Este es el capítulo más largo que he escrito para una historia, espero que lo disfruten, subiré el proximo cuando tenga más de 10 comentarios en este!1
los amo!
Draco entró al café molesto por tener que rebajarse a sonsacar información. Pansy y él eran amigos desde muy niños, nunca la citaba a mitad de semana sin ninguna excusa, así que estaba seguro de que intuía algo. La esperó en una mesa cercana a la entrada, nunca llegaba a tiempo. Después de 15 minutos apareció luciendo apurada.
-Pans - le dio un abrazo y le ofreció el asiento libre, ella se sentó - ¿Cómo estás?
-Bien Drake - respondió precavida - ¿Tú?
-No puedo quejarme - llamó a la mesera y ordenó dos cafés - ¿Quieres algo más? - ella negó y la camarera se fue.
-Draco no tengo tiempo para esto, te conozco muy bien - sonrió ante el comentario, siempre tan directa - ¿Por qué me llamaste?
-Sólo estoy preocupado por ti - la bruja le dedicó una mirada incrédula - ¿Cómo estas sobrellevando tu compromiso? - era obvio que aún desconfiaba de él pero su expresión se suavizó, estaba deseando desahogarse.
-Es horrible...
-¿Por qué te sorprendes? - no podía desaprovechar la oportunidad de criticar a Weasly - Siempre fue igual de feo.
-Si me llamaste para burlarte de mí, me voy - intentó levantarse pero no la dejó, la agarró de la muñeca, todavía necesitaba respuestas.
-No exageres - la vio dudar pero al final regresó a su lugar aunque en completo silencio - Continúa, en serio quiero saber cómo estás - intentó humanizar su rostro.
-No te creo - lo conocía muy bien - Pero de todas formas te contaré - Draco rodó los ojos tanto como pudo. Mujeres - Ron quiso intentar convencer a Mione para cambiar de pareja.
-¿En serio? - controló su rostro para no dejar ver cuánto le interesaba el tema. Gracias al cielo la mesera volvió con las bebidas, ayudándolo a enfocarse
-Sí - su amiga parecía mortificada, sintió un poco de pena - Obviamente ella le explicó que no era posible... – hizo una pausa y la arrogante sonrisa Slytherin se apoderó del rostro femenino, lo miró como comprendiendo algo - ¿Por eso me llamaste? - supo que ella había adivinado pero no lo admitiría ni muerto - ¡Quieres saber si lo eligió a él por encima del maravilloso Draco Malfoy! - odiaba ese tono de burla.
-No sé de qué hablas - dijo con voz despreocupada - Ella puede hacer lo que quiera.
-Sí tú lo dices - la condescendencia con que formuló la oración lo molesto aún más - Gracias por el café pero mi prometido me espera.
-¿Se reconciliaron? - tomó un sorbo de café para esconder su cara, Pansy lo miró con una ceja levantada.
-Algo así - respondió escudriñándolo - Nos vemos.
A penas estuvo sólo sonrió para sí mismo ¡Por supuesto que la come libros lo eligió a él!
Odiaba a Malfoy. No estaba ayudando. Había pasado una semana desde la última vez que se habían visto. Pans le contó que el miércoles habían salido a hablar del compromiso de ella y Ron, pero Hermione no recibió ni una lechuza ni un mensaje de texto de él. Suspiró terminando de arreglarse. Hoy iría a cenar con Ron, Neville, Luna, Ginny y Harry. Escuchó dos golpes roncos provenientes de la sala.
-Mione alguien toca la puerta - gritó la pelirroja desde el baño.
-Yo abro Gin, apresúrate – salió del cuarto y casi le da un infarto cuando vio a Draco Malfoy dentro de su departamento, estaba vestido con ropa muggle casual, un pantalón de mezclilla y una camisa verde de manga larga. Se veía muy guapo.
-¿No tienes modales Malfoy? - preguntó cruzando los brazos sobre el pecho en gesto severo.
-Claro que sí, por eso toqué la puerta - dijo serio pero con una mueca que era claramente de burla.
-Pero la tocaste desde adentro - estúpido hurón, así, recostado a la puerta se veía sexi, lo que sólo aumentaba la molestia que sentía hacia él.
-Estás lista - comentó ignorándola y mirándolo de arriba a abajo como si fuera un pedazo de carne - Perfecto, no tendré que esperar. Vamos - se acercó a ella y le ofreció el brazo.
-Lo siento per ya tengo planes - contestó rechazándolo, él frunció el ceño, claramente confundido porque una mujer fuera capaz de resistírsele - No puedes venir aquí sin avisar e intentar arrastrarme - se puso las manos en la cadera al mejor estilo Weasly - Tengo una vida ¿sabes?
-¿En serio? ¿Quién lo diría? - replicó con sarcasmo - Te guste o no, estamos comprometidos, así que cancela.
-¡No! - estaba perdiendo la paciencia con el arrogante ese - En toda la semana no supe nada de ti, ya hice planes con mis amigos y no les voy a quedar mal.
En ese momento apareció la pelirroja ya vestida pero con el cabello mojado.
-¿Pasa algo Mione? - preguntó sintiendo la tensión, levantó la varita hasta la cabeza y se la secó - ¿Qué hace aquí? - señaló al rubio con la cabeza.
-Vine a invitarla a salir - lo fulminó con la mirada por el tono poco amable con el que le habló a su amiga - Pero parece que tendré que llevarla a la fuerza.
-Quiero verte intentándolo - sabía que le ganaría en un duelo a cualquiera, excepto tal vez a Ginny o Charlie, ellos tenían una puntería increíble.
-No sean irracionales ¿Por qué no vienes con nosotros? – Mala idea. Iba a objetar pero él fue más rápido.
-Claro - le provocaba petrificarlos a los dos, estaba intentando inventar algo para evitar la compañía de su futuro esposo cuando las llamas de la chimenea se volvieron verdes y Harry y Ron salieron riendo.
Ginny corrió a besar a su novio, para disgusto de su hermano y Ron se acercó a ella para abrazarla.
-¡Herms! - la saludó el pelirrojo reparando en el otro hombre - Malfoy ¿Qué haces aquí? - inquirió desconcertado.
-Voy a salir con ustedes - de pronto el hurón parecía enojado - Potter.
-Malfoy que... extraña sorpresa - se acercó a darle la mano y luego se volvió a ella - Hola Mione.
-Hola Harry - se abrazaron como siempre.
-¿El vendrá con nosotros? - asintió en silencio indignada porque el rubio se salió con la suya - Entonces vamos.
Esa estaba resultando la cena más larga de su vida. Al menos Zabini también estaba ahí. Cuando llegó al departamento de Granger fue con el propósito de dejarle la invitación para la fiesta que iba a celebrar por su cumpleaños, el próximo 5 de junio, pero se había sentido incómodo al verla como si se hubiera arreglado para una cita, cuando la comadreja y cara rajada aparecieron estuvo seguro de que era una cita doble ¡Y él no permitiría que le vieran la cara! Ahora por impulsivo estaba atorado en una cena con esa gente tan molesta.
-¿Cómo te está yendo con esa fiera? - le dedicó al moreno una mirada amenazante, ella sería la próxima señora Malfoy, tenía que respetarla.
-Dile Granger - ordenó con voz fría, lo que provocó una sonrisa en el rostro del italiano.
-Tsk tsk tsk ¿No crees que es muy pronto para este despliegue de posesividad? - con disimulo lo golpeó fuerte en las costillas.
-Blaise ¿estás bien? - la Lunática parecía preocupada por el gesto de dolor de su amigo.
-Sí Luna, tranquila, no te quedarás viuda - dijo dedicándole un guiño. Rodó los ojos antes el gesto coqueto de su amigo.
-¿Cómo va el trabajo Mione? - Draco odiaba ese apodo pero la simple pregunta de Longbottom atrajo la atención de todos, unificando la conversación por primera vez en la noche, le dolía la cabeza al escucharlos a todos hablando de distintas cosas al mismo tiempo.
-Bien Nev, ya terminé los pendientes – los amigos de la castaña sonrieron aliviados, Blaise y él se mantuvieron inexpresivos sin saber a qué refería.
-¿Eso quiere decir que volverás a comer al menos tres veces al día? - Potter parecía consternado.
-¿Y que dormirás mínimo siete horas? - agregó el imbécil de Weasly.
-Por supuesto - respondió su prometida riendo, ellos la siguieron.
-Ustedes son muy unidos ¿verdad? - Draco miró al otro Slytherin como sí le hubiera crecido otra cabeza ¿A él que le importaba? El trio de oro intercambió miradas y sonrisas dulces.
-Somos amigos desde los once años - obviamente la insufrible sabelotodo fue la que contestó - No puedo contar las veces que arriesgaron sus vidas por mí - los otros dos pasaron las manos por encima de la mesa para apretar la de Granger, él-chico-que-vivió-para-ser-un-estorbo-en-su-vida fue el siguiente en hablar.
-Vivimos un año solos, huyendo, luchando y buscando horocruxes. Mione soportó nuestros reclamos y peleas sin chistar. Se llevó la peor parte - por un segundo Draco estuvo seguro de que Potter acarició la cicatriz que le hizo Bellatrix - Sin ella no habríamos sobrevivido un día.
Recorrió la mesa con los ojos sintiéndose culpable por no haber hecho nada ese día en su casa. Todos estaban concentrados en el trio, con una estúpida expresión de ternura. Después de unos segundos se soltaron las manos y continuaron la conversación preguntándole a la chica Weasly si ya había comprado su vestido. Antes del postre las chicas fueron al baño, para hacer lo que sea que hacen las mujeres juntas ahí y los Gryffindor se pusieron serios.
-No tenemos mucho tiempo así que lo diremos rápido - empezó Longbottom.
-Ellas dos ya sufrieron demasiado, Malfoy lo sabes mejor que nadie - la expresión de Potter no era de reproche pero se sintió acusado sabiendo que se refería a lo que pasó en la Mansión.
-¿A dónde quieren llegar? - preguntó molesto.
-Si tú o Zabini las lastiman de cualquier manera los vamos a maldecir hasta que queden irreconocibles - terminó la comadreja con emoción. Era cierto que ellos tenían la experiencia de una guerra y el trabajo de aurores pero no se dejaría intimidar. Abrió la boca pero el italiano fue más rápido.
-Tú también ten cuidado con Pans, Weasly - el pelirrojo asintió sin cambiar de expresión, cuando Draco iba a tomar la palabra las tres chicas se aproximaron.
-¿Todo bien? - le preguntó la castaña seguramente leyendo su expresión.
-Claro Granger – ella no presionó el tema y se unió al nuevo topico: Teddy Lupin.
-¿Lo cuidarás el jueves Hermione? – ella tragó lo que estaba masticando antes de responder.
-Sí Gin, Andrómeda me envió una lechuza – tomó un trago de la piña colada que había pedido y se volvió a su amigo – Tú te quedarás con él mañana ¿Cierto Harry?
-Sí, salgo a las tres.
-Hermione ¿se turnan para cuidarlo? – le agradeció a Zabini por darle la oportunidad de satisfacer su curiosidad, no quería parecer interesado.
-Sí Blaise – levantó las cejas intrigado por el uso del primer nombre – Harry es el padrino y yo soy la madrina. Desde la muerte de Tonks y Lupin… – todos los ex miembros de la orden golpearon la mesa suavemente con los nudillos, como si se tratara de un ritual - …nos hacemos cargo de él al menos cuatro noches a la semana para que Andrómeda pueda visitar a sus amigas.
-¿Desde cuándo tienen tanta confianza? – la pregunta de Lovegood fue inocente y sin ninguna malicia, él no se sentía tan feliz con el descubrimiento.
-Theo era su jefe – Draco le dedicó un gesto imperceptible para que se explicara – La veía un par de veces por semana, cuando salíamos a almorzar, de vez en cuando nos acompañaba.
-¿Por qué no me contaron? – se arrepintió tan pronto las palabras salieron, pero no lo pudo evitar.
-No pensamos que te importaría – Zabini levantó lo hombros despreocupadamente – Además si no nos dejaras plantado tantas veces te habrías dado cuenta.
Hizo una promesa mental de cobrársela a sus amigos apenas pudiera.
Malfoy y Harry, que se iba a quedar esa noche, estaban en la sala de su casa mientras ellas preparaban café. Hermione los escuchó enfrascados en una discusión acerca de la final de Quidditch y aumentó la velocidad cuando las voces comenzaron a alzarse. Se sentaron junto a ellos en el sofá mirando el noticiero muggle, Ginny le dijo algo en el oído a Harry y después de un apresurado "Buenas noches" ambos se encerraron en el cuarto. Malfoy no parecía tener planes de irse pero tampoco de hablar. Suspiró reuniendo valor para iniciar una tortuosa plática.
-Siento que los chicos te amenazaran - la miró sorprendido ¿en serio creía que ella no conocía a sus amigos? - Siempre hacen lo mismo.
-¿Cómo sabes que lo hicieron? - aunque su voz sonó aburrida Hermione creyó ver un brillo de curiosidad en los atractivos ojos grises. ¿Atractivos? Contrólate.
-Los conozco - no elaboró su respuesta para obligarlo a mostrar algún interés.
-No sabía que necesitaras protección - entendió eso como una invitación para que se explicara. Sonrió complacida con su pequeño logro.
-Después de lo que pasó en la mansión casi no tuve tiempo para recuperarme… - Malfoy apretó la mandíbula, seguramente incómodo ante la mención, pero no la interrumpió - …porque teníamos que planear el robo a Gringotts. Eso los hizo sentir culpables pero no podían hacer nada, el tiempo se estaba acabando. Cuando terminó la batalla final salí del castillo directo a Australia, para traer a mis padres y a mi hermana de vuelta, estaba tan emocionada que olvidé avisarles que me iba - tomó un respiro para leer la reacción del rubio pero era indescifrable - Cuando regresé, una semana después, todos estaban furiosos, pensaron que estaba muerta - sonrió recordando a Ron y Harry llorar de alegría después del shock inicial - No me dejaron fuera de su vista por casi un año, vivimos juntos aquí.
-¿Por qué vives ahora con el fosforito? - lo miró con reproche por la forma de llamar a Ginny pero de todas formas le contó.
-Porque me estaban asfixiando. Ginny estaba pasando por lo mismo en su casa así que una mañana llegó con todas sus cosas, sólo Ron estaba aquí y entre las dos lo sacamos - Malfoy rio, seguro imaginando la escena - Cambiamos las cerraduras y les enviamos sus cosas a la madriguera. No me hablaron por semanas pero venían todos los días a verificar que estuviéramos bien.
-¿No preferirías haber quedado con Weasly? ¿Casarte con él? - la pregunta la dejó anonadada. Malfoy no la miró y se concentró en las noticias.
-Él y yo no funcionamos antes y no lo haremos en un futuro.
-Eso no responde mi pregunta – al fin, en ese momento, sus ojos se encontraron.
-No, con Ron tendría una vida segura pero sin ningún reto - se quedaron callados un rato, sin saber que decir
-Creo que es hora de irme.
-Estoy de acuerdo - se levantaron y lo acompañó hasta el pasillo, donde podía aparecer - Hasta luego Malfoy.
-Nos vemos Granger.
El domingo Draco se despertó casi al medio día. Abrió los ojos y se dio cuenta de que no estaba en su cuarto. Volvió a cerrarlos para tratar de ordenar su cabeza. Había hablado con Granger, aún era temprano así que decidió tomarse una copa... Ya recordaba. En el bar estaba Isabella, la prima de Zabini, una guapa italiana con un cuerpo de infarto. Con un par de palabras la había convencido de invitarlo a pasar la noche con ella. Sintió un poco de culpa pero la hizo a un lado y se dispuso a disfrutar de nuevo de ese monumento a la sensualidad.
El miércoles Draco tuvo que ir al Ministerio a recibir de nuevo el curso de derechos de los elfos domésticos y pagar una multa por "condiciones de trabajo apropiadas". ¡No era su culpa que los elfos no quisieran recibir un salario o tener días libres! Iba saliendo cuando se topó con una desagradable escena. Granger estaba levantando algo, a la manera muggle, mientras un tipo le observaba el trasero sin ninguna vergüenza, no es que lo culpara, la vista era digna de admirar, pero ella sería la madre de sus hijos y no lo podía permitir. Se acercó al idiota, que reconoció de Hogwarts y lo enfrentó.
-¿Qué crees que haces Corner? - preguntó en voz baja tapándole para que no pudiera seguir viendo a la castaña.
-No sé a qué te refieres Malfoy - respondió sin ponerle atención.
-A qué te estabas comiendo con los ojos a mi prometida - replicó con desprecio al notar que estaba intentando verla mientras se alejaba por el pasillo. En ese momento Draco agradeció ser lo suficientemente alto para impedírselo - Y sigues intentándolo - eso lo sacó de la ensoñación en la que estaba y tuvo la decencia de lucir avergonzado - Si te vuelvo atrapar mirándola o si intentas algo con ella, te voy a dar una lección que no olvidarás - sin darle tiempo de responder giró sobre sus talones y fue en busca de la sexi chica.
Cuando encontró la oficina estaba molesto con ella, era irrazonable pero no lo pudo evitar, ¿Por qué diablos no usó magia para levantar lo que se le cayó? Seguramente quería darle un espectáculo a cualquiera que estuviera cerca.
-Quiero ver a Granger - la secretaria se veía asustada por tono agresivo.
-La se... señorita está ocupada - dijo nerviosa.
-No me importa – replicó con voz amenazadora – Avísele que estoy aquí.
-Lo siento pero…
Decidió no perder tiempo, avanzó hasta la puerta e ignoró a la incompetente que le gritaba que parara. Se detuvo en seco cuando la vio. La luz se filtraba por la ventana detrás de la sabelotodo haciéndola brillar, parecía un ángel, pura y hermosa... ¿Qué estupidez estoy pensando? Hace un momento la vi tratando de seducir al idiota ese.
-Tranquila Marietta, yo me encargo - la irritante voz penetro su trance ayudándolo a despertar - ¿No te enseñaron a tocar?
-No - respondió seco, sintiendo su enojo regresar – Me enseñaron a tocar la puerta cuando son personas que respeto.
-¿Qué quieres Malfoy? - preguntó pasando por alto la provocación pero luciendo un poco ¿herida? - Estoy a punto de salir a almorzar.
-¿Sola? - inquirió recordando a Michael Corner.
-Sí, sola - ella sacó una cartera del escritorio y se levantó - ¿Quieres venir? – Draco pasó por alto el sarcasmo que uso.
-Bueno - tendría que dejar plantada a Isabella pero no podía arriesgarse a que algún idiota la acompañara.
-No era en serio – dijo saliendo de la oficina a toda velocidad, seguro para perderlo.
-Para mí lo fue – ella le dedicó una mirada claramente confundida – Yo invito.
-Prefiero ir sola – no le hizo caso y continuó caminando a su lado. Ella dejó de avanzar y se volvió para quedar cara a cara – Por lo general sólo como con gente amable y que me respeta – los ojos brillaban con lo que presumía era rabia – No sé porque estás de mal humor pero no tengo necesidad de soportarte.
-Estoy perfectamente bien – como su voz sonó cortante decidió cambiar de táctica – Es sólo que tuve que pagar una enorme multa y perder toda la mañana porque mis elfos no aceptan su salario ni sus días libres – eso sonaba más convincente. La vio meditar sus palabras.
-Está bien, pero yo pago mi parte – estiro la mano como para cerrar el negocio.
-Acepto – por supuesto que no te dejare pagar.
Ella le sonrió tímidamente cuando le sostuvo la puerta para que saliera del ministerio.
-¿A dónde vamos? - quería romper el silencio.
-Es una pequeña cafetería italiana - dijo entrando en el callejón Diagon - Voy casi todos los miércoles, Alessandro es un viejo amigo así que me prepara mi pizza preferida - bufó suavemente ante la mención de un nuevo hombre, tendría que pagarle a alguien para seguirla - ¿Te gusta la pizza? - usó la vocecita emocionada que tanto le molestaba en el colegio, él sólo asintió pensando en el otro tipo.
Ella pareció un poco desanimada por la respuesta. Caminaron lado a lado por unos minutos. Se detuvieron ante un pequeño restaurante con un cartel flotante que decía "Bella vita"
Abrió la puerta para ella como todo un caballero e ingresó después de ella. Un hombre moreno, alto, musculoso y sonriente los recibió. Draco lo odió al instante, era lo que Pansy y Daphne llamaban "Latin Lover", muy parecido a Blaise. Se puso rígido cuando atrajo a Granger a un abrazo de oso y la besó en ambas mejillas..
-Cara mia – su comprensión del italiano era básico pero por el tono infirió que se trataba de algún apelativo cariñoso – Te ves bellísima – la tomó de una mano obligándola a dar una vuelta. La blusa blanca sería perfecta si estuvieran a solas, le quedaba muy bien, se veía provocativa y sensual, pero en público le provocaba convertirla en un abrigo.
-Molto Grazie Alessandro – con esa simple respuesta descubrió otro problema: Cuando hablaba en otro idioma su voz era seductora. Bufó y no intentó encubrir su molestia por el intercambio, ella se dio cuenta y se sonrojó un poco. Dio un paso atrás, lo jaló del brazo y lo presentó – Alex este es mi prometido – la mirada de decepción del italiano no pasó desapercibida para él y Granger se puso aún más incómoda – Draco Malfoy – ninguno hizo amago de estrechar las manos – Él es mi amigo Alessandro, fuimos vecinos de niños y lo volví a ver en cuarto año, cuando Durmstrang llegó a Hogwarts.
-Así mi bella Hermione se enteró de que yo también era mago – los oscuros ojos no dejaron un momento la cara de Draco, tenía un gesto de desafío.
-Nos vamos a sentar donde siempre – era obvio que la chica quería evitar un problema – Puedes traernos…
-Una pizza con hongos y tomate entero, no licuado – estaba presumiéndole la familiaridad que tenía con ella – Claro piccola.
Podía sentir los ojos grises taladrándole la espalda, de camino hacia la mesa, hasta ese momento no había tenido idea de que su amigo de infancia sentía algo por ella. Se sentó en la mesa más alejada, estaba rodeada por plantas por lo que tenía un ambiente privado.
-¿Qué van a tomar? – el mesero era un chico de unos 17 años que parecía aburrido por tener que atenderlos.
-El trago más fuerte que tengan y una botella de su mejor vino – pidió Draco, lo que la desconcertó ¿Tendrá problemas de alcoholismo? – el adolescente alzó la cabeza de la libreta, sorprendido con la orden y sonrió abiertamente a Hermione
-Hola carissima – se besaron en ambas mejillas - ¿Ya te vio mi hermano? Siempre esta tan feliz cuando te ve.
-Hola Francesco – el color rojo de las mejillas se acentuó aún más cuando su futuro esposo bufó de nuevo, adivinado a quién se refería. – Lo saludamos apenas llegamos – en ese momento él miró a Malfoy como si se tratara de un insecto – Él es mi prometido, Draco Malfoy.
-Pensi di sposare questo? – no pudo evitar reír ante la cara de horror con la que le formuló la pregunta.
-Sí – respondió en español para no ser maleducada – Están invitados a la boda.
-Grazie – el chico no se molestó en parecer entusiasmado – Pero no creo que Alessandro pueda ir – estaba segura de que lo dijo sólo para molestar a Malfoy – Iré por sus bebidas.
Cuando se quedaron a solas no se aventuró a verlo a la cara. Sabía que estaba enojado y ella también lo estaría en su lugar, no por celos, sino por respeto.
-¿Qué edad tienen? – la voz controlada no la engañó, sentía la molestia emanar de él.
-¿Ellos? - preguntó estudiando a fondo el mantel.
-Sí, ellos – unos dedos se deslizaron debajo de su barbilla y la obligaron a alzar la cabeza – Mírame cuando hablamos por favor Granger.
-Alessandro tiene 26, pero entró a Durmstrang casi a los trece, y Francesco se graduó el año pasado de Beauxbeatons – reunió valor para no quitar los ojos de su cara – Siento la escena.
-¿Estabas enterada de su profundo e incontenible amor por ti? – no esperaba que afrontara el tema tan directamente, así que tardó unos segundos en contestar.
-No tenía idea – él no pareció creerle así que continuó – No soy muy buena para darme cuenta de esas cosas – en ese momento Fran volvió con la orden y ella agradeció la interrupción.
-Mi hermano traerá la pizza personalmente, como siempre lo hace – quiso que el suelo se la tragara, las miradas masculinas exudaban hostilidad – Ciao bella, mi turno terminó, nos vemos el próximo miércoles – con eso se fue tarareando la marcha nupcial.
-¿Estás segura de que no sabías? – le daría su merecido a Fran después – Porque parece que todos saben.
-Créeme, me siento estúpida por no haberlo notado antes – enterró la cabeza entre las palmas de las manos, la levantó nuevamente recordando la petición de Malfoy.
-Aquí está tu pizza bella – avisó su amigo acercándose a la mesa.
-Gracias Alex – él puso la comida en la mesa, le dio un apretón en la mano y salió dejándola peor parada – No digas más, sé que soy estúpida.
-Me alegra no tener que decírtelo – se dedicaron a comer, Malfoy fue al baño y regresó más alegre – Vamos.
-Espera, voy a pedir la cuenta – iba a hacerle una seña a la mesera pero él la detuvo - ¿Pagaste cierto? ¡Teníamos un trato!
-Eso fue antes de conocer a tu admirador – contraatacó aun sonriendo – Además no podrías haber pagado.
-¿Por qué? – era cierto que no tenía tanto dinero como él pero ganaba lo suficiente.
-Porque pagué nuestras comidas por el próximo año y la propina del mocoso ese – dijo arrogante.
-¿Por qué hiciste eso? – no tenía ningún derecho – Los harás enojar.
-Lo siento carissima – imitó el acento con ironía – Pero creo que era necesario. Vamos – salió del local riendo y Hermione no pudo evitar sonreír un poco.
-Eres un idiota Malfoy – aceleró el paso para caminar lado a lado.
-Lo sé, pero estás atorada con este idiota para el resto de tus días.
El viernes en la mañana, dos días después del almuerzo, Hermione estaba leyendo el periódico en su oficina. Rita Skeeter había escrito un artículo de seis páginas acerca de su vida amorosa. Había muchas fotos de ella con distintos chicos con el título "la rompecorazones más brillante de su generación". En una Harry le daba un abrazo y después un beso en la frente, en otra, muy vieja, ella y Ron se estaban besando ¡Eso fue hace casi cuatro años en su primer y única cita! Había una de ella y Victor Krum de hace un año cuando fue a visitarla para darle entradas para un juego. En otra parecía abrazar a Cormac McLaggen en la tienda de mascotas, aunque en realidad se había tropezado cuando fue a comprar comida para Crookshanks y sujeto lo primero que tuvo en frente. En la esquina derecha estaba ella bailando con Michael Corner, bueno eso sí había pasado ¡Pero en una fiesta del ministerio! Con Neville, Seamus, Dean, Charlie, Bill, Fred, George (aunque parecían el mismo hombre), Percy, Ernie, Justin, Theo, Blaise… todas sacadas de un contexto perfectamente inocente.
"Es obvio que el radical cambio de imagen de la señorita Granger afectó también su personalidad. En los últimos años se le ha visto con una enorme cantidad de hombres distintos, desde su amigo el gran Harry Potter (con el que tuvo una relación en su adolescencia), prometido de su compañera de habitación Ginevra Weasly, hasta los ex Slytherin Blaise Zabini y Theodore Nott, mejores amigos del señor Malfoy, futuro esposo de la heroína…"
Resistió el deseo de volar la habitación. Mataría a esa bruja… no, mejor haría que la despidieran. ¿Quién podía ayudarle? Harry y Ron estaban en Rumania arreglando un problema con unos vampiros y no podría comunicarse con ellos. Sólo tenía una opción, bueno, tendría que arriesgarse.
-Marietta – la chica apareció casi al instante – Me voy a dar el día libre.
-Para arreglar el problema del periódico me imagino. Odio a Skeeter.
-Al menos me entiendes – cogió su bolso y caminó hasta la chimenea – Llámame a mi teléfono si surge algo urgente.
-Claro, hazle pagar – le sonrió antes de salir
-Mansión Malfoy.
Lanzó otro reducto contra una lámpara muy antigua. Cuando su madre regresara de viaje tendría problemas. Su habitación estaba totalmente destrozada. No había nada intacto. Se había despertó a las 5:00 am a correr, como siempre, pero antes de poner un pie fuera de la casa le echó un vistazo al profeta, que acababa de llegar. Se imaginaran su reacción cuando leyó el reportaje sobre su prometida. Lo peor fueron las fotos. Iba a matar a alguien.
-Señor – volvió a ver a la pequeña elfa, que estaba horrorizada al ver el estado de su amo – El señor Zabini y el señor Nott están en la sala de estar – Perfecto. Esos serían los primeros en pagar.
Bajó corriendo las escaleras y atravesó la casa en segundos. Encontró a sus amigos sentados tranquilamente en el sofá de piel de serpiente.
-Draco ¿Ya lo leíste? – Theo se mantuvo estoico pero lo conocía lo suficiente para saber que estaba un poco nervioso.
-¿A qué te refieres con que si lo leí? ¡POR SUPUESTO QUE LO LEÍ! – a pesar de que no quería parecer molesto no podía controlarse – QUIERO UNA EXPLICACIÓN – ninguno de los dos se inmutó.
-Si te sientas, te contaremos todo – esa fue la gota que derramó el vaso
- ¡Typsi! – con un plop apareció la elfina - ¡Dame el periódico! – le alcanzó el arrugado pedazo de papel - ¿¡Cómo piensan explicar estas fotos!? – en una estaba Zabini diciéndole algo al oído yp en la otra Theo la estaba abrazando.
-Esa fue tomada el día que dejé el departamento, fue nuestra despedida – eso tenía sentido pero aun así le dedicó una mirada cargada de odio.
-Y esta fue tomada un día que fuimos a almorzar y tenía el labial corrido, sólo le estaba avisando – eso también era razonable.
-¿Y las demás? – era obvio que sus amigos no podían saber pero no pudo evitar preguntarles. Las que más lo molestaban eran la de Weasly, Krum, Corner y McLaggen.
-Bueno no estoy seguro de la de McLaggen, pero esta… – dijo Theo señalando la de Corner - …fue tomada en la fiesta de Navidad del Ministerio, sólo bailaron una y después pasó el resto de la noche hablando con Potter y compañía – eso lo hizo sentir mejor – Ah, esta… - dijo apuntando a la de la comadreja – …es de hace años, mira el cabello de Weasly, acabábamos de entrar al Ministerio, creo que salieron sólo una vez.
-¿La de Krum? – sabía que estaba haciendo el papel de novio celoso pero no eran celos, no. Estaba cuidando su imagen - ¿Qué sabes de esa?
-Fue el año pasado cuando su equipo jugó la final contra Puddlemore, son amigos y él le regaló unas entradas.
-¿Cómo lo sabes? – quería maldecir a todos los imbéciles de las fotografías.
-Porque cuando jugamos con Potter y Weasly nos restregaron en la cara que incluso conocieron a los jugadores – ahora recordaba eso. Se calmó un poco, volvió a estudiar el artículo. Apretó los dientes tratando de poner sus ideas en orden.
-No sé de qué te quejas – miró a su moreno amigo deseando estrangularlo – Isabella me contó.
-No tengo idea de a que te refieres – Estúpida bruja bocona, nunca la volveré a llamar.
-No te hagas el estúpido – se miraron en una lucha silenciosa – Si tienen tanta información de Hermione, que no tiene nada que esconder, estoy seguro de que Skeeter tiene fotos de tu noche con mi prima, ¿Sabes que hará Granger cuando vea la foto?
-No sabrá que fue ese día – dijo sin darle importancia pero buscando en su cabeza alguna vía de escape.
-¿Entonces te cambiaste la ropa? – se quedó inmóvil, sin querer dejar a relucir su error – Malfoy Isa es mi prima, pero haría lo que fuera por sus 15 minutos de fama.
-Bueno Granger tendrá que aguantar porque tengo estas fotos para defenderme – replicó enseñándole de nuevo el periódico.
-Pero tú y todos en Gran Bretaña saben que Hermione Jean Granger, la reina de los leones, la chica de oro, el cerebro detrás de la caída de Voldemort, la sabelotodo come libros, la bruja más brillante de nuestra generación… – paró para retomar aire – …no es capaz de algo así ella es leal e incapaz de comportarse así – se levantó y caminó hasta donde Draco estaba parado – En cambio tú te acostaste con otra mujer después de que ella te llevara a comer con sus amigos.
-Estoy acabado – aceptó cayendo en cuenta de su error – Me odiará.
-Malfoy… - ellos sólo se trataban por el apellido por dos motivos: burlarse o regañarse – …ella es genial y Potter tiene razón, ya sufrió demasiado. O te arriesgas o la dejas libre. Inténtalo en serio, si después de este año sientes que no vale la pena estoy seguro de que ella misma te propondrá una manera de llevar al fiesta en paz.
Theodore se levantó del sillón y también lo enfrentó.
-Trabajé con ella por casi dos años y sé que es difícil, pero también es amable, divertida, bondadosa y sexi – le lanzó una mirada de reproche – Lo siento, pero es cierto, es sexi – si Theo no se callaba lo iba a golpear - ¿Qué piensas hacer?
Ella era una de las pocas personas que consideraba como su igual en intelecto, poder y talento. Aunque antes era sólo una niña agraciada, ahora era una mujer hermosa. Si la dejaba ir otro la aprovecharía. Odiaba la idea de verla con alguien más. No porque le importara o algo así, simplemente él era posesivo y no le gustaba compartir. Recordó el endiablado artículo. Sabía que ella no era pura basura como todo lo que esa bruja escribía. Si las cosas funcionaban con ella podría tener una vida no tan miserable y sus hijos ciertamente serían guapos, primeros en su clase y parte del equipo de Quidditch.
-Tienen razón, voy a darle una oportunidad – los Slytherin sonrieron complacidos con su respuesta, porque sabían que decía la verdad.
-Amo Malfoy, hay una señorita esperando por usted – si era una de sus compañeras de cama aprovecharía para terminar con ella
-Hazla pasar – Theo y Blaise iba hacia la chimenea – No se vayan, será más fácil terminar con quienquiera que sea si ustedes están aquí – asintieron y se acomodaron en el mismo sofá.
La puerta se abrió para dejar pasar a una chica con una enagua tubo que dejaba ver unas piernas de infarto y una blusa gris que apretaba donde era necesario. Era tan sexi que se le secó la boca. Entró apurada sin fijarse en nada, ni siquiera saludó.
-Malfoy, necesito tu ayuda – vio a los otros ocupantes – Blaise, Theo ¿Cómo estás?
-Hola Hermione, bien gracias. Siento lo del reportaje – los miró sin poder evitar sentirse molesto por la familiaridad.
-No te preocupes – los ojos cafe lo miraron suplicantes – Todo es una bola de mentiras, Harry y Ron no están y necesito que me ayudes a darle su merecido a Skeeter
-No dudé de ti ni un minuto – creyó ver a Zabini rodar los ojos – ¿Soy tu segunda opción? – dijo haciendo un puchero. Si lo iba a intentar necesitaba empezar a trabajar en su relación.
-No sabía si querrías ayudarme – aunque su tono fue natural Draco notó la sombre de rojo que adquirieron sus mejillas.
-Estamos juntos en esto, dime cual es el plan.
