-Oh! Hola Leo-dijo Piper sintiéndose incomoda.

-Em... Hola-dijo Leo preocupado de que Piper hubiera escuchado algo de lo que estaba diciendo e intrigado por saber que era eso que ella había descubierto.

-¿Y como te ha ido?-pregunto Piper tratando de cambiar de tema.

-Todo normal, Reina de belleza- respondió sonriente, se alegraba también de ver a Piper y sabía que al final podría son sacarle lo que hubiera averiguado.

Al final terminaron hablando de temas referentes al campamento, como que los centauros sedientos de fiesta habían aplastado a más de una ninfa, o como que habían llegado numerosos semidioses nuevos a la cabaña de Apolo y Hefesto.

Leo estuvo esperando toda la conversación el momento apropiado para preguntarle a Piper, al instante ella se puso tensa y después de rogarle un buen rato término por contarle que había escuchado hablar a unos sátiros sobre algo relacionado con sus vacaciones y ella con su poder para convencer los había hecho hablar. Le dijeron que habían escuchado a Grover y a Anabeth hablar de un tal Leo que al parecer se había ido en una misión a traer algo extraviado.

-¿Qué?-casi grito Leo- se supone que estoy de vacaciones. No es posible, ahora se supone que estoy de misión para rescatar lo que sea que a los dioses se les haya perdido y ni siquiera de tomaron la molestia de decírmelo.

- Cálmate - lo tranquilizo Jason- lo más probable es que esos sátiros solo hablen tonterías.

- Si - asintió Piper- esos no saben ni donde están parados.

Leo no discutió pero si ellos se lo habían escuchado a Anabeth y a Grover algo tenía que ser verdadera al menos una parte.

Cuando hubieron platicado un rato más y notaron que el mensaje iris estaba por acabar se, se despidieron y Leo se fue derecho al comedor por que ya estaba muriendo se de hambre.

La comida consistió en un plato típico de allí, que a Leo le pareció delicioso y se aseguró a sí mismo comería después.

Lo malo fue que después de tan exquisito platillo tuvo que lavar todos y cada uno de los platos con los que comió la familia. Decidió que en la noche diseñaría y construiría una máquina que lavara los platos por el y hasta puede que se la dejara a esta familia desafortunada que no contaba con arpías de limpieza para que hicieran las labores del hogar.

Al día siguiente despertó con el brazo entumecido, un cable marcado en la cara, una máquina a medio terminar y lo que lo hizo despertarse fue su "madre" tocando la puerta para decirle que tenía que alistarse para ir al colegio.

En las primeras clases no fue capaz de mantener los hijos abiertos por más de un minuto y casi la mayoría de las veces se quedaba mirando a Sofía y que al parecer la clase le parecía lo más interesante, como si lo que el profesor decía fuera lo más importante.

Después de que le llamean la atención varias veces no le quedo más remedio que mantenerse despierto, para hacerlo saco unos hilos delgados de bronce celestial y empezó a tejerlos entre sí, pero después de un rato empezó a desfallecer.

Alguien le sacudió el hombro.

-¡Despierta! -susurró.

Okay!

Aquí les dejo el cuarto capítulo espero que lo hayan disfrutado.

Gracias por sus comentarios, son hermosos.

Me encanta que les guste la historia y como escribo me motiva mucho :D

Y bueno, sobre el país muchos de ustedes dicen que es México porque él es de allí, no sé, ya veremos.

No falta decir que:

ALGUNOS DE LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN A MÍ SI NO A UNO DE MIS ESCRITORES FAVORITOS, RICK RIORDAN.