Lamento no poder hacer todos los capítulos igual de largos o cortos, es que en realidad, algunos me han salido cortos y otros no tanto, pero… en fin, disfruten la historia, espero que les guste.
Sam había hablado con Bobby y lo había puesto al tanto de la situación. Bobby le había dicho que llevara a Dean para allá y ahora se dirigían a toda velocidad al garage de Bobby. Dean había estado callado todo el trayecto y Sam empezaba a preguntarse qué estaría pensando su hermano.
"Nos detendremos para comer algo y luego continuaremos"
"No tengo hambre", dijo Dean serio.
"Bueno, de todas formas tendrás que comer o no vas a crecer", dijo Sam riendo, pero Dean ni siquiera pestañeó. "Dean¿hay algo que te moleste?"
"¿Aparte del hecho de que mi pequeño hermano es ahora un gigante, mi padre esté muerto y yo esté a punto de ir al infierno con sólo 13 años?" Dean estaba molesto, parecía a punto de explotar.
"¿Cómo sabes lo de…? Lo recordaste" dijo Sam.
"Más o menos. No recuerdo qué pasó, simplemente lo sé."
"Por lo visto estás empezando a recordar, aunque no con precisión."
"Bueno¿vas a decirme o no?", dijo Dean perdiendo la paciencia.
"Tú hiciste un trato para devolverme la vida." Sam no estaba seguro si debía contarle absolutamente todo a Dean, pero por lo visto era sólo cuestión de tiempo para que lo supiera así que decidió no ocultarle nada.
"¿Tú moriste?", dijo Dean preocupado. Este futuro no podía ser nada bueno, parecía que la muerte estaba más cercana de lo que esperaba. Su padre muerto, Sam muerto (aunque ahora por alguna razón estaba vivo) y ahora él mismo iba a morir.
"Sí. Y tú vendiste tu alma a cambio de mi vida."
"Bueno, eso lo explica" Dean trató de detenerse pero las palabras ya habían salido de su boca. Espero que Sam no me haya escuchado. "¿Qué cosa?", preguntó Sam. Bueno, por lo visto sí me escuchó.
"Dean, dime qué cosa".
Dean no quería decir nada pero por lo visto Sam iba a insistir y si el Sam del futuro era tan persistente como el pequeño Sammy entonces no tenía otra opción que decirle lo que había pensado.
"Es que tengo esta sensación de que no cambiaría lo que pasó aunque signifique que yo vaya al… infierno" Sí que era difícil decir esa palabra.
"Bueno, pues no te preocupes porque estoy buscando la forma de sacarte de eso. No vas a ir a ningún lado."
Sam había hablado con tal convicción que Dean creyó que quizá el asunto de ir al infierno no era tan grave, después de todo, si Sam había podido regresar a la vida todo era posible, así que decidió dejar el tema a un lado.
"Ahí hay una cafetería¿nos vamos a detener?"
"Pensé que habías dicho que no tenías hambre", dijo Sam sonriendo.
"Bueno, unas hamburguesas no me caerían mal"
Sam se detuvo frente a la cafetería y después de advertirle a Dean que tendrían que fingir ser padre e hijo entraron. El lugar se veía bien, parecía limpio y una amable camarera demostró que el servicio también era bueno. No habían muchas personas comiendo, sólo dos mesas estaban ocupadas, una por un anciano bebiendo una taza de café y la otra por una joven y una niña de unos 12 años quizás, tomando un par de malteadas. Sam se sentó en la mesa más cercana a la puerta que casualmente era la mesa junto a las chicas. Ambos ordenaron hamburguesas y se sentaron a esperar.
"Por lo visto te he enseñado bien", dijo Dean con orgullo. "Has sabido escoger la mesa perfecta"
"Gracias", dijo Sam confundido.
"Excelente vista, excelente vista", dijo Dean sonriendo. "¿Crees que sea su madre o su hermana? Hey, si es su hermana quizá podamos tener una cita doble, ahora… si es su madre… eso sería un poco raro ¿no crees?, es decir, tú saliendo con la madre y yo con la hija…"
"Hey, hey, hey ¿de qué estás hablando?", dijo Sam susurrando pero a la vez gritando.
"Las chicas. Estamos sentados junto a las chicas.", dijo Dean mirando a Sam con cara de 'de qué planeta eres cómo no te habías dado cuenta'.
"Dean¿no estarás pensando en…?" Esta vez Sam tenía que admitir que Dean lo había desconcertado. Él sabía que su hermano era un conquistador pero¿es que acaso a los 13 años ya era así? Él no podía recordar a su hermano yendo a citas a esa edad. ¿O quizás sí? Bueno, esta era la oportunidad de averiguarlo. "Dean¿desde qué edad te interesaron las niñas?", preguntó Sam temiendo por anticipado la respuesta.
"Primero: no son niñas, el hecho de que ahora seas un viejo no me convierte en un bebé. Y segundo: no sabía que a ti te habían interesado los niños antes que las niñas porque en lo que se refiere a mí, me han interesado desde que me pusieron junto a esa bebé rubia en el hospital."
"¿Me estás hablando del hospital donde naciste? Es imposible que te acuerdes de eso"
"Yo no lo recuerdo pero estoy seguro de que ella sí me recuerda. Papá me dijo que no me quitaba los ojos de encima y que se puso a llorar cuando la separaron de mí", dijo Dean con sonrisa triunfal.
"Aquí está su orden. Espero que lo disfruten", dijo la amable camarera. En ese mismo instante la joven y la niña se levantaron para irse, Dean las siguió con la mirada hasta que subieron a su auto y se marcharon.
"Dean, eso es asqueroso, prácticamente estás babeando", dijo Sam con disgusto.
"No estoy babeando, sólo aprecio la belleza cuando la encuentro"
"No puedo creerlo, eres simplemente…"
"¿Todo un galán?"
"En realidad estaba pensando en otra palabra pero no es apropiada para un 'niño' de 13 años"
"¿Niño?, escucha 'Sammy', puede que por ahora seas el hermano mayor pero aún puedo…"
"Oh, por favor Dean, ni se te ocurra decir que aún me puedes patear el trasero porque eso es algo que no has podido hacer en años", dijo Sam riendo.
Dean se puso rojo y se quedó callado. ¿Sería cierto lo que había dicho su hermano¿será que después de todos esos años Sam había logrado vencerlo?
"Hey Dean¿qué te pasa?" A Sam le preocupó ver el cambio de actitud en su hermano. Lo cierto es que por un momento había olvidado que Dean tenía ahora 13 años y lo había tratado como siempre, pero parecía que había herido sus sentimientos y no se había dado cuenta.
"Dean, estaba bromeando, no te lo tomes tan en serio"
"Sí como sea, ya se me fue el hambre." Y diciendo eso Dean se levantó de la mesa y salió hacia el auto. Sam pagó la cuenta y lo siguió. Ambos subieron al auto en silencio y continuaron el camino. Parece que Dean era más sensible a los 13 años, o será que simplemente está asustado. Sam no creía haber sido muy duro con él, no había dicho nada malo, pero Dean no tenía ganas de hablar así que lo dejó seguir en silencio. Ese iba a ser un camino muy largo.
