Estúpido, estúpido, estúpido.
Como se le pudo haber ocurrido aquella tontería.
Cuando hackeo la computadora del colegio para conseguir su número parecía un idea excelente.
Vamos, quien no quiere saber si a la persona que le disté un regalo producto de tanto esfuerzo le gustó.
Pero tuvo que haberse dado cuenta de que aunque tratara de fingir una voz más gruesa y de cambiar un poco el acento, ella le reconocería la voz.
Como si no lo escuchara hablar en todas las ocho clases que tenían al día juntos. El siempre trataba de hablar para llamar su atención, hacerla reír con algún chiste o al menos lograr que lo riñera por ser tan parlanchín, pero parecía que a ella le importaba muy poco lo que el hiciera.
Leo quería escuchar su voz otra vez. Sus nuevos amigos le habían dicho que Sofía hablaba muy poco y sólo lo hacía con su grupo de amigas y algunos profesores, como tratara de ser invisible.
¡Pues sí no quisiera llamar la atención se cubriría el rostro y no hablaría con su voz tan angelical!, pensó Leo enfadado.
Por otro lado estaba Jason, que le repetía cada vez que hablaban por un mensaje iris que no debería de pensar de esa manera en una mortal y que al final le iba a resultar contraproducente cuanto tuviera que dejarla, pero Leo no quería pensar en eso, como tampoco quería pensar en en los pocos días que le quedaban allí. Ya llevaba casi tres semanas de paseo y pronto se le acabarían sus vacaciones.
Además estaba el hecho de que le había colgado.
No la pudo haber asustado tanto.
O... ¿Quizá estaba molesta?
Bueno, al día siguiente lo averiguaría.
O tal vez no.
Cuando llego al día siguiente al colegio, les informaron que Sofía estaba muy enferma y que no podría asistir a clases durante la siguiente semana.
También preguntaron que sí alguien amablemente podría llevarle los cuadernos a su casa para que no se atrasase.
En ese momento Leo se ofreció voluntario antes de que alguien más lo hiciera, tenía que verla al menos una vez más antes de irse.
Cuando logró dar con la casa llamo a la puerta.
Una mujer con cabello castaño y bajita le abrió la puerta, al verlo al principio lo miro como sí nada pero unos segundos después pareció notar algo, puso los ojos como platos.
- ¡No pudieron con los sátiros y ahora empiezan a mandar semidioses! - dijo escandalizada- ni pienses que lograras llevártela a tu mugriento campamento, ella esta segura aquí y con migo- finalizada esta frase le cerró la puerta en las narices, dejándolo un poco aturdido, muy confundido y con una gran pila de cuadernos en las manos.
Hola!
Aquí les dejo el capitulo, disfrutenlo.
Si quieren mas POV Sofía solo diganlo y se los daré.
Les agradesco mucho por leer la historia y en serio espero que les sea agradable.
No nos olvidemos delderecho de idea pertenece a Rick Riordan, no a mi.
