"Así que dices que este Bobby era amigo de papá y ahora es amigo nuestro.", dijo Dean bostezando. Ya casi había anochecido y los chicos habían llegado por fin al garaje de Bobby.

"Sí, tú no lo recuerdas porque papá no lo conocía cuando tú tenías 13."

Los chicos bajaron del auto y se dirigieron hacia Bobby que los esperaba en la puerta. Aunque sabía lo que había pasado, Bobby no pudo dejar de sorprenderse al ver a Dean convertido en un niño de 13 años. Una vez que estuvieron los tres instalados dentro Bobby rompió el silencio.

"Entonces… que despertaste y tenías 13 años."

Dean miró a Sam como diciendo ¿estás seguro que este tipo puede ayudarnos?

"Lo extraño es que ha empezado a recordar cosas pero no como memorias sino como sensaciones, o simplemente… bueno, él sabe lo del pacto pero no recuerda cómo es que pasó", dijo Sam.

"Creo saber con qué nos enfrentamos" dijo Bobby mientras tomaba un libro y buscaba entre sus páginas. "Díganme chicos, ¿cuál fue el último trabajo que hicieron?"

"Ninguno, es decir, después de lo que pasó con Henricksen mantuvimos el perfil bajo unos días y luego obtuvimos una pista de Bela y fuimos tras ella. Cuando llegamos al pueblo donde ella había estado ya se había ido. Supimos que había estado investigando a un tipo que se creía mago y que había muerto hacía unas semanas, creímos que ella había ido a ver qué podía robarle al cadáver y entramos a la casa de este hombre. Había muchos trucos de magia y algunos libros esotéricos pero nada que pareciera importante, en todo caso, si hubo algo Bela ya se lo había llevado. Después de eso nos fuimos del pueblo, entramos a ese motel, nos dormimos y cuando amaneció … tú ya sabes el resto."

"En la casa de este supuesto mago, ¿Dean tocó algo, bebió o comió algo?"

"No, no que yo sepa, aunque no estuve mirándolo todo el tiempo"

En todo ese tiempo Dean había permanecido callado mirando la cantidad de libros que había en la habitación, fue entonces cuando Bobby le preguntó:

"Dean, ¿recuerdas algo de lo que pasó en la casa de ese mago?"

"No"

"¿Por qué Bobby, sospechas de algo?", preguntó Sam con curiosidad.

"En este libro se menciona un encantamiento que puede rejuvenecer a una persona. Al principio la persona en verdad regresa a la edad que establece el encantamiento pero después va recuperando la memoria y puede seguir con su vida normal. En realidad, esto lo usan algunos para regresar a la juventud una vez que están viejos. En el caso de Dean, pues, lo regresó a la adolescencia."

"¿Estás diciendo que voy a recordar todo pero que voy a seguir en este cuerpo?" Definitivamente esa no era una buena idea. Aunque Dean aún no recordaba su vida (sólo algunas sensaciones), el saber que iba a ser un hombre de casi 30 años en el cuerpo de un niño de 13 no era muy reconfortante.

"Bueno, en realidad hay una forma de revertir el proceso.", dijo Bobby mientras le pasaba el libro a Sam.

"Bien, hagámoslo", dijo Sam aliviado.

"No es tan sencillo. Debemos estar seguros de que es este encantamiento el que rejuveneció a Dean porque si hacemos el ritual para revertirlo y resulta no ser el adecuado entonces Dean puede morir."

"¿Y cómo estar seguros?"

"Quizá deberían volver a casa de ese mago y buscar algo parecido a esto", dijo Bobby señalando uno de los dibujos del libro. "Si resulta que Dean se paró sobre un dibujo como este… "

"¿Me estás diciendo que con sólo pararse sobre este dibujo es suficiente para rejuvenecer a alguien?", dijo Sam extrañado.

"En realidad, tengo otra sospecha. Creo que Bela les tendió una trampa. Para este encantamiento es necesario estar sobre o bajo estos símbolos y alguien tiene que recitar el encantamiento. Quizá Bela estuvo escondida y cuando Dean se paró sobre o bajo los símbolos ella hizo el resto."

"¿Quién es esa Bela?", preguntó Dean.

"Créeme Dean, no quieres saberlo", contestó Sam. "Entonces, debemos regresar y buscar los símbolos. ¿Qué haremos si los encontramos?"

"Entonces, tendrían que realizar el ritual de reversión", dijo Bobby alcanzándole a Sam una hoja de papel. "Ahí está lo que necesitan y lo que deben pronunciar"

"Regresar ahí nos va a tomar otro día", dijo Sam preocupado, "¿crees que haya algún problema por esperar tanto?"

"No lo creo", dijo Bobby.

"Sería más rápido si fuéramos en avión", dijo Dean sonriendo.

"¿Dijiste avión?, creí que no te gustaba volar", dijo Sam extrañado. Aún recordaba el episodio del exorcismo en el avión. Dean casi no había subido al avión porque le tenía terror a volar.

"Yo no le temo a los aviones", dijo Dean sorprendido. "En realidad, creo que ser piloto debe ser muy emocionante"

Sam no podía creerlo. Así que al Dean de 13 años no le daba miedo volar. Eso quería decir que algo debió pasarle a Dean en años posteriores que lo traumó con respecto a los aviones.

"Bueno, no podemos tomar un vuelo ahora pero iremos tan rápido como sea posible", dijo Sam.

"Eso ya lo harán mañana, por ahora necesitan descansar.", dijo Bobby.

Así que los chicos se quedaron con Bobby esa noche. Dean no recordaba a Bobby pero tenía la sensación de que podía confiar en él, y ahora que no tenía a su padre a su lado le gustó mucho la idea de que alguien como él estuviera con ellos esa noche. Por supuesto que Dean nunca iba a admitir ante Sam lo asustado que estaba, pero en casa de Bobby se sintió más seguro que si se hubieran quedado en un motel.

A la mañana siguiente los hermanos se despertaron muy temprano, dieron las gracias a Bobby y volvieron al camino, esta vez de regreso a donde todo había empezado.