La noche estaba esplendida. El cielo estrellado, coronado por la luna llena, era algo digno de admirar. En el bosque solo se oía la paz y tranquilidad creada por los sonidos característicos de un lugar así. Lo único que alteraba el ambiente era la corrida de un caballo. Naka cabalgaba a gran velocidad mientras su jinete, Hana, observaba hacia los lados, con su rostro aun tapado. En un momento dado, el rubio aligera el paso de su corcel, casi deteniéndose. Tenía un mal presentimiento, ya que gradualmente los sonidos comenzaron a volverse nulos. Naka marchaba con lentitud, él también presentía algo malo.

Casi imperceptiblemente, el ambiente se volvía pesado, pero el caballo se daba cuenta y se estaba alterando. El rubio supo interpretar eso y al oír que algo se acercaba entre los arbustos, espoleó a su corcel para que corra y salga de ahí. El caballo retomó la rápida marcha y justo en ese momento, cientos de demonios Gaki saltaron de los arbustos a perseguirlos. Iban de rama en rama, o por el suelo, pero eran tan veloces que casi alcanzaban al shaman. Para su fortuna, Naka era rápido, así que podía dejarlos atrás, pero por poco. Sin embargo, más demonios se manifestaron unos metros frente a Hana. Así que, sin detener a Naka en ningún momento, tomó su arco.

—¡Sakurai in Arco! –ordenó.

En ese momento, la hitodama blanca se manifestó al lado de su shaman, posesionando el arco. Este tomó una apariencia demoníaca de color naranja, con la cuerda de energía. Cuando el rubio la estiró como si fuese a disparar, una flecha de tonalidad anaranjada se manifestó. Al disparar con gran puntería, la flecha voló con velocidad, creando una estela que aumentaba de envergadura. Laflecha y la estela atravesaban y destruían a los Gaki de adelanté, permitiéndole el paso a su corcel. Entre disparos hacia el frente y hacia atrás, Hana llegó a un claro en el bosque. Los gaki seguían apareciendo y persiguiéndolo. Sin embargo, desde el otro lado del claro, una enorme esfera de energía oscura avanzaba directo a él. Sin perder tiempo, apuntó a dicha esfera y volvió a disparar. Esta vez era una flecha recta y al chocar con su objetivo, ambas colapsaron.

Los gakis se detuvieron, rodeando a Hana mientras dos tipos se colocaron frente a este. Por sus harapos, se notaba que eran bandidos de unos 30 años o más, pero su aura les delataba que eran shamanes. El rubio se bajó del corcel, parándose frente a los hombres, que estos tenían feas cicatrices en sus rostros.

—Por la calidad de tus ropas y el caballo, se nota que eres alguien de la realeza –dijo uno de ellos. Tenía cabello negro y ropa gris.

—Tal vez seas un shaman, pero con ese estúpido arco no lograrás nada –continuó el restante. De cabello rojo y ropas azules. Ambos tenían un tono soberbio.

—Juju, ¿realmente creen que con un par de gakis van a vencerme? –respondió con burla el rubio.

—Creído… ¡MATENLO! –Ambos mostraron un talismán de conjuros cada uno, haciendo que losgakis se abalancen hacia Hana.

—¡Naka, corre! –el rubio le dio una palmada a su caballo, haciendo que este huya mientras él disparaba una flecha para dejarle el camino libre.

Los gakis estaban a centímetros de Hana, pero este último logró esquivarlos, saltando hacia un lado. En eso, la posesión en el arco se volvió una simple aura naranja que se traspasó a la espada que colgaba del obi (cinturón de los kimonos). Soltó el arco para tomar el mango de su katana, dándose la vuelta y posicionándose para encarar a los demonios. Estos ya estaban a punto de alcanzarlo nuevamente, pero el rubio desenfundó su arma, liberando un resplandor blanco y una cuchilla negra que destruía a los gakis mientras avanzaba. Cuando el resplandor cesó, Hana tenía el cuerpo tirado hacia adelante, las piernas abiertas y su mano izquierda en el suelo, mientras la derecha sostenía la katana y la O.S recién creada. Era una posesión simple, nivel uno o dos como mucho. La espada y el brazo estaban rodeados de un aura anaranjada, aumentando su densidad. Ante esto, los bandidos no pudieron evitar reírse.

—¡Jajajajajajajaja! ¿En serio crees que con una posesión como esa vas a poder vencernos? –comentó el azabache en forma de burla.

—Es todo lo que necesito –respondió Hana con un tono malicioso, mientras se paraba correctamente.

Esa respuesta hizo estallar en rabia a los sujetos, así que llamaron a más de los demonios que tenían a sus órdenes. Los gakis saltaban y corrían hacia el rubio, y este solo sonrió de medio lado. Lo único que hizo fue empezar a blandear su espada con gran destreza, cortando a todos los demonios que se le aparecían, sin moverse mucho de su lugar. Ninguno llegaba a tocarlo y los bandidos gritaban del dolor con cada demonio destruido. Finalmente, no quedó ningún gaki, y los dos hombres se revolcaban en el suelo del dolor. Un poco de sangre les resbalaba por la comisura de los labios de ambos. El rubio se acercó lentamente hasta ellos, con la cabeza un poco gacha, por lo que los ojos no se les veían por la sombra creada por su pañuelo.

—M…miserable ¿Q…qué fue eso? –preguntaba medio tartamudo el pelirrojo.

—Mi espíritu acompañante es un shinigami. Así que, con cada corte, su furyoku era asesinado. Les tomaría mucho más tiempo reponerse, ya que no solo están cansados, sino que están heridos espiritualmente –explicó con cierto tono macabro el rubio. Hana ya estaba delante de ellos y alzó su espada, dando la sensación que los iba a matar –¿Unas últimas palabras?

—¡No nos mates! –gritó el azabache.

—¡Perdónanos la vida!

—Ustedes mataron a muchas personas, y esos gakis son sus almas ¿no es así? –preguntó con tono severo.

—¡SI, ES CIERTO! –Gritó el pelirrojo.

—Pues bien, presten mucha atención. No los voy a matar, pero quemaran todos los talismanes que usan para manipularlos –ordenó Hana.

—S…si, pero por favor no nos mates –imploró el azabache.

—¡Ahora!

No pasaron diez minutos, que los bandidos hicieron una fogata y estaban destruyendo sus talismanes. Hana los observaba de brazos cruzados, sin la O.S y con la katana enfundaba nuevamente. Cuando no quedó ninguno de los papeles, unos 500 gakis se encontraban furiosos, gritando y saltando. Estuvieron a punto de atacar a los tres, pero Hana extrajo su rosario blanco del cuello, moviéndolo hacia un costado para que las cuentas suenen por el roce. Ese sonido hizo que los demonios salgan expulsados por la energía que Hana impregnó en dicho artefacto sagrado.

—Será un poco difícil, siendo tantos –decía el rubio.

—En ese caso te ayudaré.

Una extraña voz femenina se oyó desde el cielo. Allí, la misma desconocida de armadura plateada se encontraba flotando con una pose muy elegante. Los tres se giraron a verla, notando que parecía ser alguien joven y rubia por la trenza que sobresalía de la máscara de águila. La joven bajó hasta el suelo, parándose a unos metros delante del rubio que la observaba con una mirada seria.

—¿Ayudarme dices?

—Esos idiotas no poseen poderes en estos momentos y estoy segura que quieres salvar las almas de esos shamanes que se transformaron en gakis –explicó sin darse la vuelta.

—¿Cómo lo supiste? –preguntó el rubio aún encapuchado.

—Sé más de lo que crees –aseguró con confianza.

Eso a Hana le extrañó y cayó mal a la vez. En fin, la desconocida extrajo un rosario celeste del vestido negro que tenía debajo de la armadura. El rubio desconfiaba un poco, sin embargo necesitaba ayuda verdaderamente. Finalmente, el rubio se acercó hasta quedar al lado de la desconocida. Ambos estaban escondiendo sus rostros, pero la joven parecía tener más confianza, incluso parecía que sabía quién era Hana. Ambos se miraron por unos segundos, para luego asentir al mismo tiempo. Los dos se pusieron en posición, estirando sus rosarios, para inyectar su furyoku en ellos. La ceremonia de purificación daría inicio.

Los gakis se abalanzaron contra los dos jóvenes, mientras estos estiraron su mano con los rosarios, recitando un conjuro budista. De a poco, comenzaban a eliminar las energías demoníacas de los demonios. Era como si ambos danzasen un baile que solo ellos comprendían, donde el sonido rítmico de los rosarios eran idénticos, formando una melodía purificadora. Los bandidos estaban sorprendidos por la magnificencia de los shamanes. Sus movimientos eran casi idénticos, la melodía exacta, era como si hubiesen sido entrenados por la misma persona. Entre movimientos y movimientos, el pañuelo que cubría el rostro de Hana se desató para caerse a un lado, descubriéndolo.

Finalmente, los dos jóvenes agitaron por última vez los rosarios, quedando espalda con espalda mientras terminaban el conjuro con un "¡Hacedlo!" En ese momento, los últimos gakis que quedaban se deformaron, gritando con todas sus fuerzas para luego destruirse. El lugar había quedado regado de cristales blanquecinos que flotaban en el aire. Los dos shamanes se veían un poco cansados, pero se enderezaron para luego guardar sus rosarios. Los dos bandidos estaban anonadados, pero el azabache fue el primero en hablar.

—Ya…acabaron.

En ese instante, los fragmentos volvieron a unirse, retomando sus verdaderas formas. 500 personas, entre ellos niños, ancianos, mujeres y hombres volvieron a ser quienes eran. Algunos se abrazaban por ser familiares, otros lloraban por su muerte, pero todos estaban agradecidos con los dos desconocidos. La mayoría tenía ropas parecidas a Hana y los bandidos. Todos, absolutamente todos, se arrodillaron ante ambos jóvenes, demostrándole su gratitud con devoción y felicidad. Hana se sentía incómodo ante eso, pero estaba alegre de ver que había salvado a todas esas almas. Luego de un rato, todas esas almas lograron el descanso eterno.

—Que sus almas consigan la paz en los Grandes Espíritus –dijo la rubia enmascarada con una leve sonrisa.

—Oye…esos movimientos eran de…-comenzó a decir Hana.

—Ya luego hablaremos –la desconocida lo interrumpió. Flexionó sus piernas levemente para tomar el vuelo y alejarse de ellos, sin decir nada.

—Que tipa más rara –comentó el pelirrojo.

—¡Ustedes dos! –Hana se dio la vuelta estando furioso –si se les ocurre volver a asesinar a alguien, les juro que me enteraré y los mataré a ustedes dos –amenazó con un tono que daba miedo.

—Y…¿Qu…quién eres? –dijo tartamudeando y temblando el azabache.

—El futuro heredero del Imperio Asakura, Hana Asakura.

El apellido Asakura era más que conocido por esos lugares. Hana ya lo había dicho, era la familia que gobernaba ese territorio. Así que oir una amenaza de un Asakura era de temer. Los bandidos se abrazaron temblando, jurando que no iban a volver a asesinar a nadie. Una vez que Hana se aseguró de "traumarlos" lo suficiente, chifló con fuerza. En ese momento, Naka apareció galopando a toda velocidad, deteniéndose a centímetros de su jinete. El rubio tomó su arco y su pañuelo negro, volviéndose a poner este último de manera que vuelva a cubrir su rostro.

Nuevamente, volvió a montar a su caballo, alejándose de aquel claro con gran velocidad. No pensaba cabalgar demasiado, tal vez una hora más para luego descansar. Pero mientras tanto, Hana estaba inmerso en sus pensamientos. Lo que acababa de pasar era el dueño de su mente en estos momentos, o mejor dicho, la dueña era la desconocida.

—Esos movimientos eran muy similares al estilo de mi madre –decía para sí –Esa guerrera de armadura plateada…me preguntó quién será.

Continuará…

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Okey, segundo capítulo de mi primer fic de mundo alternativo de Flowers. Primero y principal, quería pedir disculpas si en algunos capítulos uso tecnicismo (ya sea en el vocabulario de Shaman King o en partes de una armadura o espada) hay veces que no me doy cuenta y se me escapa alguna que otra. Así que trataré de no hacerlo o de hacer una especie de mini glosario al principio o al final del cap (lo más probable es que use la segunda opción XD me gusta usar tecnicismo jaja) Segundo, como siempre he sido de los que tratan de apegarse lo más posible al manga (irónico que diga esto en un fic de un mundo paralelo no? XD) en este fic voy a tratar de buscarle la vuelta de tuerca para usar cosas del manga original en este fic. (Ej: ¿Dónde se vio usando Hana un arco? Hay una razón y en el siguiente lo van a ver) En fin, cantidad de capítulos…no tengo idea de por ahora. Así que espero que lo disfruten.

Como siempre, estoy muy agradecido por los reviews y favoritos que me dejan. Ya que son las razones para seguir (Mi regla: No hay reviews, no hay nuevo cap XD) con cada capítulo de una historia.