Esperó su reacción muy nerviosa. La serpiente parecía a punto de desplomarse. No se movía, no hablaba, ni siquiera estaba segura de que pestañeaba ¿Había roto a Malfoy?
-¿Draco? - lo llamó con incertidumbre - No estoy completamente segura.
-¿Cómo pasó? - preguntó con la mirada pérdida.
-Bueno cuando un hombre y una mujer se gustan él pone una semillita (muy placentera, debo agregar) en la flor de ella. Nueve mes... - explicó bromeando, desesperada por eliminar un poco de tensión.
-¿Ya te hiciste una prueba? - la interrumpió el rubio sin delicadeza.
-Compré una pero quería hacerla contigo aquí - confesó avergonzada por su cobardía.
-¿Qué esperamos? - su expresión y su tono no dejaban adivinar emoción alguna.
-Iré al baño, espera un momento - se puso de pie y fue directo a su cuarto. Sacó la prueba de la mesita de noche y se encerró en el baño.
Con mucha dificultad llevó a cabo el proceso.
-¿Por qué tardas tanto? - la voz de Draco atravesó la pared, aún sin emoción.
Sin soltar la prueba salió de ahí y caminó hasta la sala. Se sentó en el sofá pero no cerca de él, odiaba que se pusiera esa máscara de indiferencia.
-¿Entonces?
-Tenemos que esperar cinco minutos - respondió ocultando su estado de ánimo.
No hablaron durante la espera y Hermione estaba empezando a enojarse con Malfoy. Si no estaba dispuesto a apoyarla y a compartir sus sentimientos entonces prefería que se fuera.
-Ya es tiempo - avisó el rubio interrumpiendo su tren de pensamiento - Veamos esa prueba ¿Cómo funciona?
-Una raya significa que no estoy embarazada, dos rayitas que sí - murmuró manteniendo la astilla entre las manos - Voy a cerrar los ojos - apretó los párpados y abrió las mano - ¿Y?
Él no dijo nada... Ni siquiera lo escuchaba respirar. Abrió los ojos y sintió su corazón romperse. Su novio tenía la expresión controlada y sólo miraba el aparatito con odio.
-Vamos a ser padres - declaró sin verla a los ojos.
Padres... Iba a tener un bebé, un lindo y rosado bebé. De nuevo tendría su propia familia. El estómago se le contrajo con miedo y emoción. Un bebé ¿estaba lista para ser mamá? Volvió a estudiar al Slytherin que estaba más pálido que de costumbre.
-No te ves bien - recalcó ganándose un poco de su atención - Creo que lo mejor es que te vayas a descansar.
-¿Me estás echando? - preguntó en tono ofendido - Pensé que ibas a querer hablar.
-Sí, pero parece que estás en estado de shock - manifestó dolida por su reacción.
-Lo mejor es que me vaya, te llamaré cuando esté listo para hablar - ella asintió tragándose las lágrimas que amenazaban con salir - No te preocupes por nada - pidió con el mismo tono neutro - Adiós.
-Adiós - susurró antes de que el desapareciera.
En ese momento se desplomó en el suelo a llorar. Por primera vez en mucho tiempo no le había rogado para que lo dejara quedarse, no trato de tener sexo ¡Por Merlín! Ni siquiera le dio un beso de despedida. Necesitaba alejarse... Espacio para pensar. De pronto el departamento le parecía demasiado Malfoy. No podía respirar bien. Corrió a su cuarto y con un movimiento de varita empacó un poco se ropa en un bolso y se apresuró a la chimenea - ¡183 edificio Northland!
-¿Mione? - su primo se veía sorprendido por su visita - ¿Qué pasa?
-¿Quién es Roger? - inquirió Rachel desde la cocina.
-Mione está aquí - gritó quitándole la bolsa de las manos a la recién llegada.
-Herms - saludó la chica saliendo desde la cocina - ¿Le dijiste? - ella, Ginny, Luna, Daph y Pansy lo sabían - ¿Te hiciste la prueba? ¿Qué dijo?
-¿Que está pasando? - demandó Roger confundido.
-Sí me hice la prueba. Estoy embarazada y él no dijo nada, se guardó sus emociones y pensamientos y se fue sin darme un beso - contó todo con rapidez para no ser interrumpida - No quiero estar en un lugar que le pertenece a él ¿Me puedo quedar? - suplicó comenzado a llorar de nuevo.
-Claro linda, ven - Roger la abrazó con fuerza.
-Iré a preparar algo para beber - Rachel le acarició el cabello con amor - No te preocupes Mione, nosotros estamos aquí.
Después de una larga conversación sobre tonterías y dos tazas de té se sentía mejor. No estaba sola, aún si Draco no estaba con ella.
Draco se desplomó en su silla favorita en el estudio de la mansión. Dejar a su bonita así le había roto el corazón. No entendía por qué pero no pudo decir nada para animarla. Se quedó en esa posición casi dos horas pensando en su chica, seguramente estaba iracunda o llorando y eso lo hacía sentirse como un cretino. No se había esperado algo como eso y sin querer levantó sus barreras de nuevo. Movió su varita e hizo explotar una vasija de porcelana china. Odiaba esa cosa.
-¿Hijo que pasa? - Narcissa Malfoy entró en su pijama - Te ves terrible.
-No es nada - alegó sombrío. Ella le acercó un vaso de Whisky de Fuego y se sentó frente a él.
-Te conozco Drake, cuéntame - pidió con tono sincero.
Sin querer escupió todo, lo de la noticia y como la dejó sola. Su mamá le dio un golpe en la nuca con fuerza.
-Draco eres tan tonto. Ella está asustada, su cuerpo va a cambiar, su vida va a cambiar, sus hormonas le están jugando malas pasadas y para colmo el padre de su hijo parece no querer tener nada que ver con ella - explicó enojada - ¿Porque te portaste como un imbécil?
-¡Yo también tengo miedo! - confesó subiendo la voz -¿Cuando ese bebé crezca que le voy a decir cuando pregunte por esto? - se levantó la manga para mostrar la marca tenebrosa - ¡No quiero que mi hijo se avergüence de mí!
-¿Tú sientes pena de tu padre? - interrogó la rubia con precaución.
-No. A veces desearía que hubiera sido más valiente pero no me avergüenzo de él, nadie lo conocía como yo.
-¿Por qué sería diferente con tus niños? – su madre le tomó ambas manos – Ellos te amaran por quien eres.
-Tienes razón, siempre la tienes… – recordó esa mañana - ¿Lo sabías? ¿Ella te lo contó?
-No hijo, pero en el árbol familiar apareció una nueva rama, llevo un mes revisándolo – admitió con una sonrisa – Ahora querido, ve a buscar a tu prometida. No debe estar feliz.
-¡Soy un imbécil! Hermione debe estar furiosa - se levantó y sin despedirse apareció directo en el piso de su bonita.
Ella no estaba ni en la sala ni en la cocina. Entró a la habitación principal, seguramente ya estaba dormida.
-¡Hermione! – llamó a todo pulmón comenzando a preocuparse - ¡Granger! – insistió con más fuerza.
La buscó en el cuarto de huéspedes y en los baños. Nada. El closet de ella estaba abierto, faltaba un poco de su ropa (después de un mes de verla vestirse y desvestirse conocía bastante bien sus pertenencias) y un pequeño bolso de viaje que él mismo le había regalado. El corazón le comenzó a latir con más rapidez. Mierda. Mierda. Mierda.
Cogió el teléfono y la llamó.
"Lo sentimos, el número que usted marcó se encuentra apagado o está fuera del área de cober…"
Maldito contestador.
-¡Tipsy! – ladró furioso. La elfina apareció y le dedicó una reverencia - ¡Tráeme una lechuza!
-Claro amo – dijo desvaneciéndose.
Fue al cuarto de la fugitiva y sacó un pergamino y una pluma.
"Hermione
¿Dónde mierda estás? Regresa en este momento a tu casa. Necesitamos hablar. ¿Cómo se te ocurre desaparecer? ¿Estás bien? Por favor ven.
Te estoy esperando.
DM"
Apenas la termino Tipsy regresó con Hera, su lechuza. Le ató la nota a la pata y la envió de inmediato.
¿Tan mal había estado que ella escapó? Se paseó por todo el lugar, enojado consigo mismo y con la castaña. ¿Por qué diablos no respondía?
Se iba a volver loco con la espera ¿Y si ella estaba mal? Se pasó las manos por el cabello con desesperación. Necesitaba saber de ella.
Casi una hora después Hera regresó. Con impaciencia se adueñó de la carta y la premió con una galleta.
"Draco
Lamento haberme ido sin decir nada pero después de nuestra "placentera" (por favor nota el sarcasmo) charla necesito espacio.
¿Crees que esto es fácil para mí? ¿Estar embarazada de alguien que obviamente no está nada feliz con la idea? ¿De verdad piensas que yo lo quería así? Tengo muchas cosas que pensar, Gin, Corner y yo partimos mañana para Bulgaria, me avisaron hace unos minutos. Cuando regrese hablamos, usa este tiempo para pensar y calmarte.
No me busques, te lo ruego.
HG"
Apretó los puños para intentar controlarse pero le pareció casi imposible. Se iba. Con Corner. Después de una pelea. Apareció directamente en su habitación. Necesitaba destrozar algo. Se cambió rápidamente y bajó al sótano. Después de la guerra había aprendido varias cosas muggle. El kickboxing se convirtió en su deporte preferido. Golpeó el saco con fuerza, una y otra vez. Se sentía furioso más allá de lo posible. Sabía que todo era su culpa y eso no ayudaba a tranquilizarlo.
Siguió arremetiendo contra el inocente saco de boxeo hasta que su cuerpo dolía de cansancio. Se sentó en el suelo, sin voluntad para moverse.
¿Iba a Bulgaria a buscarla o respetaba sus deseos y la esperaba? La respuesta le llegó fácilmente. Draco Malfoy, el rey de Slytherin no esperaba por nadie. Se levantó y con seguridad caminó a su cuarto. Tenía que empacar.
Ese era oficialmente uno de los peores días de su vida. Las náuseas no la dejaban en paz ni un segundo. La reunión había sido muy pesada, el ministro búlgaro no estaba muy feliz de tener que admitir que necesitaba ayuda y la comida le parecía horrible. Al menos Corner se estaba comportando y Malfoy le estaba dando su espacio, aunque eso la deprimía un poco. Una parte de ella deseaba que él insistiera y la buscara para hablar del niño.
Suspiró confundida.
-Mione ¿quieres ir a comer con nosotros? – Ginny apareció en la puerta de su cuarto. Eran casi las ocho de la noche y Hermione estaba hambrienta.
-Claro Gin, Harry no me perdonaría si dejo que cenes a solas con tu ex novio – bromeó sonriendo por primera vez en el día - ¿A dónde iremos?
-Krum nos recomendó un pequeño restaurante cerca de la estación de trenes, ponte algo muggle y bonito – recomendó la pelirroja – Nos vamos en media hora.
-Estaré lista Gin.
Se decidió por un vestido rojo ajustado que llegaba a medio muslo y con un hermoso escote de corazón. Quería usarlo mientras pudiera. Se maquilló ligeramente y arregló un poco su cabello antes de salir.
-Wow Granger te ves muy bien – Michael lucía impresionado y Hermione se pateó mentalmente por su elección de atuendo.
-Tenemos reservación en quince minutos, deberíamos irnos – interrumpió Ginny salvándola de responder.
El lugar era cómodo y elegante. La comida deliciosa y la conversación divertida. El único problema es que Hermione se sentía inquieta. Cuando se había quitado el grueso abrigo de piel muchos hombres se le quedaron viendo como si fuera un pedazo de carne. Odiaba a los pervertidos.
Cuando estaban a punto de servir el postre el teléfono de Ginny sonó. Por su expresión era obvio quien la estaba llamando. Con una enorme sonrisa se disculpó y se dirigió al baño para hablar con Harry.
-¿Cómo van las cosas con Malfoy? – preguntó Corner sirviéndose más vino.
-No es de tu incumbencia – declaró intentando no sonar demasiado descortés.
-Él no es el hombre para ti – alegó intentando alcanzar su mano por encima de la mesa – Si hablamos con Kingsley tal vez…
-Suéltala o te mueres – la voz fría y sin emociones los hizo volver la cabeza – Esta es la tercera vez que te saltas el límite – Draco se veía amenazador. Aunque su rostro estaba controlado sus ojos centelleaban llenos de ira.
-¿Draco? – la castaña lo miró con atención, pensando que era una mala pasada de su cerebro - ¿Qué haces aquí?
-Vine a ver a mi prometida – replicó ácidamente – Pero al parecer ella no me necesita.
-No sé de qué hablas – lo fulminó con la mirada por su insinuación - ¿Quieres explicarme?
-Es obvio que mientras yo me devanaba los sesos buscando una forma de arreglar las cosas ¡Tú estabas consiguiendo una cita con este idiota! – gritó el rubio perdiendo la compostura.
-¿De qué cita hablas? – demandó Hermione jalándolo la manga de la camisa para obligarlo a sentarse. No quería una escena.
-Malfoy estás equivocado, sin importar lo mucho que me gustaría que esto fuera una cita, no lo es – no sabía si agradecerle a Corner por defenderla o matarlo por echarle leña al fuego.
-¡Eso es todo! ¡Vamos afuera! – el Slytherin se levantó de la mesa y tomó a su rival por la camisa, para arrastrarlo a la calle.
-¡Para! – ordenó Hermione pero la ignoró.
-¿¡Qué está pasando!? – Ginny se acercó a la mesa llamando la atención del trio - ¿Malfoy?
-¿Qué haces aquí fosforito? – interrogó sin entender.
-Cenando – respondió rodando los ojos.
-No es una cita… - murmuró la serpiente poniéndose colorado.
-¡Claro que no es una cita hurón! – vociferó perdiendo la paciencia – ¿Qué diablos pasa por tu mente?
-Michael creo que lo mejor es que nos vayamos – la pelirroja le hizo un gesto significativo.
-No, creo que ella puede necesitar ayuda – el ex Ravenclaw cruzó los brazos y se volvió a acomodar en la silla.
-Entonces nosotros nos vamos – anunció agarrando la mano de Draco y apareciendo en su habitación en la casa de Krum.
En cuanto sus pies tocaron el suelo lo solté. Se paró frente a él con las manos en la cadera esperando una explicación.
Como siempre les ruego review!
Lorena gracias por comentar siempre! tus reviews siempre me alegran! En el otro capi uno de tus deseos se hace realidad
arantxa gracias por comentar la historia! espero que la disfrutes!
