Tal como Bobby había sospechado, todo había sido una travesura de Bela. Cuando los chicos llegaron a la casa del supuesto mago vieron que en varios lugares de la casa habían pintados esos símbolos en el techo. Había uno justo encima del escritorio. Sam recordó que Dean se había quedado un buen rato sentado en el escritorio revisando los papeles y documentos que ahí había. Seguro en ese momento Bela había aprovechado para recitar el encantamiento. El escritorio daba hacia una pequeña ventana, había señales de que alguien había estado ahí y además había rastros de polen, uno de los ingredientes para el encantamiento. Definitivamente Bela había estado ahí escondida. Lo que aún no sabían era qué tanto había sido una trampa y qué tanto había sido mala suerte.
"¿Será que Bela se dió el trabajo de dibujar esos símbolos y sentarse a esperar que uno de nosotros se parara bajo los dibujos?..." Sam estaba hablando más consigo mismo que con Dean pero siguió su línea de pensamiento. "No, no, eso no es muy probable, Bela no se tomaría tanto trabajo. Quizá esos símbolos ya estaban en la casa y simplemente cuando ella tuvo la oportunidad de… pero no, para realizar el encantamiento se necesitan algunos ingredientes, eso significa que ella debía estar preparada."
"Pues, no sé si esa Bela lo hizo a propósito o no pero aquí hay un sobre perfumado que dice Dean." Sam prácticamente arrancó el sobre de las manos de Dean y leyó en voz alta:
Lo siento Dean, pero ya me estoy cansando de que ustedes estén pisándome los talones. Les recomiendo que dejen de seguirme o les va a ir peor. Espero que les haya gustado mi encantamiento, estoy segura que mientras descubren qué pasó yo voy a tener tiempo suficiente para desaparecer. Hasta nunca. B.
"Esa tal Bela, ¿es bonita?", preguntó Dean sonriendo.
"Es una ladrona y todo el tiempo está perjudicándonos", dijo Sam tratando de ocultar su emoción. Aún no había olvidado el sueño que había tenido con ella.
"Así que sí es bonita… Parece que a Sammy le gusta Bela", dijo Dean cantando.
"Vamos a deshacer este encantamiento, ¿te parece?" Sam sólo quería cambiar el tema, y además, quería de vuelta a su hermano mayor. No le gustaba sentirse el protector. No es que no quisiera a su hermano, pero de pronto había sentido todo el peso de la responsabilidad de un hermano mayor, y no estaba acostumbrado a eso.
"Bueno, tenemos todo lo necesario. Sólo necesitamos esperar que sea medianoche." Aunque Dean fuera un niño sabía cuándo había que ponerse serio, su padre le había enseñado muy bien.
"Sí, será mejor que vayamos a un motel"
Una vez en el motel los hermanos se sentaron a esperar que anocheciera. Era un silencio incómodo. Dean quería preguntarle muchas cosas a Sam pero sabía que no tenía sentido ya que en sólo unas horas él recordaría por sí mismo todos esos años perdidos. Desde la última vez cuando había recordado sobre el trato no había vuelto a recordar nada más y quería saber más sobre el Dean del futuro.
Por otra parte Sam quería preguntarle muchas cosas a Dean ahora que los recuerdos de su niñez estaban tan frescos en su memoria, pero no sabía qué preguntar exactamente. Estaba tan distraído que no notó cuando su hermano se tomó la cabeza con ambas manos y un gesto de dolor apareció en su rostro.
"Dean, ¿qué pasa?", dijo Sam corriendo junto a su hermano. Dean casi se desvaneció en sus brazos y empezó a salir sangre de su nariz.
"¡Dean, contéstame! Pasaron algunos minutos y Sam ya estaba pensando en llevarlo a un hospital cuando Dean pareció recuperar fuerzas y trató de incorporarse.
"Hey, ¿estás bien?" Dean asintió con la cabeza. "¿Volviste a recordar?" Dean volvió a asentir con la cabeza. Sam podía ver que su hermano estaba luchando por contener las lágrimas. "Dean, ¿te duele mucho?" dijo Sam mientras le pasaba una toalla para que limpiara la sangre que había salido de su nariz.
"Estoy bien", dijo Dean débilmente.
"Recordaste algo malo ¿verdad?", dijo Sam suavemente.
"¿Qué hora es?"
"Casi medianoche, creo que debemos preparar todo." Sam permaneció quieto un rato sin saber si seguir indagando sobre los recuerdos de su hermano, pero al ver que Dean no parecía dispuesto a compartir nada se puso a preparar los ingredientes para el ritual.
Mientras tanto Dean no podía dejar de pensar en lo que había recordado. Como las veces anteriores no era un recuerdo específico, era más bien una sensación que invadía su espíritu y que estaba a punto de hacerlo estallar en lágrimas. No podía creerlo, no podía aceptarlo, si ese era el futuro entonces no quería regresar a él, lo que en realidad quería era regresar al pasado y cambiar las cosas porque lo que acababa de recordar era lo peor que pudiera haber pasado.
"Bueno, quedan 10 minutos. Será mejor que te sientes en medio del círculo y esperemos", dijo Sam. Dean obedeció y se sentó en medio del círculo de símbolos que su hermano había dibujado en el piso.
"Sam, no me queda mucho tiempo", susurró Dean, tan bajo que Sam casi no pudo oírle. A Dean nunca le habían gustado los momentos emocionales pero su espíritu de 13 años era más sensible que el de 29 y era este niño de 13 años era el que quería abrirle su corazón a su hermano.
"Dean, ya te he dicho que no te preocupes, encontraré una forma de sacarte del trato"
"No me refería a eso." Por lo visto Sam sólo pensaba en el trato. Debe ser muy difícil para él saber que voy a morir pronto. "Digo que no me queda mucho tiempo como tu hermano."
"¿A qué te refieres?"
Era ahora o nunca. Dean sabía que cuando volviera a la normalidad se iba a arrepentir de lo que iba a decir, pero tenía que hacerlo. El Dean de 13 años quería arreglar las cosas con su hermano y era exactamente lo que iba a hacer.
"No he sido un buen hermano mayor. Debí protegerte. Nunca debí dejar que supieras sobre el mal que hay afuera. Debí convencer a papá de que te dejara vivir una vida normal y no lo hice. Creo que en cierta forma me sentía mejor al saber que tenía a alguien con quién hablar sobre lo sobrenatural, pero al mismo tiempo destruí tu vida."
Lo había dicho, las palabras habían salido tan rápido como si temiera que si se detenía no podría completar la frase, pero ahora se sentía mejor, por lo menos ahora Sam sabía que estaba arrepentido, por lo menos ahora Sam sabía lo mucho que le dolía que las cosas no hubieran sido diferentes.
Sam no podía creer lo que oía. Ahí estaba su hermano de 13 años disculpándose por no ser un buen hermano cuando durante toda su vida eso era lo que había sido, el mejor hermano mayor que alguien pudiera tener.
"Dean, no tienes que disculparte, tú no hiciste nada malo."
"Eso es lo que recordé Sam. Recordé que no he sido un buen hermano mayor. Desde el momento en que te abrí los ojos a lo sobrenatural, desde ese momento no he hecho nada bueno por ti. Papá te obligó a cazar y yo no hice nada para evitarlo." Dijo Dean con lágrimas en los ojos. Había recordado el sufrimiento de su hermano y su impotencia por evitarlo, era como una pesadilla hecha realidad.
"No Dean, era imposible que yo no me enterara, y en cuanto a cazar, creo que es algo que al final fue útil, porque desde el momento en que ese demonio mató a mamá cambió nuestras vidas, y eso no es tu culpa. Tú has sido una víctima más y no hay nada que hubieras podido hacer para evitarlo." Sólo a Dean se le puede ocurrir que todo lo que nos ha pasado es su culpa. ¿Es así como se ha sentido todos estos años? Él no podía evitar nada. Mientras otros hubieran huido buscando su propia felicidad él se quedó junto a papá y junto a mí. ¿Cómo puede pensar que esto es su culpa?
"El tiempo se acaba", dijo Dean resignado. "Sé que durante todos estos años dejé de hablar contigo sobre lo verdaderamente importante, siento como si hubiera construido un muro para evitar que vieras a través de mí, es… es extraño… sé que algunas veces me comporté como un idiota sólo porque no quería mostrar mis sentimientos. Sé que has sufrido mucho por mí y me temo que cuando vuelva a normalidad seguiré comportándome igual, por eso ahora, antes de que realices el encantamiento, quería decirte, que lo siento mucho. Has sido el mejor hermano que alguien pudiera tener." Para Dean era muy difícil decirle esas cosas a su hermano, aunque para el Dean de 29 años quizá habría sido imposible, por lo menos el niño que ahora hablaba aún no había perdido la costumbre de decirle a su hermano cuánto lo amaba y apreciaba.
"Tú has sido el mejor hermano mayor que alguien pudiera tener", dijo Sam con voz quebrada.
Los hermanos se quedaron un momento mirándose. ¿Debo abrazarlo?, ¿qué debo hacer? Pensó Sam. Pero Dean rompió el silencio y los devolvió a la realidad.
"Ya son las 12"
Sam quería seguir hablando pero no había tiempo. Quizás podemos posponer lo de la reversión para mañana, así podré hablar más con Dean. Pero no, esta última crisis que tuvo al recordar fue más grave que las anteriores, quizá puede ser peligroso. Así que Sam comenzó a recitar el encantamiento de reversión.
Dean empezó a sentirse mareado y débil. Con las últimas fuerzas que le quedaban miró a su hermano y pudo ver que había lágrimas en sus ojos. Sam pronunció la última línea del encantamiento y Dean cayó inconsciente. Antes de que la oscuridad se adueñara por completo de él Dean pronunció unas últimas palabras que no pasaron desapercibidas para Sam que se había arrodillado junto a él. "Adiós hermanito"
