hola a todos, aquí está el nuevo cap!


Se miró al espejo por última vez, se veía totalmente ridículo. Granger lo había obligado a usar un atuendo muggle muy extraño, nada parecido a lo que él usaba. Según ella era la ropa adecuada para irrumpir en propiedad privada: un pantalón, una camisa de manga larga y cuello alto, guantes de cuero y un gorro, todo de color negro. Gracias a su musculoso y alto cuerpo se veía sexi, sin embargo se sentía como un payaso.

El plan era sencillo. Skeeter sólo trabajaba de seis de la tarde a nueve de la noche, como el resto del personal salía a las 8 tenían una hora para atraparla, hacerla transformarse en abejón y entregarla a los aurores. Draco añadió un paso más: buscar en la oficina cualquier prueba de su noche con la chismosa de Isabella. No estaba dispuesto a perder a Granger por algo que no pasaría de nuevo.

Usó la chimenea de su habitación y en un minuto estaba en la casa de su prometida.

-¡Granger! - la llamó en voz alta.

-¡Un segundo! - gritó la bruja desde su cuarto.

Se sentó a esperarla en el sofá, sabiendo que sería mucho más que eso.

Después de 15 minutos de haber llegado, la castaña se mostró. Nada podría haberlo preparado para el impacto. Su boca se secó de inmediato y tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para mantenerla cerrada. Granger estaba vestida para matar, su conjunto también era negro y consistía de un pantalón de cuero, unas botas hasta la rodilla con unos tacones de infarto y una blusa igual a la suya, todo se ajustaba al apetecible cuerpo como una segunda piel, dejando adivinar una cintura diminuta y unas curvas muy femeninas. No supo cuánto estuvo contemplando el espectáculo pero se detuvo cuando ella comenzó a sonrojarse.

-¿Tan mal me veo? – preguntó luciendo insegura, reunió toda su fuerza de voluntad para mirarla a la cara.

-Al contrario, te ves genial – respondió dando un paso hacia ella con gesto hambriento

-Tú tampoco te ves mal – dijo mirándolo de arriba a abajo, cuando sus ojos se encontraron pareció aún más apenada, se alejó de él y caminó hasta la mesa para extender un pergamino con los detalles. La siguió complacido con la respuesta que obtuvo, era obvio que él la atraía, aunque eso era de esperar, era demasiado sexi para que una mujer se le resistiera.

Repasaron el proceso varias veces, hasta que ella estuvo segura de que saldría bien.

-¿No crees que ya repasamos demasiado? – ambos eran lo suficientemente listos para hacer su parte sin arruinarlo todo.

-¿Estás jugando? – lo miró como si hubiera pateado a un elfo en la cara – No es la primera vez que entró por la fuerza a un lugar – la dejó continuar sabiendo que sería la mejor forma de que liberara estrés – En primer año nos escabullimos en el cuarto de la piedra filosofal. En segundo en el despacho de Snape, tercero: la casa de los gritos y la torre donde estaba Sirius, quinto año: el departamento de Misterios y la Sala de Menesteres. ¿Recuerdas sexto año? – él asintió no queriendo revivir el segundo momento más bajo de su vida – Durante la guerra entramos al ministerio, donde éramos los más buscados, a Gringotts y a Hogwarts ¿Sabes cuándo las cosas fueron de acuerdo al plan? – negó con la cabeza para no interrumpir su monólogo - ¡Nunca! – terminó respirando pesadamente.

-Siento haber preguntado Granger – no pudo evitar sonar sarcástico ¡Pero esa bruja a veces se preocupaba mucho! – ¿Vamos?

Salieron al pasillo en silencio, concentrados en lo que iban a hacer, la tomó de la mano y aparecieron directamente en la recepción del periódico, gracias a los privilegios que Granger había adquirido por ser jefe de departamento. Ella caminó un poco adelante de él, dándole la oportunidad de recrearse con el paisaje. Esas piernas se veían muy bien en esos pants. Sonrió pensando en que, con esfuerzo, las disfrutaría pronto.

Se paró a unos pasos una puerta de roble con brillantes.

-Malfoy ¿recuerdas lo que debes hacer? – otra vez estaba nerviosa. Rodó los ojos tanto como le fue posible.

-No te preocupes - estiró la mano para apretar la de ella de forma reconfortante - Yo te sigo.

Ella sólo asintió, sorprendida por la muestra de consideración.

Con un golpe de la varita abrió la puerta, permitiéndole a la leona hacer el hechizo para transformar a la periodista fraudulenta en animal. Falló el primer tiro pero el segundo le dio de lleno en el pecho. Sin perder tiempo entró a la oficina, transfiguró el tintero en un frasco y aprisionó el insecto.

-¡Bien hecho Malfoy! – debido a la emoción de la victoria ella corrió hasta él y le echó los brazos al cuello, sin dudar un segundo la abrazó por la cintura - Gracias - susurró tan cerca de su oído que un escalofrío lo recorrió. La separó un poco para poder verla a los ojos. Inconscientemente se inclinó para hacer lo que su cuerpo le gritaba: besarla. Ella se dio cuenta y se echó para atrás de manera torpe, muy tímida – Creo que debemos encontrar pruebas de su acoso.

-Mejor llévatela ya – no podía dejarla vagar por esos cajones – Yo buscaré lo necesario – ella no se veía convencida – No quiero que escape.

-Está bien – dudó un momento, sin aviso se puso de puntillas y lo besó rápido en la mejilla – Te veo allí – sin darle tiempo de reaccionar se fue.

Esbozó su primera sonrisa sincera en años. Esa chica era inocente, seguramente le había costado mucho hacer eso. La culpa lo inundó con fuerza. Le había fallado desde el principio. Se prometió hacer lo necesario para merecer su confianza. Sacudió la cabeza para enfocarse. Primero registró las gavetas del escritorio. ¡La desgraciada tenía cientos de sobres con fotos del trio! Cada uno tenía un nombre escrito y Draco reconoció el de varios paparazis. Eso serviría. También tenía archivos con los nombres de las personas más reconocidas. Llevaría eso también. Se sintió tentado de hacer una copia del de Granger. No, no podía violar así su privacidad. Halló cosas muy útiles pero nada sobre él.

Cuando estaba a punto de darse por vencido vio algo detrás de un horrible retrato de Skeeter. Movió la pintura y se topó con una caja fuerte. En su mansión tenía una así, tenía que usar el hechizo adecuado para abrirla.

Probó unos cuántos pero no funcionaron. ¿Cuál conjuro reflejaba la personalidad de la escritora barata?

-Crucio - pronunció sintiéndose tonto por no haberlo pensado antes. Oyó un "clic" signo de su acierto.

La caja sólo contenía un cartapacio: lo revisó y encontró varios artículos listos para ser publicados. Lo tengo. Agitó un puño en el aire cuando encontró el suyo.

El alivio fue fugaz, en uno de los márgenes había una nota "Gracias querida Rita por elegir nuestra revista, no sé si saldrá a la venta, de igual forma adjuntamos el dinero convenido"

¿Ahora qué diablos hago?


Llevaba una hora esperando a Malfoy. Si en 5 minutos no llegaba lo iría a buscar. La vieja bruja estaba bajo custodia, pero como ya estaba registrada en la lista de animagos las pruebas de acoso eran indispensables. Cuando su paciencia estaba por acabar el rubio entró cargando pilas de documentos.

-¿Qué es todo eso? – Corner, que había estado sentado junto a ella todo el rato, se mostraba muy interesado en el caso - ¿Son pruebas? - el rostro del Slytherin se endureció ante Michael – Las llevaré a McMillan – Hermione creyó ver a Draco murmurarle algo cuando le pasó los documentos – Recibirán noticias apenas vuelva el jefe, mientras tanto ella estará detenida – sin despedirse de ella dio media vuelta y entró a una oficina.

-¿Potter? – asintió orgullosa de su amigo – ¿Nos vamos? – la expresión de su prometido perdió hostilidad al dirigirse a ella.

-Sí, estoy muerta – él le ofreció la mano para levantarse de la silla, acallando su conciencia feminista, la aceptó. Sintió como el aire la tragaba y apareció frente a su puerta.

-Gracias por tu ayuda Malfoy ¿Quieres pasar a tomar café? – quería agradecerle de alguna manera lo que hizo por ella.

-Gracias Granger pero estoy exhausto – dijo mirándola a los ojos. No sabía por qué pero la adrenalina recorrió todo su cuerpo. Él se inclinó hacia ella nuevamente. Cerró los ojos con fuerza anticipando lo que venía. Una mezcla de decepción y alivio la llenaron cuando besó su frente - Dulces sueños – abrió los ojos pero ya había desaparecido.

En lugar de café se sirvió una taza de leche tibia. Se puso una pijama, se cepilló los dientes y se acostó en la cama. Lo último que pensó antes de irse a dormir fue lo guapo que estaba Malfoy vestido de ladrón.

...

El sábado se despertó muy temprano, mejor dicho, su teléfono la despertó. Sin abrir los ojos buscó el aparato en la mesa de noche., como no dejaba de sonar lo contestó.

-¿Granger? - creyó reconocer la voz -¿Estás ahí? - sin su cerebro trabajando normalmente tardó un poco en responder.

-Hmm - se golpeó mentalmente por no ser capaz de responder de forma coherente.

-¡Son las 8! - gritó la persona del otro lado de la línea - Mueve tu hermoso trasero y arréglate, te llevaré a desayunar.

-¿Malfoy? - preguntó más despierta.

-¿Quién más te invita a salir? - sonó... coqueto, eso la detuvo de cortar la llamada y seguir durmiendo - Estaré ahí en media hora.

-Cuarenta y cinco minutos – replicó, colgó y se apresuró al baño. No tenía tiempo para lavarse el cabello por lo que se lo sujetó en una cola de caballo alta. El clima era cálido así que se puso unos pantaloncillos cortos de mezclilla y una blusa gris claro de tela muy suave que combinó con unas zapatillas un poco más oscuras. Se aplicó una capa ligera de maquillaje y salió a la sala en el momento en que las llamas verdes inundaron la chimenea.

-Buenos días Granger - todavía no entendía el radical cambio de actitud - ¿Estás lista? - la manera en que sus ojos recorrían su cuerpo la hacía sentirse inhibida.

-Buenos días a ti también - se felicitó por el tono de voz seguro que logró - ¿Usamos flu o aparecemos? - ahora que lo pensaba no sabía a donde la iba a llevar. Él no contestó, se limitó a poner una mano en su espalda para guiarla fuera de su piso. Ella lo dejó no queriendo parecer ruda. En el pasillo le ofreció el brazo, nuevamente aceptó.

Aparecieron en un jardín digno de un cuento de hadas. Había rosales de todos los colores, árboles de frutas, arbustos de bayas, lirios, margaritas, tulipanes... Todo en equilibrio perfecto. Siguió el sendero de mármol hasta un quiosco que estaba en el centro. Corrió como una niña hasta ahí. Había una mesa ya servida con fruta, pan, café, té, leche y un sinfín de reposterías. En ese momento recordó que no estaba sola. Volvió sobre sus pasos para buscarlo, caminó un poco y lo encontró sentado en una banca. Cuando se acercó, él le sonrió (una sonrisa de verdad, sin rastro de arrogancia o burla).

-Creo que no te volveré a traer - dijo dando unas palmadas en el espacio vacío a su lado.

-¿Por qué? Me gusta mucho - miró sus manos nerviosa.

-Por eso mismo - una mano delicada pero firme se posó bajo su cara, obligándola a mirarlo - Tanto que te olvidaste de mí - el tono de broma la ayudó a sentirse más cómoda.

-Este lugar es muy hermoso, puedes competir - se sintió torpe tratando de coquetear con él - ¿Puedo preguntarte algo?

-Nada personal, no quiero asustarte - levantó las cejas en forma sugestiva lo que la hizo reír.

-¿A qué se debe tu cambio de actitud? - se puso seria. Quería que fuera honesto.

Lo vio reflexionar su respuesta con una mano sujetándose la barbilla.

-Si soy sincero - comenzó con voz segura - Fue gracias al artículo de Skeeter, Blaise y Theo - le hizo un gesto con la mano para que continuará -... Cuando lo leí por primera vez me sentí molesto - alzó una ceja recordando sus palabras "No dudé de ti". La ignoró y continuó con su relato - Theo y Blaise llegaron para hablar conmigo y me hicieron ver lo que ya sabía - esperó a que terminara pero se quedó callado.

-¿Y qué fue eso? - inquirió siguiéndole el juego.

-Que no eres así. Tú eres leal, valiente, bondadosa, moralista y todas esas cosas que hacen a los Gryffindors valiosos.

-Eso no explica tu transformación - odiaba mostrarse tan interesada, pero sabía que de otra manera no obtendría información. Él le agarró la mano y la miró a los ojos.

-Me di cuenta de que vale la pena intentarlo, si funciona podemos ser razonablemente felices, si no, encontraremos una forma de salir de esto. Eres, posiblemente, la única capaz de hacer que mi vida no sea tan aburrida - sus ojos grises eran tan sinceros que aceptó sus palabras - Vamos a comer algo.


Draco volvió a ver el calendario, 23 de mayo. Llevaba más de un mes con la misma rutina: los miércoles, como hoy, iba a buscar a Granger y la llevaba a almorzar, al principio para evitar que pasara tiempo a solas con el italiano infeliz ese, ahora porque disfrutaba su compañía; los viernes la recogía después del trabajo para llevarla a cenar, el sábado ella iba a ver el partido de ex Gryffindors contra ex Slytherins y los domingos desayunaban juntos. Había descubierto que era divertida, sarcástica, inteligente, amable y bondadosa. Cada momento que pasaban juntos aprendía algo nuevo de ella que lo atraía aún más. Sólo dos cosas lo molestaban: la enorme cantidad de admiradores y la falta de contacto físico.

Si salían a un lugar público siempre había al menos un bueno para nada que intentaba acercarse a ella si él se levantaba al baño. Por eso tuvo que adoptar medidas desesperadas: comer en seco. A veces se le atoraba un bocado pero era necesario. No tomaba nada y aguantaba estoicamente las ganas de hacer del uno. No lo malinterpreten, se sentía orgulloso de estar con una chica hermosa, pero deseaba que los demás aprendieran a respetar. El otro problema es que ella no lo dejaba acercarse físicamente. Siempre que se despedían o que él hacía algo muy considerado le daba un beso en la mejilla que aunque era inocente lo dejaba con ganas de más. Luego se sonrojaba como si lo hubiera invitado a la cama y se iba. Sospechaba que su experiencia con el sexo se limitaba al beso con Weasly en esa foto. Gruñó al recordarlo.

-Señor Malfoy - su secretaria, una rubia exuberante que quería seducirlo apareció en su despacho.

-Dime Anabeth - usó el tono distante que adoptaba para recordarle su sitio.

-La señorita Isabella Bernardi lo busca... - sintió su cuerpo tensarse ante el posible peligro - ... no tiene cita pero dice que usted la recibirá - la mirada de reproche que le dedicaron los ojos azules no pasó por alto - ¿Qué hago?

-Déjala pasar.

-¿Le envió una excusa a la señorita Granger? - la bruja parecía contenta con la perspectiva.

-No, cuando sea hora de ir por mi prometida avísame - ella asintió y salió de la oficina. Respiró profundo preparándose para la confrontación.

-Draco carissimo - el vestidito negro no dejaba nada a la imaginación, le pareció vulgar y no seductor -Me tienes abandonada - sin esperar invitación fue hasta el escritorio y se sentó encima, cruzando las piernas para mostrarlas en su totalidad.

-Isabella - la saludó cortante, luchando por no caer en la tentación de ver el espectacular cuerpo - Bájate de ahí y siéntate en esa silla, como una persona decente – ella abrió la boca sorprendida por la dura respuesta pero obedeció - ¿Qué haces aquí?

-Vine a buscarte - el acento que antes le parecía sensual ahora se le antojaba cursi y sin gracia - Después de nuestra noche me dejaste plantada y no contestas mis mensajes - las lechuzas y los textos lo habían irritado tanto que cambió su número de teléfono y prohibió que le pasaran sus cartas - Supuse que estás muy ocupado y vine a distraerte -bufó ante el tono sugestivo.

-No he estado ocupado, estoy comprometido - la miró con los ojos duros como acero.

-Pero no vas a rechazar a una bruja tan sensual como yo - estiró la mano para acariciarle la cara pero él fue más rápido y convocó un escudo protector para impedírselo.

-Mi futura esposa es más hermosa e inteligente que tú. Y por supuesto que te voy a rechazar - la expresión de la italiana cambió drásticamente - No me gustan la fáciles.

-¿Entonces por qué te acostaste conmigo? - preguntó levantando la voz.

-Fue un error que no pienso repetir, no eres más que una… - se calló cuando una nutria plateada apareció y la, ahora familiar, voz habló.

-Malfoy hubo una emergencia en la oficina de al lado, un accidente con magia experimental, estoy en San Mungo así que no podré ir a almorzar. Lo siento - la luz desapareció y dejó a Draco en la incertidumbre, con una opresión en el pecho. Sonaba adolorida, se preocupó al instante. Nunca dejaba que la llevaran al hospital. Una bludger la golpeó la primera vez que fue a uno de sus juegos y ella misma se había arreglado el brazo.

-Ahora que te deshiciste de ese estorbo podemos comer juntos – dijo la otra mujer feliz. Le dedicó una mirada amenazante. No perdería más tiempo ahí, tenía que asegurarse de que Granger estuviera bien. Avanzó a la chimenea y escuchó a la bruja gritarle.

-¿¡Qué tiene ella que no tenga yo!? - se detuvo y sin volver a verla respondió.

-Todo – la vio con desprecio, por lo que estuvo seguro- sería la última vez que se cruzarían, cogió un puño de polvos y los lanzó al fuego - ¡San Mungo!


¿Les gustó?

Todavía no ha salido el articulo de la aventura de Draco después de más de un mes... ¿será que alguien está planeando dárselo a Mione personalmente? Voy a hacer una votación para el siguiente cap, elijan dos de las siguientes opciones.

a-Draco tiene que cuidar a Hermione que está enferma.

b-Narcissa regresa y ordena conocer a su nuera.

c-Draco y Hermione hablan de la inexistente experiencia sexual de ella.

d-Empiezan los planes para la fiesta de cumpleaños del rubio y ella va en busca de su regalo junto a Ginny, Pansy, Daphne y Luna.

e-Una reunión de ex alumnos de Hogwarts a la que todos van.

f-Un malentendido entre Draco y Pucey cuestiona su masculinidad.

Sardes333: Gracias por seguir mi historia y disfrutarla tanto.

Kpezoa: Creo que lo perdonará después de que pague sus culpas. Gracias por comentar.

aRiElLa: Draco celoso es uno de mis personajes preferidos también.

Raquel: Gracias como siempre por comentar en mis historias, PM

Jeka Cullen S: Muchas veces yo también lo quiero golpear.

Lorena: Me alegra que te guste… espero que no dejes de comentar.

Bello: aquí está tu cap, disfrútalo.

Gloria: A menos que muera o enferme esta historia la termino, no te preocupes

Críticas, consejos o peticiones REVIEW, no subiré el próximo hasta que tenga 10 reviews (nerviosa)

besos