestación, de hecho. Sabía, por supuesto, que al rededor de Daphne habían cosas extrañas. Ninguna niña podía ser tan silenciosa y no muchos adultos poseían una mirada tan vivaz e inteligente como aquella que parecía ocultar un universo entero de posibilidades. Se preguntó, como tantas veces haría en el futuro, de qué se trataba. Su esposo pensaba de la misma forma; habían sostenido conversaciones infinitas acerca de Daphne desde que la pequeña tuvo su primer incidente con la magia accidental. Había empujado o más bien levitado a Astoria hacia a un lado sin mediar palabra; en un principio ambos padres habían creído que se trataba de una rabieta causada por la envidia pero mientras la regañaban notaron como un pesado libro cayó de la estantería para estrellarse justo en el lugar en el que previamente había estado la menor de ellas. Se había querido engañar a sí misma al pensar que todo era una coincidencia aún cuando ella e Hyperion reaccionaron dando un respingo y la pequeña no se inmutó en lo absoluto como si supiese de antemano que aquello pasaría y, justamente, debido a ello había decidido apartar a su hermana.
No mucho tiempo después Daphne escuchó por vez primera acerca de cómo Harry Potter, el niño que vivió, luego de enfrentarse al mago tenebroso más grande de todos los tiempos venció y restauró la paz del mundo mágico.
— ◘ —
Reuniones y más reuniones. A los adultos les gustaba mucho reunirse. Casi todas las semanas se juntaban en la casa de alguno de ellos para discutir cosas que a ellos se les antojaban terriblemente aburridas. Aquél día la mansión de los Nott había sido la elegida; Daphne no recordaba haber estado allí luego de que la madre de Theodore muriese hacía ya algunos años.
—Estar aquí es aburrido. —Se queja Draco Malfoy frunciendo los labios. —Nott no tiene juguetes. Solo libros estúpidos. —Continúa mirando despectivamente toda la habitación. —Es incluso más tonta que la casa de Zabini. No es como la mía. Ninguna es como la mía.
El rubio agita la mano en el aire como si quisiese deshacerse del aburrimiento por la fuerza. Crabbe y Goyle asienten perezosamente a todo lo que dice Draco aunque pareciera que muy en el fondo ni siquiera le han escuchado.
—Eso es cierto, Draco. Tu casa es la mejor de todas. —Le secunda Pansy, como siempre, mientras se pone de pie para situarse a su lado.
—Eso es obv.. ¿Hey, qué estás haciendo Zabini?
—Me he aburrido de escucharte. —Le dice mientras ojea uno de los libros de lomo grueso que Theodore Nott ha dejado apilados en el suelo. No parece que la actividad le entretenga demasiado pero sus ojos no abandonan ni un solo segundo su lectura. —Ésto es como cien veces más divertido que oírte.
—¡Pero qué grosero! No le dejes jugar con tus juguetes, Draco. —Protesta Pansy cruzándose de brazos.
—Ñeh. Ñeh. Ñeh. Draco. Ñeh. Ñeh. Ñeh. —Se burla Blaise imitando la voz chillona de la chiquilla mientras hace morisquetas. —¡Boba! ¡Eres boba!
Theodore apenas y alza la vista de su libro para enarcar una ceja cuando Pansy comienza a lanzarle a Blaise una respuesta envuelta en ininteligibles chillidos histéricos mientras Draco la secunda con risas y pullas. Gira apenas el rostro para encontrarse con la única persona que, según él, no está mal de la cabeza. Daphne le devuelve la mirada a través del pequeño tomo de cuentos de Beedle el Bardo que descansa sobre su regazo. La rubia se encoje de hombros y él niega ligeramente.
Daphne sabe que Theodore ha cambiado mucho. Ya no sonríe como antes y unas marcadas ojeras han ido apareciendo, con el paso del tiempo, bajo sus ojos. Tampoco parece interesarse en jugar con ellos, es como si comprendiese cosas que el resto no pueden. A ella le encantaría preguntarle qué sucede pero sabe que no debe pues si hace cuentas los cambios en su amigo han iniciado poco después de que la señora Nott falleciera. ¿Tendrá pesadillas al igual que ella? No puede evitar sentir pena por él pues no tiene un hermano menor con el qué compartir sus miedos y la idea de cruzar la mansión Nott en plena madrugada para encontrarse con el señor Nott no parece demasiado atractiva.
—Theodore.. ¿Tienes algún libro nuevo? —Pregunta la rubia haciendo que él la mire con sorpresa. Puede sentir como seis pares de ojos la miran como si fuese un bicho raro; bueno, es cierto que casi nunca abre la boca y que resulta extraño que se dirija a alguien por su nombre cuando no ha cruzado con él más de unas pocas palabras pero considera que la reacción es insultante porque frunce mucho el ceño.
Theodore observa con pesadez su habitación. Parece tener un debate interno.
—Bueno.. hay uno. —Responde encogiéndose de hombros. Se pone de pie y toma un libro de tapa dura entre sus manos. Lo observa un instante antes de encaminarse de nuevo hacia Daphne.
—¿De qué va, Nott? —Pregunta un curioso Draco que parece no poder soportar la idea de no ser el centro de atención. Crabbe, Goyle y Pansy se interesan, principalmente porque Malfoy también lo ha hecho.
Incluso Blaise Zabini ha levantado sus ojos color chocolate hacia el aludido que se encoge de hombros mientras deposita el libro en las manos de Daphne.
—Adivinación. —Responde finalmente volviendo a tomar asiento.
El corazón de la rubia da un vuelco. Por alguna razón que desconoce las manos le hormiguean. Desea leer aquél libro. Una parte de ella vibra de emoción solo de poder sostenerlo.
—El tercer ojo. —Susurra con voz distante mientras acaricia las enormes letras plateadas con la punta del dedo índice. Quiere abrirlo, sí, pero al mismo tiempo no quiere. Su corazón palpita una advertencia. ¿Debería o no debería?
—Que tontería. La adivinación es para viejas tontas. Papá dice que..
Pero ninguno lo mira a él. Ni siquiera Pansy repara en lo que el rubio dice, todos observan detenidamente a Daphne que parece absorta susurrando palabras ininteligibles como si estuviese en una especie de trance. Nadie dice nada. Solo los murmullos de la rubia que se convinan con la respiración de 6 personas inundan la habitación.
—Draco.. —Pansy le ha tomado el brazo.
—Ssht. Cállate pesada que estoy tratando de escuchar lo que está dicién.. ¡Eh, Nott! No. ¿Qué haces?
Los grandullones de Vincent y Gregory a penas son conscientes de lo que ocurre pero están tan o más aterrados que los demás. Pansy continúa colgada del brazo de Draco que tiene los ojos grises tan abiertos como platos. Blaise tiene su mano extendida hacia Theodore tratando de detenerle pero él ya se encuentra a unos pocos pasos de Daphne que se mece de atrás hacia adelante con la mirada perdida mientras susurra algo parecido a "Navegando en ríos de sangre oscura, espesa.." y "Caerán, todos ellos caerán."
—¿Daphne? —Pregunta el pelinegro posicionándose frente a ella pero la muchacha no responde. Ni siquiera le mira.
—Theodore. Vuelve aquí o.. —Pero el interpelado hace callar al moreno con un "Ssht" cargado de frustración.
—¿Daphne? —Repite y la rubia clava su mirada blanquecina sobre él. El chico palidece y contiene el aliento. Los ojos de Daphne han perdido el brillo e intensidad que los caracteriza es como si una cortina lechosa se haya interpuesto entre ellos. La chica mira hacia arriba pero puede intuir que no es a él a quien está mirando. —¿Estás..? —Se ha acuclillado frente a ella y para su sorpresa la chica le sigue con la mirada. Sus palabras no terminan de abandonarle los labios porque ella le ha rodeado el cuello y ha acercado la boca hasta su oído.
—Pero qué.. ¿qué está haciendo ella? —Pregunta un Zabini horrorizado a la par que curioso. De no ser porque prefiere quedarse justo donde está ya habría seguido los pasos del joven Nott para poder observar con más claridad.
Theodore escucha horrorizado lo que Daphne susurra en su oído. Entreabre los labios tratando de devolver el aire que le ha sido arrancado a causa de la sorpresa a sus pulmones. La cara de terror de Nott hace que todos los demás se alarmen. Nadie más que el pálido chico de ojos grises ha conseguido escuchar las palabras de la rubia; Blaise contorsiona el rostro, Draco retrocede llevándose consigo a la pelinegra y los grandullones guardan silencio contrariados; Pansy por su parte, profiere un chillido atronador que rompe de golpe la falsa calma que hasta ahora había estado reinando en la habitación. Apenas unos segundos después.. todo ha terminado.
— ◘ —
Su primer trance premonitorio había llegado a su fin tan pronto como había comenzado. Sin palabras ni intermedios. Como si nada hubiese pasado. Daphne podía seguir sintiendo aquella bruma helada metida en la cabeza apartándose de a poco. Sentía como su corazón latía desbocado y sus dedos agarrotados comenzaban a relajarse. Aún no entendía lo que ocurría pero pronto descubriría que aquél pequeño episodio se repetiría. Que aquello formaría parte de su vida quizás hasta el día en que muriese. Que sería su cruz y maldición.. que nadie podía salvarla de sí misma..
Y éste capítulo ha llegado a su fin. No lo sé. Siento que también ha sido bastante corto. (aunque en comparación del otro tiene un tanto más de sustancia) ¿No es así? ¿Qué dicen ustedes? Bueno, bueno, bueno. Creo que las cosas han quedado bastante claras hasta ahora, ¿no es así? No me extenderé demasiado. ¡Sus reviews me animan a seguir escribiendo! Muchísimas gracias, chicas. ¿Quejas? ¿Bombas fétidas? Todo eso también es bien recibido.
Espero leerlas pronto. Ya saben, hasta la semana que viene.
See ya!~~
