Para facilitar la lectura:
Las narradoras se van alternando primero habla Jade, luego Tori y así sucesivamente
Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen.
La tierra es redonda
Eran las diez de la noche cuando pise la recepción del edificio donde vivía, lo sentía más silencioso que de costumbre; unos minutos más tarde y unos cuantos pisos más arriba, me encontraba ya en mi apartamento «será una larga noche con el frío que hace y sin calefacción» pensé mientras colocaba mi nueva pintura a un costado de mi cama.
«Debí haber ido a la casa de Cat» comencé a sacar los cobertores y abrigos que pudieran darme más calor, sin embargo fui interrumpida por el sonido del timbre. Me dirijo a la puerta fijándome en la mirilla intentando averiguar de quien se trataba a estas horas, era el encargado del edificio, hecho que me pareció extraño.
—Buenas noches señorita West, disculpe que la moleste, se que es bastante tarde, pero era necesario que hable con usted lo antes posible.
—No se preocupe, ¿Es con respecto a la calefacción?
—Efectivamente, resulta ser que hay una fuga de gas en el edificio, lo cual ha provocado esa falla, estamos trabajando para saber de donde proviene, el caso es que el edificio no es seguro en estos momentos —hizo una pausa esperando a ver si tenía algo que decir para luego continuar —y teniendo en cuenta que las instalaciones son bastante antiguas el señor West ha tomado esto como una señal y se decidió a hacer mejoras en el edificio.
—¿Lo cual significa que? —lo anime a continuar.
—Que tendrán que buscar un nuevo sitio donde vivir, por lo pronto su padre se encargará de alojar a todos los inquilinos en uno de sus hoteles y correrá con los gastos por unas semanas mientras encuentran donde mudarse. Dijo que la vida de las personas es más importante que el dinero.
—Pshhh —No pude evitar que un bufido se me escape —La vida de las personas y un demonio, de lo que está preocupado es de todo el dinero que perdería en caso de tener que indemnizar a esta gente si algún accidente ocurriese.
—No sea tan dura con él, está tratando de hacer las cosas bien.
—Ni siquiera fue capaz de llamar para darme personalmente la noticia.
—También quería que le diga que puede ir a su casa; él y su madrastra la recibirán con gusto, en fin, solo quería informarle acerca de esas cosas, deberá llevar hoy lo necesario y mañana le ayudaremos a trasladar el resto de sus cosas a la casa de su padre.
—No pienso ir a su casa o al hotel, y ya veré yo como llevar mis cosas. Gracias de todas formas.
Cierro la puerta una vez que aquel buen hombre se retira, lo cierto es que en toda mi vida he interactuado más con él que con mi padre, una vez termino de asegurarla me dirijo al teléfono debo llamar a Cat, espero poder pasar la noche en su casa, «también debo contarle lo de Beck» suspiro ante ese pensamiento, ok por lo pronto tengo mejores cosas en que pensar, mañana debo resolver que hacer, creo que encontrar un sitio que pueda pagar debe ser lo primero en mi lista de prioridades, lo que ganó como correctora de textos no es mucho y veo todavía lejano el día que me asciendan a editora, después de todo aquí pagaba la mitad de lo que normalmente se paga no sé si pueda con un alquiler completo, una de las pocas cosas que había hecho mi padre por mí fue perdonarme la mitad del alquiler.
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—Y de esa forma terminarás pagando solo la mitad del alquiler —recordé lo que me había recomendado mi hermana con respecto a la situación que estaba pasando, me había sugerido compartir el piso con alguien, la idea no esta tan mal, de todas formas tengo una habitación libre, y así solo tendría que correr con la mitad de los gastos. Según el contrato que había firmado, podíamos vivir en el piso hasta 3 personas, por ese lado no habría problema.
—¿Qué opinas tú? — le pregunto a mi obseso gato, quien apenas levantó la cabeza para mirarme.
—Creo que sí, haremos eso, debería redactar un anuncio, y debería poner algunas condiciones —hablo mientras enciendo mi laptop.
Una vez abierto el programa comienzo con mi lista—Número uno, pagar un mes por adelantado, también deben gustarle los gatos definitivamente, que no fume, al menos no fuera de los límites de su habitación… —de esa forma fui elaborando algunas reglas para la convivencia, mañana pegaré el anuncio en algunos negocios, como la tienda de esquina.
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—En la tienda de aquí cerca tienen ese café que tanto te gusta, mañana podríamos ir por el Jadey, también tienen esas tortitas tan deliciosas —me decía mi amiga entusiasmada por la idea de que pase unos días con ella.
—Cat recuerda que solo estaré unos días, mañana deberíamos empezar a buscar un lugar donde pueda mudarme, uno que no sea tan costoso.
—Tal vez puedas compartirlo con alguien, yo nunca tuve problemas con mi compañera de piso.
—También pensé en esa opción, pero primero veré si encuentro algo económico donde pueda vivir sola.
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Desde que "salí" de la casa de mis padres he estado acostumbrada a vivir sola, la verdad se me hacía raro compartir el piso con alguien, revisé nuevamente el anuncio ya anoche cuando terminé de redactarlo me estaba casi durmiendo, sin embargo estaban las reglas, el precio, horarios de entrevista, la advertencia acerca del ascensor, creo que estaba todo en orden «solo debo pegarlo y ya» pienso mientras logro asegurarlo al tablón para luego retirarme, tendría mi primera entrevista de trabajo en unas horas «espero que nadie llame hasta que regrese a casa» la idea cruzo mis pensamientos mientras me dirigía a la puerta, estaba por abrirla pero siento de pronto que es abierta del otro lado y no puedo evitar que me golpee fuertemente la nariz.
—Ouch —me quejo levantando la vista para ver que sucedió y la veo — Tú.
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—Tú —me dijo la morena del otro día sobándose la nariz, lo cierto era que se veía graciosa. No digo nada, solo me encojo de hombros, ¿Que más podía hacer?
—¿Qué tu trabajo es ir golpeando a la gente por la vida? —me reclama.
—No es mi culpa que ponerte en mi camino se haya convertido en tu pasatiempo favorito —le respondo intentando mostrar indiferencia.
—¿Se conocen? —pregunta Cat con una sonrisa.
Me mira, la miro, me mira de nuevo—No —finalmente le responde ella y sale de la tienda irritada.
—Histérica —digo observando la puerta con diversión.
—¿Entonces si la conoces? —vuelve a preguntar mi amiga.
—Algo así, tuvimos un encuentro ayer.
—Es linda Jadey—me vuelve a decir a ella.
—La miro elevando una de mis cejas.
—Lo esss —dijo canturreando para luego adentrarse a la tienda
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Salí de la tienda enojada, ni siquiera sé porque actué de esa forma, pensará que soy una chiquilla. «¿Pero es que acaso se cree que ser tan bonita le da derecho a ser así con las personas?» pienso y me irrito un poco ante ese pensamiento, bueno es hermosa no puedo negarlo, sus ojos, pude verlos más de cerca, creo que su belleza me intimida un poco, de todas formas no creo que vuelva a tener la suerte o mala suerte de encontrarla, solo debieron ser casualidades.
Continúo mi camino a la entrevista —Rayos, olvide comprar mi café.
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—No olvides el café —me gritó Cat del otro extremo del pasillo.
Una vez terminamos las comprar nos dirigíamos a la salida, note entonces que Cat se había detenido frente al tablón de avisos de la tienda.
—Mira Jade —dijo señalando lo que parecía ser un anuncio el cual casi pasaba desapercibo entre las ofertas del día.
—¿Qué se supone que es eso? —le pregunto mientras me voy acercando a ella.
—Dice que está buscando compañera de piso, es en el edificio de aquí cerca, llama y ve a verlo —comenzó a dar saltitos de felicidad ante la perspectiva de mudarme más cerca de ella.
Me acerque a leer mejor el papel, a pesar de tener un sin número de condiciones parecían razonables, lo más importante de todo, el monto que debía pagar no era tanto, además estaría cerca de Cat.
—Bien llamaré, pero vayamos afuera.
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—¿Hola? —digo pasando mi recientemente adquirido café a mi mano izquierda y sosteniendo el teléfono con la otra, estaba esperando a que me llegue el turno para la entrevista cuando este inoportunamente empezó a sonar.
—Buenos días estoy llamando por el anuncio de compañera de piso, quisiera saber si todavía estaba disponible.
—De hecho acabo de poner el anuncio hace como menos de una hora, es la primera persona que llama.
—Oh, bueno quisiera saber entonces si podría ir a verlo en estos momentos.
«Rayos, quiere verlo ahora, aunque podría decirle a Trina que la atienda»
—¿Sigue ahí?
—Si disculpe, no hay problema, ¿podría estar ahí en algo así como media hora?
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—Media hora, creo que puedo ir ahora—dejo mi café de lado y me dirijo hacia la puerta.
—Me cuentas que tal te fue Jadey.
—¿Enserio no te gustaría acompañarme?
—Siiii, pero debo encontrarme con mi hermano en unos minutos —respondió haciendo un puchero.
Termino de despedirme de mi amiga y me dirijo a la dirección que había anotado. Al llegar quede bastante sorprendida, reconocí el callejón donde había encontrado la pintura, y donde había chocado con la morena. «Bien, veamos que me espera allá dentro»
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—Ya me encontraba dentro de la oficina de mi posible nuevo jefe, después de mucho rogar conseguí que Trina vaya a mi apartamento a atender a la mujer del teléfono. En fin espero que ambas cosas salgan bien.
—Entonces señorita Vega, háblame un poco de usted —oigo decir al hombre delante mío.
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—¿Qué te hable de mí? bueno mi nombre es Jade West, trabajo como correctora para un grupo editorial, leí el anuncio en la tienda de la esquina, y podría adecuarme a las condiciones.
La mujer enfrente mío me miro con una sonrisa —creo que le gustarás —dijo y la miré desconcertada
«Tal vez se refería al casero, o al gato» pensé y la mujer habló de nuevo.
—Puedes ir trayendo tus cosas, solo debes firmar este contrato.
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—¿Y le hiciste firmar el contrato? ni siquiera vimos a otra gente —me queje, no sé en qué momento se me pasó por la cabeza que encargar algo a Trina sería buena idea.
—Así es ya firmó, de hecho puede que tu nueva compañera de piso te esté esperando en casa —escuche decir a mi hermana al otro lado del teléfono. La entrevista de trabajo a mi parecer había salido bastante bien, y como no recibí más llamadas por lo del apartamento al salir me había pasado por la casa de Andre mi amigo del instituto, apenas unas horas hacían que había llegado.
—Estoy en casa Trina, llamaste al teléfono fijo —le recuerdo poniendo los ojos en blanco.
—oh, pensé que te había marcado al móvil —la oigo reír —bien de todas formas en cualquier momento conocerás a tu nueva compañera.
—Enserio todavía no puedo creer que le entregaste el cuarto a la primera persona que se presentó y ni siquiera me avisaste.
—Te lo estoy diciendo ahora, la chica parecía buena gente, un poco sarcástica, pero acepto sin chistar toda tu infinidad de condiciones, hasta a tu odioso gato y… además era bonita, pensé que te gustaría —nuevamente ríe ante eso.
—Pshhh —bufe —¿Entonces fue eso el detonante, se puede decir la aceptaste solo porque pensaste que me parecería bonita?
—Si lo pones de esa forma se oye mal, no seas injusta con tu hermana, solo quiero hacerte feliz.
—Deberías haberte mejor preocupado por que la persona que elegías para vivir conmigo no sea una loca del cuchillo o algo.
—Bla, bla, bla, mejor arréglate que el amor de tu vida debe estar por llamar a tu puerta.
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Llamo a la puerta, ya que todavía no me entregaron mis llaves, la mujer que me atendió en la mañana no estaba tan mal, un poco sofocante pero no tendría obligación de hablarle solo porque vivamos juntas, de todas formas hasta aceptó que me mudase hoy mismo, de hecho hasta me ayudó con la mudanza por la tarde cuando conseguí quien lleve mis cosas, debo darle un poco de crédito, vuelvo a llamar ya que no salía nadie a abrirme «debe estar fuera» pensé mientras un aroma empezaba a colarse, «manzanas» y de pronto la puerta fue abierta.
—Tú —me dijo, repitiéndose un poco la escena de esta mañana pero sin accidente de por medio, realmente no me lo podía creer. Sin embargo no demostré mi asombro, tan solo me dispuse a mirarla unos segundos para luego meterme al apartamento.
—¿Qué haces? —me pregunta irritándose por mi acción.
— Vivó aquí —le respondo como si fuese obvio mientras me tiro al sofá.
—¿Qué? —su rostro denota ahora una total sorpresa.
—¿Acaso no oyes? a partir de hoy vivo aquí.
—No puede ser, ¡yo vivo aquí! —chilla.
—Tú no eres la chica que me atendió esta mañana —la reto pensando que estaba tratando de hacerme enojar.
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—Era mi hermana, solo me estaba haciendo un favor —le aclaro mientras cierro la puerta para luego dejarme caer al lado suyo en el sofá.
—¿Quiere decir que enserio serás mi compañera de piso? —pregunta, de nuevo sin ninguna expresión en su rostro, si algo note de ella es que es buena disfrazando sus emociones.
—Sí, así que supongo que podríamos empezar a llevarnos mejor, soy Victoria Vega —le digo extendiéndole la mano en son de paz.
—Oh podría decirle al camión de la mudanza que vuelva a por mis cosas —ignora mi gesto y la miró con reproche al oír eso —ok, esta bien vamos a intentar llevarnos bien, pero solo porque Mr. fluffy me cayó bien —agrega finalmente poniendo los ojos en blanco.
—¿Conoces a mi gato?
—Sí, nos conocimos en la tarde, es bastante cariñoso.
—Entonces no lo conociste, debes estar hablando de otro gato el odia a las personas—y cuando termino de decir eso Mr. fluffy hace que me trague cada una de mis palabras ya que aparece saltando en su regazo y dejándose acariciar por ella—traidor le digo mirándolo con el ceño fruncido.
—Bueno me presento contigo Victoria, soy Jade West —habla y por un instante no puedo despegar mis ojos de los suyos, lo único que hago es sonreír como idiota.
—Tori, puedes decirme Tori —consigo reaccionar.
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—Tori —la oigo decir su nombre con una sonrisa pegada a su rostro debido a mí gesto, y no puedo evitar perderme en su sonrisa.
—Ok T-o-r-i —recalco su nombre para molestarla y consigo otra mirada de reproche de su parte. Si algo note desde nuestro primer encuentro es que disfruto haciéndola enojar —Yo acepte tus condiciones, así que para "mejorar la convivencia" también tengo algunas reglas.
—Bien parece justo.
—Perfecto aquí va, no me gusta que toquen mis cosas, que no devuelvan las cosas a su lugar, que me hablen por las mañana…
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¿Acaso a ésta mujer le gusta algo? Su lista de cosas que no le gustan era interminable, la mía quedo reducida a nada al lado de esto —¿Puedo siquiera respirar dentro del apartamento? —le pregunto irónicamente.
—Lo pensaré —sonríe y deja al gato en el sofá para ponerse de pie —Creo que iré a ordenar un rato luego para ir a la cama, fueron días agitados, mañana podemos organizarnos mejor, ya sabes con la limpieza y esas cosas.
—Bien, también sacaré una copia de las llaves para dártelas.
—Te lo agradecería, ok que pases buena noche.
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—Tú también —se despide y me sonríe de nuevo, con eso estoy segura de que esa sonrisa puede llegar a traerme problemas.
Me dirijo a mi nueva habitación, me asusta lo cómoda que me siento con ella siendo que apenas la conozco, lo cierto es que solo quería huir de ahí, ya había dejado casi todo ordenado en la tarde, faltaban pequeñas cosas, como colgar mi pintura. Podría ponerla en la pared de la izquierda o tal vez iría bien sobre mi cama.
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Mi cama parecía que en lugar de colchón hoy tenía una pila de clavos amontonados, no puedo dormir, solo estoy aquí dando vueltas y más vueltas. Me fijo en la hora y marcan las 1:00 am, no tiene caso seguir así, creo que podría aprovechar el tiempo y ponerme a pintar o algo.
Una vez que he decidido lo que iba a hacer, me levanto e intento ocasionar el menor ruido posible hasta llegar a mi estudio, estando allí comienzo mi ajetreo pictórico, preparo los aceites, el aguarrás, selecciono mi paleta de colores; blanco, azul ultramar, azul cobalto, azul de prusia, cyan «si azul mucho azul, como sus ojos». Trato de poner en orden mis pensamientos y centrarme de nuevo en lo que estaba por hacer, tomo mis pinceles, y mi mano comienza a cobrar vida. Hay veces me resulta útil el no poder dormir.
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No puedo dormir, debe ser por el hecho de que es mi primer día en este lugar, me levanto de la cama para ir a por un vaso de agua pero al salir al pasillo veo un haz de luz escaparse de una de las habitaciones, «puede que Tori haya dejado las luces encendidas sin darse cuenta» me dirijo por lo tanto al cuarto a corroborar si es así, todo sea por ahorrar electricidad, no es que sienta curiosidad ni nada, aminoro mis pasos una vez que estoy cerca ya que oí un poco de movimiento ahí adentro, y debo aceptar que si la curiosidad es la que me lleva hasta allí y esta acaba de incrementarse con los sonidos, así que me acerco silenciosamente a la puerta, consigo abrirla lentamente y lo que se presenta ante mis ojos me deja hipnotizada —hermosa.
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—Hermosa — digo observando lo que acaba de crear, hacía tanto tiempo que no me sentía conforme con una obra mía —esa sensación de satisfacción llenaba mi cuerpo, esa que pensé no volvería sentir por algo que yo crease,
—Entonces eres una artista —oigo a mis espaldas y doy un brinco por el susto, todavía no me acostumbro a la idea de tener a alguien viviendo conmigo.
—Jade, casi me provocas un paro.
—Esa era la idea.
Pongo los ojos en blanco —bien contestando a tu pregunta, si pintó, no sé si considerarme una artista pero estoy en el intento.
La veo al parecer debatirse internamente si decir o no algo pero finalmente se anima.
—Quieres…
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—¿Quieres acompañarme un momento a mi habitación? —le digo y me mira sorprendida —hay algo que creo que deberías ver —agrego.
—Ok vamos —acepta limpiándose las manos para luego tomar un pequeño frasco de perfume echándose un poco para luego esparcirlo por la habitación y por la misma pintura «huele a manzanas» me distraigo.
—No me gusta el olor del aguarrás ni el de la trementina, tampoco el olor al óleo —me explica. — lo sé es raro siendo que a esto me dedico pero no me gusta, es más en varias ocasiones pensé pasarme a la pintura digital por esto —continua hablando.
«Así que era eso» pienso en ese mismo instante, pero no digo nada, solo le sonrío y le indico con la cabeza que me siga.
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La sigo, como había dicho quería que vayamos a su habitación, no sé porque me sentía nerviosa, como si fuera a pasar algo alguna vez con ella, creo que ni siquiera le caigo bien.
Sin darme cuenta habíamos llegado, apenas entramos se dirigía a tomar algo que se encontraba al costado de su cama.
—Toma, creo que esto es tuyo
—Mi pintura —susurro, sorprendida por ser ella quien la había recogido.
—La tomé ayer del callejón de aquí al lado, todavía no entiendo por qué te deshiciste de ella —me dice negando con la cabeza.
—Yo no creía que alguien pudiese gustarle, si te soy sincera en un momento me arrepentí pero cuando la busque ya no se encontraba ahí, de hecho fue cuando chocaste conmigo.
—Dirás cuando te interpusiste en mi camino, de todas formas no discutiremos por eso ahora, solo toma te devuelvo tu pintura.
— No, ahora es tuya.
—Pero dijiste que querías recuperarla.
—Lo dije, pero ahora sé que está en buenas manos —le digo perdiéndose de nuevo en su mirada, y sin poder evitar que una sonrisa se asome.
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«Deja de sonreírme así» pienso pero solo un gracias se escapa de mis labios.
—¿Quieres un café? —me ofrece rompiendo un poco el ambiente que se había formado.
—Negro con dos de azúcar —le indico y le muestro la puerta como invitación para que vayamos saliendo —de todas formas no tengo muchas ganas de dormir hoy.
—¿No tienes que trabajar mañana? —continua hablando mientras nos dirigimos a la sala de estar.
—No, pedí permiso por el tema de la mudanza y esas cosas.
—Toma asienta mientras traigo los cafés —señala el sofá que se encontraba en medio del salón, tomo asiento en el mismo mientras oigo que habla de nuevo.
—Entonces que hacías anoche andando por las calles como una bala.
—No es de tu incumbencia.
—Vamos, quedamos en que nos llevaríamos mejor.
—Pshhh, está bien te lo diré —todavía dudo un poco en hablar —Tuve una discusión con mi novio por decirlo de alguna forma.
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Al oír la palabra novio me arrepiento de haber hecho esa pregunta, me siento un poco desanimada ahora pero trato de disimularlo.
—Descubrí que me engañaba, así que yo solo necesitaba huir de él —continuó hablando.
—Lo siento, ¿Y tú lo sigues queriendo? —ni siquiera sé porque pregunte eso —yo no debí preguntar eso, lo siento no tienes por qué responder.
—No —niega con la cabeza —yo creo que deje de quererlo hace un tiempo, pero el hecho de que me haya estado engañando solo me puso furiosa.
—Lo siento —digo de nuevo mientras voy hasta ella con el café.
—Deja de sentirlo o te verteré el café por la cabeza.
—Lo… —casi lo digo de nuevo, y ella solo sonríe, nos quedamos mirándonos por unos instantes, parecía que estaba por decirme algo, pero su mirada se desvía hacia la mesa enfrente nuestro.
—¡Mi moneda! —grita.
—¿Qué moneda? —la miro desconcertada.
—Mi moneda de la suerte, ¿Cómo puedes robarte los deseos de la gente? —me mira con enojo.
—¡Yo no te robé nada! No rengo idea de que hablas.
—Esta es mi moneda de la suerte —dice tomando la moneda que estaba sobre la mesa y al acercase me roza sin querer.
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El roce hace que sienta un hormigueo recorrerme el cuerpo, y deja instalada esa sensación en el lugar donde nuestros cuerpos se tocaron.
—Yo no me robe ninguna moneda —me insiste
—Ayer arroje esa moneda a la fuente de los deseos del parque de aquí cerca—le explico sintiéndome un poco avergonzada ahora por ello —¡pero tú te robaste mi moneda y te robaste mi deseo con ello! —la acuso de nuevo.
—¿Entonces fuiste tú? ¡Me diste con tu moneda en la cabeza! —me reclama ahora ella arrebatándome la moneda—pensé que eran unos niños molestando.
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—Si estabas en el parque — me dice.
—¿Sabías que estaba en el parque, acaso me estabas siguiendo? —me entró la curiosidad.
—Tu aroma… lo percibí cuando chocamos, y luego la pintura, entonces lo sentí de nuevo en el parque, pero cuando llegue al otro lado de la fuente no había nadie.
No puedo creer lo que dijo, ella recordó mi aroma —Porque yo había ido a buscar a los culpables del otro lado —le aclaro sus dudas y me quedo observando moneda —Sabes esta moneda me recuerda a mi moneda de la suerte, cuando era niña la arroje también a la fuente, tenía unas manchas parecidas a estas.
—Yo encontré esa moneda en el parque cerca de la fuente cuando era niña —susurra, había ido con mi amiga Cat como todas las veces pero ella volvió temprano a su casa y yo me quede a esperar a que vayan a buscarme en ese tiempo anduve recorriendo hasta que llegue a la fuente y una moneda cayó frente a mis pies —habla y siento su mirada ahora sobre mí.
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Nuestras miradas se cruzan de nuevo, ya no puedo despegar la vista de ella, y toda esa información anda dando vueltas en mi cabeza, me voy acercando más, tomó de nuevo la moneda de sus manos y a la par uno sus manos con las mías, cada vez estamos más cerca, ella tampoco se aparta más bien parece acortar la distancia entre nosotras, y la beso, nuestros labios se buscan como si se conocieran de siempre, me siento en casa, como si fuese lo que necesitaba para esta en paz, como si hubiese estado esperando esto desde hace mucho tiempo.
Luego de unos instantes nos vamos separando lentamente —¿Cuál fue el deseo que pediste? —le pregunto.
—Creo que acaba de cumplirse —susurra y me roba un corto beso mientras un cómodo silencio se va instalando entre nosotras —Nos cruzamos hace tantos años, estuvimos viviendo vidas paralelas todo este tiempo y no habíamos coincidido hasta ayer, wow—habló de nuevo —y mi moneda volvió a mi después de tanto — ¿Creías eso posible?
—Por supuesto
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–¿Enserio?
—Claro, después de todo la tierra es redonda, hay un 60 % de probabilidades de que las cosas vuelvan a ti o que tú vuelvas sobre tus propios pasos —me sonríe
—¿Estás diciendo que tenía que suceder? Si es así podríamos decir que es el destino.
—O simplemente podría ser una casualidad.
—O también podría ser la suerte —le sigo el juego.
—O más bien diría yo mala suerte —bromea
—Jade —le reprocho —¿Entonces te gustaría intentarlo? —le pregunto a pesar de todo con miedo a que me rechace finalmente.
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—Sí, me gustaría que lo intentemos Tori, solo supongo que debemos ir despacio, ya sabes estoy saliendo de una relación, recién nos conocemos y todo eso —le digo acercándola más a mí y rodeándola con uno de mis brazos.
—Entonces podemos empezar por conocernos mejor e ir viendo que nos depara el futuro —me dice y siento como vamos cediendo ante el cansancio.
Y pensar que nuestras vidas las vamos viviendo en paralelo a la vida de otras personas, seguimos como en línea recta olvidándonos que esa recta es solo el fragmento de algo mucho más grande, olvidándonos por un instante cada día, de que nuestro mundo no es paralelo, y que nuestras vidas terminan cruzándose con la de otras personas sea por casualidad o sea por culpa o gracia del destino.
—Fin—
A quienes hayan llegado hasta aquí ¡Gracias por leerme! :)
