POV* Sofía

Estaba desconcertada, ¿por qué había un rosa de metal dentro de su escritorio?

Primero pensó que se habían equivocado de lugar y que la rosa era para otra, pero al final descarto la posibilidad porque nadie que estudiara en su clase podría cometer un error así. Siempre tenían los mismos lugares durante todo el año, hasta ella sabía perfectamente en qué orden se encontraban los escritorios de sus compañeros.

Así qué de una manera u otra esa flor era para ella.

Que supiera nadie estaba interesada en ella de ninguna manera, algunas veces se consideraba casi invisible. Sólo recibía atención por parte de sus familiares y sus pocas amigas.

Claro que Sofía no culpaba a los demás por no fijarse en ella, porque en realidad sabía que no tenía nada de especial.

Pero esa flor...

Había metido la mano dentro para sacar lo que necesitaba para tomar nota en clase, al tocar algo duro y frío se alarmo, lo saco y se dio cuenta de lo que era pero al instante la guardo para que los otros no se dieran cuenta que le habían dado algo.

Era muy hermosa, aunque no era una belleza convencional ya que era de cables de un material parecido al cobre (o eso le pareció) que carecía de colores, pero se notaba claramente que estaba espléndidamente trabajada y que para lograr una obra de tal calidad se necesitaba dedicación y empeño.

Pero lo que se preguntaba constantemente era:

¿Quien podría haber sido?,¿ por qué a ella?, ¿sería un enamorado secreto?. La respuesta a esta última pregunta la emocionaba, pero al darse cuenta de que estaba fantaseando con quien sería se sintió estúpida, lo más probable era que fuese una broma de mal gusto por parte de los que le hacían bullyng en su clase.

La verdad es que esto era poco probable ya que nadie se tomaría la molestia de comprar una rosa de tal calidad solo para una broma, pero se le hacía muy difícil imaginarse a alguien queriéndola de otra manera a la que lo hacía su madre y el resto de su familia.

De repente alguien toco a la puerta.

-Sofía, amor ya es hora de la comida.

-Ya voy mami*- se incorporó y puso camino al comedor.

Después de terminar de comer, agradeció a su madre y lavo los platos.

Un rato después cuando no encontró nada que hacer ( por que por algún motivo no la dejaban tener ni computador, ni teléfono celular y lo único que tenían para comunicarse con el exterior era un teléfono algo antiguo que sólo se usaba para casos de emergencia) se dispuso a leer un libro de las guerras en la Edad Media, a Sofía le encantaba la estrategia de guerra, había estudiado algunas cosas sobre armas medievales.

A los minutos de que empezó su lectura el teléfono de su casa sonó.

Le pareció extraño porque las únicas personas que tenían su número eran sus tías y el colegio por sí pasaba alguna emergencia. Contesto.

Una voz algo grave le empezó a hablar.

- Emm... Hola-carraspeó- e...espero que te haya gustado- la voz le parecía familiar, además de que tenía un acento extraño que le parecía conocer.

- La ro...- de la nada apareció su madre y le quitó el teléfono y lo colgó.

- ¿CUANTAS VECES TE HE DICHO QUE NO HABLES POR TELÉFONO?*- su madre se veía furiosa.

- P.. p.. Pero recibí una llamada.

- ¿Si? ¿Y quién era?

- no se- susurro Sofía algo avergonzada por hablar con un extraño, claro en el fondo no le parecía tan extraño y lo más probable era que diera conseguir persona dueña de aquella voz.

*POV significa point of view que sería punto de vista (solo hago esto porque puede que haya alguien que no sepa lo que significa)

*Escribí mami porque se supone que es en latino América y yo soy de latino América y le digo mami a mi madre, solo quiero hacerlo mas realista.

*Use la mayúscula para enfatizar en que estaba furiosa y gritando.

HOLA aquí les dejo el nuevo cap. Disfrutadlo.

Lo hice del punto de vista de Sofìa para que vieran un poco como piensa, ya se que no hay nada de Leo y que ella no pensó en el como el que le mando la rosa por que no piensa que el se interesara en ella.

Quiero agradecer a las personas que me apoyaron para que siguiera, también a las que leen.

Gracias a los dos anons que me dejaron. Ah! Y por favor no golpees con una cuchara.