Los personajes de HTTYD y la historia de Tangled no me pertenecen, solo los utilizo con fines de diversión no lucrativos.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene algunos aspectos que podrían resultar un tanto "fuertes" para los que son muy sensibles, pues ya contiene mas aires de HTTYD que de Tangled


=Recuerdos=

Por fin su destino estaba frente a ella, el palacio de Berk, había gente por todas partes, música, niños jugando, carretas de un lado a otro y mucha gente riendo, se encontraba de fiesta. Astrid no oculto su enorme sonrisa junto a la felicidad que sentía en ese momento, definitivamente salir de la torre fue la mejor decisión que pudo haber tomado en su vida. Estaba a un día de cumplir su más grande sueño, así que ¿Por qué no disfrutarlo al máximo?

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Empezó a caminar un tanto rápido, y quienes pasaban por ahí pisaron su larga cabellera, deteniendo en seco su caminar y obligando a retroceder bruscamente ocasionando que casi cayera, pero Hipo la atrapo de los brazos ayudándola a reincorporarse mientras recogían su cabello.

—Dame un minuto Hipo—le dijo guiándolo hasta unas niñitas que estaban por ahí.

Mientras hacia lo que fuera a hacer el se sentó en una fuente que había cerca junto a Tormenta y Chimuelo, miró a su alrededor y por un momento recordó lo que había sido su pueblo antes de la destrucción. Sus pensamientos fueron interrumpidos por las risas y pequeños gritos de emoción de unas niñas, buscando el origen de aquello descubrió a Astrid peinándose y siendo admirada por esas niñas, la trenza que se realizaba con algo de esfuerzo la hacía ver realmente linda, Hipo mostró una sonrisa boba, de esas que solo se muestran cuando estas enamorado. Chimuelo y Tormenta se miraron entre sí y luego molestaron al castaño, quien solo se empezó a reír y se levanto en dirección de la rubia.

— ¿Y Bien? ¿Qué sigue My lady?

—Bueno, aun falta para el anochecer, ¿por qué no vamos a explorar?

Ambos sonrieron y comenzaron su recorrido. El primer lugar que visitaron fue la biblioteca, Astrid estaba fascinada, había tantos libros (y ella solo conocía unos cuantos), tomó el primero que se le atravesó en su camino y lo empezó a ojear, luego tomo otro, y otro, y otro y así hasta que lleno una mesa y contagiaba de sus emoción al joven castaño que también se interesó mucho por los libros. De ahí, fueron al mercado más cercano, Hipo compró algunos peces y se los guardo, Astrid algunas manzanas que enseguida probó. Se toparon también con un puesto donde habían varias pinturas, así que a la chica de la larga cabellera se le ocurrió algo, tomo los colores gris, negro y un poco de rojo y en el centro de la plaza empezó a dibujar el logo de Berk, que consistía en un dragón negro, con una parte de su cola roja, formando un circulo y en el centro la silueta de una joven*, varios de los que ahí pasaban, quedaban admirados por la habilidad de aquella extraña. Una vez terminado empezó un pequeño festejo por la nueva pintura, varios tocaban bongoes en compañía de un flautín, y los pueblerinos comenzaron una danza muy conocida para ellos, Astrid al no conocerla, se limitó a observar y aplaudir al ritmo de la música, Hipo al principio no quería pero poco a poco fue contagiado por los ánimos de su compañera y terminó aplaudiendo de igual manera, hasta que un chico de por ahí se animó e invito a bailar a la creadora del muro que festejaban, aunque al principio dudosa, termino aceptando, no resulto bien, pues al no conocer para nada la coreografía termino cayendo, más bien tropezando, ya que el castaño fue en su ayuda, evitando su caída

—Gracias Hipo

Así la noche llego, e Hipo sabía exactamente a donde llevar a la rubia, por lo cual, se acercaron hasta el muelle, donde le entregó el pescado a Chimuelo, haciéndole creer que la mitad eran robados, para molestarlo un poco, Tormenta se despidió de su nuevo amigo y se subió a la lancha, donde Hipo la acomodo detrás de el.

Astrid iba mirando su reflejo en el agua y de vez en cuando lo deformaba tocando la superficie de aquella especie de lago.

—Bien, Astrid, este es el mejor lugar, desde aquí tendrás una vista espectacular.

—Al fin estoy aquí

Ambos se sonrieron y se dispusieron a esperar el momento del lanzamiento en un silencio relativamente cómodo, ella jugaba con su reflejo mientras él la observaba pasmado, un par de veces ella lo volteo a ver y el muy "disimuladamente" miraba hacia otro lado.

Cuando por tercera vez Astrid volteo a ver Hipo por sentir su mirada sobre ella, noto un brillo que poco a poco se hacía más potente, su sueño se estaba volviendo real.

Cual niña, Astrid se levantó tan bruscamente que la lancha se tambaleó, estaba tan emocionada que no podía mas sonreír ampliamente, primero, las linternas se iban encendiendo prácticamente una a una, hasta que fue lanzada la primera y enseguida las demás, parecerá que todo el reino de Berk, participaba en aquel momento tan maravilloso.

Las linternas no solo se elevaban lentamente, sino que también cubrían sus alrededores, incluyendo la braca donde ellos estaban, llenando el ambiente con un aura romántica. Después de unos momentos, Astrid regresó a su lugar y se topo con la mirada de Hipo, ambos se sonrieron dulcemente, cuando hubo un "click" en su cabeza que le hizo recordar lo que tuvo escondido todo el día.

—Tengo algo para ti, no te lo había dado antes porque no quería que faltaras a tu palabra, pero ahora, algo me dice que puedo confiar en ti, así que toma—dijo llena de seguridad mostrándole la mochila que aun llevaba la corona.

—No es necesario Astrid, además, aun no volvemos a la torre

Con otra gran sonrisa, Hipo hizo a un lado la mochila y Astrid siguió mirando el cielo, cuando de pronto, sintió un toque cálido en su mano, era la mano de su guía. Al principio solo miro como sus manos estaban juntas y poco a poco el iba entrelazando sus dedos, ¿qué se supone que hacía?

—…Astrid

El palpitar de ambos se iba acelerando al ritmo que ambos se acercaban a los labios del otro, ¿quién lo diría? Se gustaban, sentían atracción el uno por el otro, y quien sabe cuando se verían de nuevo, sobretodo porque Astrid no puede salir de esa torre, y quizás jamás lo vaya a hacer ¿o sí?

Sus labios tan solo se rozaron, los sentidos de ladrón de Hipo se activaron, eran observados desde las sombras. Astrid noto ese cambio en el ambiente, así que volteo a ver qué era lo que pasaba, sintió la mirada en ese momento.

Su más grave error fue comenzar a acercarse, pero en ambos algo dentro de ellos les hacia querer averiguar, aunque eso significará, quizás su fin.

La lancha ya había tocado tierra, el primero en bajar fue Hipo, seguido muy cerca por Astrid, quien en cuanto tocó el suelo, un miedo se apoderó totalmente de ella, tanto que tomó a Hipo por el brazo con la intensión de regresar, pero ya era demasiado tarde, un hombre salió de entre las sombras sonriendo con malicia.

La sorpresa no cabía en la cara de Hipo, jamás olvidaría el rostro de quien destruyera su pueblo, su hogar, su familia.

—Drago

— ¡Ja! Qué bueno que me recuerdas, heredero de Estoico "el vasto"

El agarre de Astrid se volvió más fuerte, al sentir como empezó a temblar levemente el chico, pero no era un tembló de miedo, era de ira, rencor e incluso impotencia por no haber podido hacer nada hace diez años.

— ¡Y mira quien viene con él! ¡La princesa de Berk, poseedora de un cabello mágico! Hoy me llevo el premio mayor, mi venganza contra ti mocoso, obtener un poder que me pertenecía desde hace veinte años y por supuesto…—dijo casi en un susurro lo ultimo mostrando la cabeza de Haralda que traía escondida entre su capa— cobré el precio por traicionarme a mi ¡Drago Manodura!

Ambos se quedaron helados cuando les lanzó la cabeza a sus pies, ahora no solo era Hipo el tembloroso, Astrid también, pero además de la ira, también sintió una tristeza inmensa, quizás no fue buena con ella pero fue quien la cuido durante veinte años, toda su vida.

— ¡Madre! —grito con todas sus fuerzas yendo rápidamente a lo que al parecer era lo único que quedaba de ella.

Hipo se había quedado helado, pero Astrid, en medio de las risas de aquel hombre, se levanto rápidamente y se fue contra él, en un combate cuerpo a cuerpo, donde el tenia la ventaja, entonces fue cuando Hipo reacciono y volvió en sí, la rubia corría un grave peligro.

— ¡Astrid! — gritó, en cuanto recibió un fuerte golpe en la cabeza, que aunque no la dejo inconsciente, si la derribó y la dejó indefensa por un momento, cuando Hipo entró en acción.

Esta vez sería diferente, ya no era el mismo niño debilucho de hace diez años, ahora tenia conocimiento de combate callejero, el primer golpe que le dio a Drago fue una patada en la costilla, seguida de un intento de puñetazo en el rostro, a cada golpe que el castaño soltaba, Manodura retrocedía evitándolo ágilmente.

— ¿Qué pasa hijo de estoico? ¿Aun te duele la muerte de tus padres? —decía con burla mientras seguía esquivando los golpes

— ¡No voy a soportar tus burlas! —gritó con coraje como respuesta, cuando la adrenalina infesto todo su cuerpo, soltando golpes aun mas rápidos y mas difíciles de leer, obligando a Drago a defenderse.

Mientras esa batalla se daba, Tormenta fue en buscan de Chimuelo, en su idioma de dragones, emprendieron el vuelo, Chimuelo en dirección de Astrid e Hipo y Tormenta lejos de Berk.

La batalla empeoraba mas, Hipo ya había recibido varios golpes y Drago había decidido blandir su espada. Astrid ya se había recuperado, y buscaba alguna forma de poder ayudar al castaño, lo primero que vio fue una roca, así que la tomo y con ayuda de su cabello la lanzo en el momento exacto, puesto que Hipo estaba en suelo y Drago apunto de atravesarlo con la espada.

—Dime que se siente, ser asesinado con la misma espada que a tus padres—la roca lo golpeo en la cara con la fuerza suficiente para dejarlo en desventaja y que Hipo blandiera la espada contra el

—Es suficiente Drago

—Adelante, mátame y vuélvete un asesino como yo, deshonra el nombre de tu padre y de tu madre.

Las manos de Hipo comenzaron a temblar, no podía hacerlo, podría ser un ladrón pero jamás un asesino, su mirada se centro en sus manos peleándose consigo mismo, cuando Drago tomo nuevamente la ventaja, arrebatándole la espada.

— ¡Hipo! — grito Astrid al ver que iba ser asesinado cuando un silbido se escuchó en el cielo, seguido de un fuego azul que le salvo la vida al chico.

—…Chimuelo—le susurró Hipo con una leve sonrisa que fue correspondida, ambos se entendieron, por lo que montó su lomo y se preparo para seguir peleando con Drago, pero ya era tarde, tenía como prisionera a Astrid.

—Adelante hijo de Estoico, dispara, vamos ¡Dispara! O que ¿tienes miedo?

Astrid se sentía impotente y la más débil del planeta, una "simple" cortada en su brazo, un golpe y la tenia prisionera, con la espada en su cuello. Solo se escuchaba la risa de victoria de Drago mientras retrocedía y obligaba a la rubia a moverse

—Sígueme, para que pueda matarte

Hipo estaba a punto de hacer caso, pero los labios de Astrid le decían que se alejara, ¿qué podía hacer? Entonces, los perdió de vista, aunque sabía exactamente a donde se dirigían.

Chimuelo hizo caso omiso a su orden de seguirlos, acto que no le agrado para nada al chico, hasta que descubrió la razón, por eso Tormenta no estaba, habían ido por los gemelos , Patán e incluso Patapez.

— ¿Y dónde está tu amiga Haddock?

—Es una larga historia que se resume en una frase, fue raptada por Drago

Los allí presente se miraron entre ellos, logrando un cuestionamiento en Hipo:

— Acaso… ¿lo conocen?

— Drago ¿Manodura? —cuestionó Patapez

— Sí, el mismo

— Por una misma razón fue que nosotros nos juntamos en este negocio, Drago Manodura destruyó nuestro pueblo, su ejército asesinó a nuestros padres y juramos venganza—explicó con rencor Patán— y también a nuestro jefe, en el momento en el que barco zarpaba

— ¿Qué? Esto no puede ser una coincidencia ¿o si? S-su jefe era ¿Estoico "el vasto"?

Otra vez la sorpresa, mientras que el corazón de Hipo palpitaba a mil por segundo

— ¿Estás diciendo que eres Hipo Horrendo? ¡¿Cómo es que nunca lo dijiste?! ¡¿Cómo es que nunca nos dimos cuenta?! — dando respuesta a las preguntas que todos se habían formulado nuevamente Patapez.

Fueron unos segundos de silencio, todos recordaban ese día, especialmente Hipo, todo este tiempo y no lo reconocieron, de Hipo era entendible, siempre había preferido estar solo, el pueblo lo conocía a el pero el no al pueblo, ni siquiera a los niños que en ese entonces tenían su edad. Recordaban todo, desde el momento en que Estoico fue asesinado hasta cuando Drago juró venganza a su heredero.

Por algunos minutos estuvieron discutiendo sobre lo mismo, tratando de procesar toda la información nueva, incluso la que aportó el castaño, Astrid, era la princesa perdida. Era demasiado para un solo día, y extrañamente, sentían arrepentimiento por el robo de la corona.

Cuando al fin llegaron a un acuerdo, y descubriendo que si rescatan a Astrid también iban a poder remedirse de todo lo que hicieron desde que se volvieron ladrones. Patán fue quien habló por todos.

—Haddock, te seguiremos, guíanos hasta la princesa, te ayudaremos a rescatarla.

—Es muy arriesgado

— Juramos venganza aquel día, y si nuestra isla no hubiera sido destruida, tu serías nuestro jefe, así que estamos bajó tus ordenes.

Hipo los miró a todos y sonrió, irían tras Drago, ahora todo sería matar o morir.

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— ¡Ya basta!

Chilló Astrid cuando fue azotada nuevamente contra la pared sostenida de la raíz de su cabello.

— Es mejor que pongas a trabajar este mágico cabello tuyo si no quieres morir

Desde que llegaron ella se había negado a curarle las pocas y leves heridas que Hipo le había hecho, lo cual le ocasionó nuevas a ella y que la herida se su brazo se abriera aun mas.

Otro y otro y otro golpe recibió hasta que cayó al suelo rendida, recibió una patada que le saco el aire por unos momentos que se le hicieron horas, estaba a punto de recibir otra cuando por fin accedió.

— ¡Lo haré! Solo…solo detente

— Eso quería oír.

Drago tomo la punta del cabello y se envolvió las heridas, Astrid aprovechando aquello se envolvió todo su cuerpo también con su cabello, logrando hacer una especie de cobija, comenzó a cantar y el alivio llego enseguida, así como el asombro y la satisfacción del desquiciado.

— Que suerte tienes, seguirás viva durante mucho tiempo princesa y como premio, te dejare que entierres a tu enamorado—dijo maliciosamente observando a lo lejos la llegada de su contrincante

—…Hipo— susurró, antes de ser llevaba como prisionera a su propia habitación.


*Esa imagen se encuentra en mi pagina de FB Risu-chan xD & Ivorosy en la publicación donde doy aviso de esta actualización C:

Perdón por la tardanza pero ya saben el típico cliché de excusas por la tardanza de actualizar, así que mejor vallamos a lo que importa.

Ya tan solo faltan como dos episodios para terminar (y yo espero que si sean solo dos episodios mas) tengo un proyecto en mente que no puedo realizar hasta que termine con este que pronto sabrán de que se trata.

Ahora la escena de la muerte de Haralda, la que secuestro a Astrid, puse advertencia porque como el fic es una combinación con Enredados y le puse material de mi mano no creo que lo tomen muy bien ya que ni en un millón de años películas como Enredados tendrían ese tipo de escenas y bueno también puede haber uno que otro que sea tan sensible ante este tipo de situaciones que no le parezca lo que hice.

En fin, ya hable mucho, pero ya saben estoy abierta a responder, dudas, comentarios lo que sea, para eso son los reviews ^^

Sin mas que decirles y deseándoles un bonito año nuevo, se despide Risu-chan xD