Hola! La segunda parte de la primera vez! no sé quien comentó la pasada porque subí los documentos al mismo tiempo! :-P

Gracias por comentar, los quiero mucho.

Recuerden que su review me anima a escribir, consejos, peticiones, criticas! cualquier cosa es buena!

Besos!


Ella era suya. Ni el italiano ese, ni Corner ni ningún otro podría llegar hasta donde él lo haría. Le dio unos minutos para reponerse pero sin dejar de acariciar y besar cada pedazo de piel al que tenía acceso.

-Quiero ir arriba - pidió su bonita apenas pudo hablar. Él la tomó en brazos y la llevó a la cama. Su primera vez sería especial. Complaciéndola se acostó sobre la cama. Ella puso una pierna a cada lado de su cuerpo y se inclinó para besarlo. Sentía su húmeda vagina frotándose contra su duro miembro y ambos comenzaron a moverse. Gruñó con fuerza cuando ella gimió. Recorrió el exquisito cuerpo con las manos y jadeó como poseído cuando una delicada manita se apoderó de su herramienta. La cubrió con la suya para marcar la presión y el movimiento. Como era de esperar, ella aprendió con rapidez. Intentó mantener sus labios unidos pero ella se separó y comenzó a bajar. Recorrió con besos húmedos desde su boca, su pecho y su cadera. Soltó una maldición cuando sintió los cálidos labios rodear su erección.

Ella movía la cabeza hacia delante y atrás, presionando con su lengua. Su técnica no era perfecta pero nunca nadie lo había hecho disfrutar tanto. Si seguía así no duraría mucho. La necesidad de poseerla por completo se volvió insoportable.

-¡Para! No quiero correrme así - ella se detuvo y sonrió con picardía.

-¿Tanto te pongo Malfoy? - esa sonrisa era de lo más erótica.

-No te imaginas. Necesito estar dentro de ti.

-¿Qué esperas?

La jaló del brazo y la recostó en el colchón. Bajó la cabeza y la beso con ternura y pasión. En ese momento un pensamiento lo embargó. Con Hermione, su bonita, no quería follar, quería hacer el amor.

-Abre los ojos - ella obedeció - Quiero que me veas.

Atrapado en su mirada comenzó a penetrarla, aparecieron algunas lágrimas. Lo sacó de nuevo y volvió a enterrarlo un poco más. Ella se sentía celestial. Repitió varias veces hasta que pudo meterlo todo. Ella suspiró y sus ojos se llenaron de dolor.

-¿Quieres que pare? - no sabía sí era posible pero tenía que ofrecérselo.

-No, sólo quédate quieto - el asintió y volvió a besarla mientras la estimulaba con la mano. Pronto la castaña comenzó a gemir y mover las caderas. Draco lo tomó como un permiso y comenzó a moverse también. Gruñó de placer.

-¡Más rápido! - chilló entre jadeos y de inmediato aceleró el mete y saca. Ella no cerró los ojos ni una vez y eso lo prendió de sobremanera, cuando sus gemidos se convirtieron en gritos Draco estuvo seguro de que se vendría de nuevo. Ella enredó sus piernas alrededor de su cadera haciendo la penetración más profunda. Cuando los músculos de su vagina se contrajeron sobre su miembro no lo soportó más y se corrió.

Con cuidado rodó a un lado y la abrazó atrayéndola hacia él.

-¿Es siempre así de intenso? - le preguntó su mujer cuando pudo respirar normalmente.

-Para mí es la primera vez - respondió con sinceridad depositando un beso en su frente.

-¿En serio? - insistió escéptica.

-Sí, nunca ninguna mujer me había hecho sentir tan completo y nunca había hecho esto.

-¿Qué cosa?

-Acurrucarme - alegó con sencillez - Lamento mi ataque de celos.

-Yo no, no estaríamos aquí - replicó pegándose más a él - Pero tienes que confiar en mí.

-Lo sé. Duerme. Quiero que recuperes fuerza para el segundo round.

-Vas a acabar conmigo - susurró bromeando - Buenas noches.

-Dulces sueños bonita.

Alcanzó su varita y convocó una manta para cubrirse. La observó dormir durante lo que pudieron ser horas o minutos. Su cara aún era un poco aniñada, su cabello permanecía rebelde, era pequeñita y le gustaba desafiarlo, pero era suya, su prometida, su chica, su mujer, su amor... ¿Amor? Mierda. Estoy enamorado de Hermione Jean Granger y no lo cambiaría por nada.

…oOo…

El miércoles no salieron de la cama más que para comer y enviar un par de lechuzas.

-Draco detente, déjame terminar de escribir - era endemoniadamente difícil cuando le estaba mordiendo el hombro tan provocativamente.

-No es mi culpa que mi camisa te haga ver tan ardiente - murmuró en su oído - Comamos algo y regresemos al cuarto.

-Bueno... – dudó un poco, no sabía cómo pedir algo así.

-Dime lo que tengas que decir, ya no existen secretos entre nosotros - la abrazó por detrás y Hermione apoyó su cabeza en el hombro masculino.

-Estaba pensando... - él se quedó callado esperando - ...¿podemos probar la mesa? Sé que es raro pero ¡Aaaah! - gritó cuando Draco la alzó y la sentó encima del mueble de madera.

-Tus deseos son órdenes.


El 7 de junio Draco se despertó feliz, movió las manos para alcanzar a su bonita pero no la encontró. Seguramente estaba en la cocina, se puso un bóxer porque a pesar de que ya conocían todo lo que hay para conocer la Gryffindor no estaba a favor de comer desnudos.

Fue directo a la cocina y la encontró seria, tomando café. Había una taza preparada para él. Le dio un beso de buenos días y notó que algo andaba mal cuando no respondió con su usual entrega.

-¿Qué pasa nena? - preguntó cansado de la tensión.

-Me enviaron esto - le entregó una revista. La miró confundido y después volcó su atención al papel. Sintió la sangre huir su rostro cuando vio la portada. No se molestó en leer el artículo.

-¿Tienes algo que decir? - la voz de su chica ya no era dulce - Esa ropa la usaste en la primera cena con mis amigos. Yo sé que no repites las prendas.

-Mione lo siento... - No sabía que decir. No existía justificación - Fue sólo una vez, ella me buscó en mi oficina él día de tu accidente y la mandé a la mierda - sentía la desesperación surgir. No quería perder a la única persona que había amado.

-¿Han habido otras? - miró los ojos café llenos de duda. Preferiría mil veces que ella le gritara, lo insultara o le lanzara algún maleficio. Parecía sin vida, sin emociones.

-No, después de esa noche no ha habido otra - intentó transmitirle su sinceridad - Fui un estúpido y no te merezco pero créeme, nunca volveré a hacerlo, tú eres la única para mi ahora.

-Te creo - fue como si le quitaron una tonelada de los hombros, se acercó para abrazarla pero ella se lo impidió con sus diminutas manos - No.

-¿Por qué? - se maldijo internamente por sonar tan necesitado.

-Necesito espacio - esas palabras le clavaron un puñal en el corazón - ¿Te vas tú o me voy yo?

-Hablemos, tenemos que arreglar esto - no le importaba que dijera, no la dejaría – Yo no puedo perderte.

-Lo haremos, pero no... ahora - la dulce voz se quebró él se sintió como un mal nacido.

-Me iré yo - decidió cuando una lágrima se le escapó a su castaña - Lo siento tanto - otra gota resbaló y Draco no pudo evitar alzar su mano para secarla. Eso hizo que ella sollozara. Ignorando su resistencia la atrajo hasta él y la rodeó con los brazos. Ella dejó de luchar, la besó en la frente y le acarició el cabello y la espalda hasta que se calmó.

-Vete por favor - su súplica lo conmovió. Se inclinó para besarla rápidamente. El gusto salado de las lágrimas lo destruyó.

-¿Cuándo te veré de nuevo? - no podía irse sin alguna certeza.

-El domingo, para el desayuno - le parecía mucho tiempo pero aceptó.

-En la cocina hay comida y un elfo te traerá ropa.

-Adiós Draco - dijo dándole a entender que debía irse.

-Hasta pronto bonita, en serio lo lamento. Ella no respondió.

Apareció en la mansión e hizo lo que había querido todo el rato. Lloró.


Hermione no entendía nada. Se suponía que era sólo actuación. Entonces ¿Por qué le había dolido tanto ver el reportaje? Sollozó desgarradoramente en la tina. Por un momento se había olvidado del asunto y se había entregado a él sin reparos. El simple hecho de pensar que tocó a otra mujer como a ella la estaba matando. Mierda, estoy enamorada.

Suspiró entregándose al llanto. Odiaba sentirse así, tan débil.

Salió del baño y encontró una maleta con un montón de ropa nueva sobre la cama. Leyó la nota antes de desaparecerla.

Lo lamento bonita, perdóname

D

Así la había llamado toda la tarde.

Se acostó en la cama que hasta hace horas había compartido con su prometido. ¿Podía confiar en él?

Recibió una lechuza de Ginny que decía "Espero que estés bien, si necesitas hablar llámame" y un vociferador de Ron y Harry.

"Mione sé que es difícil lo que está pasando pero por favor regresa, estamos preocupados, sabes que nos pone ansiosos no poder verte, maldeciremos a Malfoy pero hasta después de comprobar que estás bien" rezaba Harry muy consternado.

"HERMIONE JEAN GRANGER VEN A TU CASA AHORA, ESTAMOS PREOCUPADOS POR TI" gritaba la voz de Ron en el fondo.

Marcó el número de Ginny, después de timbrar una vez ella atendió.

-Hola Mione ¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Quieres que vaya? – su amiga sonaba histérica, la había engañado con la nota.

-Pon el altavoz Gin.

-¿¡Hermione donde diablos estás!? – chillaba Ron furioso.

-¡Iremos a buscarte! – añadió el pelinegro.

-¡Y después mataremos al maldito hurón! – agregó Ginny.

-Tranquilos, estoy bien sólo quiero estar sola. Regresaré el domingo y por favor no hagan nada, yo arreglaré mis problemas con él sola. Los amo.

-También nosotros pero por favor dinos donde estás – suplicó el pelirrojo – Sabes que no dormimos si no estás a salvo.

-Estoy perfecta chicos, los veré el domingo.

Cortó la comunicación para evitar enfrentarlos. Sólo quería pensar fríamente.


El sábado en la mañana encontró a Draco en la misma posición. Acostado boca abajo en la cama. No había comido ni se había bañado desde el jueves. No le importaba, cuando Typsi le contó que su bonita seguía llorando perdió la esperanza.

-Draco por favor come algo – la voz de su madre sonó bajita, amortiguada por la puerta que estaba firmemente cerrada – Tienes que levantarte y luchar – no respondió, no tenía ganas – Hijo abre la puerta – hizo caso omiso y volvió a cerrar los ojos deseando dormir un poco, porque hasta el sueño escapaba de él.

Logró entrar en la inconsciencia por lo que parecieron minutos cuando su puerta voló. No se movió, creyendo que era su mamá pero se sorprendió al escuchar las voces de Potter y Weasly.

-¡Eres un maldito Malfoy! – le gritó cara rajada - ¡Levántate y coge tu varita porque te vamos a hacer papilla!

-¡Arriba hurón! – el insulto de la comadreja ni lo inmutó.

-Hagan lo que quieran, no me importa – no iba a defenderse, se merecía lo que le hicieran.

-¿¡Qué diablos te pasa!? – exigió el "elegido" iracundo.

-Que no me importa una mierda lo que hagan conmigo, si la perdí, estoy acabado – alegó al fin, harto de que interrumpieran sus pensamientos fatalistas – El daño físico que me hagan no se comparará al dolor que siento por hacerla llorar.

-¿Qué hacemos Harry?

-No lo sé Ron, Mione nos ordenó no hacerle nada, no está bien atacar a alguien que se niega a defenderse – decidió reflexivo.

-¿Hablaron con ella? ¿Cómo está? – escuchar su nombre fue suficiente para sentarse - ¿Les dijo algo sobre mí?

-¿Sabes Malfoy? No estoy cómodo con esta versión blandita tuya – la comadreja realmente parecía asqueado - ¿Y el sarcasmo?

-Respondan, ¿Cómo está? – lo único que le importaba era tener aunque sea un poco de información.

-Ella está…

-¡Paren! – sintió el corazón latir más rápido al reconocer a la pequeña brujita que apareció en la puerta de su cuarto, interrumpiendo al pelirrojo - ¡Les dije que no le hicieran nada! – reprochó mirando con resentimiento a sus amigos. Sintió su cuerpo tensarse con la necesidad de tocarla.

-No hicimos nada Mione, él no quiso defenderse y somos caballeros… - aunque Weasly continuó hablando Draco sólo tenía ojos y oídos para su bonita.

-Chicos los amo, pero quiero que me dejen con él – pidió ella.

-¡NO! – respondieron al unísono.

-Ya la escucharon, largo – no le importaba si lo maldecían, sólo quería estar con ella, hablar con ella, sentirla cerca.

-No nos iremos a ninguna parte – debatió Potter.

-Harry, Ron, por favor, se los ruego – su vocecita suave y sus ojos suplicantes los convenció y asintieron.

-Lastímala de nuevo y estás muerto – con eso arrastró al fósforo fuera del cuarto.

-¿Qué te pasó? – interrogó la chica acercándose a él, estudiando su semblante - Pereces un fantasma.

-Estoy bien – mintió encogiéndose de hombros - ¿Tú cómo te sientes?

-Mejor - ella también estaba mintiendo - Te creo, todo lo que dijiste – reconoció mirando al suelo.

-Sé que no tengo derecho alguno pero mírame cuando hablamos, me mata no poder ver tu rostro – ella obedeció - ¿Quieres comer? – parecía bastante débil. Tenía ojeras y estaba pálida.

-No, quiero que te duches y nos veamos en el departamento – se sintió avergonzado por su aspecto, quería verse mejor para ella.

-¿En el tuyo? – necesitaba tener al menos una esperanza, intentó acariciar su rostro pero ella se alejó.

-No, en el nuestro, en Bruselas – Nuestro, nuestro, nuestro…- Tienes media hora – se acercó a él y le dio un beso fugaz en la mejilla – No te he perdonado, pero quiero que arreglemos esto.

-Gracias bonita – ella sonrió y salió de su habitación, dejando a Draco más feliz y determinado. Haría lo que fuera para merecer su perdón.