Hola chicos! este es uno de los capitulos más grandes que he escrito!

Gracias por esperar y leer!


Se duchó con rapidez, se puso unos jeans y una camisa de manga larga (a ella le gustaba que usara ropa muggle), se afeito y escogió su mejor perfume. Respirando profundamente reunió valor y apareció en el departamento de Bruselas. La sala estaba vacía pero en medio había una pequeña pizarra con unas notas.

"1-Reglas.

2-Celos.

3-Viaje."

¿Qué diablos es eso? No entendía nada.

-Ya llegaste - la dulce voz de su castaña lo sorprendió. Giró para verla, estaba hermosa. Al parecer acababa de tomar una ducha y solamente estaba usando un suéter enorme que le llegaba casi a las rodillas - Siéntate.

-¿De dónde lo sacaste? - preguntó mientras se acomodaban en el sillón.

-Venía en la maleta que me trajo Typsi.

-Te queda bien - ella sonrió antes de ponerse seria.

-Tenemos que hablar. Apunté los temas que tenemos que tratar ahí - señaló la pizarra con el dedo - Primero quiero poner algunas reglas.

-Antes de eso necesito que sepas que quiero que esto funcione, sé que lo arruiné y no tienes idea de cuánto lo lamento - ella no hizo amago de interrumpir, sólo lo miró curiosa - Tú eres especial para mí, dame una oportunidad para probarte que puedo hacerte feliz.

-¿Estás seguro de que quieres entrar en una relación monógama? - su tono agridulce lo decepcionó, había pensado que el discurso sería suficiente - Porque yo no voy a ser una de esas tontas que acepta los cuernos.

-Me importas mucho, eso quiere decir que no voy a hacerte daño. Cuando pasó nos habíamos visto por primera vez en años, ahora que estamos juntos ninguna otra me interesa, sólo tú - se arrodilló junto a ella - Por eso voy a hacer las cosas bien... - sacó la cajita del bolsillo del pantalón y la abrió - ...¿quieres ser mi novia? No por la estúpida ley, sino por nosotros.

Ella no se movió. Fijó su vista en el anillo, de oro y con un rubí muy grande, pero no dijo nada. La ansiedad lo estaba carcomiendo, lo iba a rechazar. Ella era un ángel y él había sido un idiota al engañarla.

-Tenemos que marcar el terreno de juego. No quiero apresurarme y tomar una decisión equivocada – se levantó y se acomodó a su lado.

-¿Ah? ¿No crees que es un poco inapropiado ir a jugar ahora? Lo haré si eso es lo que quieres pero...

-Es un decir Draco - lo cortó entre molesta y divertida - Me refiero a que debemos poner límites, llegar a un acuerdo.

-¿Con que comenzamos?

-Tus salidas nocturnas.

-Canceladas.

-No, sólo quiero acompañarte de vez en cuando - alegó tranquila.

-Mis salidas sólo tenían un propósito, nunca me han gustado ni los club's ni los bares, así que a menos que sea con mis amigos o contigo no me apetece ir - replicó con sinceridad.

-También quiero que en lugar de una secretaria contrates un asistente personal.

-¿Un chico? - las mejillas de ella adquirieron una adorable sombra roja - Considéralo hecho.

-¡Perfecto! - ante su entusiasmo Draco soltó una carcajada – Ah y me gustaría que me prestes uno de tus departamentos en Londres, Ginny se irá a vivir a Grimmauld en unas semanas y Ron se tendrá que quedar en nuestra casa. No creo que te agrade la idea de que él y yo nos quedemos en el mismo lugar.

-Sobre mi cadáver – afirmó enojado con la simple perspectiva – Prefiero que nos mudemos juntos, será genial.

-No Draco, yo viviré sola, no estamos listos para dar ese paso – arrugó la frente nada satisfecho - ¿Está bien?

-Mañana mismo podrás disponer del mejor piso que tengo – murmuró resignado y de mal humor. Se puso de pie y tachó "Reglas" del pizarrón.

-Bueno, ese es el primer punto, ahora quiero hablar de tu problemita – dijo alzando las cejas.

-¿Qué problema? – releyó las notitas. "Celos". Él no tenía un problema de celos.

-Tienes que aprender a controlar tus instintos, estoy un poco cansada de que siempre parezca que estás a punto de maldecir a mis amigos – cruzo los brazos en gesto desafiante.

-No es mi culpa de tus "amigos" siempre estén tratando de llevarte a la cama – replicó mirándola a los ojos.

-Nadie ha tratado de llevarme a la cama – debatió con tono molesto.

-¡Oh por favor Granger! Adriano fue muy claro en cuanto a sus intenciones, esa canción no se puede malinterpretar – se puso de pie y caminó hasta el mini bar, necesitaba algo fuerte para calmarse.

-Alessandro, su nombre es Alessandro y nunca me ha faltado el respeto de ninguna manera, no es capaz de propasarse conmigo – alegó avanzando hasta él – Lamento tener que decirte esto pero después de Isabella, no tienes derecho a reclamar. De los dos, tú eres el que no puede ser confiado.

-Ese es un golpe bajo – ella lo miró a los ojos, retándolo a llevarle la contraria.

-No quieres entender por las buenas – encogió los hombros quitándole importancia – Reconoce que tienes un problema.

-Soy bastante celoso - admitió apenado apretando los puños - ¿Es un problema para ti?

-No realmente, pero promete que no vas a desquitarte conmigo ni a tratar de controlar con quién me relaciono. Tampoco quiero que amenaces a nadie – pidió con resolución.

-Si ellos mantienen su distancia, no interferiré, pero si se atreven a traspasar la línea, no puedo prometer nada - no cedería al respecto, estaría atento a las sanguijuelas.

-Creo que es lo mejor que conseguiré - gruñó su bonita.

-Estás en lo correcto - leyó de nuevo las anotaciones - ¿Qué viaje? ¿Saldremos de vacaciones? - definitivamente podía imaginarla con un bikini diminuto tomando sol, claro en una playa privada, de otra manera le pondría uno de esos vestidos largos.

-Yo, Ginny y Corner iremos una semana a Bulgaria para ayudar a planear la final del campeonato mundial de Quidditch.

-¿Michael Corner?

-Sí. Viktor nos recibirá para afinar detalles.

Cerró los ojos con fuerza. Cuando empezaron a hablar la esperanza había renacido, después ella aceptó ser su novia y todo parecía genial. Ahora quería matar a alguien. Contó hasta cien y abrió los ojos, ella lo estaba observando con aprehensión.

-¿Krum? - mantuvo su voz baja.

-Él nos hospedará - no podía dejar que su bonita se quedara en la casa de ese imbécil, ella adivinó sus pensamientos porque continuó - A su esposa le fascina recibir visitas.

-Genial - la sonrisa pícara que esbozó Hermione lo calentó pero aún tenía algo que decir - Corner está loco por ti - esperó el usual "somos compañeros" "te imaginas cosas" o al menos un "no lo creo" pero ella de repente pareció encontró algo fascinante en el suelo.

-Hermione... - acunó su barbilla con una mano y con suavidad y firmeza la obligó a alzar la cara - Mírame cuando hablamos ¿Pasó algo con él? - interrogó nervioso ante su comportamiento.

-No...

-Dime la verdad.

-Tal vez...

-Cuéntame - demandó poniendo todo su esfuerzo para no explotar.

-El día antes de mi accidente fue a la oficina y me dijo que yo le gustaba y que aunque ambos nos tenemos que casar quería al menos besarme una vez - confesó luciendo aterrorizada.

-¿Lo hizo? - inquirió apretando los dientes.

-¡No! Le dije que si me tocaba le lanzaría un Crucio.

En ese momento Draco volvió a respirar a pesar de que no se había dado cuenta de que había parado de hacerlo.

-Iré contigo - decidió finalmente - Puedo perder una semana.

-No seas ridículo, yo sé comportarme.

-Lo siento bonita pero no voy a dar mi brazo a torcer.

-No Draco, no irás conmigo.

-¡Intenta detenerme! – la desafió alzando la voz.

-¡Vete a la mierda! ¡¿No confías ni un poco en mí!? – gritó golpeándolo en el pecho con sus diminutas manos.

-¡Confío en ti más que en mi mismo!

-¿¡Entonces!?

-¿No te das cuenta de que eres demasiado buena para mí? – susurró sintiéndose derrotado – No te quiero perder.

-No vas a hacerlo, yo no voy a huir. Me importas Draco.

Aguanta, no seas débil, te está manipulando. Por las barbas de Merlín está dispuesta a dejar que la toques de nuevo ¡APROVECHA IMBÉCIL!

Capturó sus labios con pasión, ella respondió de inmediato pegándose más a él. Caminó en reversa hasta caer en el sofá, ella se sentó a horcadas sobre la serpiente y se separó un segundo para quitarle la camisa.

-Creo que me extrañaste Granger - bromeó antes de que ella comenzara a mover las caderas, frotando sus sexos.

-Por lo que siento en tu pantalón estoy segura de que no soy la única - devolvió con complicidad.

Draco no le quitó el suéter, metió las manos por debajo de la tela y las posó en sus caderas, haciéndola bajar más. Ella gimió con fuerza agradecida ante el aumento de presión. Intentó desnudarse pero no la dejó, tenía una fantasía que cumplir. Subió más para pellizcar sus pezones con maestría, haciéndola soltar un gruñido profundo.

-Draco, quiero correrme así - escucharla decir eso lo puso aún más duro - Sólo masturbándome contra ti ¡Aaaah! - chilló de placer cuando el bajó una mano para darle una nalgada - Mmmm - amaba escucharla disfrutando. Comenzó a lamer su cuello succionando para que las marcas que había hecho no desaparecieran.

Con habilidad se las ingenió para despojarla de sus bragas, ella levantó primero una pierna y luego la otra para facilitar el trabajo y retomó su posición.

-Estás ardiendo Granger - podía sentir el calor y la humedad de su sexo a través del pantalón. Ella jadeaba cada vez con más fuerza.

Se sintió confundido cuando ella se retiró un poco pero la confusión se convirtió en placer cuando ella bajó el cierre del pantalón y empezó a acariciar su erección.

-Mierda Granger si lo sigues haciendo no creo aguantar, estoy caliente desde hace rato - admitió apartando la traviesa mano.

-Me pone que me llames por mi apellido.

Sin darle tiempo para responder reanudó el movimiento de caderas. Ella se sujetó del respaldar del sillón apretándose más a él. El rubio no aguantó y prácticamente le arrancó el abrigo, después cumpliría su fantasía, ese día lo importante es que ella disfrutara. Enterró la cabeza entre el canal de los senos mientras que con una mano los apretaba y con otra le daba palmadas en el trasero. Ella estaba acelerando el ritmo y Draco estuvo seguro de que el orgasmo estaba cerca. Él también estaba a punto de correrse ¡Lo estaba masturbando con su húmedo y ardiente sexo! ¡Él no era de palo! Cuando los gemidos se convirtieron en gritos el delicioso cuerpo de su bonita se contorsionó de manera sensual y un líquido caliente lo mojó, el Slytherin aprovechó para acostarla sobre el sillón. Lo prendía follarsela así completamente vestido y ella desnuda. Se posicionó y le enterró la polla con fuerza lo que prolongó su orgasmo.

-¡Sí Malfoy! - lloró pérdida en el placer.

Estar dentro de ella era genial. Estaba tan apretada y suave. Empezó lentamente, lo sacó todo y lo volvió a meter de un golpe. Repitió varias la operación hasta que lo detuvo.

-¿¡Qué mierda pasa!? - exigió frustrado. Ella se dio vuelta, se apoyó en las rodillas y puso las manos en el antebrazo del sofá.

-Te quiero así... - pidió respirando agitada.

La serpiente no pudo con la tentación, se agachó y pasó la lengua por su vagina haciéndola estremecer, luego le mordió una nalga y se la metió de una vez. Alcanzó sus pechos desde atrás forzándola a enderezarse un poco. Ella cooperó empujándose contra él. Eso fue todo para Draco que perdió el control. Ambos chillaron, gimieron y gritaron cuando se corrieron juntos.


-Eso fue genial - comentó dejándose caer en el fornido pecho.

-Contigo es perfecto - el aliento de su novio le envió un escalofrió.

-Es injusto que todavía estés vestido - se quejó con una sonrisa.

Esos días sin él habían sido horribles. Después de mucho pensar eligió darle una oportunidad. Ella también le había mentido, no quería ser una hipócrita. Sintió algo en la espalda.

-¿En serio Malfoy? - él comenzó a morderle el hombro - ¿De nuevo?

-No es mi culpa, no puedo tener suficiente de ti.

...

Era domingo y desde hace más de 32 horas ella y Draco eran novios oficialmente. Lo amaba pero lo iba a matar. Estaba cansada de él.

-Tienes que ceder al menos un poco - insistió por milésima vez - Cinco nada más.

-No Draco, estás loco - lo rechazó de nuevo vistiéndose por primera vez desde la reconciliación.

-Estoy siendo razonable - se defendió terminando de secarse el cabello - Dos guardaespaldas.

-No.

-Te vi en el parque de diversiones, ya no reconoces el peligro - la acusó poniéndose la ropa interior - Necesito garantizar tu seguridad bonita - lo fulminó con la mirada por usar el apelativo para manipularla.

-Soy capaz de cuidarme sola. Odio decir esto pero soy malditamente brillante y muy poderosa, además conozco hechizos para todo - replicó deslizando un vestido por la cabeza - Las únicas personas que conozco que tienen oportunidad contra mí son Ginny y Charlie Weasly.

-Aunque no creo poder convencer al maravilloso Charlie Weasly para protegerte estoy seguro de que mi personal es capaz de hacer el trabajo - el tono ácido que utilizó al referirse al otro hombre no pasó desapercibido para la castaña.

-No tienes por qué estar celoso de él.

-No que va ¡Sólo el hecho de que tú eres su punto débil! - gritó exasperado. Inspiró profundamente y se acercó a su futuro esposo que ya estaba completamente vestido, le acarició la mejilla con suavidad

-Charlie me ve como su hermana menor, todos ellos me consideran parte de la familia - eso fue suficiente para que sus ojos se suavizaran.

-Lo sé, es sólo que para mí es difícil, nunca antes había estado en una relación que significara algo - confesó besándole la frente - Y tú eres sexi, divertida, dulce e inteligente. Un hombre tiene que estar ciego y ser estúpido para no desearte.

-No voy a discutir - quería apaciguarlo un poco - Tengo que darle la cara a mis amigos, estaban a minutos de un colapso nervioso cuando los llamé.

-¿Te veo en la noche? - su voz ansiosa la hizo reír.

-Sí, nos vemos guapo - le dio un beso sonoro.

-Adiós bonita.

...

-¡HERMIONE JEAN GRANGER DÓNDE DIABLOS ESTABAS! - escuchó los alaridos de Ginny desde que puso el primer paso fuera de la chimenea.

-¿Estás bien Mione? - la preocupación de Ron la enterneció pero tan pronto asintió, él también comenzó a gritar - ¡¿Quieres matarnos?! ¡Eres una irresponsable! ¡Te pudo pasar algo! - cuando se hubo desahogado la abrazó con fuerza - No desaparezcas.

-Me vieron el sábado.

-¿Qué pasó con Malfoy? - Harry parecía más calmado que los hermanos Weasly.

-Estamos juntos - se escogió de hombros en un intento desesperado por restarle importancia.

-¿Después de lo que hizo? ¿Cómo se te ocurre perdonarlo? – inquirió Ron poniéndose rojo.

-No tengo que darles ninguna explicación, pero como estoy de buen humor y no quiero que lo arruinen les contaré - se sentó en un sofá, ellos la imitaron ansiosos - Eso pasó la primera noche que salimos todos juntos, ni siquiera nos agradábamos. Estoy segura que fue la última vez que se acostó con otra. Él ha cambiado y yo le creo.

-¿En serio? – el pelinegro se veía escéptico.

-Si Mione lo dice entonces debemos creerle, chicos es hora de que se vayan - Ginny fingió un bostezo - Mañana debemos trabajar.

Los chicos la miraron incrédulos pero se despidieron de ellas de todas maneras. Una vez estuvieron solas la castaña supo que el verdadero interrogatorio había comenzado.

-¿Cómo fue? - ante el gesto de confusión de Hermione elaboró su pregunta - Herms el artículo salió el jueves y ustedes desaparecieron desde el sábado, además dijiste que después de eso no ha estado con "otra".

-Deberías pedirle trabajo a Harry - aconsejó con sarcasmo ante sus deducciones.

-Sé que tengo razón ¿Fue bueno?

-Alucinante - aceptó sonrojándose - Tierno y salvaje al mismo tiempo.

-No me sorprende, Draco se ve como el tipo de hombre que sabe lo que hace - ambas soltaron una risilla tonta - Me alegra que estén bien.

-A mi igual.

-Por cierto ya iniciaron los preparativos para el viaje, serán solamente 3 días.

-Es tiempo suficiente.

-Mione... - de pronto su amiga estaba incómoda.

-¿Qué pasó Gin? - era obvio que algo la estaba molestando.

-¿Te cuidaste?

Esa pregunta la dejó helada.

-No... Lo olvidamos - se sintió mareada por la impresión.

-Tranquila... Seguramente no pasará nada.

-¿Y si pasa? - estaba temblando como papel. Mierda.

-De todas maneras se van a casar - le recordó conciliadora.

-Pero no estoy lista para ser madre Gin – avanzó hasta la cocina para tomar agua.

-No conozco a una persona más capaz que tú – la pelirroja se acercó a ella y la abrazó – Eres la bruja más brillante de nuestra generación, eres atenta, cariñosa y comprensiva, estoy segura de que serás una buena mamá.

-¿Pero cómo puedo serlo si mi propia madre no está para ayudarme? – pestañeó rápido para alejar las lágrimas.

-Ella siempre estará contigo, cuando tus hijos pregunten por qué eres quien eres dirás que es gracias a ella.

-Gracias Gin – le dio un abrazo a su amiga - Por cierto, ya conseguí un lugar para quedarme.

-Eso es genial Mione, Harry quiere que me vaya esta semana – Ginny lucía aliviada - Ron y Pansy estaban pensando en venir a vivir aquí juntos y no sabía si estarías cómoda con eso.

-Me alegro por ellos.

-¿Tú y Malfoy van a compartir el piso? – la pelirroja hizo un gesto sugestivo que obligó a Hermione a soltar una carcajada.

-No, por el momento estaré sola.

-No se lo digas a los chicos, no estarán tranquilos si lo saben. Creo que es hora de irnos a la cama – comentó ahogando un bostezo.

-Dulces sueños señora Potter.

-Dulces sueños señora Malfoy.


-¿Qué diablos te tiene tan feliz?

En cuánto entró a su cuarto vio a Zabini, Nott y Pucey esperándolo.

-Nada, sólo arreglé lo de la revista con mi bonita - dijo arrojándose en la cama.

-¿Tu bonita? - la burla en la pregunta de Zabini era evidente pero no podía importarle menos - De cínico mujeriego a novio cursi, llamaré a los periódicos.

-Púdrete - ladró sentándose - ¿Qué diablos quieren? No creo que vinieran a ver mi atractivo rostro.

-Desapareciste desde el martes, faltaste a la reunión con los americanos y no firmaste el contrato con los proveedores. La oficina es un desastre - reprochó Pucey - Como gerente de producción necesito ingredientes para hacer trabajar la planta.

-Yo no me quejo porque, como asesor de presidencia, estoy libre si tú no estás.

-Te descontaré los días que no fuiste Theo - bromeó Draco dándole un golpecito en el hombro - Blaise necesito que me consigas un asistente personal, tiene que ser un hombre competente y con excelentes referencias.

-Soy el gerente de relaciones públicas, no tu secretario - el rubio rodó los ojos y se cruzó de brazos - Esta bien, le diré a Astoria que se encargue de eso.

-¿Cómo tomó Hermione la noticia? - Adrián lucía curioso - ¿Te maldijo? - Malfoy supo que esa era la verdadera razón de su visita: averiguar si le había pasado algo vergonzoso.

-No, pero no quiso verme hasta ayer. Me costó mucho convencerla de darme una oportunidad y tuve que ceder en muchas cosas, incluso acepté que viaje con Corner - contó perdiendo su buen humor.

-Él siempre ha estado interesado en ella - comentó Nott - Siempre iba a la oficina con cualquier excusa para verla.

-Deberías maldecir al imbécil - bufó Pucey.

Los Slytherin eran bastante posesivos y gracias a ello mostraban solidaridad en ese tipo de asuntos. A ninguno le gustaba que rondaran a sus chicas.

-De todas formas ella es incapaz de engañarte, es demasiado leal.

-Lo sé Blaise, pero lo que tiene de leal Lo tiene de inocente - se lamentó el rubio despeinándose el cabello - Amo que siempre encuentre algo bueno en todos, pero me desespera que sea tan confiada.

-Luna es igual, a veces siento que no me la merezco. Lo más frustrante es que ella es genial conmigo, nunca me reclama por mi pasado y siempre está dispuesta a pasar un buen rato - el italiano se veía afligido - Por primera vez en la vida siento que estoy con una chica mejor que yo.

-Te entiendo… ¿Qué van a hacer esta noche?

-Nada ¿Por qué? – preguntó Theo mirándolo con aprehensión - ¿Qué se te ocurrió Drake?

-¿Me ayudarían a arreglar la suite en el edificio Netherfield?

-¿Te vas a mudar? – inquirió Pucey confundido.

-No, Hermione lo hará.


Las siguientes tres semanas visitaron varias de las propiedades del rubio.

Le mostró departamentos gigantes. El más pequeño poseía una sala, recibidor, comedor, cocina, salón de té, cinco habitaciones y cuatro baños. Demasiado ostentoso para su gusto. Se dio por vencido cuando ella rechazó todos, entonces volcó su atención en las casas/mansiones. Hermione no se sintió cómoda en ninguna. Luego de eso su prometido decidió mostrarle Pent-houses monstruosamente grandes. La cuarta semana Hermione decidió llevar las riendas. Con ayuda de Nott revisó todos los títulos de propiedad hasta que encontró algo apropiado. A pesar de las quejas de su novio el miércoles lo arrastró a ver un departamento de dos habitaciones, tres baños, cocina y sala/comedor. Era bonito, moderno y modesto.

El siguiente sábado Hermione se mudó a su nuevo hogar. No la mal interpreten, amaba a sus amigos, muchísimo, pero estaba harta. Nunca había vivido sola y pronto estaría casada. Quería tener un espacio para ella al menos por unos meses. Harry, Ron, Ginny, Pucey, Luna, Blaise, Nott, Daphne y Pansy la ayudaron con la mudanza, cuando todo estuvo en su lugar, dejaron a la pareja sola. Hizo un par de tazas de café y se sentaron en un lindo sofá de cuero que Rachel le regaló.

-Me gusta como se ve la sala - comentó en voz alta.

-Habría preferido que te quedaras en un lugar más grande - se quejó la serpiente.

-A mí me gusta aquí, siempre quise tener un piso como este, mi papá solía decirme que un requisito indispensable para ser independiente es vivir sola - contó con una mirada nostálgica.

-¿Los extrañas mucho?

-Supongo - Draco tomó su mano y le dio un apretón, invitándola a continuar - Cuando me aceptaron en Hogwarts muchas cosas cambiaron. Los veía un par de meses al año pero no me sentía tan cómoda con ellos. No le pude contar a mi hermana así que no sabía de qué hablar cuando estábamos juntos - cerró los ojos para seguir - Luego con el regreso de Voldemort pasaba mis vacaciones en el cuartel de la orden. En algún momento dejaron de ser parte de mi vida. Nunca entendieron la gravedad del asunto. Los amo y seguramente sin la guerra aún seríamos una familia unida… de todas formas los extraño. - abrió los ojos y encontró al rubio admirando el fuego, dándole la intimidad que necesitaba.

-Mis padres siempre me amaron, fuimos felices hasta que él regresó. Mi papá no quería unirse de nuevo a su ejército pero no tuvo otra alternativa - relató con voz neutra y la castaña se sintió agradecida.

El rubio sabía que ella odiaba la lástima, por eso había optado por compartir su experiencia en lugar del típico "lo siento tanto". Solidaridad.

-Creo que ya es tarde - él alzó una ceja como preguntando "¿y qué?" - Draco no quiero ser mal educada pero me gustaría pasar esta noche sola.

-¿Hice algo malo? - preguntó preocupado.

-No es eso - se acercó a su prometido y le dio un beso dulce, lo abrazó y él le respondió rodeándola con sus fuertes brazos - Pero quiero que esta sea mi casa y si te quedas desde la primera noche sentiré que la tuya y yo una huésped.

-Te voy a extrañar - susurró triste, fortaleciendo su abrazo - Mañana haremos algo que Potter dice que te fascina. Dulces sueños, bonita.

-Que duermas bien guapo - el Slytherin le dio un beso en la frente y otro en los labios. Luego desapareció.

-Esta es mi casa - dijo al aire.

La inspeccionó con cuidado. La cocina estaba bien suplida. Los muebles de la sala eran sencillos pero bonitos: el sofá de cuero, dos sillones mullidos, la televisión y la chimenea. El cuarto de huéspedes tenía su propio baño y un closet espacioso. Por último su habitación, grande pero no en exceso, contaba un baño con tina y un walk-in-closet. Ahora las paredes estaban repletas de estantes con libros de todas clases que reflejaban a su dueña.

Se puso una bata, se cepilló los dientes y se acostó en su cama e iba a dormir pero escuchó un mensaje llegar a su teléfono.

"¿Llorando x mí?"

Sonrió ante el mensaje.

"No, stoy feliz d habrme librado de ti x 1 noche"

Casi de inmediato el respondió

"Stoy seguro d q stas sufriendo x no podr disfrutar d mi cuerpo B-)"

"Exist algo + grand q tu ego?"

"X supuesto, lo has visto varias veces ;-)"

"Ers imposible. Buenas noches Malfoy, nos vemos mañana 3"

"Buenas noches, bonita. Te extraño :-*"

Ella también lo extrañaba


Se despertó muy temprano, mandó la confirmación en una lechuza y despertó a su novia con una llamada.

-¿Qué diablos quieres Malfoy? – gruñó la voz del otro lado del teléfono.

-Bueno días a ti también bonita ¿Otra vez con los apellidos?

-Vete a la mierda – ladró enojada.

-Iremos juntos porque no pienso separarme de ti.

-¿Qué quieres? – podía escuchar su sonrisa por el teléfono.

-Tienes una hora para arreglarte, nos vemos a los 10.

-Está bien Draco.

Guardó el aparato en el bolsillo y se puso una túnica. Tenía ganas de vestirse como mago. Bajó a desayunar con su madre, que parecía estar de muy buen humor.

-Buenos días Dragón – saludó con una enorme sonrisa - ¿Dormiste bien?

-Genial madre, gracias – bebió un trago de café consciente del escrutinio de la hermosa rubia - ¿Puedo saber que te tiene tan feliz?

-Uno de mis sueños está a punto de hacerse realidad – dijo encogiéndose de hombros.

-¿Y cuál sueño es? – interrogó con precaución, nada que la pusiera tan contenta era bueno para él.

-Bueno hijo, te perdiste con la señorita Granger varios días y llevas casi un mes viniendo dormir después de la una de la mañana – explicó con suficiencia.

-¿Eso qué significa?

-Que es posible que sea abuela en un futuro próximo – alegó con entusiasmo infantil.

-No es posible mamá – declaró con convicción.

-¿Se cuidaron? – inquirió decepcionada.

Por supuesto, bueno no la primera semana. Mierda.

-Madre no voy a hablar de mi vida sexual contigo – evadió su mirada y se despidió – Hermione me espera.

De inmediato apareció en el piso de su bonita. Debería haberla obligado a quedarse en un lugar más grande.

-¿Draco? – llamó una voz desde la habitación principal.

-En la sala – respondió gritando. Ella salió del cuarto vestida con una túnica lila que le quedaba muy bien – Buen día Hermione.

-Buen día Draco – respondió dándole un beso. Hasta ese momento no se dio cuenta de lo mucho que la había extrañado - ¿A dónde vamos?

-Ya verás – enlazó sus manos y caminó hasta la chimenea – ¡Cot gallery!

Entraron a las llamas y pronto salieron a una sala de espera, donde se encontraban Blaise, Potter, la chica Weasly y Lovegood. Los saludaron efusivamente. Ese día sería genial.


Hermione estaba muy feliz. La galería de hechizos era parecida a una galería de tiro muggle. Era un lugar para practicar maldiciones, contra hechizos y habilidades de combate en un lugar abierto. Por lo general se hacían grupos y competían unos contra otros en varias pruebas.

-¿Quién va con quién? – Zabini parecía ansioso por empezar - ¿Lo hacemos por parejas?

-Mejor dejémoslo a la suerte – propuso Luna. Sacó un pedazo de pergamino y escribió los nombres de todos, luego los puso en su sombrero – Harry, vas primero – el susodicho introdujo su mano y rescató un papelito.

-¡Luna! – anunció emocionado – Voy con una de mis chicas especiales – pasó un brazo por encima de los hombros de la rubia haciendo un gesto seductor. Ginny y la castaña rieron.

-Guárdate tus manos Potter – ordenó el italiano medio en broma, medio en serio – Voy yo – repitió el proceso y esbozó una mueca suficiente – ¡Draco! – declaró feliz.

Luna y Harry se quejaron en voz alta mientras Ginny y Hermione se miraban complacidas. Iban a ganar.

-¿Qué pasa? – indagó el moreno confundido.

-Mione y Gin son imparables – manifestó el "elegido" con una mueca exasperada – Nunca he conocido a otro mago o bruja con una puntería tan buena.

-¿Miedo Potter? – se mofó Draco abrazando a su novia.

-Solamente espera y verás – advirtió Luna – A sus posiciones, nos vemos al final del recorrido.


Tres horas después Draco se sentía a punto de desplomarse por el cansancio. Ese día había aprendido algo nuevo de su novia. Era poderosa, no perdió ni un tiro. Ni en el lago, ni en la escoba (aunque estaba aterrorizada) ni mientras corría en el bosque. Ella y la chica comadreja eran geniales. Potter, Lovegood, Blaise y él eran buenos, muy buenos, pero ellas no tenían comparación.

-¿Cómo diablos hacen eso? – demandó Zabini respirando pesadamente – No perdieron ni un obstáculo y ese aturdidor que lanzaste al final, Weasly, fue aterrador.

-Les dije que no teníamos oportunidad contra ellas – les recordó Potter.

-Sabía que eran buenas, pero no imaginé hasta qué punto – aseguró el rey de las serpientes cayendo en un sillón en la sala de su novia - ¿Dónde aprendieron a hacer eso?

-Oh ya sabes, nuestros años en el colegio no fueron exactamente tranquilos, es práctica – dijo su bonita sin una pizca de arrogancia.

-Eso no es nada, en la batalla en la torre de astronomía Ginny le dio a Amycus mientras corría de espaldas a él – relató la lunát… Lovegood con una mirada soñadora.

-Hermione acertó un aturdió a varios mortífagos desde un Thestral en plena noche – contó Potter con admiración.

-¿En la batalla de los siete Potters? – preguntó Blaise incrédulo, ellos asintieron - ¡Pensé que ese enfrentamiento era otra leyenda urbana! ¿Lo del dragón es cierto?

-Sí, lo usamos para escapar de Gringotts, no fue tan extraordinario como suena – declaró tratando de sonar aburrida. Con razón ella no era capaz de reconocer el peligro.

-Creo que es hora de irnos Harry, debemos ir a probar los pasteles – la pelirroja se levantó emocionada.

-¡Ginny no quiero! Llevamos semanas probando comida y escogiendo colores – se quejó el pelinegro.

-¡Es importante que el esquema de colores funcione! – replicó con una mirada fulminante.

-¡No hay diferencia entre blanco y hueso! ¡Sinceramente a nadie le importa! – apenas lo soltó Potter se quedó en blanco. Hasta Draco entendía que eso era un error monumental.

-Está bien, no tienes que venir conmigo – el tono dulce engañó a los Slytherin, sin embargo al ver las expresiones de los otros tres se dieron cuenta de que algo andaba mal – Por cierto, hoy dormirás en el cuarto de huéspedes.

-Hasta pronto chicos, voy a probar pasteles – dijo el pelinegro poniéndose en pie y abrazando a su prometida para desaparecer.

-Creo que nosotros también deberíamos irnos Blaise, quiero probar algo que vi en el Kamasutra – anunció la Ravenclaw sin una pizca de vergüenza.

-Adios – murmuró el italiano mientras le tomaba la mano para desaparecer.


Tan pronto se quedaron solos Hermione obligó a Draco a sentarse en el sofá. Tenía que hablar con él seriamente.

-¿Pasa algo bonita? – ella sonrió ante la evidente preocupación de su novio.

-Draco la primera semana que "estuvimos juntos" no nos cuidamos – declaró abruptamente. Había planeado ser más delicada pero al parecer su cerebro no estaba de acuerdo – Y después de eso se nos ha olvidado varias veces.

-Lo sé bonita, es que a veces eres demasiado irresistible, además no me dejaste llevar mi varita a ese restaurante muggle y sabes que no me gustan esos preservativos que me hiciste usar una vez – comentó intrigado por el tema - ¿Pasa algo?

-Tengo un atraso de dos semanas – murmuró viéndolo a los ojos.

-¿Estas embarazada? – preguntó después de unos segundos - ¿Bonita?

-Sí.


Gracias a todos los que comentaron!

Creo que respondí todos los reviews y si no lo hice, lo siento!

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