-¿En serio? – preguntó Ginny entre carcajadas – Mataría por ver a Draco Malfoy en pijama, a la una de la madrugada buscando una sandía – se burló la pelirroja antes de estallar en una nueva ola de carcajadas.

-No quiso decirme donde la consiguió, pero estoy segura de que no fue fácil – comentó la castaña sonriendo traviesa – Se ha portado muy bien estos días.

-Llevan un mes entero viviendo juntos y aún duermen en cuartos separados... Es increíble – exclamó Ginny divertida.

-Estoy a punto de rendirme Gin, las hormonas me están matando – reconoció Hermione sonrojada – Draco ha sido perfecto estos días y sé que realmente lo siente.

-¿Entonces por qué no lo perdonas?

-Quiero que aprenda la lección – suspiró pesadamente antes de continuar – Tiene que aprender a pensar antes de actuar.

-Mione no quiero que te ofendas por lo que voy a decir – la futura señora Potter se sentó más cerca de ella y le tomó una mano – Es Malfoy.

-¿A qué te refieres? – inquirió confundida ¿Estaba insultando a Draco o lo estaba defendiendo?

-Creció haciendo lo que le venía en gana, siempre tuvo todo lo que quiso y nunca necesitó pensar dos veces antes de hacer las cosas – explicó sonriendo un poco – Es impulsivo, es arrogante, es manipulador y es caprichoso… pero te ama – le dio un apretón a la mano de la castaña antes de continuar – No deberías ser tan dura con él.

-¿Crees que estoy equivocada? – demandó un poco a la defensiva.

-Sí – dijo sin titubear – Mione él es un imbécil, pero es tu imbécil. Tú también estas siendo castigada.

-¡No es cierto! – debatió de manera infantil.

-¿No extrañas las noches de sexo? – Hermione se negó a contestar – ¿Los besos? ¿Las caricias?

-Un poco… - aceptó renuente.

-Me parece que debes poner las cosas en una balanza e intentar ponerte en sus zapatos – recomendó tomando un trago de su té – Sabes porqué actuó como lo hizo, deberías intentar comprenderlo.

-Tal vez tienes razón Gin… Mañana los chicos juegan ¿cierto?

-Como todos los sábados ¿Por qué? – preguntó curiosa.

-Sólo espera y verás – respondió Hermione misteriosa.

Era momento de perdonar a su estúpido y celoso rubio.

Ya casi era hora. Se masajeó un poco el cuello para eliminar el estrés. Ansiaba ver a su chica, a su castaña… Ese mes había sido el cielo y el infierno al mismo tiempo. Amaba despertar y poder verla, que ella le hiciera el desayuno, besarla tan pronto como despertaba y justo antes de que se acostara. Pero odiaba no poder tocarla, acariciarla y hacerla suya.

Cerró los ojos cansado. Iría temprano a casa.

-Finnigan ven – ladró por el teléfono. Así es. Seamus Finnigan era su nuevo "jefe de seguridad". Con su habilidad para explotar cosas Draco confiaba en que pudiera volver su casa una fortaleza.

-Malfoy – saludó informal el ex-Gryffindor que, gracias a Hermione, era uno de los pocos empleados que podían referirse a él de esa forma. Lo odiaba - ¿En qué puedo ayudar?

-¿Tienes listo el plan de seguridad de mi nueva casa? – interrogó alzando los ojos del documento que fingía revisar – Te dije que tenías solo una semana.

-Por supuesto, ayer fui con un equipo para poner los primeros hechizos y encantamientos – afirmó emocionado – El encantamiento que sirve de portal o entrada es uno que creamos Mione… – Draco lo fulminó con la mirada ante el uso del apelativo, haciendo que Seamus se encogiera – Harry y yo para proteger la casa de las chicas, si ustedes quieren que alguien entre, esa persona podrá hacerlo, si no, todas las trampas se activarán.

-¿Lo crearon ustedes mismos? – sabía que los leones habían aprendido varias cosas durante la guerra, pero no tantas.

-Sí, es bastante complicado y nos llevó casi un año, pero es infalible – comentó orgulloso – Claro que sin Hermione nunca lo habríamos logrado.

-¿Ella es mágica cierto? – dijo en voz alta sin querer.

-Lo es, ella, Ginny y Luna son de otro planeta… diminutas, frágiles, inteligentes y poderosas – respondió con ternura – Los que estuvimos en el E.D les decimos los ángeles de la guerra…

-¿De cuál de ellas estuviste enamorado? – inquirió tomándolo por sorpresa, estaba listo para despedirlo.

-¿Quién dice que estuve enamorado de alguna de ellas? – El rubio levantó una ceja con incredulidad, el otro hombre pareció dudar pero se decidió por decir la verdad – Luna.

-No dejes que Zabini se entere, es capaz de matarte – recomendó Draco volviendo a leer el documento – Puedes irte.

-Con permiso.

Tan pronto se largó Finnigan Draco guardó los papeles y caminó hasta la chimenea. Quería ir a casa.

…..

Tan pronto entró a su nuevo hogar se dio cuenta de que algo estaba pasando… la casa olía a comida. Pero no a cualquier comida, sino a la comida de Hermione.

Dejó el maletín y el saco en la mesa y fue directamente a la cocina. Su bonita tenía puesto un delantal… sólo un delantal. Draco junior saltó de felicidad dentro del pantalón.

-¿Nena? – la llamó con incertidumbre, si era otra prueba, era una muy cruel.

-¡Amor! – lo saludó efusivamente, se acercó a él y lo beso con ganas. Casi de inmediato el rubio rodeó la estrecha cintura con un brazo y hundió la otra mano en el hermoso cabello castaño.

Ella pasó sus brazos por la nuca de él y profundizó el contacto. Con ansia separó el labio inferior de la chica dándole un pequeño mordisco. Cuando sus lenguas se encontraron ambos gimieron suavemente. Bajó la mano desde el cabello femenino hasta el nudo del delantal, con habilidad lo deshizo y siguió su camino hasta uno de sus senos. Los amasó con ternura y apretó el pezón entre sus dedos al tiempo que se dedicaba a succionar el punto bajo la oreja de Hermione.

-Te extrañé Malfoy – susurró su bonita con voz ronca.

Esa iba a ser una noche estupenda.

Estaba ardiendo. Realmente estaba ardiendo. Malfoy la levantó del suelo y la sentó sobre una encimera. Sin decir nada comenzó a bajar, lamió todo su cuello sacándole quejidos de placer. Bajó un poco más y succionó un pezón mientras acariciaba el otro pecho con la mano. Se entretuvo un rato dándole atención a ambos gemelos. Siguió su camino y beso húmedamente su abdomen. Cuando estuvo frente a su sexo la miró con ojos de depredador.

-Hazlo ya Malfoy – suplicó con voz entrecortada.

Sopló suavemente estremeciéndola. Sonrió travieso y sin más aviso se lanzó a devorarla. Pasó la lengua por toda la longitud y la introdujo lo más que pudo mientras una mano le sostenía las caderas y la otra le acariciaba los pechos. Subió la lengua hasta el clítoris y lo presionó con devoción. La introdujo de nuevo y regresó hasta el monte de venus para succionarlo.

Hermione se retorcía descontrolada. Sentía la ola de placer crecer dentro de ella. Draco siempre había sido excelente, pero esta vez se había superado. Gritó y chilló como loca cuando el clímax llegó.

-También te extrañé nena – dijo seductor antes de volver a besarla.

Con desesperación le quitó la camisa, mandado a volar algunos botones.

-Creo que te voy a devolver el favor – murmuró sobre sus labios antes de comenzar a bajar. Amaba sentir sus músculos tensarse ante el toque de su boca. Besó húmedamente su garganta arrancándole gemidos de placer. Bajó hasta su masculino, esculpido y ancho pecho. Lo acarició con amor y sin poder controlarse succionó uno de sus pezones, haciéndolo temblar.

-Creo que lo merezco después de taaanto sufrimiento – respondió acariciando su cabello.

Sonrió sobre la pálida piel antes de continuar. Mientras su boca se concentraba en saborear cada centímetro del delicioso abdomen sus manos buscaron la forma de liberar su premio del pantalón. Cuando logró deshacerse de la estorbosa prenda lo acarició por encima del bóxer.

-Sigue así nena – pidió con dificultad.

Sin poder aguantar más bajó en bóxer y se apoderó del imponente miembro con la boca. El rubio murmuraba incoherencias mientras ella presionaba con la lengua su parte más sensible y después volvía al ataque, tratando de tragársela toda.

-Para – ordenó él, seguramente cerca del orgasmo. Eso hizo que Hermione pusiera más empeño en su trabajo. De pronto lo sintió temblar y con un gruñido Draco se descargó en su boca, lo tragó todo, feliz de haberlo hecho disfrutar.

Se dio cuenta de que de nuevo estaba húmeda. Lo había disfrutado tanto como él. Se levantó para ir al baño a lavarse pero su rubio la detuvo.

-¿A dónde vas? – preguntó extrañado.

-A lavarme para seguir con la segunda ronda – dijo sonrojándose.

-No hace falta – debatió él, atrayéndola a sus brazos.

-¿No te desagrada besarme así? – inquirió extrañada.

-Nunca me desagradarías después de este regalo – la besó suavemente. Se separó un poco para verla a los ojos – Además te amo y ya estoy listo para el segundo round – afirmó antes de levantarla. Ella enredó sus piernas en la poderosa cadera y el la dejó caer sobre su miembro.

Lo había extrañado.

Ya era sábado por la mañana y después de una cena apresurada habían pasado toda la noche y la madrugada en la cama, recuperando el tiempo perdido. Draco miró a Hermione dormir durante horas. Estar con ella de nuevo era fantástico. La apretó más contra su costado. Toda ella era mágica. La amaba tanto que sentía que podía explotar… ¿Qué mierda te pasa Draco "tanto que sentía que podía explotar"? se golpeó mentalmente pero no pudo evitar sonreír. En serio la amaba.

-Puedo sentir tus ojos perforándome ¿Sabes? – preguntó la castaña sin moverse.

-Buen día, hermosa – saludó dándole un beso en la frente.

-Buen día, guapo – respondió abriendo un ojo - ¿Qué hora es?

-Son las 11 nena. Deberíamos levantarnos para ir al partido – dijo muy despierto.

-No quiero ir – replicó abrazándolo aún más.

-¿No quieres que todos sepan que vamos a tener un bebé?

-Los chicos ya lo saben – argumentó besando su mejilla.

-Pero muchos de nuestros ex-compañeros van a ver el juego – le recordó poniendo su mejor cara de ternura – McLaggen, Corner, Goldstein y muchos otros estúpidos que estaban o están locos por ti.

-¡Y piensas restregarles en la cara tu virilidad! – exclamó entendiendo su interés. La estudio para ver si estaba enojada pero parecía encontrar muy divertida la situación.

-Exacto ¿Vamos? – preguntó emocionado por la comprensión de su chica.

-Claro – ambos se levantaron de la cama pero se detuvo al verla totalmente roja.

-¿Pasa algo? – demandó preocupado.

-¿Qué te parece si para ahorrar tiempo nos duchamos juntos? – peguntó mirando el suelo.

Fue hasta ella y con suavidad levantó el bonito rostro para verla a los ojos. Adorable.

-Me parece que eres la bruja más lista de tu generación.

Amaba a Draco pero en ese momento lo quería desaparecer de la faz de la tierra. Nunca había estado tan avergonzada. Podía entender que quisiera presumir a su futuro hijo o hija, podía aceptar que estuviera orgulloso de ser padre y era completamente comprensible que estuviera feliz de formar una familia con el amor de su vida ¡pero eso era demasiad!

Si decía una vez más otra estúpida frasecita como "un vínculo que nada ni NADIE (y con eso me refiero a ningún idiota) podrá romper" "el fruto de tantas noches sin dormir" o la peor de todas "el fruto de mi masculinidad" lo iba a matar.

-Déjalo Mione – la voz de Luna la sobresaltó – Creo que esa posesividad es algo muy común en los Slytherins… Me pregunto si será por los narggles que viven en los calabozos.

-Es tan vergonzoso – se quejó ignorando las excentricidades de la rubia - ¡Mira a Harry y Ron! ¿Ron está vomitando? – inquirió al observar a su pelirrojo amigo doblarse sobre un bote de basura.

-Creo que escuchar por segunda vez "el fruto de mi masculinidad"… – comentó Pansy acercándose a ellas - …fue demasiado para Ron ¿Realmente se va a llamar Scorpius? – preguntó precavida.

-No si puedo evitarlo – afirmó con decisión – Está insoportable ¡Tengo 2 guardaespaldas!

-¡Eso es estúpido! – exclamó Ginny que ya había salido de los vestidores - ¡Te puedes cuidar sola!

-Lo sé – murmuró con aburrimiento – Pero se ha vuelto muy paranoico.

-¿Es cierto que estás viendo al doctor Cooper? – preguntó Pansy repentinamente emocionada.

-¡Es muy ardiente! – añadió Ginny con una mirada soñadora digna de Luna – Quisiera estar embarazada…

-No me parece tan espectacular – confesó siendo sincera – Creo que Draco es mucho más guapo.

Inteligente, divertido, sarcástico, romántico, cariñoso y genial en la cama

-Podría tener mil sueños húmedos con él – la voz infantil y la expresión inocente que utilizó Luna al decirlo las dejó boquiabiertas – Es muy atractivo y esa bata blanca me hace pensar en jugar a la enfermera y el doctor – dijo con esa sonrisa que la hacía parecer pura como un ángel.

-Me alegra saberlo, cara.

Todas se quedaron de piedra. Si algo habían aprendido de las serpientes es que eran celosas y posesivas. Cuando reunieron valor para mirar a Zabini se les congeló el corazón. Estaba furioso. Tenía el rostro rojo, la mandíbula apretada y los ojos entrecerrados. La Ravenclaw ni siquiera se inmutó, solamente le dedicó una mirada cariñosa.

-Venía a pedirte que vinieras conmigo a mi mansión, pero no quiero interrumpir tu interesante conversación acerca de… -la voz cargada de veneno en lugar de asustarlas casi las hizo reír. El italiano se quedó pensando un segundo antes de preguntar - ¿De quién mierda hablan?

-Del doctor Mark Sloan – al ver la cara de confusión de las chicas continuó – Es un personaje de televisión ¿No has visto Gray's Anatomy? – las chicas entendieron de inmediato lo que Hermione trataba de hacer.

-Es una lástima que haya muerto – comentó Blaise con un tono chillón muy poco masculino – ¡No puedo creer que él y Leslie no haya tenido su "felices por siempre"! – al ver las expresiones sorprendidas de las chicas se compuso – Creo que deberíamos irnos Lu, Pansy la com… Ron.. – corrigió al ver el tono de reproche de su amiga - …necesita que lo ayudes, Fosforito es mejor que vayas a evitar que Potter mate a Draco y Hermione… - caminó hasta ella y la abrazó suavemente - …felicidades, estoy feliz por ustedes, pero si tengo que pasar por el discurso de Malfoy de nuevo o ver una de esos garabatos que se supone son fotos de tu hijo, quedarás viuda antes de tiempo.

-Lo siento Zabini y gracias.

-Adiós chicas.

-Nos vemos el miércoles para la prueba de los vestidos de las damas de honor – le recordó Ginny a la linda rubia antes de que desapareciera – Ahora vamos a hacernos cargo de nuestros hombres.

-Vamos – respondieron Pansy y Hermione al unísono.

-Creo que te pasaste Granger – reclamó Draco ofendido - ¿Cómo pudiste?

Se sentó en la cama, exasperado al ver que su enojo solo la divertía. Ella intentó ahogar una risa en vano. La fulminó con la mirada y comenzó a desvestirse.

-Lo lamento amor, fue la única manera que encontré de hacerte callar – el tono meloso no lo engañó, ella no lamentaba nada.

Intentó acercarse a él pero se lo impidió. No daría el brazo a torcer con tanta facilidad. Está vez se había pasado.

-¡Oh vamos! ¡No fue tan malo! – insistió tratando de abrazarlo. Él no se retiró pero tampoco devolvió el gesto. No quería ponérselo fácil.

-Tienes que aceptar que fue demasiado – sentía sus defensas derritiéndose conforme su castaña le acariciaba el pecho – Solamente quería dejarles claro, muy sutilmente, que tú no estás disponib… ¡No te rías! –ordenó cuando la sintió sacudirse contra su pecho - ¿Qué te parece gracioso? – preguntó a su prometida que no podía responder por las carcajadas.

-¡¿Cuál sutileza?! – preguntó cuándo pudo dejar de reírse - Cuando te arrastre lejos de ellos estabas prácticamente gritando "¡Mi mujer, mi hijo y yo estaremos juntos siempre!"

Ok… tal vez había exagerado ¡Pero todo era culpa de Nott, de Pucey, de Zabini, de Potter y de Weasly! Los idiotas habían dedicado el juego en un momento de burlas hacia él por culpa del doctor Cooper. Cuando el infeliz de Corner había mencionado lo linda que se veía Hermione sus celos habían despertado. Ahora que lo pensaba era posible que se sobrepasara.

¡Pero eso no le daba derecho a Hermione de hacerle lo que le hizo!

-De todas formas me hiciste algo horrible Granger – dijo sonando muy afectado por la exploración de esas delicadas manos por su pecho.

-¿Y si te recompenso? – ofreció coqueta.

-¿Cómo piensas hacerlo? – inquirió cayendo en el juego. Ella siempre ganaba.

-Bueno, tengo muchas ganas de brindarle mi atención a… - con suavidad lo acarició por encima del pantalón, lo que les recordó el dilema. La bruja volvió a estallar en carcajadas.

-¡No es gracioso! Nos acabamos de reconciliar y el efecto no desaparece en 24 horas – reclamó sin encontrar fuerzas para enojarse de nuevo. Amaba escucharla reír.

-Bueno tienes que estar de acuerdo en algo… - murmuró tan pronto como se calmó – Al menos así no puedes alardear de tu "masculinidad", al menos hasta que crezca de nuevo.

-Pero eso no quiere decir que no pueda disfrutar de ti – murmuró besándola debajo de la oreja –Quítate las bragas y acuéstate en la cama.

La soltó y ella hizo lo que le mandaba. No necesitaba de Draco Junior para hacerla chillar de placer.


Hola a todos mis lectores! regresó Amor Forzado! Lamento que el capítulo no sea tan largo como hubiera deseado pero prometo no dejar más de 15 para actualizar de nuevo!

Gracias por todos sus reviews! Los leí todos, aunque no pude responder la mayoría! Gracias a mis usuarios no registrados!

Espero que me ayuden y comenten...

los quiero

R&R